Estoy en Sittwe con Ana. He llegado en avión desde Yangon. El vuelo es corto (poco más de una hora) y el paisaje que se ve por la ventanilla es realmente impresionante. Cuando miras el mapa ya te das cuenta de que esta parte del país está surcada por ríos muy caudalosos que se mueven por un terreno casi completamente llano y al nivel prácticamente del mar con lo que dibujan cursos imposibles y hacen que cualquier traslado por la zona tenga que ser en barco, avión o dando grandes rodeos. Esto me ha hecho pensar en la forma de moverse de un lado para otro por estos lugares y especialmente por carretera. Os cuento como lo voy viendo…
La variedad y cantidad de vehículos que te encuentras en Bangkok es impresionante. Allí se pueden ver sin ningún problema un camión al lado de un tuc tuc (es una moto a la que han cortado la parte de atrás para añadirle un
suplemento con mucha más capacidad de carga y dos ruedas en lugar de una, las hay de varios tamaños y cilindradas) y una moto, una bicicleta con sidecar para un pasajero y todos circulando más o menos a su aire y con el convencimiento de que ninguno de los demás debería estar allí en aquel preciso momento. Se trata de ocupar el espacio con tu vehículo como sea para que no pueda pasar nadie y de ese modo supongo que ganan esa sensación de preferencia o al menos de que es importante que ellos se muevan ya que hay gente detrás apoyando esta posibilidad. Cuanta más gente consigues taponar, mayor apoyo a tu movimiento. Supongo que el símil político está servido. Si taponas a todos eres el presidente de lo que sea que pretendas presidir.
La cosa se complica un poco más cuando vas a Birmania. En Birmania las carreteras están, en muchos casos, hechas a mano, a la vieja usanza. Las carreteras lamentablemente no son como la ropa o los muebles que cuando se hacen a mano suelen ser de mayor calidad y más resistentes. No, las carreteras hechas a mano se deterioran muy fácilmente cuando pasa sobre ellas un camión de treinta o cuarenta toneladas. Los fundamentos no son suficientemente sólidos como para soportar el tráfico de vehículos
pesados. Aparte de esto, en Tailandia se circula por la izquierda y en Birmania por la derecha. En Birmania casi todos los vehículos en circulación hoy en día son importados de Tailandia, es decir, traen el volante en el lugar equivocado. Para añadirle un poco más de picante (por estos lugares se lleva mucho) los conductores birmanos deberían llevar la “L” de prácticas en la inmensa mayoría de los casos, no tienen mucho control de lo que va debajo de sus culos por decirlo de una forma entendible y no ser muy incorrecto. Con todo esto y teniendo en cuenta que todo lo aplicable a Tailandia se puede decir de Birmania sin ningún apuro, tenemos un caos circulatorio total.
La parte buena para andar en bici por Birmania es que el conductor va del mismo lado en el que estás tú con tu bici (Katanka en este caso). Esto tiene mayormente ventajas. Una de ellas, la más obvia, es que les resulta más fácil calcular
el espacio necesario para no rayar su coche con tu manillar. Otra ventaja es que te ven desde más lejos, al asomarse por el lado derecho del vehículo que va justo delante de ellos ya te van viendo y saben más o menos por dónde puedes andar.
En estos países puedes comprar un coche con sólo tres ruedas pero nadie compraría un coche que no tuviera claxon. Los intermitentes no vienen de serie, son opcionales pero para esta gente un coche es algo que se fabrica alrededor de un claxon, no se concibe un vehículo sin claxon. Si tu claxon no suena suficiente vas al taller o al psicólogo pero lo arreglas sobre todas las cosas. Pues bien, este elemento tan importante del vehículo lo usan en todo tipo de situaciones, saludar, insultar, avisar, volver a avisar, adelantar, frenar, parar, girar, todo sirve para usar el claxon, simplemente hay que cambiar la cadencia y la intensidad. Pues bien, cuando ven una bicicleta avisan una o dos veces dependiendo de lo histriónico que sea el personaje y a veces saludan e incluso algunos te animan con el claxon. Esto que puede parecer un martirio, resulta bastante práctico cuando estás en carreteras que no tienen un tráfico constante, no hay necesidad de mirar atrás para saber si viene alguien, si no te han pitado
es que no están. En ciudades, sin embargo, es un lío, nunca sabes si te pitan a ti y si vienen o van o te están intentando taponar como a los demás. Se les ve frustrados cuando se dan cuenta de que una bici pasa por donde ya pensaban que no se les iba a colar nadie. Probablemente lo sientan como una especie de golpe de estado.
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Mañana nos vamos de Mauritania. Hemos pasado quince días en este país saltando de Nouadhibou a Nuakchot en un par de ocasiones. Supongo que a estas alturas ya todo el mundo sabe dónde está Mauritania y tampoco conozco bien los datos de población, producto interior bruto, extensión y esas cosas así que si alguno tiene interés, que lo mire en una enciclopedia.
Lo que sí os puedo contar es que la mayoría de la gente vive en estas dos poblaciones que hemos visitado. La mayoría de su terreno es desierto y sólo hay zonas verdes con regadío y algún cultivo en el sur en la región del río Senegal que sirve de frontera con el país del mismo nombre. Mauritania no es un destino turístico que digamos y tampoco es que tenga un atractivo especial en ningún sentido. Sin embargo, hay un montón de extranjeros viviendo en este país por diferentes motivos. La mayoría de los extranjeros en este país son cooperantes que están representando a diversas ONGs o a organismos oficiales como la ONU o la CE. Por supuesto, hay un grupo bastante numeroso de diplomáticos de diferentes países, hay empresas occidentales que desplazan aquí a algunos trabajadores, hay algunos policías desplazados, hay servicios de inteligencia y siempre hay algún turista al que informaron mal y se vino a descansar en estas tierras. Casi todos estos inmigrantes de primera se concentran en Nuakchot y además suelen vivir en un barrio en concreto con lo que la concentración de “tubabus” (blancos) en este barrio es muy alta.
Cabría preguntarse qué interés puede tener un país tan pobre para que haya tanto movimiento. Hay varios motivos que provocan esta situación y que al final cierran un círculo bastante sencillo de entender. En Mauritania hay mucha pesca y esto hace que vengan empresas españolas, francesas y japonesas principalmente a explotarla. Ya nos hace falta la embajada y el agregado comercial para cerrar acuerdos de explotación marítima y como contraprestación enviamos a algunos científicos marinos que aporten conocimiento y algo de cooperación para mejorar las condiciones de vida de los habitantes locales. En Mauritania hay minas de oro, hierro, cobre y no sé qué más y por lo tanto seguimos añadiendo trabajadores especializados en explotar minas, logística y otro par de agregados comerciales de los países mencionados más Canadá y algún otro. Para compensar esta explotación de recursos mauritanos aportamos unos fondos estructurales y enviamos a otras ONGs para que gestionen y hagan todo lo que esté en sus manos para sacar proyectos que mejoren en algo las condiciones de vida del país. En Mauritania no se producen alimentos para toda su población ni se produce ningún producto de limpieza, ni ropas, ni electrodomésticos, ni coches ni prácticamente muebles con lo cual hacen falta unos delegados comerciales de empresas distribuidoras occidentales para hacer llegar a la población esos bienes tan necesarios (unos más que otros pero todos rentables para las distribuidoras). Nos hará falta otro agregado en la embajada y ya algo de seguridad para la gente que se nos va juntando con lo que desplazamos unos guardias civiles en el
caso de España y gendarmes en el de Francia por mencionar dos. Desde Mauritania salen pateras para intentar llegar a Canarias con lo que desplazamos a algunos guardias civiles más y regalamos dos patrulleras retiradas de la flota española al gobierno mauritano con la condición de que se controle bien la costa para que no salgan demasiadas pateras. También añadimos algunos cooperantes más que total ya puestos… En Mauritania ha habido algún que otro secuestro de cooperantes y por tanto desplazamos algunos espías de diversos países y pedimos apoyo total a las autoridades mauritanas y para compensar este apoyo les enviamos algún cooperante más y fondos para armamento que nos compraran a nosotros.
Después de este análisis queda claro que Mauritania es un negocio rentable para casi todos. Los únicos que pringan son los cooperantes pero tal y como están las cosas por los países occidentales, muchos de estos cooperantes están contentos de tener un trabajo con lo que cerramos el circulo con una satisfacción por todas las partes. Esto es así de duro pero no quiero dejar de matizar que los cooperantes, en su mayoría tienen la esperanza de que esto cambie para mejor en el futuro y trabajan para conseguirlo. Por supuesto dentro de esta visión catastrófica están las personas y los casos particulares que ven sus vidas mejoradas y que realmente son los que justifican la ilusión que no el dinero que se destina a las ayudas.
Las gentes mauritanas son tranquilas y se puede caminar por las calles con toda tranquilidad. Es una pena que las condiciones de vida en este país sean tan extremas y se haga tan difícil cambiar las cosas. Ayer estuve en un taller para elegir a 27 afortunados que tendrán un módulo con cocina, habitación y baño de entre 211 personas apuntadas que viven en barracas. La otra visión es que habrá al menos 184 familias que seguirán viviendo en barracas a pesar de merecer algo mejor. Quizás algún día nos demos cuenta que el cambio tiene que venir desde las bases que hacen funcionar este sistema macabro.
Como ya había comentado, llegamos a Nuakchot el día 30 de Noviembre justo dos meses después de la salida de Madrid y un año después de una operación de ligamento cruzado en la rodilla derecha del que suscribe.
Nuakchot es una ciudad caótica de tráfico y tranquila de gentes. No hay que ir huyendo de gentes que te ofrecen un safari o un paseo en trineo ni de gentes que te piden comida o un cigarro. El “tubabu” (blanco) puede pasear tranquilamente por las calles. Bueno, todo lo tranquilo que permiten los coches que vienen de todas las direcciones y en todos los sentidos que puedes imaginar y la compañía de las cabras u otros animales más o menos domésticos o domesticados.
El día después de la llegada a Nuakchot se organizó una timba de póker de la que formé parte y no me fue tan mal ya que acabé disputando la última ronda con la única mujer que era capaz de seguir sujetando las cartas y que nos pulió a todos. Como es lógico después de haber ganado el dinero de amigos y conocidos, Aurelia nos invitó a una ronda en el bar de al lado y luego todo se complicó de forma insospechada haciendo imposible nuestro regreso a casa hasta pasadas las cuatro de la madrugada. Recorrimos un par de locales para juergas de expatriados que son realmente deprimentes por el ambiente tan sórdido que se respira pero que supongo que hay que ver alguna vez en la vida. En estos casos con una vez es suficiente. En estos locales las nativas o inmigrantes del sur (negras) tienen unos tipos espectaculares y llevan ropas un par de tallas menores de lo que sería aconsejable para respirar con fluidez y los inmigrantes del norte(blancos) son en general tipos medio calvos y con barriga que se piensan James Bond por el éxito que tienen con las mujeres en estos ambientes. Realmente lamentable pero nosotros por suerte íbamos cuatro hombres haciendo de escoltas de Marta que fue sin duda la reina de la fiesta y además tuvo la amabilidad de no darme una patada demasiado fuerte para que me bajara de su coche en la misma puerta de la casa dónde por circunstancias nos quedamos a dormir la tropa venida de Nouadhibou y yo.
El día después de la fiesta fuimos invitados a un concierto de piano y violín en una casa con piscina, patio, plantas, garajes, vestidores, recibidores, mayordomo y todas esas cosas tan poco habituales en la casa del ciudadano medio mauritano. El concierto estuvo genial y se me pusieron los pelos de punta en varias ocasiones pero al salir de aquel paréntesis de glamour y ostentación en medio de tanta pobreza me sentí culpable de un delito que no había cometido.
Ayer llegamos a Tarfaya y hoy hemos viajado por una carretera alternativa a la nacional hasta El Marsa o lo que viene a ser el puerto de Laayoune. Tarfaya es una pequeña ciudad costera con su pequeño puerto de pequeñas embarcaciones y con un núcleo urbano formado por tres calles en un sentido y otras tres en otro. La carretera alternativa a resultado ser
un paseo por la costa durante más de cien kilómetros sin ver nada reseñable salvo que destaquemos las dunas, mucha arena, cuatro plantas mucha carretera y un pequeño pueblo costero dónde parece no haber nadie.
Resulta que ayer dieron el resultado de las elecciones en Marruecos y como casi siempre pasa, salvo las últimas en España, han ganado todos o casi todos. Estaba dando un paseo por el pueblo cuando de repente comienzo a oír los pitos de los coches y a la vuelta de una esquina aparecen varios coches todo terreno, normales, furgones y otros, completamente llenos de gente que canta y saca al viento lo que sea a falta de banderas. Resulta que en Marruecos ha ganado el partido de la lámpara que se llama algo así como Justicia y Desarrollo y digo yo que con ese nombre es normal
ganar. ¿Quién no quiere para su país “justicia y desarrollo”? Aunque ya puestos a elegir nombres grandilocuentes o que puedan atraer a la gente podrían hacer caso a los publicistas que de esto saben y ponerles nombres como: “super-justicia y desarrollo plus” o “hiper-justicia max y desarrollo system”. ¿Os imagináis lo que hubiera pasado en España si se hubiera presentado el “Super-soe” o el “maxi-partido popular 4.0”? Cualquiera de estos dos partidos con los medios con los que cuentan los grandes hubiera ganado de calle las elecciones. Por supuesto necesitarían esa financiación de los grandes bancos que tienen los campeones (Santander o BBVA) y el apoyo de los grandes grupos
mediáticos para tener minutos en sus radios, televisiones y en la prensa de tirada nacional. Pero con estos pequeños detalles seguro que conseguirían un gran resultado. De los mensajes y del programa ya nos preocuparemos luego que eso no es importante ya que lo que importa es ganar las elecciones y luego ya si eso vemos qué hacemos y cómo lo hacemos.
En Tarfalla ha ganado el partido de la balanza que no sé cómo se llama y parece que al partido del pájaro no le ha ido muy bien por estas latitudes. Es curioso que los habitantes del Sahara Occidental están contentos con la victoria de Rajoy en España. Se piensan que les va a ir mejor en su intento de ser independientes. Nosotros diremos que son unos ilusos pero creo que es lo mismo que ellos piensan de nosotros cuando creemos que nuestra economía va a mejorar con el nuevo gobierno. Quizás estemos los dos equivocados para bien o para mal, eso el tiempo lo dirá…
En El Marsa me he acercado al puerto al atardecer que es cuando llegan los barcos con su pescado. Las instalaciones parecen nuevas y limpias pero a medida que te acercas a los barcos vas viendo la realidad. Si algún día se acabara la vida en este planeta seguro que aún quedarían las gaviotas. En el muelle los barcos se apiñan en espacios tan ajustados para cada barco que si uno se mueve hay dos o tres que se tienen que mover también ara dar salida
o entrada al primero. Los pescadores descargan sus barcos repletos de sardinas con unas cestas de tamaño no muy grande pero que mueven a una velocidad pasmosa. Parece como si hicieran malabares. Sale una cesta de las manos de uno de los hombres de la cadena y ya tiene otra de nuevo cayendo de las manos del anterior. Dos cestas hacen una caja y un camión carga un montón de cajas. Es el caos mayor de barcos, gentes, camiones, y
gaviotas que yo he visto nunca. Al final los camiones salen tranquilamente con su carga hacia Agadir a fábricas de conservas. Supongo que esto es sólo una pequeña parte pero me permite imaginar la dureza de la vida de estas gentes y la próxima vez que me coma una sardina prometo mostrar más respeto.
A partir de aquí las distancias entre localidades se hacen insalvables para ir en bicicleta así que creo que mañana nos montaremos Babieca y yo en u bus con destino a Dakhla dónde espero encontrar un sitio agradable para descansar un par de días. Otra opción es hacer dedo y tratar de montar en un camión. Bueno, dejaremos que el sol salga mañana y luego emprenderemos el camino como mejor nos parezca.
Ayer salimos temprano de Guelmim. La idea era llegar hasta Tan-Tan y si nos daba tiempo hasta El Ouatia que está unos veinticinco kilómetros más adelante y al lado del mar. Salimos con una especie de bruma que lo cubría todo y que hacía que tuviéramos la sensación de avanzar por un terreno fantástico como de cuento. Luego desapareció la bruma y vimos la realidad. Atravesamos grandes extensiones de terreno con algún
arbusto o yerbajo pero sin poblaciones ni nada que indique que hay vida humana por la zona. Luego te vas fijando y ves que siempre hay algo, una haima, una casa, un corral o alguna instalación para electricidad. Se ve algún rebaño de cabras y algún personaje que camina por allí sin que realmente puedas explicar muy bien de dónde sale o a dónde se dirige.
A partir de este punto, cada vez que pasamos un control de policía, de los que hay a la salida de todos los pueblos medianos y de las ciudades de Marruecos, nos piden la documentación. Una pareja hasta me pidió la ficha de Babieca. Tuve que explicarle que era una bicicleta y que por lo tanto no lleva ficha policial aunque lleve la placa de identificación reglamentaria.
Llegamos bien a Tan-Tan y por lo tanto seguimos hasta El Ouatia también conocido como Tan-Tan playa, en total unos 150 kilómetros en un solo día. Aún me acuerdo cuando estas distancias nos daban para dos o tres días por los caminos de España. El Ouatia es un pueblo de playa con pescadores y con si mezquita tipo costero. Las casas también son blancas aunque no
hay uniformidad en esto como puede verse por el sur de España. En la playa unos chavales jugaban al fútbol al atardecer y unos pescadores recogían gambas grises y pequeñas que no son para comer sino para utilizarlas de cebo para pescar peces de los de verdad.
Hoy hemos avanzado todo el día al lado del océano (creo que ya le podemos llamar así) y sobre acantilados cortados no muy altos pero muy espectaculares. Viendo estos acantilados y el océano golpeando tiendes a pensar en la fuerza que tiene el agua pero a mi hoy me ha dado por pensar en la resistencia tranquila que ejerce la costa. El agua va y viene empeñado
en romper todo lo que encuentra mientras la costa está ahí tan tranquila como diciendo, ya te cansarás. Ella no sabe que él no se cansa y él no sabe que ella tiene mucho más detrás para el caso de que consiga pasar aluna barrera.
Estamos en Sidi Akhfennir a 100 kilómetros de Tarfalla y unos 300 de las Islas Canarias. Creo que a partir de aquí no dejamos nunca la costa. Muchos me habían hablado del viento favorable por estas zonas. Veremos si mañana aparece ese “viento favorable” que todavía no hemos catado.
Atrás ha quedado el mar y estamos en el interior en una ciudad llamada Guelmim. Desde aquí parece que solo nos queda el desierto por delante, unos mil kilómetros de desierto pero eso es todo hasta Mauritania.
Al llegar a Guelmim hemos parado a limpiar de nuevo la cadena. Es importante que este lo mas limpia posible para lo que nos queda por delante. después del lavado hemos descubierto que teníamos un pinchazo y al intentar repararlo hemos visto que la cámara ya no sirve para nada con lo que hemos puesto una nueva. Es el primer aviso de la mecánica de Babieca y he decidido comprar una cubierta nueva de repuesto para lo que pueda ocurrir. A partir de este punto debemos llevar mas agua y algo de comida ya que las distancias se hacen mayores y es mas difícil encontrar suministros de todo tipo.
En Guelmim no hay nada que se pueda resaltar. Es una ciudad bastante tranquila salvo que estos días están todos como locos con las elecciones del próximo viernes. Hay un partido con papeletas azules y con un pajarito que no vuela pero es una gaviota creo. Supongo que os suena! Aquí el poder de los partidos se mide por el que es capaz de llenar mas de papeles el suelo. Es un pulso duro el que están manteniendo.
van entre borrachos y fumados o drogados con pegamento o lo que sea y son bastante desagradables pero no llegan a ser agresivos ni peligrosos. El caso es que si estoy yo solo no se me acercan. No me dice nada esto pero me deja pensativo.
Ayer salimos de Tiznit sin prisas. Como Babieca estaba un poco celosa de mi cambio de aspecto, paramos en la primera gasolinera con lavado y un señor muy agradable la dio un repaso que la dejó como nueva. Es importante limpiar bien la cadena para lo que se nos viene encima. La arena es criminal para la cadena si esta está sucia así que probablemente mañana o pasado le demos un repaso para dejarla sin gota de suciedad y creo que no habrá grasa ni aceite en un tiempo para Babieca aunque ella esto no lo sabe.
Había dos alternativas para ir a Sidi Ifni, una más corta pero con montañas y otra más larga pero más llana. Como viene siendo habitual en este viaje elegimos la de las cuestas. Creo que mereció la pena. Ascendimos por una carretera llena de curvas y pequeños descensos para luego subir y al cabo de unos treinta kilómetros apareció el mar al fondo. En realidad debería decir océano pero diremos mar por el momento.
Seguimos adelante y muy pronto estábamos siguiendo la carretera que bordea la costa. Me habían recomendado parar en un albergue en una playa cerca de Sidi Ifni. Sólo hay que bajar a la playa desde la carretera me habían dicho. Y así lo hicimos pero la cuesta para bajar es de las de armas tomar y según bajábamos estaba pensando cómo íbamos a salir de aquel agujero. Estamos en Sidi Ifni ahora con lo que hemos salido sin problemas y, como casi siempre ocurre, fue peor pensarlo que hacerlo.
El sitio merece muy mucho la pena. Es una playa espectacular con dos arcos naturales que ha formado el mar escarbando debajo de las laderas de terreno pedregoso que parece hormigón armado. Simplemente impresionante. Para comer pescado a la brasa y para cenar un tajine de pollo. Antes un paseo por la playa para hacer hambre. Había un grupo de franceses haciendo parapente sobre uno de los arcos. Todo un espectáculo y una envidia de poder hacer como ellos y volar como los pájaros.
El albergue estaba muy bien con una habitación grande, terraza mirando al mar y espacio para Babieca. La familia muy amable y por la zona poco más. Creo que soy uno de los pocos turistas que se han quedado a dormir allí esta noche. En el albergue en el que estaba era el único. La ducha en el mismo sitio dónde se supone que debes hacer tus necesidades después y cuando me voy a la habitación después de cenar el chico del albergue me dá dos velas para la noche. Me dice que son para la habitación que la luz es con generador y que lo apagan en quince minutos. No tome el
tiempo pero el generador estaba apagado en apenas cinco minutos y luego a leer con dos velas y dormir escuchando el mar de fondo. Una gozada para los sentidos.
Al llegar a Sidi Ifni paramos en una colina en frente de la ciudad y un señor se sentó sobre unos bloques al lado de Babieca. El hombre no era consciente de haberse convertido en víctima propiciatoria para una charla con un turista en bicicleta. Me senté entre Babieca y el hombre aquel y así estuvimos los tres charlando durante un rato largo de las cosas de Sidi Ifni, de España, de Marruecos y de todo y nada en una extraña mezcla de Francés, Español y Bereber.
Hoy estamos en hotel estupendo, he lavado ropa, he paseado por la playa. Por supuesto, el agua está helada, no hace demasiado calor y algunas piedras en el fondo de la playa con lo que… Claro que sí, me he bañado. Muy mal se tenían que poner las cosas para que no me diera un baño. De hecho ayer también me di un baño al llegar a la playa de los arcos ((la llamo así porque no me acuerdo del nombre). En la playa me he encontrado con un pescador que hablaba perfectamente español. Esto fue España hasta 1969. Me ha contado lo que pesca y cosas de su vida y sus tiempos en España y me ha enseñado un pez bastante grande que ha pescado esta misma mañana.
Ahora me retiraré a descansar después de una buena cena y mañana a Guelmim.
Hoy ha vuelto a ser un día duro. Hemos avanzado más de cien kilómetros hacia el Sur. Por la mañana el viento era de cara pero no muy fuerte y hemos dejado algunos chubascos atrás. Luego ha salido el sol y todo marchaba más o menos bien hasta que ha aparecido nuestro enemigo número uno, el viento. Los últimos treinta kilómetros los hemos hecho con un viento casi frontal que parecía que podía soplar cada vez más fuerte. Así hemos avanzado penosamente hasta unos siete kilómetros de Tiznit dónde hemos parado a comprar agua ya que estábamos en mínimos. Hemos parado unos diez minutos y al salir del pequeño pueblo dónde hemos comprado el agua, el viento había desaparecido por completo. Es como si la fuerza de la naturaleza nos estuviera diciendo que por esta vez nos daba tregua pero que no nos fiemos porqué puede hacer con nosotros lo que quiera y cuándo quiera.
Tiznit es una ciudad que parece del sur de España o de otro país europeo. Está todo limpio y las casas son de varias alturas y bastante nuevas. Se ven coches modernos y bicicletas de cierto nivel. La medina es de calles abiertas y tiendas muy ordenadas y limpias. Las tiendas tienen nombres como “Boutique Madame” o “Café Extra” y cierran los domingos (hoy es
domingo). Todos los sitios son de “Snacks” y hay bancos, farmacias, droguerías y hasta una pizzería.
tienda pequeña dónde me han hecho un bocadillo de sardinas con una salsa rara, arroz, aceitunas y un poco de picante. Me ha sabido a gloria. De postre me he tomado un yogur de beber. Todo junto me ha costado más o menos un euro.
Como la ciudad está tan limpia, la gente también va más arreglada y yo estaba un poco fuera de lugar por lo que me he metido en una peluquería donde un señor de edad me ha cortado el pelo y me ha afeitado dejándome la cara como el culito de un niño. El cambio es patente aunque me da un poco de pena haber perdido ese aspecto de aventurero curtido que me había trabajado tan bien.
Para cenar. espaguetis en la pizzería. Todo un lujo a estas alturas de la película. El hotel dónde me quedo se llama igual que el de ayer en Oulad Teima (Hotel París) pero no tiene nada que ver con aquél “hamdulilá”. Tengo una cama perfecta, ducha caliente en la habitación, una pequeña terraza y wifi. El confort es absoluto pero bien merecido. Mañana iremos a Sidi Ifni y si no hay lluvias nos quedaremos allí un par de días a descansar y prepararnos para lo que vendrá.

Hoy hemos salido de Ait Ben Haddou con un día nuboso aunque la temperatura no es demasiado baja. A mediodía la temperatura suele andar por los 18 grados en esta zona y las mínimas de madrugada se mueven entre los 6 y 8 grados. La pena de las nubes es que la calidad de las fotos que hago es bastante poca con lo que casi no hago fotos.
después y que, “hamdulila”, hablaba algo de francés. En total he estado una hora y pico en el taller para la reparación de quince minutos. Eso sí, a la hora de cambiar neumáticos parecían los talleres de Ferrari. Uno se ha puesto con la rueda de adelante otro con la de detrás y yo sujetaba la paleta para dar la salida.
suya por Babieca. En realidad no iba en serio cuando lo he dicho y creo que debo tener más cuidado con estas cosas. Babieca está un poco sensible estos días ya que por la zona se ven muchas bicicletas similares a ella, con trasportín y esas cosas, y que seguramente han sido abandonadas tras un viaje parecido al que hemos hecho. Creo que esto hace que la pobre piense que yo también la abandonaré pero eso no va a pasar por nada del mundo.
Estamos en Ait Ben Haddou, hoy hemos pasado por Ouarzazate y vamos rumbo a Agadir. Estos días estamos haciendo unos setenta kilómetros cada día pero las condiciones son buenas y podríamos hacer más aunque poco a poco se nota el cansancio. La idea es llegar a la costa en pocos días para poder descansar un poco allí que seguramente el clima será benigno.
Ayer nos encontramos en la carretera a un polaco que venía en dirección contraria con su bicicleta. Nos paramos en medio de la nada y me contó que venía de Sudáfrica y se dirigía a Polonia para pasar la navidad en casa. El tipo ha hecho nada menos que 28.000 kilómetros en bicicleta para estas alturas y le quedan otros cinco o seis mil kilómetros para llegar a su casa pero se le veía completamente convencido de conseguirlo y yo apuesto a que lo hace. Creo que se alegró mucho de ver que hay gente viajando como él por la zona. Me comentó que llevo a una pareja de franceses unos treinta o cuarenta kilómetros delante de mí y que van hacia Agadir también. Quizás intente alguna etapa un poco más larga alguno de estos días a ver si los encuentro y puedo hacer algún tramo acompañado. Los días que el viento es favorable hacemos medias de hasta veinticinco kilómetros en una hora pero si las condiciones se ponen complicadas la media baja hasta los quince e incluso menos. Si se da todo bien espero estar el domingo en Agadir para seguir desde allí las elecciones en España que supongo son el tema central estos días junto con el agravamiento de la crisis y esas cosas. Una pena no poder seguir cada día las descalificaciones que hacen unos de otros para intentar convencer a la gente de que el otro es peor. Peor que, qué, es la pregunta pero supongo que eso no nos lo van a decir. Perderían muchos votos si lo hicieran.
En Marruecos hay elecciones también. Son el día veinticuatro de noviembre. En realidad aquí da igual quién gane ya que las decisiones importantes las toma el rey. Hay fotos de Mohamed VI en todas las cafeterías y en cada hotel. Por esta zona son Bereberes y no están muy por la labor pero nadie dice nada. Desde hace dos años está permitido escribir en Bereber de nuevo. Hay un símbolo Bereber que se repite en pintadas por las carreteras y en los lugares señalados y que representa al hombre libre. Creo que es la única señal de rebeldía que se puede notar pero si les tiras un poco de la lengua te van contando cosas y atando cabos te das cuente de que en realidad están hasta el gorro del amigo Mohamed VI. Para las elecciones los candidatos o sus simpatizantes van por las carreteras tirando papeles y gritando y tocando el claxon. En ocasiones me tiran papeles a mí también. Creo que no controlan muy bien quién su público objetivo. Supongo que en España pasa lo mismo, nos cuentan todas esas promesas que no van a cumplir, sin darse cuenta de quién es el público objetivo. Seguro que yo estoy equivocado y ellos saben
muy bien lo que la gente espera oír y las frases que les hacen ganar más votos y las que no interesa decir pero no deja de sorprenderme que las cosas funcionen así y lo llamemos poder del pueblo y fiesta de la democracia. Una pena que sólo sea un día de fiesta y luego tengamos que aguantar cuatro años de resaca.
Voy de hotel en hotel siguiendo las indicaciones y recomendaciones que me dan en cada lugar. Como las etapas en bicicleta son cortas no es necesario llevar una guía ni nada. Te vas guiando por las recomendaciones de los paisanos. No me entiendo bien con todos y a veces no quieren que se les entienda demasiado bien pero más menos nos vamos comprendiendo. El próximo día os hablaré de los hoteles o albergues en los que voy parando.
En la zona de la Kashba de Ait Ben Haddou nos hemos encontrado un grupo de gente grabando otra película sobre Jesucristo. Tienen a un tipo muy flaco colgado de una cruz durante horas para sacar unas pocas imágenes. Es curioso ver todo lo que se mueve alrededor de estos equipos de grabación. Llevan un caballo, varios camellos, un burro con su carro, un grupo de cabras, varios chavales y otros figurantes vestidos como soldados romanos o como gentes de la época de Cristo. El escenario no puede estar mejor escogido pero creo que este ya ha salido en muchas películas y probablemente podremos verlo en varias si nos fijamos. La más famosa creo que es “El hombre que pudo ser rey” con Sean Connery y Mikel Cane. Una película bastante recomendable por cierto.