Desde Paksong, en el Bolaven Plateau en Laos, nos fuimos directamente a la frontera con Tailandia, son unos cien kilómetros y los primeros cincuenta son de bajada continua, con lo que el camino se hace bastante sencillo. Por el camino tuvimos que parar varias veces por lluvias intermitentes que suelen ser flojas aunque a veces se ponen intensas y no te dejan ver casi nada. No es que moleste mucho que te llueva con temperaturas de treinta grados, es la visibilidad lo que impide continuar tranquilamente con la ruta y más cuando vas por carreteras con cierto tráfico, como es el caso de la ruta hasta la frontera.
Pasamos la frontera sin ningún problema y
nos quedamos a dormir cerca para hacer al día siguiente los otros cien kilómetros que nos separaban de Ubon Ratchathani, más conocido como Ubon. En cuanto entras en Tailandia, la cosa cambia, las carreteras son muy rectas, casi llanas y el asfalto es muy bueno. Katanka avanza con facilidad por este terreno y sin embargo, yo me aburro y no me agrada tener coches todo el tiempo pasando a nuestro lado. Creo que ya lo comenté antes, circular en bicicleta por Tailandia no es muy divertido ni los paisajes son demasiado interesantes, salvo en rutas concretas y siempre buscando carreteras secundarias.
Dejé a Katanka en Ubon el día siete de octubre y me fui a pasar unos días con Ana en Yangon, aunque luego tuvimos que cambiar los planes y acabamos pasando unos días en Yangon y otros en Bangkok. Ha sido una semana en total y nos hemos dedicado a descansar y recuperar fuerzas y salud para luego separarnos de nuevo. En el aeropuerto de Bangkok, tú a Yangon y yo a Singapur, los vuelos salían a la misma hora y fue extraño ir a acompañarnos mutuamente al avión.
Ubon representa la típica ciudad de Tailandia, aparte de Bangkok, es de tamaño mediano tirando a grande, tiene algún centro comercial, mercados, río y una zona céntrica, alrededor de algún punto señalado, donde se organiza un mercado nocturno cada día. El mercado consiste en un montón de puestos de comida y bebida que los propietarios montan y desmontan cada día. Es sorprendente pasar por una plaza desierta a mediodía y volver al atardecer para ver cantidad de puestos de comida y mucha gente sentándose en improvisadas terrazas. Por lo demás este tipo de ciudades no tienen demasiada alma. Bangkok es mucho mayor y tiene zonas muy diferenciadas, desde la zona para turistas al
centro financiero y de oficinas, pasando por barrios intermedios, el barrio chino y algunos parques. En general, es una locura de tráfico y ruido y se hace complicado moverse por la ciudad. Yangon está aún lejos del nivel de saturación de Bangkok aunque está cambiando a pasos acelerados hacia un modelo de ciudad muy similar.
Desde Bangkok me fui a Singapur. Llegar a Singapur es un choque para los sentidos. Nada más salir del metro me quedé impresionado con la cantidad de edificios altísimos que compiten por llevarse un trozo del horizonte visual. Es realmente impresionante ver esas moles de acero, hormigón y cristal. Son homenajes a la opulencia, cada banco o gran compañía compite con las demás por tener el edificio más impresionante, más alto, más moderno, más limpio, más sobrecogedor, más lejos de la escala humana y por supuesto, más caro. Las calles están impolutas y los jardines en perfecto estado gracias a una tropa de trabajadores venidos de Bangladesh e India. Las avenidas son anchas, sin mucho tráfico, todo muy civilizado y las aceras son anchas y están pensadas
para que la gente camine o incluso se mueva en bicicleta. La gente va de un lugar a otro con un destino claro en sus mentes, es todo muy eficiente. En algún sitio he leído que Singapur es el segundo país más competitivo del mundo, el cuarto puerto por movimiento de mercancías y el lugar del mundo donde es más fácil hacer negocios. Se percibe en el ambiente que es algo diferente y sin embargo, también se ve a gentes con caras serias, con tics nerviosos que delatan su estrés. Esto tampoco lo había visto antes en Asia, en otros lugares sí.
Algunas fotos de Singapur y de sus obras de arte. Dalí parece gustar bastante por aquí.







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Escribo esto desde el aeropuerto de Don Muedang de Bangkok mientras espero a que llegue Ana ya que mañana sábado salimos a primera hora para Bali. De momento no voy a poder publicarlo hoy, así que lo haré en cuanto tenga conexión decente. Como siempre, no estoy seguro de cuándo será, espero que no se demore demasiado. Ha pasado casi una semana desde que dejé a Agur y Elena en el otro aeropuerto de Bangkok y, como no me daba mucho tiempo a viajar con Katanka y además tenía algunas cosas que hacer en la embajada de España en Bangkok, me he pasado la semana atrapado entre el tráfico, la polución, el ruido y el ajetreo de esta inmensa ciudad.
humana que se genera alrededor de los turistas en la capital. Aquí nos juntamos todos, los que llevan un día de viaje, los que hacen escala para ir a una playa, los que están dando la vuelta al mundo, los cooperantes en escapada de sus obligaciones, los occidentales que se han instalado y yo. Katanka no ha venido, espero que siga bien y descansando donde la dejé. Hay ciertas zonas y monumentos señalados donde todo está organizado alrededor del turista y, quién más quién menos, está al acecho para ver si consigue sacar algunos cuartos al sudoroso visitante que pasea con su palo de selfís en una mano y el plano turístico de Bangkok en la otra. Tiene la ventaja este país de que, cuando te están cobrando lo que en términos locales sería, no sólo un precio abusivo. sino un robo en toda regla, a ti te sigue pareciendo que es muy barato y, como estás cansado, sudado y no tienes mucho tiempo para discusiones, te dejas engañar tan ricamente o te cabreas mucho y te engañan igual. Opciones tienes.
Dediqué un día a hacer turismo de ese de mapa y palo (yo no llevo palo pero estaba rodeado de ellos) y me fui a ver el Grand Palace. El Grand Palace era antiguamente la residencia del rey que ahora sólo viene en ocasiones especiales. En el recinto, aparte del palacio real, hay varios templos que se construyeron a partir de 1782. Los edificios son bastante singulares y, desde luego, los tienen en perfecto estado de revista para los turistas. Hay un par de budas importantes, el buda de esmeralda que trajeron de Chang Rai previo paso por Luang Prabang (Laos) y el buda reclinado que es una imagen de un buda tumbado de más de cuarenta metros de largo. La visita merece la pena aunque se hace realmente pesada con la saturación de visitantes y el calor. Parece ser que cuando el rey de turno por entonces, que creo era el Rama IV (vamos por el IX), decidió construirse el palacio y lo que lo rodea tuvo que echar a unos cuantos chinos que se habían acomodado en la zona. Los movió a lo que ahora es el barrio chino
de Bangkok. Visitando el barrio chino, te das cuenta de que los chinos tienen esa capacidad de colonizar que pocas razas humanas y casi ninguna especie animal pueden igualar. Por cierto, el rey de Tailandia es, según creo, el regente con más tiempo en el puesto, lleva la friolera de 69 años que cumplió precisamente el 9 de junio. El señor tiene 88 años aunque nadie lo diría viendo las fotos que de él abundan por todos lados.
Como me he tenido que desplazar por la ciudad por varios asuntos, he tenido ocasión de probar casi todos los medios de transporte de la ciudad. Lo que más he usado es el bus, los autobuses son como pequeños negocios familiares en tránsito y subvencionados por el ayuntamiento. El conductor viaja con su mujer o algún familiar, sospecho que el autobús es propio o licenciado; cobran muy barato los billetes y pasan informe a unos oficiales que están en las estaciones de cada línea. La estación de línea no es otra cosa que una garita de uno por uno con un oficial dentro y un escribano fuera que anota los viajes y tiempos de cada bus familiar. Algunos autobuses tiene aire acondicionado y otros simplemente tienen techo y algunas ventanas que se abren y unos ventiladores colocados aleatoriamente en el techo. Es lento debido a los atascos y no muy cómodo. Se paga diferente según el número de paradas que se recorren lo cual complica mucho las cosas si no sabes dónde vas ni hablas el idioma aunque en el peor de los casos pagarás el equivalente a cincuenta céntimos.
conectadas con lo que es un medio que no usa casi nadie. El metro es una infraestructura moderna, amplia y limpia que tiene el inconveniente comentado y el de que las estaciones no llegan a ningún lugar accesible caminando, desde las estaciones hay que jugarse la vida cruzando carreteras o subir pasos elevados o pagar a una moto o tuctuc para que te lleve al destino final. Parece que el metro está creciendo aunque sospecho que la ciudad crece más deprisa. La prioridad, como en todo transporte público, es para los monjes, ancianos, discapacitados, embarazadas y niños, por ese orden.
Hay líneas de tren elevado que funcionan bastante bien. Hay infinidad de taxis, moto taxi y tuctuc que trabajan casi de forma constante, con los locales para sobrevivir y con turistas para algún capricho. Las bicicletas no abundan, es muy complicado y ciertamente peligroso desplazarse en bici por esta ciudad. Tienes la sensación de que van todos en contra de las bicis, los autobuses las pitan, los taxis las acorralan, las motos las acechan como si fueran sus presas y a los peatones no les hace gracia que el medio metro de acera que queda entre la pared y el asfalto, después de colocar los cubos de basura, los tenderetes de comida, de ropa, de café o de frutas, los cuadro de la luz, las farolas, los postes de luz, la silla de descanso de los trabajadores de un comercio y algún que otro mendigo, sea invadido por un ser humano y su bicicleta. Es por esto que Katanka se ha quedado en Ayutthaya estos días y seguirá hasta que regresemos de Bali.
que andar arrastrando mochilas por las calles con 28º de temperatura y una humedad del noventa y pico por ciento, lo mejor es entrar en la red de redes (esta) y proceder.
ristas sudando la gota gorda por las calles del centro, etc… Visité el barrio de las tiendas de bicis, aquí las tiendas están agrupadas como por gremios y hay un barrio donde las tiendas de bicicletas son una de cada dos. No son tiendas como las que estamos acostumbrados a ver aunque en algunos casos se parecen bastante. Me costó mucho encontrar algo que se parezca a lo que yo ando buscando hasta que di con una
tienda que está especializada en bicicletas de la marca Merida. Hay una bici que cumple con todos los requisitos (la negra del centro) salvo que es un poco más cara de lo que yo tenía pensado y luego vi otra que se acerca a lo que yo quiero y es de segunda mano y bastante más barata. Tendré que deshojar la margarita.
cos, oreja de cerdo, hígado de pollo, criadillas de cerdo, y casi cualquier cosa que se pueda imaginar y alguna de las que no te puedes imaginar. Con este panorama podéis comprender que me encuentro de maravilla y que mi supervivencia está asegurada por el momento así que… todos tranquilos.
muchos ya habéis leído antes este blog y seguramente ya sabéis que no será tan fácil que vuelva a caer en este “esnobismo” barato, alguna concesión había que hacer y empezaremos cediendo para no tener que decir que nos vencieron.
nuestro sufrido escuchante no tenga sensibilidad, es simplemente que no estaba en ese momento con el estado de ánimo que requiere poner en valor lo que sea que nos ocurrió. También puede ocurrir que lo que contamos sea una tontería o incluso que nosotros no tengamos ninguna gracia para contar chistes, eso no lo vamos a considerar como una opción por el momento.