En estos momentos estamos en Chiang Saen que es la localidad más cercana al triángulo de oro. Se trata del vértice que une los países de Tailandia, Laos y Myanmar. No sé muy bien porqué se llama triángulo de oro aunque creo que tiene que ver con el comercio de opio que se llevó a cabo en esta zona en el siglo XIX y que reportaba pingues beneficios sobre todo para los británicos. Tengo pendiente una visita a un museo que trata de este tema y espero enterarme un poco mejor de qué va la historia y os cuento algo más.
Hemos pasado un par de días en Mae Sai y los alrededores. Para no faltar a la costumbre nos fuimos por la zona más montañosa que se extiende a lo largo de la frontera con Myanmar cerca del Mae Sai. El paisaje es impresionante
y las cuestas son muy parecidas a lo que ya casi no recordaba de Tailandia. Ocurre que como aquí está casi todo asfaltado y se puede acceder de forma más fácil con vehículos, hago recorridos que hacen los coches y las motos de forma habitual y se pierde toda sensación de estar explorando zonas ignotas. De hecho, ayer domingo cuando estaba en lo alto de una montaña, después de sudar tinta china para llegar, recorriendo parajes fascinantes y con vistas espectaculares de la montaña, me encontré en un pueblecito en el que había dos tiendas de estas que abundan por aquí en las que te venden de todo a pesar de no tener estanterías y todo el mundo, incluidos un par de turistas de Singapur con su guía y su chofer, estaba viendo los pequeños televisores en el fondo de las pequeñas tiendas para seguir atentamente el combate de boxeo del siglo o eso dicen. No quiere decir que el esfuerzo no valga la pena, es simplemente que es completamente diferente a lo que pasaba en Myanmar.
Mae Sai es la típica localidad de frontera. Es casi toda ella un gran mercado de todo y en todas las cantidades, desde un lapicero a un camión de lavadoras se puede comprar de todo. El pueblo está a los dos costados de la vía principal que no es otra que la carretera que va al paso fronterizo con Myanmar. En esta carretera, a partir de las cuatro de la tarde, se monta una especie de mercado nocturno al estilo de Tailandia en el que hay varios y variados puestos de comida combinado en este caso con las tiendas de la vía principal que abren hasta mucho más tarde que el resto de tiendas del mercado. Por supuesto en esta vía principal están los bancos, el Tesco y el Seven-Eleven que no faltan ya en ninguna ciudad de Tailandia. En el lado de Myanmar está la ciudad de Tachileik en la que no estuve mucho tiempo pero pude observar que se acumulan almacenes de electrodomésticos, concesionarios de coches y otros almacenes dedicados a la importación de bienes. Algo que es un buen negocio en Myanmar en estos momentos con el país desarrollándose a gran velocidad.
Las diferencias son notables entre los dos países y sin embargo, por algún extraño motivo, me sorprenden esas diferencias. Supongo que me habituaré en unos días si es que le doy tiempo a Tailandia para ello. Laos está ahí, delante de mis narices, y es posible que haga una incursión por el norte a ver que se
cuece por allí (espero no ser yo dadas las circunstancias). Estoy justo en frente del río Mekong y al otro lado está Laos. Me eh informado un poco y parece que el norte de Laos es elevado con mucha montaña y temperaturas más suaves en estos meses antes de que lleguen las lluvias. Definitivamente es una buena opción aunque voy a tener que sopesar un poco más los pros y los contras. Por una parte quiero ir para allá y por otra me fastidia irme así tan rápido de Tailandia sin casi haber aterrizado. Por otra parte el plazo para visitar esta zona es casi el perfecto, de hoy a final de mes.
En Myanmar cuando te ven circulando en bicicleta la gente se sorprende, te pitan siempre y casi todos te saludan con una sonrisa, en Tailandia casi pasas desapercibido. En Myanmar la búsqueda de un alojamiento es compleja. Es difícil y relativamente caro encontrar algo que sea decente mientras que en Tailandia es casi seguro que hay algo adecuado a menos de cinco kilómetros de ti estés donde estés o casi. La comida es más variada en Tailandia aunque también es más
cara y tiene menos encanto. No se dan apenas situaciones en las que tengas que señalar lo quieres comer o pasar a la cocina a verlo tú mismo. Es muy difícil poder hablar en inglés con gente local en Myanmar mientras que en Tailandia es relativamente fácil encontrar alguien que hablé la lengua de Shakespeare. En general todo es mucho más cómodo para el viajero en Tailandia mientras que en Myanmar todo cuesta más y también, por el contrario, es más gratificante y tiene más encanto. Hace poco me dijo alguien que, cuando viajas (especialmente si lo haces en bicicleta), los peores días resultan ser luego con la perspectiva que da el tiempo los mejores días. Igual es por eso que creo que me quedo con Myanmar y también creo que poder salir a Tailandia de vez en cuando es todo un alivio y un descanso.
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