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Jungla en Namha

NamhaAl final me decidí por una ruta de dos días con guía por la jungla. Como ya comenté parece la única forma razonable de conocer el interior de la jungla, y cuando lo haces te das cuenta de que sin un guía podrías haber tenido múltiples problemas y son riesgos que no merece la pena asumir.

En Luang Namtha hay un gran número de agencias que ofrecen rutas a pie por la jungla, alquiler de bicicletas, rutas en bici, cayac, y los ubicuos billetes de autobús o avión o lo que se tercie. Descubrí que hay una agencia que se fundó para ayudar a las comunidades locales y que tiene como política usar siempre un guía local como apoyo y ceder el 25% de los ingresos al poblado de la selva que se visite en cada caso y que es dónde el guía local se une al grupo. Me pareció algo muy razonable y además alguien me había comentado que eran los más “profesionales” así que sólo fui a esta agencia, JunglaForest Retreat se llama, y entre las diferentes opciones elegí una que me pareció interesante (dos días atravesando el parque nacional de oeste a este por zonas protegidas donde no se talan los árboles ni se caza). Me apunté sólo aunque me interesaba ir con al menos dos o tres personas más ya que el precio para una sola persona es más que el doble del que paga cada uno si el grupo es de cuatro. Durante el día se apuntó a la misma ruta una pareja de holandeses con lo cual ya fuimos tres (suficientes para hacer el coste más razonable y algo de compañía occidental).

La ruta por la jungla se hace tremendamente dura. La ruta sube y baja continuamente por sendas que, o bien usan sólo algunos pobladores del interior de la jungla, o es usada sólo para las rutas de turistas. El primer día amaneció lloviendo y el terreno estaba realmente resbaladizo. Mis amigos holandeses llevaban unas zapatillas de esas muy finas que puedes mojar sin problemas y se secan rápido pero que apenas tienen dibujo en la suela con lo que les resultaba difícil mantener el equilibrio y yo llevaba las zapatillas de la bici con las calas que tampoco es lo más adecuado aunque resultaron funcionar bastante bien. La lluvia además animó a algunos habitantes de la jungla a salir a ver qué ocurría por allí, entre ellos, sapos, infinidad de insectos, alguna serpiente y las sanguijuelas. Las sanguijuelas son un bicho Niña Lantenasqueroso y, a mi modo de ver, innecesario. Están ahí en el suelo con el cuerpo erguido esperando a que pises cerca para subirse a tu calzado y, si pueden, a tu pierna y luego morderte para chuparte la sangre. Acabas acostumbrándote aunque son muy desagradables. El guía local nos preparó unos palitos de bambú con un saquito de sal en el extremo que, una vez humedecido, se aplica sobre la sanguijuela y esta pierde automáticamente su interés en tu sangre y se suelta. Soltarlas de otra manera es muy desagradable.

Hemos dormido en una cabaña en el medio de la jungla al lado de un río en el que nos pudimos bañar y refrescar. Las comidas las cocinaban los guías con algo de arroz y vegetales que llevamos del mercado y con ingredientes recolectados en la jungla. Las camas, por llamarlo de alguna manera, consistían en unos sacos de rafia atados a unos listones de bambú y tensados para que hicieran el efecto de un colchón. El resultado no es malo pero son camas de unos cincuenta centímetros Bambúde ancho y no más de metro sesenta de largo. Cuando las vi pensé que yo allí no iba a ser capaz de dormir y sin embargo resultó que dormí bastante bien y hubo un punto en el que me sentía muy confortable encajado entre los marcos de bambú de mi precaria cama.

La ruta es realmente espectacular. Caminamos entre bosques de bambú, entre grandes árboles centenarios con raíces tremendas y copas que no éramos capaces de ver entre tanta vegetación, subimos y bajamos por laderas imposibles en las que te tienes que ir sujetando a las ramas de los árboles para no caer, recorrimos valles surcados por pequeños arroyos con cantidad de vegetación y material orgánico en descomposición por todas partes. Avistamos las montañas desde el centro de la jungla con todo verde alrededor. Las sensaciones son realmente fascinantes y merece la pena el esfuerzo.

SamEl segundo día estábamos realmente agotados, todos menos el guía que parecía estar dando un sencillo paseo por el espolón de Burgos. El guía era Sam (significa elefante en lao), un tipo que paseaba recogiendo hongos y algunas plantas con un machete en la mano y se fumaba un cigarrillo cada vez que los intrépidos aventureros occidentales pedían cinco minutos de clemente descanso. El camino se nos hizo muy penoso, sudábamos todo el rato y las montañas parecían no terminar nunca. Cuando llegamos al final del recorrido, a la orilla de un río, me invadió esa sensación de no creerme realmente que lo había conseguido. Es una prueba física y, sobre todo, mental muy exigente. Aplicaremos a esta ruta el sabio dicho japonés acerca de subir el monte Fuji. El hombre sabio lo sube una vez, el estúpido lo sube dos veces.

Después de una ducha estaba tan cansado que tenía unas décimas de fiebre. Después de la cena las décimas junglahabían desaparecido y he dormido como un lirón así que me siento mucho mejor hoy.  Voy a dedicar el día a lavar la ropa sucia, masaje y sauna otra vez. Hay cosas que hay que hacerlas cuando se puede y cuando te las has ganado y en esta ocasión siento que me lo merezco con creces.

Productos asiáticos

ArrozalesTodo el mundo sabe que en el sudeste asiático se produce mucho arroz. Eso se hace evidente en cuanto sales a zonas rurales. Aparte del arroz hay infinidad de productos diferentes que se dan en esta zona del mundo. Unos son conocidos y bastante comunes y de otros no conozco ni el nombre y en algunos casos no sabría cómo utilizarlos. Todas estas cosas se juntan en los mercados en cualquier población de mediano tamaño. Un paseo por el mercado es una de las actividades que creo se debe realizar siempre que haya una oportunidad. Tampoco es que vayas a ir por el mundo buscando los mercados de cada sitio como si se tratara de la mayor atracción turística aunque sí es un muy buen indicador de qué mantiene a la población local y de qué recursos dependen.

En los mercados te encuentras de todo. DesMercadode arroz, sandías, vegetales de todo tipo a carne de pollo, cerdo, búfalo, vaca y otros animales a pescados secos o vivos, ranas, saltamontes, larvas de algún insecto, especias de todo tipo y color, etc… También suele haber en los mercados pequeños puestos en los que venden algún producto ya cocinado para comerlo como tentempié o como una comida o cena propiamente dicha. Ocurre que en los mercados por estos lugares las condiciones sanitarias son bastante precarias y siempre están llenos de moscas, los perros merodean por los puestos de los que les parece que es más probable que caiga algo que se puedan comer, con el calor algunos de los productos perecederos van y perecen, y no es raro encontrarse regueros de sangre o Mercadorestos de pescado por el suelo en los pasillos de acceso a las diferentes zonas del mercado. Los mercados son sin duda un lugar de contrastes donde lo mismo e sientes sobrecogido por la variedad de productos a la venta y los colores como asqueado por un olor o al ver puestos que no abren precisamente el apetito.

Árbol del cauchoEn los campos es muy fácil ver y distinguir los arrozales. Los otros productos del campo son más complicados de encontrar y sobre todo de distinguir. Recuerdo los tomates del lago Inle, un inmenso jardín de tomates que se producen en el propio lago con un sustrato generado a base de colocar algas unas sobre otras para crear ese suelo ficticio y muy fértil. En la zona de Luang Namtha hay un mar de árboles que sirven para la producción de látex y caucho. Están en las zonas más accesibles de la jungla, se trata de zonas ganadas a esta a base de deforestar y cultivar las laderas con terrazas en las que se plantan estos árboles. Se trata de una variedad llamada Hevea Brasiliensis o Árbol del Caucho y como su nombre científico nos indica no se trata de una especie autóctona. Lo trajeron los británicos a esta Árbol del cauchozona desde Brasil para evitar su dependencia del caucho sudamericano y su cultivo se extendió rápidamente. Al parecer los precios que se pagan por el látex que genera este árbol han caído mucho y no se trata precisamente de un cultivo de fácil rotación con lo que los campesinos de la zona están pasando algunos apuros. El bosque que generan estos árboles es muy bonito y ver cómo se obtiene el látex haciendo pequeños cortes en la corteza del árbol es interesante pero cuando subes una de estas colinas y estás ahí arriba viendo el paisaje a tu alrededor no se puede evitar tener una sensación de haber sido estafado. Entiendo que nada que ver con la sensación de los campesinos con respecto a la “Bridgestone”.

PiñaEn los bosques no es extraño encontrar alguna piña de vez en cuando. Por muchas que me encuentre no deja de ser un elemento sorprendente en cualquier momento. Me gusta mucho ver los campos de té, parecen jardines de setos de estilo francés diseñados para alegrar la vista y entretener con un diseño tipo laberinto y sin embargo se trata de producir té. Los bosques de bambú son realmente espectaculares, los árboles de bambú llegan a tener alturas de más de veinte metros y sin embargo la apariencia de un matojo de hierbas que pudieras arrancar con una mano. El ruido que hace el bambú cuando le da el viento y pasamos al lado Katanka y yo es como de estarse rompiendo en ese momento y sin embargo es resistente a cualquier tifón. Ver cómo cortan el bambú es lamentable aunque creo que debemos entender que es un elemento esencial en la vida de las gentes del lugar y que ellos son los primeros interesados en preservarlo. Según ellos el bambú crece muy deprisa por aquí y no es un grave problema el talarlo de forma controlada. Supongo que habrá que creerlo.

BambúVer fuego en el monte no es agradable nunca, y sin embargo, con el clima de esta parte del mundo y la humedad, entiendo que es necesario limpiar el bosque de maleza de vez en cuando para que se regenere y permita mantener una economía de subsistencia a los pobladores. Es muy fácil defender la idea de que no se debe quemar ni talar y vivir en casas de hormigón que sólo hemos tenido que pagar (bueno y la hipoteca y lo que se le haya ocurrido a Montoro). Ocurrirá en esto como en tantas otras cosas que enviaremos a expertos ecologistas de Vallecas a las zonas rurales del sudeste asiático para que les digan lo que tienen que hacer y seguro que esos expertos estarán más formados e informados que yo o incluso que Katanka pero, ¿lo están más que los lugareños? Y lo que es más importante, ¿tenemos autoridad moral para ir por ahí decidiendo lo que está bien y mal?

BúfalosPara olvidarme de todo esto me voy a ir a una sauna y masaje estilo Laos. No sé muy bien en qué se diferencia de una normal ni lo que esperar del masaje pero creo que me voy a sentir como un búfalo en una charca. Para que entendáis lo que digo os dejo la foto ilustrativa…

Luang Namtha: etnias

BocataComo ya os comenté, en Laos hay pan del de verdad. Además en toda esta región se montan pequeñas barbacoas  en las calles por las tardes en las que asan carne de pollo, cerdo, salchichas y otras cosas variadas. Se da también la circunstancia de que en Laos tienen una cerveza que está muy rica. Con estos ingredientes y el tiempo que llevo por la zona no he podido resistir la tentación y procedí a comprar una barra de pan, un par de brochetas de carne de cerdo y una cerveza. El resultado lo estáis viendo en la foto, pena que no se pueda enviar un poco de todo el gustazo que me dio el refrigerio. Sencillo pero emocionante.

Katanka en el ríoEstoy en Luang Namtha, al norte de Laos y muy cerca del parque nacional de Namtha. Nam es agua o río en Lao así que se trata del parque nacional del río Tha. Pasé un par de días en Huay Xai y llevo otros tres días aquí. Es probable que haga una excursión de un par de días por el parque nacional. Son excursiones con guía y en las que todo está organizado de antemano. No es mi forma favorita de visitar los sitios a los que llego pero me temo que en está ocasión no me va a quedar otro remedio que resignarme a seguir el camino establecido. El parque nacional tiene más de 220.000 hectáreas y se trata de un lugar de pura jungla, montañas y ríos. No es un sitio en el que te puedas internar alegremente por tu cuenta. Aun así he hecho un par de excursiones por las zonas más accesibles y es realmente fantástico.

CabañaLaos es una República Popular Socialista, una de las cinco que quedan en el mundo junto a China, Vietnam, Corea del Note y Cuba. El gobierno lo ostenta un comité que nombra presidente por cinco años. Antes fueron colonia francesa y lograron la independencia en 1945 aunque los franceses mantuvieron su control unos años más apoyándose en tropas vietnamitas. Laos se vio metida en la guerra de Vietnam (la de las películas con los estadounidenses) ya que los vietnamitas se abastecían de productos para subsistir y/o para la guerra y llegaron a invadir zonas del este del país. Los vietnamitas eran además el apoyo de los comunistas de Laos en su revolución y esto a Jon Wayne no le pareció correcto. EEUU repartió media tonelada de explosivos en forma de bombas racimo por cada habitante de Laos con una muestra de gran generosidad. Quizás el método de arrojarlas desde aviones B52 no fuera el que se hubiera esperado del soporte de la democracia occidental para con un país con el que no llegó a estar oficialmente en guerra pero no se puede hacer todo bien. En Luang Namtha no queda ningún edificio anterior a esa guerra en pie.

Katanca y cerdos vietnamitasEn Laos hay aproximadamente veinte etnias diferentes y además muchas de ellas permanecen separadas en pueblos vecinos y no se mezclan entre si. Estos pueblos están en zonas rurales alejadas de cualquier centro urbano de cierta entidad. En las ciudades pienso que sí se estará produciendo la mezcla de razas aunque no estoy muy seguro de esto. Las dos mayores etnias son la “Lao” y la “Hmong”. Los Hmong participaron en la guerra de parte de los EEUU y ahora se ven perseguidos y han tenido que ser acogidos en Tailandia en campos de refugiados durante bastante tiempo. Ahora se han reubicado y hay algunos pueblos de esta etnia en Laos. Alguien tenía que pagar los platos rotos de la visita de Jon Wayne y los Hmong no regresaron a su casa a cantar el himno, besar a su rubia novia, cultivar maíz y esas cosas que hace Jon.

AkhaHe recorrido algunos pueblos de los alrededores de Luang Namtha y de Huay Xai. Las gentes en Laos son, en general, muy tranquilas, yo diría que demasiado parados. Te tratan con amabilidad si te diriges a ellos pero casi nunca se dirigen ellos a ti. Además no suelen hablar inglés con lo cual se hace difícil interactuar con ellos. Lo mejor es llegar a los pueblos y sentarte a esperar que algo pase y a veces pasa y otras no. Lo más normal es que varios niños se te acerquen se rían un poco de ti y quizás algún paisano te dirija alguna palabra en lao que no entiendes aunque en ocasiones llegas a intercambiar algo de información. Ayer pasó que me senté cerca de un grupo muy numeroso de gente en un poblado de etnia Akha (baste decir que no llevaban funeralpuestos los trajes típicos porque no iba en ninguna visita organizada) y uno de los hombres del grupo me saludó y me invitó a sentarme con ellos. Pasé como media hora allí bebiendo “lao lao”, que es un aguardiente de sabor inmundo y muy fuerte que hacen ellos con arroz, y comiendo un poco de arroz y alguna tajada de cosas que no sé todavía lo que eran. Poco a poco me fui enterando de que eran todos una familia con una sola madre (la abuela o bisabuela de los niños que gateaban por allí supongo) y que estaban celebrando algo. Cuando ya me iba me invitaron a entrar en la casa y a subir al piso de arriba. Allí un grupo de cinco hombres bebía, fumaba y comía al lado del ataúd del que supongo era el abuelo. Había una mujer el difuntosola llorando a la que no hacían ni caso y todo les parecía la mar de divertido. Con otro chupito de “lao lao” a mí me pareció también que aquello tenía su gracia y pasamos un buen rato comiendo y bebiendo a la salud del difunto. Dejé un billete para el ataúd ya que era la costumbre según pude observar.

Alan Bate; adiós Tailandia, hola Laos

TeCon tanto cambio de planes debéis estar un poco perdidos. En la página de mapas del blog podéis seguir las rutas que voy siguiendo y aunque no lo parezca todo tiene su explicación. No os voy a aburrir con las explicaciones en sí mismas y tampoco se trata de que esté actuando como un coco que va donde le llevan las mareas. Voy adaptando el viaje a las circunstancias, eso es todo.

He salido de Tailandia por la localidad de Chiang Khong. Se trata de otro pueblo a las orillas del río Mekong. El río parece que lleva mucho menos agua que hace algunos años. Los locales dicen que se debe a una o varias presas que han hecho los chinos curso arriba para quedarse con el agua del río. Lo cierto es que el río era navegable por esta zona antes con grandes embarcaciones y ahora sólo lo pueden surcar barcas de muy poco calado.

En Chiang Khong he conocido a Alan Bate. Alan BateSupongo que nadie sabe quién es este tipo, yo no lo sabía hasta que me lo he cruzado en una casa de huéspedes cuando, buscando alojamiento, he encontrado un sitio con una especie de museo de bicicletas. Resulta que Alan ostenta el record Guiness de circunnavegación a la Tierra en bicicleta y lo hizo en algo menos de 107 días. Ha recorrido la distancia entre Chiang Rai y Banngkok en 29 horas y es capaz de hacer más de cien kilómetros en dos horas. Ahora no está muy en forma, ha echado un poco de barriga pero es sin duda un personaje curioso. Cuando le pregunté por las razones para hacer esas cosas, me dijo que era porque le habían dicho que no se podía. Os dejo el enlace de la Wikipedia por si alguien tiene dudas. http://en.wikipedia.org/wiki/Around_the_world_cycling_record

Alan BateMe he tomado los dos últimos días en plan relajado y dándome algunos caprichos que no había tenido ocasión en Myanmar de permitirme. Se trata de aprovechar al máximo las cosas buenas de Tailandia para prepararme para lo que venga en Laos. Tengo entendido que Laos es mucho más pobre y menos turístico que Tailandia lo que no sé es cómo compara con Myanmar. He entrado por la ciudad de Huay Xai. Aquí no creo que se pueda sentir aún lo que va a ser este país aunque ya he tenido dos muy buenas noticias. Volvemos a conducir por el lado correcto (por la derecha) y además el volante lo llevan en la izquierda y hay pan, sí, pan, pan como el que nosotros conocemos y estamos tan habituados a comer, parece ser que es una herencia de su pasado como colonia francesa. Mira por donde que me voy a alegrar de que los franceses colonizaran también algo por estos lares.

Al cruzar la frontera te dan una visa de llegada por Mekongcuatro semanas que cuesta 35$ si eres español y 30$ si eres francés. Lo pongo en dólares porque tienen que ser dólares de EEUU y no otra moneda diferente, ni siquiera aceptan su propia moneda en esta gestión. Hay cosas que son muy difíciles de comprender y esta es probablemente una de las más enrevesadas que he ido encontrando. Lo dejaré en qué es así y tendremos que quedarnos sin explicación de los motivos al menos de momento. Es lo que hay.

Algo de lo que sí me he dado cuenta, es que el inglés, como idioma de uso común para el turismo por la zona, no es un idioma que se use mucho por Laos. Quizás de esto tengan la culpa los franceses (no podían hacerlo todo bien). Además los laosianos parecen gente muy tranquila, que se altera poco y que no trabaja bien bajo presión. Mejor moverse despacio para no causar alteraciones en su estado de relajo natural que llevan practicando tanto tiempo. Ah, y otra cosa francesa, juegan a la petanca, tendré que demostrar lo que aprendí en el liceo en la plaza de París de Madrid con Jeff.

KatankaHoy me quedo en Huay Xai y creo que mañana iré a ver un pueblo cercano y una catarata, un paseo tranquilo. Luego me iré más al norte y ganaré altitud a ver si se nota un poco en las temperaturas. El mediodía sigue siendo abrasador y es mejor estar en una sombra con ventilador en aire acondicionado unas horas mientras pasa lo peor. Yo aprovecho estos ratos para escribir e ir recopilando información de lo que puedo ir recorriendo y visitando los siguientes días. Ahora mismo llevo moneda de Tailandia, de Myanmar de Laos y algunos dólares. Que me traje para casos de emergencia. Tengo un lío de pelotas con los tipos de cambio. En Laos es genial, un euro equivale a unos diez mil Kopes, es decir un Kip no vale prácticamente nada. He sacado un millón en el cajero, hoy podemos decir que soy millonario.