Estoy en Sittwe con Ana. He llegado en avión desde Yangon. El vuelo es corto (poco más de una hora) y el paisaje que se ve por la ventanilla es realmente impresionante. Cuando miras el mapa ya te das cuenta de que esta parte del país está surcada por ríos muy caudalosos que se mueven por un terreno casi completamente llano y al nivel prácticamente del mar con lo que dibujan cursos imposibles y hacen que cualquier traslado por la zona tenga que ser en barco, avión o dando grandes rodeos. Esto me ha hecho pensar en la forma de moverse de un lado para otro por estos lugares y especialmente por carretera. Os cuento como lo voy viendo…
La variedad y cantidad de vehículos que te encuentras en Bangkok es impresionante. Allí se pueden ver sin ningún problema un camión al lado de un tuc tuc (es una moto a la que han cortado la parte de atrás para añadirle un
suplemento con mucha más capacidad de carga y dos ruedas en lugar de una, las hay de varios tamaños y cilindradas) y una moto, una bicicleta con sidecar para un pasajero y todos circulando más o menos a su aire y con el convencimiento de que ninguno de los demás debería estar allí en aquel preciso momento. Se trata de ocupar el espacio con tu vehículo como sea para que no pueda pasar nadie y de ese modo supongo que ganan esa sensación de preferencia o al menos de que es importante que ellos se muevan ya que hay gente detrás apoyando esta posibilidad. Cuanta más gente consigues taponar, mayor apoyo a tu movimiento. Supongo que el símil político está servido. Si taponas a todos eres el presidente de lo que sea que pretendas presidir.
La cosa se complica un poco más cuando vas a Birmania. En Birmania las carreteras están, en muchos casos, hechas a mano, a la vieja usanza. Las carreteras lamentablemente no son como la ropa o los muebles que cuando se hacen a mano suelen ser de mayor calidad y más resistentes. No, las carreteras hechas a mano se deterioran muy fácilmente cuando pasa sobre ellas un camión de treinta o cuarenta toneladas. Los fundamentos no son suficientemente sólidos como para soportar el tráfico de vehículos
pesados. Aparte de esto, en Tailandia se circula por la izquierda y en Birmania por la derecha. En Birmania casi todos los vehículos en circulación hoy en día son importados de Tailandia, es decir, traen el volante en el lugar equivocado. Para añadirle un poco más de picante (por estos lugares se lleva mucho) los conductores birmanos deberían llevar la “L” de prácticas en la inmensa mayoría de los casos, no tienen mucho control de lo que va debajo de sus culos por decirlo de una forma entendible y no ser muy incorrecto. Con todo esto y teniendo en cuenta que todo lo aplicable a Tailandia se puede decir de Birmania sin ningún apuro, tenemos un caos circulatorio total.
La parte buena para andar en bici por Birmania es que el conductor va del mismo lado en el que estás tú con tu bici (Katanka en este caso). Esto tiene mayormente ventajas. Una de ellas, la más obvia, es que les resulta más fácil calcular
el espacio necesario para no rayar su coche con tu manillar. Otra ventaja es que te ven desde más lejos, al asomarse por el lado derecho del vehículo que va justo delante de ellos ya te van viendo y saben más o menos por dónde puedes andar.
En estos países puedes comprar un coche con sólo tres ruedas pero nadie compraría un coche que no tuviera claxon. Los intermitentes no vienen de serie, son opcionales pero para esta gente un coche es algo que se fabrica alrededor de un claxon, no se concibe un vehículo sin claxon. Si tu claxon no suena suficiente vas al taller o al psicólogo pero lo arreglas sobre todas las cosas. Pues bien, este elemento tan importante del vehículo lo usan en todo tipo de situaciones, saludar, insultar, avisar, volver a avisar, adelantar, frenar, parar, girar, todo sirve para usar el claxon, simplemente hay que cambiar la cadencia y la intensidad. Pues bien, cuando ven una bicicleta avisan una o dos veces dependiendo de lo histriónico que sea el personaje y a veces saludan e incluso algunos te animan con el claxon. Esto que puede parecer un martirio, resulta bastante práctico cuando estás en carreteras que no tienen un tráfico constante, no hay necesidad de mirar atrás para saber si viene alguien, si no te han pitado
es que no están. En ciudades, sin embargo, es un lío, nunca sabes si te pitan a ti y si vienen o van o te están intentando taponar como a los demás. Se les ve frustrados cuando se dan cuenta de que una bici pasa por donde ya pensaban que no se les iba a colar nadie. Probablemente lo sientan como una especie de golpe de estado.
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