Hemos cruzado el Atlas

Escribo esto desde Anefgou aunque seguramente no podré subirlo al blog hasta mañana o pasado con suerte. Anefgou es un pueblo de 472 habitantes o al menos eso es lo que me ha dicho Mohamed que es el chico que tiene la tienda del pueblo y el hotel. En este caso hablar de hotel es quizás llevaros a engaño. En realidad se trata de una habitación de unos 30 anefgoumetros cuadrados detrás de la tienda dónde guardan el cordero que mataron el otro día y algunas cosas de la tienda. El suelo está cubierto de una alfombra de plástico que parece ser un símbolo de gran confort en este pueblo ya que cada vez que entra alguien se quita los zapatos. Babieca duerme otra vez en la misma habitación que yo creo que ella se encuentra a gusto aquí y para mí no es un problema grave. El mobiliario consiste en una pequeña mesa de plástico de las de las terrazas, una alacena llena de cachivaches. una mesa baja de madera dónde está el cordero y un par de colchonetas. Hay muchas mantas con lo que podré taparme bien para no pasar mucho frío.

Estamos en medio del Atlas a más de 2000 metros de altitud y rodeados de montañas cubiertas de una fina capa de nieve caída la semana pasada que ya no se irá hasta que llegue la primavera. La ducha es espectacular, consiste en un pequeño habitáculo en el que hay un bidón cortado por la mitad lleno de agua muy caliente con lo que la sensación al entrar es de estar en una sauna. Al lado del bidón hay un grifo de agua muy fría y para ducharse hay que usar un pequeño cubo en el que se mezcla agua fría y caliente al gusto y te lo hechas por encima. Pese a lo que pueda parecer, creo que es una de las duchas que más he disfrutado en estos días, más aun teniendo en cuenta que no contaba con ducharme hoy.
atlas Salimos el jueves de Azrou y nada más salir del pueblo la carretera se empina y ganamos pronto una altitud que rondará los 200 metros. Apareció pronto la nieve y pensé que era una buena idea hacer una foto por si no veía más nieve en mi camino. Pronto me daría cuenta de lo grueso de mi error. Las montañas eran cada vez más altas y más imponentes pero con paciencia y poco a poco llegamos hasta Boumia dónde me habían dicho que había hoteles. Antes de Boumia pregunté a un señor por el camino y me invitó a quedarme en su casa pero me pareció pronto para parar y además prefería quedarme en un hotel. En Boumia Mustafá me contó historias del Atlas y me explicó cómo llegar a Imilchil. espejoMoustafá habla bien el español y me invitó a un té además de recomendarme un “restaurante” para cenar. Cené sopa Harira y un tajine de pollo que me supieron a gloria y me costaron menos de tres euros con el té incluido y una botella de agua del grifo que no bebí por si las moscas.

Por la mañana del viernes, desayuno en Boumia y a la carretera. Hasta Tounfite la carretera es estrecha pero está más o menos bien. A partir de ahí empezamos a subir al lado de un río que se está llevando la carretera poco a poco. Hay tramos en los que ya no queda asfalto por los arrastres de tierra y en varias ocasiones tuvimos que vadear el vadear riorío. La corriente es fuerte y llega por encima del eje de las ruedas de Babieca con lo que me mojé los pies completamente en dos ocasiones. Así las cosas seguimos hacia Imilchil (a 150 kilómetros de Boumia) pero la carretera se empina cada vez más y pasamos por un alto a 2.200 metros de altitud para bajar un montón y subir luego hasta otro paso a unos 2.600 metros. Las vistas impresionantes, las sensaciones increíbles pero estaba claro que no llegábamos a Imilchil ni de coña. Ante esto nos hemos quedado en Anefgou y he hecho un trato con Mohamed por la “cama”, cena y desayuno por 200 dirhams (menos de 20 euros).
anefgou Después de la ducha reparadora he estado viendo como construyen o reparan los tejados de las casas para prepararse para el invierno. Las casas son de tapial con grandes maderos en el techo para soportar el techo y la nieve. Me llama la atención que, en un sitio con tanta nieve, no hagan los tejados inclinados sino completamente planos. Es normal que cada año una o dos casas se hundan pero ellos sabrán por qué lo hacen así. Un poco más tarde me he sentado a ver atardecer y pronto ha llegado un anefgouchaval con una baraja muy gastada que me ha propuesto jugar a un juego que, por su simpleza, he comprendido rápidamente a pesar de no entender una palabra de lo que decía el muchacho. Pronto nos han rodeado otros veinte o treinta chicos entre los cuales uno hablaba un poco de francés pero eso daba igual. Se han partido de risa con el español de la bicicleta y, claro está, yo he ganado la partida.

Luego he dado un paseo por el pueblo con Mohamed y un amigo suyo de nombre impronunciable e intranscriptible y me han enseñado todo lo que hay en el pueblo que no es demasiado pero desde luego es un lugar extraordinario y recomiendo la visita e incluso el alojamiento.
Ya me he tomado dos tés en el pueblo y ahora tengo tanto hambre que hasta he pensado en darle un tiento al cordero crudo que dormirá conmigo esta noche. Me contengo ya que Mohamed me ha prometido cuscús y eso es tentador. Si todo sale bien, mañana iremos a Imilchil y de ahí a Agouda en la entrada de la garganta del Dadés. Parece que ya sólo quedan un par de cuestas duras para atravesar el Atlas y además ya no hay vuelta atrás con lo que puedo aseguraros que está conseguido. Juro que era algo que me parecía imposible al salir de España y ahora estoy muy satisfecho de haberlo conseguido.
atlas PS: Cuelgo este comentario desde Tinerhir al sur del Atlas y en muy cerca del valle del Dadés. He pasado por montañas increíbles y para terminar la Garganta del Todrá. Un paisaje impresionante que ha compensado las penurias por las montañas que ya os contaré otro día.

5 thoughts on “Hemos cruzado el Atlas”

  1. Hola Emilio,

    Trabajo en elmundo.es y te quiero contratar para que nos redactes articulos vale ? Creo que podrias dar un poco de alegria al pueblo español que atraviesa un periodo de morosidad. Te pagaré una bicicleta nueva vale ? Grassiass

  2. Sigo sin ponerme al día con el blog, … (poco a poco, … paciencia).
    Enhorabuena por tu aventura!!!
    Hablamos!
    Abrazote

  3. Eres un extraordinario Columnista!!….. y se me olvidaba un perfecto aventurero. Como supiste que ganaste a las cartas????. Un beso

  4. Increíble este post. Me quito el sombrero ante la hazaña, las fotos y la narración.
    Espero con ganas el siguiente capitulo.

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