He madrugado un poco más que el sol (aquí amanece a las seis) y así, cuando este estaba saliendo, yo ya había avanzado algunos kilómetros. Mucho me temo que esta va a tener que ser la tónica de cada día si no quiero morir de insolación o que me dé un jamacuco o algo peor. Lo cierto es que hasta las diez de la mañana se puede andar más o menos bien, incluso a primera hora iba muy a gusto con un poco de viento que, no voy
a decir que refrescara ya que ese viento viene a 25 o 26 grados, pero sí que hacía el paseo en bici agradable. Es a partir de las once cuando la cosa se pone tremenda. El sol pega de lleno y hay mucha humedad además de pararse casi totalmente el viento, cada pequeña cuesta se convierte en puerto de montaña.
El recorrido ha sido bastante soso, sólo resaltar el puente sobre el río Kwai que me he encontrado nada más salir y una especie de centro de recuperación de tigres donde han montado un parque para turistas. Los tigres están completamente domesticados y así los turistas se pueden hacer fotos de niñas rubias con tigres enormes al lado. Muy ecológico no lo veo yo, quizás se pueda defender el tema diciendo que si no esos tigres estarían muertos o simplemente nadie los criaría. Algo parecido a los toros de lidia pero sin tanta sangre lo que hace que sea mucho más aceptable para el turista tipo de la zona. No he entrado.
He llegado a Nam Tok, al lado de Sai Yok Noi donde hay una cascada y es la última estación de la línea de tren que va en dirección a Myanmar. La cascada no es que sea muy llamativa más se convierte en un parque acuático con e
stas temperaturas. Ahí he visto los últimos turistas blancos en furgoneta del día. En total he hecho unos 70 kilómetros pero, como no he avanzado siempre en línea recta, estoy sólo 62 kilómetros más cerca de Yangon. No tengo claro cuántos kilómetros hay de distancia total pero mis cálculos dicen que llegaré a Yangon el viernes que es lo que tenía marcado como plan de ruta. De momento no hay que variarlo y espero poder cumplirlo, más adelante espero viajar sin esta agenda marcada, es una cuestión circunstancial.
Por suerte o desgracia, eso lo sabré más adelante, ya empiezan a escasear los turistas por estas zonas. A veces, cuando pasas de un país a otro viajando por carretera tienes esa misma sensación de cuando vas, caminando o en bici, por caminos, de un pueblo a otro. Los caminos son cada vez peores y se va viendo menos impacto del ser humano hasta que llegas a la frontera en el caso de los países o la mojonera en el caso de los pueblo
s y el proceso comienza a invertirse. Obviamente, la sensación de estar perdido la tienes a medida que te acercas a la frontera o te alejas de la civilización y todo se va haciendo más difuso.
Cuando ya había llegado a lo que he estimado era un buen destino para hoy, me he liado a dar vueltas buscando alojamiento. He bajado hasta el río Kwai donde los hoteles se llaman “Resort” sí o sí, desde el complejo enorme con de todo y muy cuidado hasta la casa de huéspedes pequeña y cuidada aunque sin mucho que ofrecer. Obviamente los precios varían entre unos y otros pero al final he optado por algo m
ás económico, lejos del río y más cerca de la catarata y de lo que parece ser el pueblo. Un pueblo muy pequeño y tranquilo con otro tipo de calle principal diferente a lo que estamos acostumbrados, no encontré el Zara por ninguna parte.
Para mañana tengo la opción corta hasta un manantial de agua caliente o la larga hasta lo que parece un poblado parecido al que estoy ahora mismo. El tiempo, las agujetas, el dolor de trasero y quién sabe qué más determinará si llego a un sitio o al otro o quizás a ninguno de los dos. Estamos en ruta. Por cierto creo que la Bici se va a llamar Katanka, ha habido dos votos para Falkor o Fujúr que viene a ser lo mismo y otros dos para Katanka. Los votos de Katanka tenían más calidad. Tmpoco creo que haya que explicarlo en detalle… ¿No?
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