Tag Archives: gente

Vangvieng: paisaje y paisanaje

VangviengLlegamos ayer a Vangvieng en autobús. La distancia desde Luang Prabang era mucha, nos hubiera llevado tres días en la carretera y ahora no nos sobra el tiempo, si queremos estar el día dos de junio cerca de Bangkok debemos empezar a movernos un poco más deprisa. Esto no quita para que nos hayamos quedado un día en Vangvieng para visitar un poco los alrededores de la ciudad. Vangvieng está en una zona de poca elevación (unos cuatrocientos metros sobre el nivel del mar) surcada por pequeños ríos por todas partes y salpicada de montañas de origen Kárstico. El paisaje es sobrecogedor, son esas montañas imposibles que alguna vez hemos visto en documentales o películas y están ahí, casi al alcance de la mano con esa orografía que parece irreal, imposible de ciencia ficción y sin embargo es real y es tangible.

La ciudad se convierte en foco de turistas con Vangviengmochila, rubios y occidentales, de turistas venidos de Corea y otros países asiáticos y de turistas locales, especialmente los fines de semana. En varios sitios nos dijeron que el hotel o casa de huéspedes de turno estaba completo algo que no nos ha pasado hasta ahora en ningún sitio. El centro de la ciudad es un maremágnum de restaurantes, casas de huéspedes, hoteles, agencias de viajes, masajes y todo eso que nos gusta tanto a los turistas y viajeros. El enclave de la ciudad, a orillas de un río y entre las montañas hace que sólo haga falta moverse unos kilómetros o centenares de metros para estar en medio de ese paisaje tan espectacular que abunda por esta zona.

KatankaHoy hemos madrugado poco, anoche llovió bastante y esta mañana seguía nublado, y nos hemos ido a dar una vuelta por los alrededores de la ciudad. El día ha estado nublado lo cual no creo que le reste mucho esplendor a las montañas, valles y ríos. En muchas montañas hay cuevas producidas por la erosión de la roca por efecto del tiempo y el agua, en todas las cuevas hay algún buda o templo o similar y en algunas han montado pequeñas atracciones para justificar el pago de un peaje por parte de los turistas. En el recorrido hemos estado acompañados en algunos tramos por una tropa de karts conducidos por felices coreanos acompañados de sus parejas que se dirigían a un campo para practicar tirolinas y nadar en la poza artificial al lado de una cueva con su buda reclinado. El paquete completo, que no falte nada.

El paseo ha sido simplemente alucinante por Vangvienglos paisajes sin olvidar los paisanajes. Al pasar por un pueblo me han llamado desde un grupo de gente que andaba celebrando el domingo. Me han invitado a comer y beber y beber otra vez y no he querido ser desagradecido ni parecerlo por un solo momento. El grupo que me ha invitado estaba formado por hombres y mujeres en proporción similar, subidos en una plataforma no muy grande hecha de bambú, con comida en el centro y algunos bailando al fondo, todos agrupados y pasándoselo bastante bien por lo que he podido entender. El lugar remoto y el escenario precario y sin embargo no faltaba el equipo de audio con música de Laos y un micrófono para que cada uno cantara las estrofas que se sabe de la canción que sonaba en cada momento. En un momento dado me he visto cantando el “lalala” estilo Masiel con el micrófono en la mano. Por suerte sólo sabéis esto porque os lo cuento, de lo contrario me daría mucha vergüenza.

VangviengCon más cerveza y laolao (bebida local bastante parecida al orujo) de lo debido para conducir cualquier vehículo he conseguido abandonar la reunión familiar después de agradecer a todo el mundo la hospitalidad. Por suerte ya no me quedaba mucho para llegar a Vangvieng. Antes de entrar en el pueblo me he parado en el río a darle un fregado a Katanka que se había puesto de barro hasta las trancas. En el río he coincido con una pareja de franceses que viven en Vientiane y estaban de fin de semana. Había un par de niños jugando y bañándose que, al cabo de un tiempo prudencial, se nos han acercado a salpicarnos con agua y con los que he estado jugando a hacer ranas con las piedras del río durante más de una hora. En este país las cosas funcionan así, en general son muy buena gente pero se toman su tiempo. Si quieres tener alguna interactuación con los locales debes permanecer en el mismo sitio un tiempo prudencial, sin agobios y sin prestar mucha atención a lo qué puede estar pasando a tu alrededor. Cuando ya consideran que eres un elemento más del paisaje o que ha pasado el tiempo necesario (no sé para qué, pero necesario), se te acercan y te ofrecen comida, bebida, conversación o simplemente juegan contigo como en el caso de estos niños. No suelo sacar fotos de esto momentos, seguro que me arrepentiré en el futuro, ahora me parece lo correcto, no quiero estropear el momento sacando el móvil para hacer una foto.

Con todo esto he acabado bastante cansado, Vangvienghe comido algo y me he retirado a mis aposentos a escribir estas líneas y echarme una pequeña siesta. Mañana se plantea otro día duro, queremos llegar a Vientiane que está a algo más de 150 kms de Vangvieng y, para esto, habrá que madrugar y pedalear mucho. Así vamos alternando días de nada, poco y mucho pedalear según conveniencia. Mucha gente me preguntó si no iba a entrenar para el viaje, hoy puedo decir que el entrenamiento ha concluido y no ha habido que tirar de bicicleta estática ni de gimnasio. Entrenamiento sobre la marcha lo llamo.