Mandalay

Mandalay: una visita diferente a la ciudad

Mandalay
El grupo que se formó para ir de Kalaw a Mandalay

El miércoles a las siete de la mañana me vinieron a buscar al hotel en Kalaw, Nyaung So y cuatro amigos suyos. Hay otro que va en bici también y el resto van en dos motos de apoyo. Salimos los tres ciclistas y los tres motoristas en dirección a Mandalay por una carretera secundaria. Nyaung So va muy fuerte en bici pero su amigo va más lento que yo así que los tres formamos un equipo más o menos compacto.

Pelotón
Pelotón agrupado por las montañas Shan

El primer día viajamos por lo alto de las montañas del estado Shan hasta Ywangan. El recorrido es realmente bello. La carretera no es tan divertida, hay muchos baches y el terreno es de subidas y bajadas. La ruta la hicimos sin grandes inconvenientes con varias paradas para té, comida y (los de las motos) bebidas. El equipo de apoyo se tomó una botella de whiskey entre los tres mientras los otros tres pedaleábamos por las montañas. Nos tomaron algunas fotos en plan pelotón ciclista y fue divertido llevar compañía por el camino a pesar de no entendernos muy bien con los idiomas.

Café
Café secándose en Ywangan

Al llegar a Ywangan nos alojamos en un pequeño hotel en una explotación cafetera. Hay algo de café también por esta zona. Allí pudimos ver todo el proceso, desde el cultivo a la limpieza y secado del grano en un solo lugar. También fabricaban cigarros de Myanmar. El amigo ciclista de Nyaung So y los de las motos se fueron todos para Mandalay. Dos en una moto y otros dos, con una bici, en la otra. De este modo nos quedamos Nyaung So y yo solos para recorrer los 130 kms que nos separaban de Mandalay al día siguiente.

Valle
Valle al pie de las montañas Shan

El recorrido del jueves fue aún más espectacular que el del día anterior. Comenzamos el día ascendiendo un puerto entre la bruma de la mañana, luego descendimos para perder 1000 metros de altitud por una carretera llena de baches y curvas con las montañas alrededor, con grandes desniveles y vistas espectaculares. Luego recorrimos el valle de un río por unos 20 kms y luego fuimos por el llano hasta Mandalay con una lluvia fina que no paro el resto del día. Con esta lluvia, y la carretera con bastante tráfico y

Nyaung So
Aspecto de mi compañero de ruta en una parada técnica

muy llana, nos pusimos de barro y alquitrán hasta las orejas. Todo estaba húmedo y muy sucio. Las yemas de mis dedos estuvieron arrugadas por el resto del día, como si tuviera las manos metidas en agua continuamente. En conjunto el recorrido fue como hacer tres días de camino en uno solo con paisajes muy diferentes y tramos de carretera completamente distintos uno de otros.

Nyaung So me enseñó los lugares más señalados de Mandalay, el viernes. Fuimos al templo a pegar hojas de oro en la imagen del buda de Mahamuni. Al parecer este templo es uno de los cuatro lugares más sagrados de entre los tres principales de Myanmar. Creo que hay cierta polémica entre cuales son los tres lugares más sagrados para los budistas en Myanmar. El monte Kyathiyo y el templo de Shwedagon en Yangon son siempre dos de los tres, luego está la disputa entre los cinco budas de Inle Lake y la imagen de buda de Mahamuni aquí en Mandalay. Eso al menos que yo sepa aunque no me extrañaría que hubiera más competencia dado el número de templos que hay en este país. Luego fuimos al palacio del último rey de Myanmar y a un templo en la montaña,

Mandalay
Templo en la montaña de Mandalay

tomamos varios tés, conocí a varios de los amigos de Nyaung So, visitamos la casa que se está haciendo en medio de la ciudad, llevamos a Katanka a revisión con el mecánico de confianza de Nyaung So, visité su casa y a su familia y, en definitiva, pasé un día haciendo una visita ligeramente especial de la ciudad. Creo que no me enteré mucho acerca de los lugares más turísticos pero sí me dio para experimentar cómo vive este grupo de amantes de la bici en Mandalay.

Mahamuni
Monjes llegando al templo en transporte público.

La gente en Myanmar es mucho más extrovertida y simpática que en el resto de países de la zona. Además como el país aún no se ha saturado de turistas ni mucho menos, el enfoque de la gente no es el de buscar sacar algo de dinero de lo que sea que puedan contarte, venderte o aportarte sino que su aspiración es más de conocer cómo vive otra gente y qué opinan de su país. Son tremendamente agradecidos ante cualquier gesto de reconocimiento o acercamiento que tengas con ellos o su país. Unas pocas palabras en su idioma o alabanzas de su comida, tradiciones, los paisajes o los templos es muy bienvenida. Creo que no exagero si digo que, a pesar de la belleza de este país, lo mejor que se puede encontrar en Myanmar son sus gentes.