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Vuelven las montañas… y las nubes

terraza del hotelHoy hemos salido de Ait Ben Haddou con un día nuboso aunque la temperatura no es demasiado baja. A mediodía la temperatura suele andar por los 18 grados en esta zona y las mínimas de madrugada se mueven entre los 6 y 8 grados. La pena de las nubes es que la calidad de las fotos que hago es bastante poca con lo que casi no hago fotos.

Hemos pinchado por segunda vez desde que salimos de Madrid. He tenido que reparar el pinchazo en medio de la nada, al lado de la carretera por la que raramente pasa algún coche y varios autobuses. El caso es que la cubierta trasera de Babieca está ya en las últimas así que al llegar a Tazenakht, y después de comerme unas chuletas de cordero a la brasa en un puesto en el que a la vez que te comes las chuletas vas cogiendo ese tufillo especial a barbacoa, he buscado un taller de reparación de bicicletas dónde hemos cambiado la cubierta de atrás adelante y de adelante atrás. Además me han colocado un tornillo nuevo en el trasportín que se nos había perdido y ya me han repasado algún tornillo más. Al acabar el trabajo (escasamente un cuarto de hora) me han invitado a pasar a la trastienda que en realidad es un cuartucho de menos de seis metros cuadrados donde nos hemos tomado un té, el mecánico jefe, un peón, dos tipos que estaban ya allí y otro que ha llegado rumbo surdespués y que, “hamdulila”, hablaba algo de francés. En total he estado una hora y pico en el taller para la reparación de quince minutos. Eso sí, a la hora de cambiar neumáticos parecían los talleres de Ferrari. Uno se ha puesto con la rueda de adelante otro con la de detrás y yo sujetaba la paleta para dar la salida.

Por el camino había una zona de obras. Están arreglando la carretera que buena falta hace. Hay un tramo que lo pasamos por zona de trabajo. Al final del tramo, un autobús que iba unos kilómetros delante de mí se ha llevado por delante a una de esas máquinas que barren la carretera para quitar el polvo y las piedras antes de asfaltar. Creo que era la única que había en las obras con lo que el trabajo se verá retrasado sensiblemente. El autobús se ha quedado parado allí mismo y nadie se ha preocupado ni de señalar ni de apartarlo de la carretera. La pinta era que se proponían repararlo allí mismo para seguir la marcha. Mientras tanto el tráfico puede continuar pasando con cuidado y pisando por la cuneta.

Al llegar a Tazenakht me he encontrado con un camión enorme de esos que van por el desierto. Me he acercado y resulta que son un grupo de italianos que viajan con el camión y con trece motos. Estaba sólo el chófer del camión esperando a que llegaran las motos y hemos estado charlando un rato. El caso es que ya nos habíamos cruzado por la zona de la garganta del Todrá y el tipo se acordaba de mí. Cuando le he dicho que he cruzado el Atlas con la bicicleta me ha felicitado y me ha invitado a una cerveza. Una lata de Heineken fría. Es la primera cerveza que tomo desde hace más de tres de semanas y la verdad es que me ha sabido a gloria. Al poco tiempo han llegado las motos y nadie ha querido cambiarme la barbacoasuya por Babieca. En realidad no iba en serio cuando lo he dicho y creo que debo tener más cuidado con estas cosas. Babieca está un poco sensible estos días ya que por la zona se ven muchas bicicletas similares a ella, con trasportín y esas cosas, y que seguramente han sido abandonadas tras un viaje parecido al que hemos hecho. Creo que esto hace que la pobre piense que yo también la abandonaré pero eso no va a pasar por nada del mundo.

Antes de despedirme de los italianos me han sacado una foto con Babieca. Me doy cuenta que yo he pasado olímpicamente de fotografiar el camión o las motos. En fin, ya sabéis lo que es un camión y una moto no? Pues eso!

Cómo preparar un viaje en bicicleta

Llevaba tiempo pensando en hacer un viaje largo en bici pero en realidad es muy difícil hacerte a la idea de todo lo que necesitas preparar. Lo primero fue obviamente tener una bici de ciertas garantías y practicar con ella lo suficiente para no asfixiarte en la primera cuesta un poquito dura. Esto está prácticamente cubierto desde hace tiempo y, no es que esté a tope, pero estoy listo para hacer al menos 40 o 50 km sin tener que pedir un coche de asistencia. A medida que avance el viaje espero ir ganando mejor forma y con ello ir haciendo etapas consistentes.

Hasta aquí no hay novedad pero luego empiezas a hablar con los expertos como mi amigo Bob y entonces despiertas a una nueva realidad. Salir a andar una tarde en bici es una cosa y plantearte hacer varios cientos de kilómetros es un tema bien diferente.

Lo primero es colocar unas cubiertas que aguanten bien el peso y que no pinchen cada pocos kilómetros. Ponemos unas cubiertas tipo armadillo que según los expertos son las mejores para evitar contratiempos a corto plazo. Veremos cómo responden porque tener un pinchazo no me preocupa pero pinchar cada día puede ser un auténtico lastre para viajar.

Hay que poner un trasportín en la parte de atrás de la bici para llevar unas alforjas con el equipaje básico. No hay mucho espacio y además no interesa llevar mucho peso pero es algo totalmente imprescindible. Las alforjas deben ser de cierre estanco, no quiero que mi ropa aparezca llena de polvo cuando más falta me haga. No es que sea yo un fanático de la limpieza pero todo tiene sus límites y su justa medida…

Aparte de estos elementos básicos hay que hacer una revisión completa de los cables de freno y cambio, zapatas de freno, cadena, sistema de cambio, poner unos apoyos en el manillar para poder cambiar la postura, un espejo, pata en la parte trasera (de otro modo la bici se caería al aparcar por el peso retrasado de las alforjas), pedales con calas (como los profesionales), una bolsa en la parte delantera para lo más básico como la comida y el mapa y alinear correctamente las ruedas para que no rocen los frenos.

En el aparado de ropa para ciclistas pondremos un par de badanas (pantalones de ciclista para los no iniciados), un par de camisetas o mallas de ciclista, un cortavientos impermeable, calcetines y zapatillas de ciclista (las que vienen adaptadas para las calas de los pedales).

Pues bien, a fecha de hoy ya tengo la lista, sé qué necesito y tengo el tiempo necesario para conseguirlo todo así que por esta parte vamos bien y en una semana espero poderos comentar que está todo listo y tachado de la lista.

Algo que hay que hacer es aprender a amar a tu bicicleta. Para esto lo que he hecho es ponerle un nombre y ahora mi bici se llama Babieca. Supongo que casi todos sabéis quién era Babieca pero para los que no lo sepan… Es el caballo del Cid. Lo del Cid ya paso de explicarlo. Lo buscáis en el oráculo.