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Kit del peregrino juerguista

Como ya deberíais saber, antes de llegar a Santiago y en el propio Santiago hice una par de escapadas nocturnas. Resulta que en Arzúa coincidí con dos personajes de los que se toman la vida de otra forma. Os los presento:

  • El Toni: Es un tipo que lleva dos meses y medio en el camino desde Valencia hasta Santiago y una vendimia por el medio. Es un tía grande, pesa unos ciento diez kilos y eso que ha adelgazado más de treinta en el camino. Al Toni le gusta caminar a toda marcha como le enseñaron un par de peregrinos Belgas ya retirados (de las olimpiadas, como dice Toni) y que le aconsejaron caminar soltando la cadera. El Toni se dedicaba a promociones inmobiliarias antes de la crisis y de que el tema Martinsa le dejara con una deuda que oscila entre los cinco y los nueve millones. Sea lo que sea lo que debe es mucho y ha decidido no trabajar hasta que la deuda prescriba ya que cualquier ingreso por actividad económica declarada le sería embargado.
  • Andrés: Es un Gallego de al lado de Santiago que para poder hacer el camino se tuvo que coger un tren hasta Pamplona y empezar desde ahí el regreso a casa. Andrés viaja con una guitarra. No le he visto nunca tocar la guitarra pero en los dos días que coincidimos se le rompieron tres cuerdas. Andrés se había ligado una catalana (Mireia) unas etapas atrás y para llegar a Santiago a la vez que ella se tuvo que hacer los últimos noventa kilómetros en autobús.
En fin, con estos mimbres no podíamos hacer otra cosa que salir por la noche a tomarnos unas copas y pasar un rato de charla amigable. El problema es que los albergues cierran a las diez de la noche y apagan todas las luces en el camino Francés.  La solucón es el famoso kit del peregrino juerguista. Consiste en una tirita ancha y un trozo cortado a medida de una tarjeta de crédito vieja. Se pega la tirita con la banda de plástico en el resbalón de la puerta del albergue se entorna la puerta y se va uno de fiesta. Cuando regresas sólo tienes que empujar la puerta que no ha atrancado gracias al ingenio colocado en ella y te vas a dormir tan ricamente sin que nadie te imponga una hora.
Supongo que ninguna guía que se precie va a incluir estos elementos entre el equipaje básico para un peregrino pero alguien tenía que comentarlo.
El caso es que algo fallo al regresar al albergue y alguien dijo la típica frase de “a que no hay huevos de subir por el tejado?”, y claro, ahí tenemos al Toni columpiándose de un hórreo como Tarzán y subiendo por el tejado al albergue a costa de cuatro o cinco tejas. Se ganó una Compostela que todavía no ha cobrado pero que alguien le debe.