Pequeño contratiempo.

Río KwaiHace un par de días estaba a unos treinta kilómetros de entrar en Myanmar y hoy estoy a unos diez. Supongo que habrá que explicar cómo es posible que en dos días mi situación haya cambiado tan poco aparentemente y sin embargo es bastante distinta. Si miráis en la página mapas de este blog veréis que el plan de ruta ha variado sensiblemente. El motivo es sencillamente que tenían razón los agoreros y no me han dejado entrar en Myanmar por dónde tenía previsto. Resulta que por esa frontera sólo pueden entrar tailandeses con visado. Sin embargo por allí entraba cantidad de gente de Myanmar, aparentemente entran a trabajar y regresan en el día. Cuando llegaba a la frontera me encontré con un río de gente en sentido contrario con su correspondiente fiambrera para la comida.

Total que cuando he llegado a la misma frontera Katankame dice un policía birmano que me vaya otra vez para Tailandia. No me ha dado ni una explicación ya que dudo que hablara inglés. De nada sirvieron mis suplicas y las indicaciones hacia Katanka diciendo que era una calamidad enorme la que estaban generando con su negativa. No se pasa y no se pasa como los porteros de las discotecas. El policía del lado Tailandés, mucho más amable, me ha explicado la situación. Me sugería que volviera atrás con la bici, otros cuatro días, y luego tomara otro paso de frontera más al Sur. Al final he optado por algo que me dejaba mucho menos desmoralizado y es coger un autobús de vuelta a Kanchanaburi y de ahí otro a Tak, bastante más al norte. Desde Tak pretendía coger otro autobús a la frontera pero, al no haber ninguno que me permitiera meter a Katanka, he hecho esta parte en bici. He llegado a Moe Sot y estoy en un hotel a unos diez kilómetros de la frontera. Con este cambio de ruta, he tenido que cruzar las montañas otra vez y parece que mañana me espera otra especie de cordillera. Intentaré Monjes Estudianteshacerlo en bus, con estas temperaturas y la paliza que me he pegado, tengo las posaderas un tanto irritadas y mejor no jugar con estas cosas.

En Kanchanaburi he tenido la suerte ce coincidir con una festividad en honor a un monje de un templo que hizo muchas cosas buenas para la comunidad. La gente va bailando por las calles con cuarenta grados a la sombra y por la tarde tienen música, kick boxing, feria, comida, etc… No os perdáis la pedazo de representación de Katanka que tenían en el patio del templo, parece ser que debajo de esa carroza está enterrado el monje en cuestión. Aparece cantidad de veces el caballo blanco, creo que hemos acertado con el nombre aunque no estoy muy tranquilo comentándolo con los locales, puede que lo vean como una falta de respeto. Tengo entendido que son muy sensibles con estos temas de la religión. ¡Ya ves!

Mañana espero no tener la misma sorpresa yMae Sot
que me dejen pasar sin problemas. Desconozco si volveré a tener conexión pronto, el lado de Myanmar creo que está bastante menos desarrollado y quizás tenga problemas para conectarme. En cuanto pueda os voy contando cómo van las cosas de ese lado.

 

 

Una de cal y otra de arena

BudaAyer no quise relatar la etapa del día. Preferí contar la del día anterior que la tenía pendiente y así tomar un poco de perspectiva acerca de las penurias pasadas ese mismo día. Salí de Tong Pha Phum como siempre muy temprano, de hecho incluso un poco antes que en días anteriores. Al principio todo iba sobre ruedas, nunca mejor dicho, pero ya a unos veinte kilómetros la cosa empieza a ponerse divertida con continuos toboganes arriba y abajo. Los toboganes se hacían cada vez más pendientes tanto al subir como al bajar con el paso de los kilómetros, no me pareció muy grave y pensé que era lo más duro que iba a encontrar. A partir de ahí esa ley de que no importa lo mal que estén las cosas, siempre pueden ir a peor, se cumplió.

A las once de la mañana, hora en la que pensaba tener todo el recorrido hecho o casi, me quedaban unos veinticinco kilómetros para mi destino en Sangkhla Buri. A partir de ese punto las cuestas eran cada vez más empinadas y obviamente el sol estaba subiendo y calentaba sin clemencia. Paraba cada poco a beber yLago Ttailandia refrescarme y así iba haciendo camino a un ritmo desesperadamente lento. A unos quince kilómetros de Sangkhla Buri llegó una cuesta que no era un tobogán como los anteriores, pendiente de más del veinte por ciento y al menos un kilómetro de largo. Lo subí como pude y arriba paré de nuevo a refrescarme a la sombra de un árbol.De ahí bajada con mucha pendiente de nuevo de quizás otro kilómetro y nada más llegar abajo empieza otro puerto aún más pendiente que el anterior y en el que ya te avisa abajo que debes subir otro kilómetro. Katanka hizo un amago de pararse en este punto, comentándole las proezas de Babieca parece que se picó un poco y ahí vamos los dos arriba por la rampa infernal con un calor de los demonios. A media rampa me pasa un camión enorme que sube casi peor que nosotros y ya a doscientos metros del final más o menos no pude más y tuve que echar pié a tierra (no os lo creeréis, pero es la primera vez que lo hago en lo que va de este blog). Empujando llegué hasta arriba del puerto y allí había por suerte un puesto de policía en el que me dieron agua fresca, una especie de leche de soja muy dulce y algo de hielo. En ese momento no estaba dispuesto a dar una pedalada más, ni ese día ni nunca más en mi vida aunque el destino es caprichoso y tenía pensado otro final.

Tailandia Río
Tailandia Río

Intenté convencer a los policías de que me pusieran en una furgoneta de las que pasaban camino a Sangkhla Buri y entonces, por gestos, me hacen entender que ya es todo o casi todo bajar y que me quedan sólo siete kilómetros. Google maps decía que nueve pero ellos son de aquí y Google…no. Bajando aquel puerto, unos dos kilómetros, se me cayó una botella que llevaba atada en el trasportín y, como sería la cuesta, que la botella me adelantó bajando. Así las cosas llegue a otro puesto de policía, abundan cuando te acercas a la frontera, y allí me dieron más agua y una bebida parecida al Red Bull en cutre que beben por aquí con bastante asiduidad. De allí a destino un par de rampas relativamente suaves y una final larga pero no muy pendiente y a las dos de la tarde estaba en un alojamiento en Sangkhla.

Los paisajes espectaculares, he visto lagos enormesPuente Mon con casas flotantes, la jungla, montañas llenas de vegetación con formas muy escarpadas, ríos y mucho más. El pueblo de Sangkhla es muy acogedor, con su mercado, un lago cercano, un poblado Mon (son una raza que proviene de Birmania) al otro lado del lago, templos, mucha vida y a la vez un remanso de paz. Muy pocos turistas llegan hasta aquí, me encontré con Pascal, un francés que viaja en una moto alquilada y que viene todos los años unos meses al sudeste asiático. Pascal se entiende en Thai con los locales para lo básico. Cuando le dije que iba a la frontera, me comenta así como quien no quiere la cosa que yo no puedo pasar. Tranquilos creo que le informaron mal, por motivos ya conocidos he hablado con varios policías últimamente y parece que está todo correcto y que podré pasar la frontera sin problemas.

Casas FliotantesComo la jornada de ayer fue tan dura y este pueblo es tan interesante, he decidido quedarme un día aquí a descansar, lo que viene siendo no hacer nada o casi. Aun así he madrugado para no perder el ritmo y para evitar el calor en las horas centrales del día y me he ido a desayunar al mercado. Allí me he encontrado con un par de conductores de furgoneta que también habían cenado en mi misma mesa ayer. Me han confirmado que, con visado, sí puedo pasar la frontera. Desayuno contundente consistente en un plato de arroz con un pollo guisado en una salsa picante, luego un par de roscas con caramelo del mercado, muy ricas por cierto, y un café en tienda especialista de café.

Con esto me he ido a visitar el pueblo Mon cruzandoFamilia Mon un puente muy largo y construido a la vieja usanza a base de maderos y bambú. Nada más llegar al pueblo paso por delante de una casa donde parece ser que hay una boda y en cuanto me han visto han decidido que tenía que desayunar así que me han puesto un plato de noodles con una salsa de cebolla, una especie de torta crujiente, hierbabuena, judías verdes crudas y salsa de ajo (el picante es opcional). Me ha parecido que les hacía ilusión que me uniera y me parecía de mala educación decir que no así que he completado mi desayuno con ese delicioso plato. Hasta la cena no pienso mover ni las pestañas. Mañana cruzamos a Myanmar (Birmania). ¡Inshalláh!

Plátanos e Incongruencias

La ruta del miércoles de Nam Tok a Tong Pha Phum no la pude narrar ayer. No es que tuviera un problema de conexión ni nada de eso, es simplemente que me fui al barbero a quitarme siete u ocho días de barba y ahí se me pasó la tarde haciendo nada. El barbero de turno era un tipo muy meticuloso que tardaba bastante en atender a cada cliente y comoRío Kwai llevaba un par de Tailandeses por delante, me dieron las ocho y media. En este país eso es muy tarde, me costó encontrar un sitio abierto para cenar. Por cierto en el sitio que encontré nadie hablaba inglés así que pasé a la cocina a señalar a mis víctimas de esa noche.

Como siempre, salí antes que el sol y a las dos horas paré en un mercado a comprar unos plátanos. Me sentía como Rafa Nadal y él come plátanos cuando tiene partido. Los manojos de plátanos eran muy grandes, le pregunto a la señora cuanto me cobra por algo menos de la mitad, con gestos claro, ella me dice que veinte por el manojo completo, yo que cuántos me da por diez, ella que no lo puede partir y yo que sí y en estas me coge los diez y me entrega el manojo completo en su correspondiente bolsa. Ahí ya no sabía cómo reaccionar así que me lleve los dos kilos largos de plátanos para seguir mi ruta.

20150401_110255Dos horas después, cuando ya me había comido más de un kilo de plátanos, me paro en un manantial de agua caliente con sus pozas y demás para descansar un poco y relajarme. Primero, como llego en bici, me dicen que la entrada para mí es gratis. Luego un par de jóvenes de los que están allí para vender algún suvenir a los turistas me dicen que si pueden darse una vuelta con mi bici. Yo les dejo hacer, el parking tiene cincuenta por treinta metros y no tienen pinta de ir a salir de allí con las alforjas y demás. Efectivamente uno casi se cae nada más empezar y el otro me dice que eso cansa mucho, ha avanzado unos cuarenta metros con suerte. Entro en las termas, me baño, me tomo mi tiempo y al salir los dos tipos de la bici me la habían vigilado y me regalan una botella de agua y otro manojo de plátanos un poco mayor que el que yo había comprado. Les explico que ya llevo plátanos y que me he comido un montón como puedo pero que si quieres arroz Catalina. Voy cargando con un montón de plátanos todo el día y aquí no hay manera de regalarlos, todo el mundo tiene plátanos. Por cierto, cuando compras en la calle en Tailandia y eres blanco, no importa lo que quieras comprar que siempre costará, al menos, veinte Bath.

Río KwaiEn cuanto a las incongruencias, voy encontrando unas cuantas, un par de ellas me han llamado mucho la atención hoy. En una cafetería de la carretera intento pedir un café en inglés, nadie habla inglés así que la chica de la barra, ni corta ni perezosa, me acompaña a la puerta del local y me muestra un cartel con los tipos de cafés y sus precios, lástima que las descripciones de los cafés estuvieran en tailandés y que no hubiera fotos de los cafés. Faltó poco. Paseando por Tong Pha Phum me he encontrado con una escuela, Navidadaparentemente católica, en la que explicaban la navidad con una pintura de un muñeco de nieve y un Santa Claus. Creo que la última vez que nevó por esta zona se extinguieron los dinosaurios.

Por lo demás el viaje se me dio muy bien el miércoles y Tong Pha Phum es un lugar muy curioso con mucha vida y ubicado cerca del río y en medio de la jungla. Lamentablemente no me puedo entretener demasiado por esta vez, y habrá más ocasiones de visitar lugares parecidos.