Llegamos a Ayutthaya el sábado treinta de mayo tras un viaje en tren de ocho horas para cubrir una distancia de unos quinientos kilómetros. El tren en Tailandia es lento pero no es incómodo, no se mueve demasiado y a pesar de ir en vagones con ventiladores y ventanas abiertas para sofocar el calor no se sufre demasiado en este sentido. El revisor no me dejó llevar a Katanka atada en un lateral al lado de los asientos alegando que estos eran para que se sentaran los pasajeros. Su razón no le faltaba al buen señor pero es que resulta que el tren fue todo el viaje a mitad de capacidad y siempre había muchos asientos vacíos o al menos los había en el vagón que ocupábamos. Tuve que desmontar y colgar a Katanka en la repisa de encima de los asientos cosa que me pareció harto peligrosa para los pasajeros del tren, donde manda capitán, no manda marinero y la burra se ata donde diga el amo, aunque se ahorque.
En Ayutthaya pasé un par de días esperando la llegada de las turistas romanas. Pasé el día y medio de espera haciendo pequeños paseos por el parque histórico y viendo con calma los templos y descansando un poco en previsión de una semana de ajetreo. Agur y Elena sólo iban a estar una semana en Tailandia y se preveía una semana intensa para abarcar lo posible en el corto plazo. Al final ha resultado una semana de descanso y placer como luego veréis aunque eso no se sabía en ese momento. Aparte de esto busqué un alojamiento para Katanka durante los días que íbamos a viajar en grupo ya que no era cuestión de ir yo en bici y las intrépidas viajeras en medios más contaminantes y rápidos.
Ayutthaya es un centro histórico importante dentro de Tailandia. Fue la capital de Siam durante algunos años y de esa época y posteriores se conservan algunos templos y las ruinas de otros muchos. También hay algunos edificios de
la época colonial menos destacados. Una vez llegaron los refuerzos, alquilamos un tuctuc por unas horas para ir de un templo a otro. Hicimos la visita de once a dos de la tarde, en las horas de más calor y además ahora sigue haciendo mucho calor sólo que encima hay bastante más humedad que hace un par de meses por las tormentas que empiezan a presagiar el comienzo del monzón con lo que hicimos la visita usando paraguas para evitar el sol que caía de pleno y sudando como pollos. El objetivo estaba claro, llegar a una playa lo antes posible.
De Ayutthaya nos fuimos al aeropuerto internacional de Bangkok donde teníamos reservado un coche para movernos el resto de la semana y de ahí a Pattaya. Patta
ya está al este de Bangkok y es la zona de playas más cercana a la capital. Es por tanto un destino fácil para visitas relámpago a Tailandia y un destino socorrido para muchos turistas y algunos locales que salen del ruido de la gran ciudad durante fines de semana o vacaciones cortas. Es además un centro dedicado al turismo sexual, la densidad de mujeres ofreciendo una especie de masaje que no es el tailandés precisamente es, a todo punto, excesiva. La cantidad de señores de cierta edad, calvos o canosos, con sus barrigas, pantalón bermuda, camiseta y aire de estar disfrutando de los privilegios que otorga ser occidental en este mundo y aprovechándose de la desgracia que supone para la mayoría de la humanidad haber nacido con poco o nada es también impresionante incluso en esta época del año en que se supone que estamos en temporada baja. Nosotros formábamos un grupo extraño en el tinglado que hay montado en Pattaya y creo que me libré de muchas invitaciones interesadas gracias a la compañía feme
nina de la que hacía gala. Nos vieron Papinta de ser público de escenas pornográficas de cabina o de espectáculo con pelotas de ping-pong lanzadas o cartas escritas con partes insospechadas de la anatomía femenina y eso es lo que nos ofrecieron en varias ocasiones. Ocurre que el día que llegamos a Pattaya era un día señalado para los budistas en el que el consumo de alcohol está prohibido hasta las doce de la noche y recorrimos los locales de alterne en un estado de espera tranquila que supongo se alteraría a partir de las doce de la noche puesto que los camareros estaban velando armas en previsión de la refriega previsible.
No nos pareció que Pattaya fuera un lugar para pasar mucho más tiempo y decidimos salir pronto al día siguiente en busca de playas en las islas de la zona pero esto os lo contaré en otra entrada ya que me estoy alargando demasiado por hoy y tengo qu
e cenar. Escribo esto desde Bangkok donde no debería estar de acuerdo con el plan trazado aunque ya sabéis que hago planes para luego cambiarlos. En esta ocasión ha sido un cambio obligado por las circunstancias, nada grave que también os contaré en otro rato. No os dejo sin comentar que, en mi opinión, quien viene a este tipo de países a hacer turismo sexual es un ladrón aparte de otras consideraciones morales. Ladrones de valor ético y humano que pagan con dinero que sólo representa la diferencia de cuna entre unos y otros y que no tiene ninguna justificación. Confirma esto mi teoría de que el exceso de turistas estropea todo, vamos por ahí pagando por las personas cómo quién se alquila un parapente o una excursión en trineo. Triste y demasiado notorio y aceptado en la época en que vivimos y en la que nos jactamos de estar tan evolucionados.
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En estos momentos estamos en Chiang Saen que es la localidad más cercana al triángulo de oro. Se trata del vértice que une los países de Tailandia, Laos y Myanmar. No sé muy bien porqué se llama triángulo de oro aunque creo que tiene que ver con el comercio de opio que se llevó a cabo en esta zona en el siglo XIX y que reportaba pingues beneficios sobre todo para los británicos. Tengo pendiente una visita a un museo que trata de este tema y espero enterarme un poco mejor de qué va la historia y os cuento algo más.
y las cuestas son muy parecidas a lo que ya casi no recordaba de Tailandia. Ocurre que como aquí está casi todo asfaltado y se puede acceder de forma más fácil con vehículos, hago recorridos que hacen los coches y las motos de forma habitual y se pierde toda sensación de estar explorando zonas ignotas. De hecho, ayer domingo cuando estaba en lo alto de una montaña, después de sudar tinta china para llegar, recorriendo parajes fascinantes y con vistas espectaculares de la montaña, me encontré en un pueblecito en el que había dos tiendas de estas que abundan por aquí en las que te venden de todo a pesar de no tener estanterías y todo el mundo, incluidos un par de turistas de Singapur con su guía y su chofer, estaba viendo los pequeños televisores en el fondo de las pequeñas tiendas para seguir atentamente el combate de boxeo del siglo o eso dicen. No quiere decir que el esfuerzo no valga la pena, es simplemente que es completamente diferente a lo que pasaba en Myanmar.
Mae Sai es la típica localidad de frontera. Es casi toda ella un gran mercado de todo y en todas las cantidades, desde un lapicero a un camión de lavadoras se puede comprar de todo. El pueblo está a los dos costados de la vía principal que no es otra que la carretera que va al paso fronterizo con Myanmar. En esta carretera, a partir de las cuatro de la tarde, se monta una especie de mercado nocturno al estilo de Tailandia en el que hay varios y variados puestos de comida combinado en este caso con las tiendas de la vía principal que abren hasta mucho más tarde que el resto de tiendas del mercado. Por supuesto en esta vía principal están los bancos, el Tesco y el Seven-Eleven que no faltan ya en ninguna ciudad de Tailandia. En el lado de Myanmar está la ciudad de Tachileik en la que no estuve mucho tiempo pero pude observar que se acumulan almacenes de electrodomésticos, concesionarios de coches y otros almacenes dedicados a la importación de bienes. Algo que es un buen negocio en Myanmar en estos momentos con el país desarrollándose a gran velocidad.
cuece por allí (espero no ser yo dadas las circunstancias). Estoy justo en frente del río Mekong y al otro lado está Laos. Me eh informado un poco y parece que el norte de Laos es elevado con mucha montaña y temperaturas más suaves en estos meses antes de que lleguen las lluvias. Definitivamente es una buena opción aunque voy a tener que sopesar un poco más los pros y los contras. Por una parte quiero ir para allá y por otra me fastidia irme así tan rápido de Tailandia sin casi haber aterrizado. Por otra parte el plazo para visitar esta zona es casi el perfecto, de hoy a final de mes.
cara y tiene menos encanto. No se dan apenas situaciones en las que tengas que señalar lo quieres comer o pasar a la cocina a verlo tú mismo. Es muy difícil poder hablar en inglés con gente local en Myanmar mientras que en Tailandia es relativamente fácil encontrar alguien que hablé la lengua de Shakespeare. En general todo es mucho más cómodo para el viajero en Tailandia mientras que en Myanmar todo cuesta más y también, por el contrario, es más gratificante y tiene más encanto. Hace poco me dijo alguien que, cuando viajas (especialmente si lo haces en bicicleta), los peores días resultan ser luego con la perspectiva que da el tiempo los mejores días. Igual es por eso que creo que me quedo con Myanmar y también creo que poder salir a Tailandia de vez en cuando es todo un alivio y un descanso.
Ya sé que llevaba varios días sin comentar nada y no es porque me haya pasado nada malo sino más bien lo contrario. El viernes llegó Ana de Myanmar y desde entonces hemos dedicado los días a hacer turismo un poco más estándar, es decir, nos hemos venido a las islas del sur de Tailandia.
estar unos días en Bangkok, no merece la pena traer el visado de Myanmar desde Europa. Hay también agencias que te hacen los trámites si no quieres perder el tiempo en la embajada aunque tampoco está mal visitar la zona de la embajada y la experiencia es, cuando menos, interesante.
igual, sin embargo no he querido incluirlo como favorito (gracias animalito). Aún está abierto el concurso de ideas.
con un inglés de Manchester llamado Jimmy que viaja en bici desde Australia hasta Manchester. El tío parecía llevarlo bien aunque su camiseta estaba un poco más sucia de lo que el decoro aconseja. Me dio alguna idea de lo que me puede hacer falta y de rutas para seguir. También había dos chicos de Singapur que habían ido en avión hasta Phuket y regresaban en bici a casa. En fin, que voy a ver a varios viajeros en bici por la zona.