
Nunca he estado en Suiza pero, por las fotos que de allí he visto, Azrou podría perfectamente ser un pueblo Suizo si no fuera por como conducen sus habitantes, la vida que hay en las calles y un par de detalles más.
Azrou es un pueblo de casas con tejados inclinados, bastante nuevas para lo que se estila por estos lares, rodeado de verdes montañas, con un campo de fútbol de césped muy cuidado, calles limpias y vistas a altas montañas de fondo. 
Es impresionante el cambio que se produce de paisaje y paisanaje en sólo setenta kilómetros de distancia y setecientos metros de altitud.
El viaje hoy ha sido muy bonito con un día espectaular y con estupendas vistas. Es una pena que la cámara del móvil no sea mejor para que se pudiera ver en toda su extensión el
Paisaje de Ito, una vista panorámica con un mirador que hay en mitad del camino y que realmente te hace sentir reconfortado por haber subido las rampas de la carretera hasta allí. Merece mucho la pena.
Ya en Azrou he comido en el restaurante de Mohamed (por aquí hay varios) que es un tipo nacido en la zona de Melilla y que ha vivido varios años en Tenerife. Me ha tratado de maravilla y ha flipado viendo como le dejaba los platos de limpios.
Me llama la atención ver las cosas en las que se entretiene la gente por aquí. Ya os cometé sobre el parchís en Chefchauen. Pues bien, en Azrou, los jóvenes se entretienen jugando al billar en un salón enorme que hay cerca de la mezquita. En Meknes, los hombres (las mujeres no) forman corros alrededor de charlatanes de medio pelo que les venden remedios milagrosos contra todo en colgantes de llamativos colores y de contenido sospechoso.
En frente de la puerta Mezourga en Meknes también vi un corro grande de hombres y mujeres esta vez que jugaban a meter un aro de plástico en el cuello de una botella de refresco con una caña. Supongo que es un juego conocido de algunas ferias pero es que aquí se juega cada día y el encargado de la atracción ya conoce a los que dominan y no les deja jugar. Por supuesto, también se ven niños jugando al balón por las calles o al pilla-pilla o jugando con un cartón, una botella de plástico o un palo. Debe ser la falta de consolas de video juegos lo que hace que se desarrolle más la imaginación pero no hay de qué preocuparse, ya se encargan las multinacionales de irles conduciendo por el camino de la civilización. Qué no cunda el pánico!
Hoy hay luna llena y la mezquita de Azrou estaba impresionante al atardecer mientras esos pájaros blancos parecidos a las gaviotas se albergaban en los árboles del centro del pueblo.
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Lunes, día del cordero. Al no haber muchos hoteles por la zona este día hicimos más de 100 kilómetros para ir de Ouazzane en el Rif hasta Mulay Idriss muy cerca de Meknes y del medio Atlas. El día fue perfecto con sol y muy poco viento y lo más importante… Al ser la fiesta, todo el mundo estaba en casa matando al cordero y comiéndose sus vísceras y las carreteras estaban completamente vacías. Toda la carretera para nosotros y en estas condiciones Babieca corre como el viento.
Llegando a Mulay Idriss me encontré con Craig. Craig es un turista americano que viaja sólo por marruecos y que había alquilado una bicicleta en el hotel para darse un paseo hasta las ruinas de Volubilis y sus alrededores en un día perfecto para andar en bicicleta. Craig estaba de vuelta hacia su hotel y ya nos fuimos juntos. Su hotel no tenía pesonal por la fiesta pero al lado había uno dónde me pude alojar y me dieron dos tazones de sopa y un té con pastas para matar el hambre de momento y luego quedamos en cenar con otra pareja de americanos que estaban alojados en mi hotel (David y Felissa). Buena gente pero David habla y habla y le gusta mucho contar que él habla varios idiomas y que conoce y sabe, y Felissa le mira a veces como deseando que se quede sin habla, si no para siempre, al menos un rato. Para mi fue entretenido aunque con la hora y pico que estuve con ellos fue suficiente.
sentaron a mi lado unos chavales que me preguntaron mil cosas, me contaron otras mil, me propusieron cambiar a mi hermana de su edad por la hermana de 17 años de uno de ellos, me enseñaron 500 fotos de Juseff haciendo Taekwondo, me invitaron al té y me llevaron a dar una vuelta por la Medina ya que el cyber estaba lleno de gente enviando esos mensajes de felicitación a familiares y amigos que se envían en las fechas señaladas. Os suena?