Ante la alternativa de seguir viajando por la misma nada un kilómetro trás otro y otro más nos decidimos por montarnos en un autobús. Desde El Marsa fuimos directamente a Dahkla y allí hicmos las gestiones para entrar a Mauritania al día siguiente con el éxito que no esperábamos pero con éxito al fin y al cabo. Con todo solucionado para poder entrar en Mauritania nos montamos en otro autobús al día siguiente que nos llevó a la frontera.
La frontera entre Marruecos es un sitio cuando menos curioso. El autobús te deja al lado de las aduanas, sigues caminando y pasando por los diversos trámites que no entiendes bien pero que siempre tienen que ver con tu pasaporte y este va de mano en mano como si
fuera uno de esos periódicos que dan gratuitamente en el metro de Madrid y que la gente va abandonando según se los va leyendo o se cansa de ojearlos. En aproximadamente una media hora habíamos pasado por todo esto y entonces viene el tema importante. En frente de nosotros apreció un terreno inhóspito con una pista de tierra mal marcada y con un montón de piedras, baches y arena. Hay unos cuatro kilómetros de tierra de nadie. Es un terreno que no pertenece a ningún país y no tiene legislación con lo que cualquier crimen cometido en este territorio quedará impune o al menos no podrá ser juzgado. Afortunadamente estamos sólo Babieca y yo y unos tipos que nos ofrecen cambio de moneda para tener Uguillas. Nada grave. Al poco aparece Ana con un todo terreno y un par de mauritanos que nos han solucionado el tema de la entrada y ya motorizados cumplimos con los trámites de entrada en Mauritania y de ahí a Nouadhibou a descansar en tierra amiga y legislada.
Hoy hemos venido en coche hasta Nouakchott con lo que en los últimos días hemos hecho unos 1250 kilómetros. Ahora las distancias ya son todas relativas y no hay un progreso como el que hemos llevado hasta ahora. Babieca se ha quedado en Nouadhibou y yo volveré en unos días por allí. Ahora mismo no se si seguir hacia Senegal o quedarme por aquí unos días. Veremos en los próximos días qué nos depara el destino.
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Enhorabuena salao
Prueba superada!!
¿Qué será lo próximo?
Nos vemos dentro de poco.
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“El autobús te deja al lado de las aduanas, sigues caminando y pasando por los diversos trámites que no entiendes bien pero que siempre tienen que ver con tu pasaporte y este va de mano en mano como si fuera uno de esos periódicos que dan gratuitamente en el metro de Madrid y que la gente va abandonando según se los va leyendo o se cansa de ojearlos.” comentario digno del gran Sousa Tavares en su novela Equador (deberías leertela)… Vuelve y léenos tu novela de “amor y pedales” amigo. Como dicen en Portugal… Aquele abraço…
Llevando la contraria a Homero nos has ido contando las aventuras del viaje según sucedían en vez de dejarlo para el final; son las nuevas tecnologías, pero el argumento es el mismo: tras Escila y Carbdis, tras esquivar los cantos de las Sirenas, tras salir del país de los lotófagos – del que se olvidaban de volver a casa quienes habían probado el fruto del loto-, tras innumerables peripecias has llegado, espero, a tu Ítaca y allí Penélope. ¿Y la prueba del arco? ¡Enhorabuena!
Aquí estamos terminando ya tu monumento!!!! BRUTAL
Muchiiiiiisimas felicidades por llegar hasta allí, toda una aventura y una gran superación. Por cierto me ha resultado un tanto familiar tu viaje desde Dakhla hasta encontrarte con Ana. Un beso muy fuerte para los dos, nos vemos en un menos de un mes!
Ya estás con tu amor…y con Babieca….enhorabuena!!!!! Sois unos campeones….los tres. Un beso