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Phnom Penh: un poco de historia de Camboya

Mekong
El río Mekong en Phnom Penh.

Llegamos a Phnom Penh el martes por la tarde, en un autobús que se supone que salía a las ocho y salió a las ocho y media y que se supone que tardaba seis horas en llegar y tardó siete. Es decir, llegamos exactamente en el tiempo estimado. No quise recorrer los trescientos y pico kilómetros entre Siem Reap y Phnom Penh con Katanka ya que es un terreno muy llano, muy recto y no hay demasiado que ver por aquí. Ya nos pasearemos rumbo al sur, hacía las playas e islas del sur de Camboya. La idea es luego ir a Myanmar con tiempo de hacer alguna ruta más antes de regresar a España el día 17 de diciembre. Ya tengo billete y creo que ahí terminará mi periplo por el sudeste asiático, al menos de momento.

Phnom Penh es una ciudad relativamente

Palacio real
Palacio Real en Phnom Penh.

grande y relativamente poblada. Es menor que Bangkok pero mayor que Vientiane y parecido que Yangon por comparar con otras capitales asiáticas que he recorrido en el viaje. El tráfico es una locura. Las calles están organizadas en cuadrículas con un orden sorprendente. Muchas de las calles, o casi todas, están numeradas con lo que es relativamente fácil orientarse.  Con esta configuración, casi todas las calles son de un solo sentido, lo cual debería aliviar el tráfico. Pues bien, una calle de un sentido se convierte siempre en calle de doble sentido porque nadie hace caso de las señales. Es más, no es raro encontrarse con calles que se convierten en triple

Phnom Penh
Tráfico en Phnom Penh.

sentido con un carril central en el sentido correcto y dos exteriores en sentido contrario. Y ya para nota es cuando se añade un cuarto carril en la parte exterior izquierda, en el sentido correcto, para aquellos que quieren girar a la izquierda próximamente o simplemente que han caído en ese carril en algún momento mientras esquivaban a otros vehículos. Es realmente demencial, no sabes de dónde te puede venir qué, y sin embargo, no he visto ni un problema por choque o accidente y muy pocos por cabreos de los avezados conductores.

Palacio real
Pagoda blanca en el palacio real.

Phnom Penh no tiene mucho que ver, si excluimos la propia vida de la ciudad. Visité el palacio real que es parecido al de Bangkok pero con menos turistas y mucho más espacio, con sus budas y salones del trono y esas cosas. También visité algún mercado y un par de templos. La visita más impactante, desde luego, fue la del museo del genocidio de Camboya. Este país ha vivido una historia reciente llena de atrocidades. Desde que los adalides de la paz mundial y la libertad arrojaron bombas racimo sobre el país como para matar diez veces a cada habitante (con no demasiada puntería por suerte) el país quedo en ruinas y ahí se hicieron fuertes los Jemeres Rojos con su líder Pol Pot a la cabeza.  A estos no se les ocurrió otra idea que reubicar a gente de las ciudades hacia el campo a zonas donde la población había quedado muy reducida y, en muchos casos, limitada para trabajar. Para ello forzaron a la población y eliminaron a todos aquellos que podían ser sospechosos de estar en desacuerdo con el líder. En total mataron al veinte por

Monumento de la victoria
Monumento de la victoria en Phnom Penh.

ciento de la población del país, casi dos millones de personas, y esto ocurrió hace 36 años. Nadie hizo nada hasta que los vietnamitas invadieron el país y expulsaron a los Jemeres Rojos hacia Tailandia. Para que no volvieran añadieron algunas minas en la zona de la frontera. Más tarde, tuvieron que expulsar a los vietnamitas para caer en manos de un rey que les gobierna desde hace muchos años y un partido que lo capitaliza todo. Uno de cada

Genocidio
Camastro y grilletes en el museo del genocidio

trescientos camboyanos ha tenido un accidente con una bomba en su vida y uno de cada cinco fue asesinado entre el año 1975 y 1979. Se dice fácil pero luego hay que ver el lugar donde recluían y eliminaban a los “rebeldes” o ver a gente joven con una pierna amputada a cada paso que das. Algún día alguien debería devolver a esta gente algo de lo que se les ha robado.

Royal Palace
Templo de las Ampsaras en el palacio real

En el palacio real, casi al final de la visita, hay un par de salas con cosas muy curiosas. Una que me llamó la atención fue que tenían fotografías de la ceremonia de arar la tierra. En el patio del palacio ponen una cuadrícula de arena blanca, uncen dos bueyes bien alimentados (los deben traer de otro país, no he visto ninguno así por aquí) y con un arado de madera dan una vuelta al cuadrado simulando que aran o arando “realmente”. A veces el propio rey dirige a los bueyes (imagen muy ilustrativa). El caso es que cuando terminan la vuelta, ofrecen a los bueyes recipientes con arroz, maíz, caña de azúcar, agua y whiskey. Dependiendo de la opción que prefieran los bueyes, así será el año para las cosechas.

Otra cosa curiosa que encontré en esas

Royal Palace
Estupa del rey nosecuantos en el palacio real

salas fue una especie de diploma como los que tienen los dentistas en sus consultas en el que se reconocen que han asistido con gran aprovechamiento a un curso de estomatología o implantología, o lo que sea que hacen ellos. Este del rey, en lugar de ser tamaño folio es mucho mayor, lo firman tres eminencias del budismo mundial y viene a decir que el rey está reconocido como tal por todos los budistas del mundo y que en estos momentos de incertidumbre y locura que vivimos, el rey pondrá orden y dirigirá al pueblo siguiendo los preceptos que ya señaló buda hace algunos años. El marco es, por supuesto, muy ostentoso y aparatoso como corresponde a un rey.