Esta mañana me he levantado con mucho ánimo y sin gota de hambre (¿será el cocido?). Lo primero ha sido dirigirme a un bar que había ya abierto a las siete y media de la mañana y ver la carrera de Fórmula1. Muy interesante ver que los Red Bull son vulnerables aunque quizás un poco tarde pero en fin…
A las diez más o menos salía de Astorga para dirigirme a la Cruz de Hierro de Foncebadón (dominios de la Vero).
En total son unos 22 kilómetros y los últimos 6 son de subida pero no demasiado dura.
A partir de la cruz comienza una bajada impresionante de unos 14 kilómetros con rampas realmente tendidas. Ahí Babieca se ha desbocado y nos estorbaban los camiones. He disfrutado pero estaba pensando mientras bajaba que eso lo tengo que subir cuando vuelva hacia Astorga y la sensación es un poquito desalentadora. Estoy casi seguro de que no voy a poder con esas cuestas pero eso ya lo veremos otro día.
Con esta bajada, y un terreno muy favorable después, me he plantado en Ponferrada a la
una y media más o menos. Bueno, el relój marca las 13:35 asi que.. Seguramente eran las 13:35. No?
Y por supuesto ha ocurrido lo que tenía que pasar… Con tanto viajar sólo y la aventura y estas cosas pues ha surgido el amor. De momento no es nada serio y sólo han sido unos besitos pero me tiene preocupado.
Babieca ha estado jugueteando con este imponente potro alazán y creo que según nos acerquemos a Galicia la cosa se puede poner más peliaguda. Alguién tiene un consejo para evitar que esto pase? La verdad es que no sé muy bien cómo evitar que la cosa vaya a mayores.
En esta ocasión la he convencido de continuar viaje y en un par de horas nos hemos plantado en Villafranca del Bierzo. El pueblo es muy bonito y en el albergue tienen ducha con hidromasaje. Uno un poquito básico pero no deja de llamar la atención en medio de este ambiente retirado y de superación personal. En fin, os dejo algunas fotos del pueblo y de otro por el que he pasado pero de cuyo nombre no puedo acordarme. A la vuelta lo apunto.
También podéis ver un bonito incendio en los montes de la zona para no perder esas tradiciones tan nuestras.




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Ya he aprovechado para ver la clasificación del gran premio de Japón de Fórmula1 que ha vuelto a ganar el de siempre aunque esta vez por milésimas. Con esto y con todo, a las ocho estaba en ruta y en apenas dos horas he llegado a León. He almorzado tranquilamente en León y me he dado un paseo por el centro.
Había mercado en la plaza del ayuntamiento y estaba realmente animado para las horas de un sábado. Babieca ha estado encantada de detenerse un rato a contemplar las verduras, frutas, miel y demás que se vendían en los puestos.



Hay un punto, a partir de Hospital de Órbigo, en el que se puede escoger entre ir paralelo a la nacional o por el interior, por un camino de monte con muchas piedras y cuestas.
Ya sabéis por dónde he llegado yo no? Por el monte claro!
Total que me he comido un trozo de morcillo, pata de cerdo, oreja, un trozo de jamón, relleno, tocino y chorizo para empezar. La pechuga de pollo no la he tocado, me parecía muy seca.
Os comento que ya hay fotos en la entrada de ayer y que el tiempo es maravilloso para andar en bicicleta así que me voy a Santiago. Creo que estoy a menos de 300 kilómetros….
Comienza ahí un camino hacia el Norte por la Tierra de Campos que se empeña en ir en dirección contraria al viento (o quizás es sólo hoy que ha tenido ese empeño) y que hace casi imposible avanzar de una forma consistente con la bicicleta. El paisaje es desolador, casi llano por completo, sin árboles, sin apenas pueblos ni edificios, sin un mal ribazo que corte un poco el viento, sin ninguna protección y son nadie que se aventure a transitar por este camino.
Ha costado pero he llegado a El Burgo Ranero, ya en el camino Francés y a unos 40 kilómetros de León. Para mañana pinta a etapa tranquila para descansar un poco y llegar a León treanquilamente. Veremos si el viento amaina un poco y además puedo disfrutar de la bici cómo en días anteriores.


por un camino algo inhóspito y que nadie entendería que pudiera ser camino de Santiago cuando hasta las ovejas lo pasan mal para ir por el mismo. Con estas chanzas he llegado a Peñaflor (no me digáis que no es bonito nombre para un pueblo?) un poco cansado de empujar a Babieca por unas cuestas por las que no debería pasar ningún camino y que prácticamente hay que buscar en estos parajes. Solución? Pues nada te plantas en el bar del pueblo y cuando el dueño te pregunta qué quieres le espetas un seco “almorzar” que gracias a Ford (estoy con el Mundo Feliz) lo comprende todo castellano de pro y en este caso ha reaccionado poniéndome un par de huevos fritos con jamón que me han sentado como el maná debió sentar a los judíos en el éxodo.
que Urueña es la primera Villa del Libro en España (hay 26 en el mundo) y esto se debe a que es un pueblo de unos 300 habitantes que tiene 11 librerías además de un par de museos de instrumentos musicales, un museo de campanas y otras varias peculiaridades como un castillo que está dentro del pueblo y que se usa como cementerio. Urueña está situado en una especie de promontorio y está completamente amurallado las casas están muy cuidadas y tiene un encanto especial que sólo Javier sabe transmitir. Creo que le tendrían que dar la llave de oro de una de las dos puertas de la villa.
que ancha es castilla…. Lamento que la cámara sea de poca calidad y la foto no se vea demasiado bien pero creo que queda bastante patente que las vistas son poco menos que infinitas. Imaginaros la sensación cuando ves esto y sabes que en esa dirección debes avanzar pedaleando para cruzar ese mar de terreno asolado y abierto como el mar, cuando el mar es abierto claro!
Llegué a Alcazarén después de una jornada luchando contra el viento y casi en absoluta soledad. Sólo me encontré en todo el día con un peregrino a pie y un par de señores mayores en sendos pueblos de Castilla, sentados en sendos poyos viendo pasar el tiempo y encantados de darme unas indicaciones sobre la ruta. Es conmovedor ver a un señor de unos 75 años con su nieta en la plaza del pueblo, prácticamente sordo, con varios dedos de la mano derecha amputados y que, para darte indicaciones, levanta los dos brazos paralelos al suelo y te dice que cojas a esta mano manteniendo sólo la izquierda en alto. Decirle a este hombre que esa mano es la izquierda me pareció pedante en aquel momento.





