
Desde Phnom Penh nos fuimos al sur, rumbo al mar. Las carreteras en Camboya dejan mucho que desear, yo diría que son aún peores que en Myanmar y seguro que peores que en Laos. La parte buena, o mala según se mire, es que por aquí no hay montañas, apenas algunas colinas al sur ya cerca del mar. Así las cosas los kilómetros se hacen bastante sencillos aunque un poco aburridos, sólo es cuestión de seguir pedaleando y estar atento a los baches y al resto de la circulación. Mi objetivo era llegar a Sihanoukville para visitar alguna de las islas del sur de Camboya. La distancia, algo más de 250 kilómetros y el plan de ruta tres días.
El primer día llegamos a Dounkeo,

la capital de la región de Takeo. Por el camino asistimos a un trasiego de patos. Una familia que, supongo, vive del rebaño de patos, se dedicaba justo cuando pasamos por allí a pasar un grupo muy numeroso de patos de un estanque a otro y luego pasaron un grupo más pequeño de patos, también más pequeños, al primer estanque. Desconozco el motivo de este cambio de estanque, supongo que será algo parecido a lo que se hace con el ganado en los pastos aunque sigo sin entender muy bien el asunto. El

espectáculo es igualmente interesante lo hagan por uno u otro motivo. También paramos a visitar un templo Khmer en una pequeña colina, de las pocas que hay por la zona. Las vistas desde el templo eran espectaculares, es una pena que la cámara no sea un poco mejor para que se pueda apreciar. Me aventuré a llegar al templo por un sendero a orillas de un canal y campos de arroz, el paseo fue muy divertido hasta que tuve que mojarme los pies en un par de ocasiones para cruzar los arroyos que íbamos encontrando. En realidad, en estos casos sólo molesta mojarse

la primera vez. Luego te das cuenta de que no pasa nada y a partir de ahí ya te da igual ocho que ochenta. Podríamos hallar un paralelismo con tantas cosas en la vida que realmente sólo molestan la primera vez y que son peores de pensar que de pasar…

El segundo día llegamos a Kampot, más al sur y ya prácticamente al lado del mar. Me gustó mucho esta pequeña ciudad, es un lugar tranquilo, con turistas pero no demasiados y que además se concentran en cuatro o cinco lugares con lo que es fácil encontrarlos o evitarlos según más te apetezca. Supongo que son los lugares que recomienda la Lonely Planet de los… Ni me he molestado en comprobarlo. Me quedé un par de días en Kampot y aproveché para ir hasta la playa y el mar en Kep que está a 25 kms y es un lugar donde lo típico es comer cangrejos de mar. Me puse las botas en un chiringuito de la playa. La única

pega es que a mi lado se sentaron una pareja de jóvenes estadounidenses que pidieron dos raciones de cangrejos y no comieron prácticamente nada. Allí estaba yo chupando hasta el codo y disfrutando de unos cangrejos riquísimos que preparan con pimienta verde y la pareja intentando sacar carne con un tenedor y poniendo cara de asco-pena. Cuando se fueron estuve a punto de pasarme a su mesa para arreglar el desaguisado, no lo hice por vergüenza y porque no podía comer más.

De Kampot nos fuimos directamente a Sihanoukville donde hemos pasado tres días. Uno lo hemos dedicado a hacer un viaje en barco que te lleva a dos islas y puedes hacer snorkel en una de ellas. No se ve nada y no hay demasiado que ver debajo del agua. El viaje es relajante de vista y cansino de oído con una música caribeña mezclada con rock de hace unos años y algo de pop, todo a un volumen brutal. Desconozco la finalidad de este ruido en un paraje tan relajante. Las playas en las islas son de arena blanca y aguas azul verdoso. Una maravilla para pasar un rato sin hacer nada, simplemente dándote un baño o tumbado a la sombra o al sol sin más. Un gran lugar para perderse.
Sihanoukville tiene también varias

playas alrededor de la ciudad. En este caso, las playas están mucho más concurridas que las de las islas y los chiringuitos se apropian de toda la zona de arena posible para colocar tumbonas, sillas, sillones, mesas y sombrillas. La mayoría de estas invasivas terrazas estaban vacías con lo que sólo sirven para ocupar un terreno que sería bastante agradable que estuviera un poco despejado. Obviamente esto tiene una motivación única que es captar a algún turista que se siente en su local para tomarse un coco, comer o

beber. Por supuesto, nadie se preocupa de limpiar nada alrededor de las terrazas y la playa está bastante sucia. El mar es muy tranquilo por aquí y aún no han descubierto una forma de invadirlo con sus terrazas con lo que se convierte en el único lugar despejado por la zona.
Desde Sihanoukville hemos

emprendido viaje hacía Tailandia. La idea es llegara Trat y atravesar Tailandia de sur a norte de la forma más cómoda y rápida posible para entrar en Myanmar de nuevo. Seguimos avanzando por estas carreteras y disfrutando del viaje. No quería mentar a la bicha pero no me resisto. Desde que cambiamos los neumáticos de Katanka, llevamos más de dos mil kilómetros sin un solo pinchazo. Toco madera para que siga la racha.
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