Katanka

Libros de viaje

YangonEl Water Festival se alargó algo más de lo esperado en Sittwe. La tradición consiste en tres días de tirarse agua unos a otros encima pero parece que en el estado Rakhine son un poco especiales con este tema y estuvieron a vueltas con las mangueras cubos y demás de martes a domingo ambos incluidos. En estos casos creo que encaja perfectamente el dicho ese tan castellano de que lo poco agrada y lo mucho molesta. Los últimos días ya no sabíamos qué hacer para intentar regresar secos a casa. Digo intentar porque no lo hemos conseguido en ningún momento.

Se acabó el descanso en la playa, los paseos y todo lo demás y ya hemos vuelto a la ruta. Katanka está perfectamente. Desde Yangon hemos cogido un bus nocturno hasta Inle Lake. Ya os contaré cómo es esto porque aún no me enterado muy bien, sí puedo decir que hace treinta grados de máxima, hemos tenido una tormenta tropical increíble hoy y el panorama es muy apropiado para moverse en bici por la zona. Creo que nos quedaremos unos días por la zona.

KatankaNada más llegar (a las siete de la mañana) he dejado el equipaje en una casa de huéspedes en la que me voy a quedar estos días y nos hemos ido a dar un paseo para ver el terreno y el lago. Al cabo de unos kilómetros me ha llamado la atención un resort que consiste en pequeñas casas de madera unidas por pasarelas y suspendidas sobre el lago. Es un sitio muy lujoso con precios muy altos por las habitaciones pero he pensado que me podía dar el lujo de desayunar ahí y así lo he hecho. El desayuno es espectacular, frutas variadas, zumo natural, té, surtido de panes, huevos, bacón, jamón cocido, tomate asado, arroz, fideos asiáticos y la estrella, el surtido de quesos. En realidad el surtido de quesos es muy sencillo pero hacía más de un mes que no comía queso y casi se me han caído las lágrimas. Todo esto por el módico precio de diez euros.

En lo que llevo de viaje me he leído varios libros que había prometido comentar. Hasta ahora el recuento es el siguiente: “El Impostor” de Javier Cercas, he vuelto a leer “El Túnel” de Sábato, también “Alicia en el País de las Maravillas” de Carroll, “La invención de Morel” de Adolfo Bioy Casares, “Intemperie” de JesúsPatos Carrasco (este también releído) y ahora estoy con “Días de Birmania” de George Orwell. Este último parece que es el libro que se lee todo turista que viaja a este país, está en las lecturas recomendadas de la Lonley Planet y con ese autor y título parece casi inevitable.

“El Impostor” me dejó esa extraña sensación de no saber si realmente se trata de una historia real o algo completamente inventado, supongo que sería fácil investigar un poco y aclarar si la historia es tal cual la cuenta Cercas o no, en realidad creo que prefiero quedarme con la duda, que es lo que pretende el autor a mi modo de ver, y además lo que ocurriría en la mayoría de los casos, si internet no existiera. Hay un pensamiento que se repite mucho en esta novela, casi demasiado diría yo, es el hecho de que la “Historia” es colectiva y la “Memoria” es individual. Con este apunte nos deja muy claro que hablar de “Memoria Colectiva” es un oxímoron, una antítesis, una expresión sin fundamento ni sentido. Curiosamente, Ernesto Sábato ya menciona esto mismo en “El Túnel” pero claro, era difícil tratar un tema que no estuviera ya en la obra de Sábato. O quizás Cercas ya había leído “El Túnel” antes de ponerse a escribir. Si nos ponemos así, acabamos diciendo que desde los griegos (los de antes) no se ha escrito nada realmente nuevo, que todos los temas “humanos” estaban ya en los clásicos.

Inle LakeEl argumento anterior queda completamente desbaratado cuando leemos “La invención de Morel”. Estoy seguro de que los clásicos griegos no pudieron imaginar algo tan fascinante como el invento este del tal “Morel” o de Bioy Casares supongo. Magnífica obra que recomiendo leer encarecidamente. No quiero destripar la novela contando la extraña invención que se nos relata, sólo decir que da para unos cuantos pensamientos acerca de la realidad y de la propia existencia humana. Por último “Intemperie” creo que es uno de los relatos más estremecedores y mejor escritos que he leído en mucho tiempo. El autor es casi desconocido y el libro seguramente también para muchos y sin embargo te hace vivir exactamente lo mismo que pasa el muchacho protagonista y sentirlo en los huesos. Por no hablar de que refleja la dureza de los paisajes castellanos y quizás ayude a entender algunas cosas acerca de sus habitantes. Sobre “Días de Birmania” ya comentaré más cuando lo haya terminado, estoy buscando aún la moraleja que seguro tiene tratándose de George Orwell.

Como veis no me dedico sólo a pedalear y siempreInle Lake hay un hueco para un libro. Yo antes era contrario al libro electrónico pero he de admitir que sin este aparato no hubiera podido venirme con tantos libros en la maleta y menos hacer que Katanka cargue con ellos. Creo que no he visto todavía a nadie que no fuera un turista leyendo un libro por estos parajes y sin embargo hay televisores en los mercados, en todas las casas y hasta en las calles debajo de los puentes. Todo el mundo conoce a Cristiano y a Messi y saben los resultados de los últimos partidos en Europa. A veces asusta ver el poder que tiene la televisión y lo poco que se lee en el mundo. ¿Seguro que estamos “progresando”?