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Vientiane: cambio obligado de ruta

MekongDesde Chiang Rai a la frontera con Laos en Huay Xay hay 110kms bastante llanos. El trayecto lo cumplimos sin mayores incidencias, una lluvia suave nos acompañó una parte del camino y luego un día nublado que mantuvo las temperaturas suaves. El trámite de la frontera, al ser ya conocido, lo cumplimos de forma sencilla y de ahí nos fuimos a la misma casa de huéspedes que ya había seleccionado hace unos meses. Es una curiosa sensación la de alojarte de nuevo en el mismo sitio en el que has estado antes. No sé si decir que es agradable o simplemente más sencillo, y con esto se pierde un poco de chispa y sensación de descubrimiento. Con esto en mente decidí cambiar la ruta y llegar a Luang Prabang en el barco que baja por el Mekong.

El barco tarda dos días con una escala a mitad Slow boatde camino en un pequeño pueblo que no es muy grande y que se ha convertido en un centro de casas de huéspedes y restaurantes enfocados a recibir cada día a los barcos que van en una y otra dirección en el río, y que hacen siempre su parada aquí. Los paisajes desde el barco son hermosos, aunque no tienen nada que envidiar los que se pueden ver desde cualquier carretera de la zona que invariablemente circulan por montañas arriba y abajo. En el barco coincidí con un montón de jóvenes rubios que el primer día nos dieron el viaje con un altavoz conectado a cualquier dispositivo que emitía lo que ellos llaman música y yo no definiría exactamente así. Por supuesto, tenían que competir por conocer y pinchar la música más rara y “cool” del momento. Ese primer día se bebieron prácticamente todas las existencias de cerveza del barco, más unas cuantas botellas de ron tailandés y varias más de la bebida espirituosa típica de Laos. El segundo día ni respiraron e incluso alguno estuvo leyendo y hasta escribiendo una especie de cuaderno de bitácora. Pensé en pedirles notas para este blog aunque pronto cambié de idea. El segundo día pudimos escuchar el río mientras navegábamos a una velocidad exasperantemente lenta. Niños en el RíoInteresante ver los pequeños poblados en los que parábamos para dejar a algún habitante de esa localidad o recoger a otros. Los niños se acercaban al barco, al principio con timidez y luego más divertidos. Hubo algún turista que les arrojó unos caramelos desde el barco que los niños recogen, pelan, y tiran el envoltorio al suelo rápidamente. Si hubiera podido le hubiera dado un coscorrón al “solidario” viajero.

En Luang Prabang nada reseñable. Me quedé sóloMonjes una noche y madrugué mucho para ver la procesión de los monjes pidiendo comida por la ciudad y salir con Katanka hacia la montaña. El plan era llegar a Phonesavan a 262kms en dos días y para eso hay que aprovechar el tiempo. El primer día pasamos de 400 metros sobre el nivel del mar a 1.400 y tuvimos que ascender varios puertos. El día fue muy cansado y muy espectacular. Un recorrido impresionante por una carretera que discurre en medio de un mar de montañas, da igual hacia dónde mires o lo lejos que se pueda ver en cada momento, siempre hay montañas verdes con laderas imposibles a tu alrededor. Llegamos a las cinco de la tarde pasadas a Phou Khoun que es el punto intermedio entre Luang Prabang y Phonesavan. A las seis o así empezó a llover y ya no hizo otra cosa hasta que nos fuimos de allí a las siete de Carreterala mañana. Con este panorama, el estado de las carreteras y los consejos que nos dieron algunos locales, decimos bajar de las montañas hacia Vangvieng que está a 300 metros sobre el nivel del mar y seguro el clima iba a ser mucho más favorable. Empezamos el trayecto por una carretera en muy mal estado (esta es la principal no la que tenía pensado tomar) y pronto habíamos descendido suficiente para que la lluvia se fuera disipando e incluso pasamos a tener un día soleado en el valle.

Sin parar en Vangvieng nos montamos en unaCarretera furgoneta de transporte de pasajeros y nos fuimos a Vientiane el mismo día. Llegamos tarde a Vientiane, ya de noche y al llegar vi que se había perdido la tuerca que fija el eje de la rueda delantera de Katanka. Tuve que recorrer medio Vientiane en un moto taxi hasta que encontramos lo que nos hacía falta en una tienda que seguía abierta a las ocho de la noche en el barrio chino. Reparar, montar, volver a cargar el equipaje y
llegarnos al mismo hotel en que ya habíamos estado hace meses. En esta ocasión el conocer estos detalles fue de gran ayuda y también el hecho de estar en una ciudad grande, dudo que en otro sitio de los que vamos recorriendo hubiera podido reparar el problema de Niños en el Ríouna forma tan rápida. Eran las nueve de la noche cuando llegué al hotel sin cenar y después de quince horas en ruta, 100 kms en bici y cuatro horas más en la furgoneta, pero todo había salido perfecto y ahora nos podemos dirigir hacia la zona de Laos que no recorrimos en la anterior visita.

MontañasHoy, aparte de escribir estas líneas, no voy a hacer nada. Toda mi ropa salvo lo que llevo puesto está en la lavandería, no me quedaba nada limpio ni seco después de los últimos cuatro días de yincana, y cuando digo nada incluyo lo que llevo puesto, eso lo lavaré en otra ocasión. Supongo que es algo muy personal pero he de decir que, después de estos días
intensos y con poco tiempo para nada, una de las cosas que me hace Katankasentir mejor es volver a tener ropa limpia, si además pudiera cambiar un poco de vestuario… Saldremos hacia el sur el martes, aún no sé dónde vamos ni qué es lo que vamos a ver, intentaré planificar algo esta tarde.

Nong Khiaw: magia en la carretera

Nuang KhiawAyer decidí avanzar un poco más ya que los días pasan y me muevo poco. Me entretengo en visitas cortas y excursiones y así se me pasan los días y no estoy avanzando demasiado. Mi objetivo es ahora llegar a Pattaya el día dos de junio. La parte de recorrido que tengo que hacer por Tailandia no me importa hacerlo más deprisa, me gustaría poder hacer la visita de Laos de forma más tranquila y visitar las cosas pausadamente y por eso me estoy centrando sólo en la parte norte de Laos y aun así me tengo que empezar a mover un poco más. El caso es que cogí un autobús que me acercaba a unos treinta kilómetros de Nong Khiaw desde donde tenía la intención de coger una barca por el río para llegar a Luang Prabang.

El autobús salió a las nueve de la mañana de la estación de Luang Namtha a unos doce kilómetros del centro de la ciudad. Teníamos que recorrer 180 kilómetros y luego me quedaban otros treinta con Katanka para llegar a nuestro destino. Al principio el trayecto iba de forma normal, no avanzábamos muy deprisa por las paradas constantes para recoger a viajeros en los poblados o en cualquier lugar en el que un viajero lo solicite pero íbamos recorriendo los kilómetrosCarretera convenientemente. A las diez y media o así el conductor hizo una parada para ir al baño en medio de una recta de la carretera donde no había nada más que campo alrededor. A las once y media paramos a comer en Oudomxai, la localidad más grande en nuestro recorrido.

A partir de ese punto la cosa se complicó. La carretera estaba en obras y transitaba por un terreno con constantes subidas y bajadas. Había que parar en muchos lugares para dejar pasar tráfico alterno o simplemente porque las máquinas estaban trabajando en todo el ancho de la calzada y había que esperar a que una retro-excavadora cargara un camión de tierra o que unos operarios pusieran brea en un tramo para asfaltar. Con todas las paradas y el avanzar lento de nuestro autobús el tiempo fue corriendo y no llegábamos a la localidad en la que yo me bajaba. Hubo un momento que pensé que ni siquiera llegaríamos de día a este punto. A las cuatro y veinte de la tarde el conductor paró el autobús y me anunció que era mi parada.

Aquí anochece a las seis y media aproximadamente y aún tenía que hacer los treinta kilómetros a mi destino Carreteraen Nong Khiaw. Sin entretenerme demasiado me puse en marcha. El cielo estaba nublado y amenazaba tormenta por todos los lados. Empezaron pronto a caer unas pocas gotas que por esta zona suelen ser el presagió del diluvio universal. Sin embargo no acababa de llover ni aclaraba y mientras nosotros íbamos avanzando a buen ritmo. Con la lluvia dispersa que caía y las nubes la temperatura era muy agradable para anda en bici. El único inconveniente es que me estaba poniendo poco o poco como una sopa pero de eso ya me ocuparía cuando tuviera que parar ya que no estaba claro si el cielo se abriría o caería la del pulpo.

Así avanzamos por un terreno con pequeñas subidas y bajadas que enfilaba directamente hacia un grupo de montañas casi verticales en el fondo del horizonte. Al llegar a las montañas la carretera giró a la derecha y luego aCarretera la izquierda y allí estábamos circulando entre dos montañas impresionantes con el río a nuestra derecha en un cañón muy estrecho y a sólo unos kilómetros de Nong Khiaw. El sol estaba cayendo y entonces apareció a nuestra espalda por debajo de las nubes, seguían cayendo gotas, avanzábamos hacia nuestra propia sombra, las montañas nos observaban desde ambos lados, el viento estaba en calma, la sensación de plenitud, un escalofrío por la espalda, sentimiento de poder, de felicidad, momento mágico. Estos son los pequeños momentos que hacen que un viaje se recuerde, lo que separa una experiencia de un enriquecimiento. No es fácil de explicar, me hubiera gustado que lo hubierais sentido.

KatankaEn este momento tan mágico me acordé de una persona muy especial que lo está pasando muy mal. Intenté enviar la energía que sentí en ese momento de forma telepática para que le infunda ánimos y se recupere del bache de ahora y le de fuerzas para encarar lo que venga que sabemos que no será sencillo, ni fácil, pero que superará como ya ha hecho otras veces. Bea, sabes que te llevo en el corazón. Un beso.

Tetouan: Dia de lluvia y gestiones varias

Estoy en Tetouan. Me ha costado un triunfo llegar esta mañana. Al salir de Ceuta no llovía pero luego se han abierto los cielos y ha caído agua como si no hubiera un mañana.

ceuta

La estatua de hércules separando el estrecho de Gibraltar en Ceuta es de lo mas apropiado para que os deis cuenta del esfuerzo tan grande que he hecho esta mañana. El viento soplaba con una fuerza de titanes y la lluvia caía a mares.corderos en tetouanEl lunes es la pascua de los musulmanes y lo primero que me he encontrado es gente con sus carneros recién comprados o con varios en venta. Igualito que Burgos en Navidad pero sin langostinos ni, por supuesto, jamón de bellota.babieca

He pasado el día con Fatima y Abdul que me han ayudado a solucionar el tema del teléfono móvil. Me los he encontrado por la medina y como me han visto perdido me han llevado para un sitio y otro. Al final unas monedas pero bueno… Creo que ya lo tengo mas o menos resuelto. Me ha liberado el móvil un tipo en una tienducha de mala muerte en el zoco antiguo de Tetouan y luego he comprado una tarjeta de inwi que es una compañía marroquí. De momento creo que me he quedado sin el whatssup pero puede que salvemos el Facebook. Algo es algo!

Tomad nota los interesados. Mi número en Marruecos es: 00212629647559

habitacion ceutaEn Ceuta dimos un paso mas en nuestra relación Babieca y yo. Ya hemos dormido en la misma habitación. No hemos compartido cama pero ya es lo que nos falta!

Escribir esto me esta costando un triunfo, ya que estoy en un ciber marroquí con un teclado muy extraño. Las letras están borradas por el uso y ademas nada esta donde tiene que estar. Un follón vamos!

A ver si en breve doy solución a este tema o me dejare un montón de tiempo en los ciber de este país. Al menos esto es muy barato.

Conversación de ascensor

Hoy no puedo subir fotos tampoco pero me daría igual ya que, al no sacar muy buenas fotos con el móvil cuando no hay mucha luz, hoy no he hecho ni una foto. Esta entrada la he llamado conversación de ascensor porque voy a hablar del tiempo. No podría ser de otro modo con la que está cayendo por estos lares.

El día ha amanecido gris y cubierto completamente de nubes. La hospitalera me ha dicho, señalando a una de las paredes del pasillo del albergue, que ella no sabía por donde salía el sol pero que las lluvias venían siempre de allí. Ante esto he salido a la calle en la dirección que indicaba aquel dedo índice y lo he visto claro. Hoy iba a ser un día de lluvia.

El caso es que, como el día se mantenía gris pero sin lluvia, nos hemos puesto en marcha, otra vez hacía el Sur, unos noventa grados en sentido anti horario de lo que indicaba la hospitalera que ha terminado siendo el Oeste.

Los primeros kilómetros los hemos hecho más o menos bien pero a partir de los 15 o así ha empezado a soplar el viento más y más fuerte y pedalear se hacía muy complicado. Luego la carretera se ha hecho cuesta arriba en dirección a Monesterio y luego, a unos 7 kilómetros de Monesterio se ha puesto a llover. Como podéis imaginar he llegado a Monesterio con una chupa interesante y bastante cansado.

Parece que en lugar de a Andalucía me estuviera dirigiendo a Galicia y cuando estuve en Galicia hubiera estado por Andalucía. Supongo que es el cambio de tiempo tan brutal al que hemos asistido en estos pocos días. Por supuesto, mantengo la esperanza de que esto mejore y Andalucía vuelva ser Andalucía y ya de paso que Galicia se vuelva Galicia para evitar más incendios.

La fortuna me ha sonreído ya que el albergue estaba justo enfrente del punto de información en el que he parado a preguntar, el albergue está vacío completamente y tiene una ducha maravillosa y unas camas muy cómodas. Está todo completamente nuevo, es nuevo, de hecho todavía no tiene la licencia de apertura y la electricidad la suben con una manguera desde la casa del párroco. Un lujo para un ciclista cansado. La pobre Babieca tiene que dormir en la terraza, no ha podido ser de otra forma. Quizás esta noche si no llega nadie la meta en la cocina. No es justo que la pobre pase penurias habiendo tanto espacio.

Las previsiones no son muy buenas que digamos. Esta noche parece que van a caer cántaros y chuzos de punta y mañana por la mañana seguirá más o menos igual.Si levanta un poco por la tarde trataré de seguir camino pero no creo que mañana llegue a Sevilla. Ahora estoy a unos 100 kilómetros de allí.

afortunadamente las previsiones son mucho mejores para el fin de semana y comienzos de la semana que viene. Disfrutaremos de ello en Sevilla y/o en Jeréz de la Frontera.