En estos tiempos en que está tan de moda usar términos grandilocuentes y vestir las frases con algún anglicismo que te haga parecer más moderno, más importante o simplemente para que todos lo entendamos más “cool”, no podía por menos que comenzar esta nueva etapa con una frase que tenga ese gancho para ir captando seguidores. Supongo que
muchos ya habéis leído antes este blog y seguramente ya sabéis que no será tan fácil que vuelva a caer en este “esnobismo” barato, alguna concesión había que hacer y empezaremos cediendo para no tener que decir que nos vencieron.
Me enfrento de nuevo a páginas en blanco y en esta ocasión no es hablar por hablar. Me ha costado bastante trabajo ponerme otra vez delante del ordenador y comenzar a escribir acerca de lo que pasa y de lo que ha pasado y de lo que espero que pasará.
Como ya sabéis o imagináis, se trata de otro viaje, otra ocasión en que abandono esa zona tranquila donde pasan las mismas cosas que en la digamos incierta, solo que no te suelen afectar igual. Cuando estás fuera de ese entorno que conoces tan bien, todo lo que te ocurre parece tener otra dimensión, todos nos hemos encontrado alguna vez relatando una anécdota o pasaje divertido de un viaje a un amigo y notando cómo nuestro interlocutor no le da la importancia esperada, o no aprecia en todo su valor, el hecho relatado. No es que
nuestro sufrido escuchante no tenga sensibilidad, es simplemente que no estaba en ese momento con el estado de ánimo que requiere poner en valor lo que sea que nos ocurrió. También puede ocurrir que lo que contamos sea una tontería o incluso que nosotros no tengamos ninguna gracia para contar chistes, eso no lo vamos a considerar como una opción por el momento.
Dejo Madrid de nuevo para viajar, espero que en bicicleta, por el sudeste asiático. Digo espero ya que ese es el plan y lo que pretendo pero si algo he aprendido viajando con tiempo digamos ilimitado y recursos limitados es que no sirve de mucho hacer un plan demasiado estricto, puede ser divertido planificar, de hecho es parte del viaje y en ocasiones no está mal tener ciertos hitos prefijados pero no sirve de mucho cuando las circunstancias se enfrentan con el plan ya que estas suelen ser más fuertes que el primero y en ocasiones tener un plan que no cumplimos puede ser una fuente de frustración que no nos interesa provocar, ya llegará ella sola.
Salgo el martes en vuelo directo desde Madrid a Bangkok. La primera semana será de toma de contacto con el clima, creo que ahora llaman “amplitud térmica” a la variación de temperatura que puede ocurrir durante un mismo día (si supieran que llamándolo “thermal amplitude” quedarían como gente mucho más alineada con, por ejemplo, este blog….). Pues creo que yo me enfrento el martes a una variación de unos 30º centígrados y no quiero ni pensar en la humedad. Intentaré ir preparando lo necesario para pedalear por la zona que, a saber, es una bicicleta y quién sabe qué más pero lo de la bici sí me parece importante. Intentaré comprarla en Bangkok.
Como en otras ocasiones, el objetivo de este blog es el de teneros a todos informados y que sepáis lo que es de mi vida sin tener que escribir esos correos eternos a grupos demasiado grandes, es decir, se trata de economizar esfuerzos. En este sentido, si sabéis de alguien que pueda estar interesado en saber de mi menda y de este viaje, pues ya sabéis, le pasáis el enlace y listo.
Si, además de la función práctica informativa que comento, consigo que paséis un buen rato y que de algún modo podáis acompañarme en este viaje, me sentiré muy satisfecho y honrado. Un placer.
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