Por si no lo habéis leído, “Sin noticias de Gurb” de Eduardo Mendoza es un libro que cuenta las impresiones que se lleva de nuestro planeta un extraterrestre que, por algún motivo, se ve perdido en La Tierra durante unos días hasta ser rescatado.
Comento esto porque es exactamente lo que he sentido esta mañana. Hoy me he levantado a las siete y media de la mañana con la intención de ir al Bar Málaga (ya os he comentado algo sobre este garito) para ver las carreras de motos desde Malasia antes de comenzar mi ruta del día. Además está lloviendo esta mañana con lo cual me lo tendré que tomar con calma.
Pues bien, entro en el bar y además de Alfonso, que está en la barra para variar (normalmente está sentado leyendo el periódico o charlando con los parroquianos), hay tres o cuatro tipos con ropas de camuflaje que por lo que se ve están haciendo tiempo para hacer su ruta como yo pero ellos van a ver si matan alguna perdiz y algún que otro conejo, hay una señora bastante mayor (probablemente la mujer de Alfonso) que está fregando el suelo con un agua sucia y cuatro jóvenes de unos veinte años están sentados sentados a una mesa comiéndose una ración enorme de patatas fritas con ketchup mientras juegan a las cartas a un juego que supongo que es el tute.
Pregunto a la señora si me pueden poner la primera cadena de televisión para ver las motos y ella llama a José Antonio (un tipo con señales de tráfico de esas de mano y un traje de trabajador de las carreteras) para que me explique la carrera que hay hoy. Resulta que hay una media maratón en Monfrague y José Antonio va a señalizar allí para que los corredores no se pierdan. Por supuesto él no tiene ni idea de cómo poner la tele así que llama a uno de los cazadores que consigue poner la primera cadena. Al principio no se ve na da en la tele. Me explican que es así hasta que se calienta pero que luego se verá mejor. Pido un café y una tostada.
Los cuatro jóvenes parecen volver de la fiesta del sábado noche. Ellos, dos chicos con camisetas y sus piercing y tatuajes, se tomen sendas cervezas. Ellas no tienen desperdicio. La rubia lleva unos pantalones de leopardo ajustados, tacones, y el pelo muy cardado. La morena lleva más tacones y un moño perfectamente arreglado como si acabara de salir de casa. la partida va así mas menos:
- Chico 1: Qué ha pintao?
- Rubia: No se. (claro es rubia!!)
- Chico 2: Lo que tu no tienes y ella tampoco.
- Morena: Espadas, pinta espadas.
- Rubia: (gritando) Noooo!!
- Morena: Tira lo que quieras que es para mí.
- Chico 2: Quito las patatas ya vale? (en la bandeja sólo quedan cuatro patatas pequeñas naufragando en el abundante ketchup)
- Rubia: (chilland0) Noooo!
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Nadie dibuja corazones de amor en la corteza de los alcornoques. Sería realmente extraño que alguien quisiera grabar una promesa de amor eterno en la corteza de un árbol que será pelado cada nueve o diez años. Esto significaría una promesa de amor por esos años y, claro, cuando realmente estamos enamorados queremos firmarlo con sangre, con fuego, de una manera indeleble. Digo yo si no sería más razonable dibujar un corazón en la corteza de un alcornoque y regresar en diez años para renovar los votos. Probablemente esto tenga más sentido que volver a buscar el árbol dónde pusimos nuestro corazón con la flecha de marras y rasparlo por completo porque el amor se ha acabado. Otro pensamiento al aire para que cada uno vaya opinando.
Ayer salí de Salamanca tarde. Hacía mucho frío por la mañana, y no es aconsejable madrugar dadas las circunstancias. Aún así el día fue luego muy bueno y pasé el puerto de Bejar para llegar a la provincia de Cáceres. Me quedé a dormir en Aldeanueva del Camino y compartí albergue con un peregrino de Huelva que también va al revés. Paco (que así se llama aunque a él le gusta que le llamen pacomer) está de vuelta hacia su casa en Hueva después de un intento fallido de hacer el camino Francés. Alega que hay mucha gente y que estos peregrinos están todos locos. Creo que no le falta cierta razón. Al final, dejó el camino en Logroño y se fue en bus hasta Zamora para tomar la Vía de la Plata rumbo al Sur.
Es impresionante el cambio que se produce cuando pasas el puerto entre Castilla y Extremadura. El paisaje es diferente, los pueblos son distintos y las gentes hablan de otro modo. De nuevo me cuesta entender a la gente cuando habla cómo me pasaba en Galicia. La parte buena es que el clima es mucho mejor y he dejado atrás el frío de Castilla.
Pedalear luego ha sido todo un logro pero aún así merece la pena.
No parece que esté claro pero el muñeco marca las horas en la plaza mayor de Plasencia desde hace mucho tiempo.
Hay moscas por todas partes. Estoy sólo en la casa tengo Internet en sábado (cosa que venía siendo poco habitual) y Babieca duerme en garaje. Con todo esto y una buena ducha que ya me he pegado me parece más que suficiente pero el sitio no tiene desperdicio (bueno tiene muchos y por muchos lugares).
Eso dice el lema de la Universidad de Salamanca y básicamente viene a significar que si no eres muy listo no lo vas a ser más por ir a la Universidad. Supongo que todos tenemos ejemplos a mano para demostrar el acierto de este lema y también dará para unas cuantas discusiones pero yo lo dejo ahí sin más.


El sábado fui todo el día por las montañas, por carreteras muy estrechas y sin nada de tráfico y disfrutando de vistas maravillosas que a veces se estropeaban un poco con alguna mancha negra o un poco de humo pero que realmente merecen la pena. Los pueblos son también bastante peculiares con arquitectura popular se lo más auténtico y en los que no ha tenido un gran impacto todavía el hecho de pertenecer a una ruta turística como puede ser loa Vía de la Plata. He de decir que esta que yo estoy haciendo es una variante que no se había promocionado demasiado y es por lo tanto una de las menos transitadas.







Galicia está en llamas, arde por los cuatro costados, es impresionante, triste, desolador y lo peor es que parece que a nadie le importa un pimiento (de padrón eso sí) que desaparezcan los bosques que arda todo y que poco a poco Galicia se quede sin su valor fundamental.
pocas llamas que están empezando a crecer y a trepar por la cuneta a favor del viento. Llego, vacío todo el agua que llevo que no es mucho. Intento pisar algunas llamas pero no hay forma de apagarlo, ya ha subido al bosque, hace calor y el viento sopla ladera arriba.



Un punto surrealista si que tuvo la conversación pero salí de allí con mi nueva credencial.
autóctonos es algo muy duro y difícil de comprender.
Hoy el camino ha sido un continuo sube y baja. Lo que vienen llamando rompepiernas los profesionales que por aquí hay muchos. He pasad por parajes realmente increíbles y a pesar de que está todo muy seco para lo que es Galicia, esta región es realmente hermosa. Enhorabuena a los gallegos!
He pasad por zonas realmente complicadas para una bici con alforjas y si encima no eres un profesional púes te tienes que bajar y empujar que es lo que toca. No importa, es mucho más bonito el camino por las piedras estas que por la carretera. Además el camino se hace para purificarse con el sufrimiento y el dolor y así lcanzar la gloria y… Bueno eso!
En realidad yo no tengo claro porqué lo hago pero es divertido y mientrás tanto voy haciendo pierna que falta me hace. Quizás lo que lo hace interesante es la multitud de gentes que te encuentras a pesar de que llegan a ser un dolor especialmente por las mañanas. Menos mal que yo tengo buen despertar. Otro buen motivo es probar los platos típicos de la rica gastronomía española y
claro en Galicia… Pulpo!! Qué rico me ha sabido. Un caldo gallego y una de pulpo en Melide y si no llegas a Santiago es porque el mal estaba en ti pero no es culpa de la alimentación de ninguna de las maneras.
Acabo con el castillo de Portomanin que es cuando menos curioso en medio de un pueblo que se reconstruyó trás ser inundado por la construcción de un embalse y una pareja que tiene que bailar el vals de maravilla. Si el uno pedalea ella pedalea, si se levanta ella se levanta, si se sienta ella también y así tan ricamente van haciendo camino. Hay que ver la velocidad que pillan cuando bajan, no había forma de echarles el guante. Navarros tenían que ser!

Otro día maravilloso en el camino con paisajes impresionantes y con un par de cuestas que subir pero Babieca no se detiene ante nada y lo ha salvado con holgura. Hemos subido el alto de Cebreiro después de 20 kilómetros que picaban hacia arriba y ocho de cuesta infernal pero lo hemos conseguido. En Cebreiro me he comido un caldo gallego que me ha dado la vida. Babieca ha pastado en los verdes prados. Impresionante! 



