Anoche dormí en Valladolid, en casa de David y Bea y esta mañana David me ha acompañado unos kilómetros en dirección a Wamba. Depués de Wamba me he perdido
por un camino algo inhóspito y que nadie entendería que pudiera ser camino de Santiago cuando hasta las ovejas lo pasan mal para ir por el mismo. Con estas chanzas he llegado a Peñaflor (no me digáis que no es bonito nombre para un pueblo?) un poco cansado de empujar a Babieca por unas cuestas por las que no debería pasar ningún camino y que prácticamente hay que buscar en estos parajes. Solución? Pues nada te plantas en el bar del pueblo y cuando el dueño te pregunta qué quieres le espetas un seco “almorzar” que gracias a Ford (estoy con el Mundo Feliz) lo comprende todo castellano de pro y en este caso ha reaccionado poniéndome un par de huevos fritos con jamón que me han sentado como el maná debió sentar a los judíos en el éxodo.
Algo más animado salgo de Peñaflor con dirección a Medina de Rioseco y en estas me encuentro con Javier. Javier es un aficionado a la bici que además es un apasionado de Urueña y que va hasta allí habitualmente. Total que cómo no me parece que tengo suficientes kilómetros por hacer pués me voy a Urueña con Javier.
Me gustaría poder contar cómo es Urueña con la misma pasión con la que Javier me lo ha contado a mi pero eso es imposible. Aún así os diré
que Urueña es la primera Villa del Libro en España (hay 26 en el mundo) y esto se debe a que es un pueblo de unos 300 habitantes que tiene 11 librerías además de un par de museos de instrumentos musicales, un museo de campanas y otras varias peculiaridades como un castillo que está dentro del pueblo y que se usa como cementerio. Urueña está situado en una especie de promontorio y está completamente amurallado las casas están muy cuidadas y tiene un encanto especial que sólo Javier sabe transmitir. Creo que le tendrían que dar la llave de oro de una de las dos puertas de la villa.
Las vistas desde las murallas de Urueña son impresionantes y vienen a confirmar aquello de
que ancha es castilla…. Lamento que la cámara sea de poca calidad y la foto no se vea demasiado bien pero creo que queda bastante patente que las vistas son poco menos que infinitas. Imaginaros la sensación cuando ves esto y sabes que en esa dirección debes avanzar pedaleando para cruzar ese mar de terreno asolado y abierto como el mar, cuando el mar es abierto claro!
Desde Urueña, una hora y pico más de bicicleta y ya estamos en Medina de Rioseco. El alojamiento hoy es con las monjas Clarisas que te ponen sábanas, toallas y de todo. Es la primera noche que voy a pagar por dormir pero creo que merece la pena, el sitio es estupendo y el pueblo ofrece de todo. He visto un anuncio en la entrada del convento y no me he podido resistir… Ya tengo uno de esos, ahora sólo me falta rezar, pedalear otros 425kms y tendré el cielo ganado. Luego nos preocuparemos de conquistar el infierno.

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