Ayer salimos de Tiznit sin prisas. Como Babieca estaba un poco celosa de mi cambio de aspecto, paramos en la primera gasolinera con lavado y un señor muy agradable la dio un repaso que la dejó como nueva. Es importante limpiar bien la cadena para lo que se nos viene encima. La arena es criminal para la cadena si esta está sucia así que probablemente mañana o pasado le demos un repaso para dejarla sin gota de suciedad y creo que no habrá grasa ni aceite en un tiempo para Babieca aunque ella esto no lo sabe.
Había dos alternativas para ir a Sidi Ifni, una más corta pero con montañas y otra más larga pero más llana. Como viene siendo habitual en este viaje elegimos la de las cuestas. Creo que mereció la pena. Ascendimos por una carretera llena de curvas y pequeños descensos para luego subir y al cabo de unos treinta kilómetros apareció el mar al fondo. En realidad debería decir océano pero diremos mar por el momento.
Seguimos adelante y muy pronto estábamos siguiendo la carretera que bordea la costa. Me habían recomendado parar en un albergue en una playa cerca de Sidi Ifni. Sólo hay que bajar a la playa desde la carretera me habían dicho. Y así lo hicimos pero la cuesta para bajar es de las de armas tomar y según bajábamos estaba pensando cómo íbamos a salir de aquel agujero. Estamos en Sidi Ifni ahora con lo que hemos salido sin problemas y, como casi siempre ocurre, fue peor pensarlo que hacerlo.
El sitio merece muy mucho la pena. Es una playa espectacular con dos arcos naturales que ha formado el mar escarbando debajo de las laderas de terreno pedregoso que parece hormigón armado. Simplemente impresionante. Para comer pescado a la brasa y para cenar un tajine de pollo. Antes un paseo por la playa para hacer hambre. Había un grupo de franceses haciendo parapente sobre uno de los arcos. Todo un espectáculo y una envidia de poder hacer como ellos y volar como los pájaros.
El albergue estaba muy bien con una habitación grande, terraza mirando al mar y espacio para Babieca. La familia muy amable y por la zona poco más. Creo que soy uno de los pocos turistas que se han quedado a dormir allí esta noche. En el albergue en el que estaba era el único. La ducha en el mismo sitio dónde se supone que debes hacer tus necesidades después y cuando me voy a la habitación después de cenar el chico del albergue me dá dos velas para la noche. Me dice que son para la habitación que la luz es con generador y que lo apagan en quince minutos. No tome el
tiempo pero el generador estaba apagado en apenas cinco minutos y luego a leer con dos velas y dormir escuchando el mar de fondo. Una gozada para los sentidos.
Por la mañana te levantas, abres la puerta de la terraza allí está el mar esperando. Un buen desayuno y a Sidi Ifni. Hoy hemos hecho sólo diez kilómetros y nos hemos parado a descansar cerca del mar por otro día. Hace falta!
Al llegar a Sidi Ifni paramos en una colina en frente de la ciudad y un señor se sentó sobre unos bloques al lado de Babieca. El hombre no era consciente de haberse convertido en víctima propiciatoria para una charla con un turista en bicicleta. Me senté entre Babieca y el hombre aquel y así estuvimos los tres charlando durante un rato largo de las cosas de Sidi Ifni, de España, de Marruecos y de todo y nada en una extraña mezcla de Francés, Español y Bereber.
Hoy estamos en hotel estupendo, he lavado ropa, he paseado por la playa. Por supuesto, el agua está helada, no hace demasiado calor y algunas piedras en el fondo de la playa con lo que… Claro que sí, me he bañado. Muy mal se tenían que poner las cosas para que no me diera un baño. De hecho ayer también me di un baño al llegar a la playa de los arcos ((la llamo así porque no me acuerdo del nombre). En la playa me he encontrado con un pescador que hablaba perfectamente español. Esto fue España hasta 1969. Me ha contado lo que pesca y cosas de su vida y sus tiempos en España y me ha enseñado un pez bastante grande que ha pescado esta misma mañana.
Ahora me retiraré a descansar después de una buena cena y mañana a Guelmim.
Follow
Hoy ha vuelto a ser un día duro. Hemos avanzado más de cien kilómetros hacia el Sur. Por la mañana el viento era de cara pero no muy fuerte y hemos dejado algunos chubascos atrás. Luego ha salido el sol y todo marchaba más o menos bien hasta que ha aparecido nuestro enemigo número uno, el viento. Los últimos treinta kilómetros los hemos hecho con un viento casi frontal que parecía que podía soplar cada vez más fuerte. Así hemos avanzado penosamente hasta unos siete kilómetros de Tiznit dónde hemos parado a comprar agua ya que estábamos en mínimos. Hemos parado unos diez minutos y al salir del pequeño pueblo dónde hemos comprado el agua, el viento había desaparecido por completo. Es como si la fuerza de la naturaleza nos estuviera diciendo que por esta vez nos daba tregua pero que no nos fiemos porqué puede hacer con nosotros lo que quiera y cuándo quiera.
Tiznit es una ciudad que parece del sur de España o de otro país europeo. Está todo limpio y las casas son de varias alturas y bastante nuevas. Se ven coches modernos y bicicletas de cierto nivel. La medina es de calles abiertas y tiendas muy ordenadas y limpias. Las tiendas tienen nombres como “Boutique Madame” o “Café Extra” y cierran los domingos (hoy es
domingo). Todos los sitios son de “Snacks” y hay bancos, farmacias, droguerías y hasta una pizzería.
tienda pequeña dónde me han hecho un bocadillo de sardinas con una salsa rara, arroz, aceitunas y un poco de picante. Me ha sabido a gloria. De postre me he tomado un yogur de beber. Todo junto me ha costado más o menos un euro.
Como la ciudad está tan limpia, la gente también va más arreglada y yo estaba un poco fuera de lugar por lo que me he metido en una peluquería donde un señor de edad me ha cortado el pelo y me ha afeitado dejándome la cara como el culito de un niño. El cambio es patente aunque me da un poco de pena haber perdido ese aspecto de aventurero curtido que me había trabajado tan bien.
Para cenar. espaguetis en la pizzería. Todo un lujo a estas alturas de la película. El hotel dónde me quedo se llama igual que el de ayer en Oulad Teima (Hotel París) pero no tiene nada que ver con aquél “hamdulilá”. Tengo una cama perfecta, ducha caliente en la habitación, una pequeña terraza y wifi. El confort es absoluto pero bien merecido. Mañana iremos a Sidi Ifni y si no hay lluvias nos quedaremos allí un par de días a descansar y prepararnos para lo que vendrá.

Hoy hemos llegado a Oulad Teima. Este no es un sitio muy turístico que digamos. En toda la ciudad hay tres hoteles y ninguno tiene una ducha propiamente dicha. Me han prometido en el hotel en que me quedo que me van a dar un cubo de agua caliente para que me lave como pueda. Teniendo en cuenta que ayer me duché con agua fría en Taliouine y que en estos dos días hemos avanzado más de doscientos kilómetros hacia la costa, os
podéis imaginar que mi aspecto y condiciones no son las mejores del mundo por decir algo.
Los hoteles por los que vamos pasando son bastante aceptables con excepciones como la de hoy en que nos tenemos que quedar en un sitio bastante inmundo pero no falta una cama y con la paliza que llevo no creo que me cueste mucho dormir. En Tinerhir nos quedamos en un hotel fantástico (
Es curioso que normalmente haya grandes diferencias en los precios que te piden por hoteles de categorías similares. Siempre es bueno parar en sitios en los que hay competencia puesto que así los gerentes de los hoteles afinan mucho más el precio.
Estos días voy notando el cansancio acumulado. Espero llegar a un sitio con mar y que haga un tiempo decente para descansar un poco. No me queda demasiado tiempo y no tengo muchos días para el descanso pero pienso que un día al menos me vendrá de maravilla.
menos o nos hará la vida un poco más fácil. Yo ya lo tengo pensado y creo que Babieca opina exactamente lo mismo que yo así que por esos temas no discutimos.
Hoy hemos salido de Ait Ben Haddou con un día nuboso aunque la temperatura no es demasiado baja. A mediodía la temperatura suele andar por los 18 grados en esta zona y las mínimas de madrugada se mueven entre los 6 y 8 grados. La pena de las nubes es que la calidad de las fotos que hago es bastante poca con lo que casi no hago fotos.
después y que, “hamdulila”, hablaba algo de francés. En total he estado una hora y pico en el taller para la reparación de quince minutos. Eso sí, a la hora de cambiar neumáticos parecían los talleres de Ferrari. Uno se ha puesto con la rueda de adelante otro con la de detrás y yo sujetaba la paleta para dar la salida.
suya por Babieca. En realidad no iba en serio cuando lo he dicho y creo que debo tener más cuidado con estas cosas. Babieca está un poco sensible estos días ya que por la zona se ven muchas bicicletas similares a ella, con trasportín y esas cosas, y que seguramente han sido abandonadas tras un viaje parecido al que hemos hecho. Creo que esto hace que la pobre piense que yo también la abandonaré pero eso no va a pasar por nada del mundo.
Estamos en Ait Ben Haddou, hoy hemos pasado por Ouarzazate y vamos rumbo a Agadir. Estos días estamos haciendo unos setenta kilómetros cada día pero las condiciones son buenas y podríamos hacer más aunque poco a poco se nota el cansancio. La idea es llegar a la costa en pocos días para poder descansar un poco allí que seguramente el clima será benigno.
Ayer nos encontramos en la carretera a un polaco que venía en dirección contraria con su bicicleta. Nos paramos en medio de la nada y me contó que venía de Sudáfrica y se dirigía a Polonia para pasar la navidad en casa. El tipo ha hecho nada menos que 28.000 kilómetros en bicicleta para estas alturas y le quedan otros cinco o seis mil kilómetros para llegar a su casa pero se le veía completamente convencido de conseguirlo y yo apuesto a que lo hace. Creo que se alegró mucho de ver que hay gente viajando como él por la zona. Me comentó que llevo a una pareja de franceses unos treinta o cuarenta kilómetros delante de mí y que van hacia Agadir también. Quizás intente alguna etapa un poco más larga alguno de estos días a ver si los encuentro y puedo hacer algún tramo acompañado. Los días que el viento es favorable hacemos medias de hasta veinticinco kilómetros en una hora pero si las condiciones se ponen complicadas la media baja hasta los quince e incluso menos. Si se da todo bien espero estar el domingo en Agadir para seguir desde allí las elecciones en España que supongo son el tema central estos días junto con el agravamiento de la crisis y esas cosas. Una pena no poder seguir cada día las descalificaciones que hacen unos de otros para intentar convencer a la gente de que el otro es peor. Peor que, qué, es la pregunta pero supongo que eso no nos lo van a decir. Perderían muchos votos si lo hicieran.
En Marruecos hay elecciones también. Son el día veinticuatro de noviembre. En realidad aquí da igual quién gane ya que las decisiones importantes las toma el rey. Hay fotos de Mohamed VI en todas las cafeterías y en cada hotel. Por esta zona son Bereberes y no están muy por la labor pero nadie dice nada. Desde hace dos años está permitido escribir en Bereber de nuevo. Hay un símbolo Bereber que se repite en pintadas por las carreteras y en los lugares señalados y que representa al hombre libre. Creo que es la única señal de rebeldía que se puede notar pero si les tiras un poco de la lengua te van contando cosas y atando cabos te das cuente de que en realidad están hasta el gorro del amigo Mohamed VI. Para las elecciones los candidatos o sus simpatizantes van por las carreteras tirando papeles y gritando y tocando el claxon. En ocasiones me tiran papeles a mí también. Creo que no controlan muy bien quién su público objetivo. Supongo que en España pasa lo mismo, nos cuentan todas esas promesas que no van a cumplir, sin darse cuenta de quién es el público objetivo. Seguro que yo estoy equivocado y ellos saben
muy bien lo que la gente espera oír y las frases que les hacen ganar más votos y las que no interesa decir pero no deja de sorprenderme que las cosas funcionen así y lo llamemos poder del pueblo y fiesta de la democracia. Una pena que sólo sea un día de fiesta y luego tengamos que aguantar cuatro años de resaca.
Voy de hotel en hotel siguiendo las indicaciones y recomendaciones que me dan en cada lugar. Como las etapas en bicicleta son cortas no es necesario llevar una guía ni nada. Te vas guiando por las recomendaciones de los paisanos. No me entiendo bien con todos y a veces no quieren que se les entienda demasiado bien pero más menos nos vamos comprendiendo. El próximo día os hablaré de los hoteles o albergues en los que voy parando.
En la zona de la Kashba de Ait Ben Haddou nos hemos encontrado un grupo de gente grabando otra película sobre Jesucristo. Tienen a un tipo muy flaco colgado de una cruz durante horas para sacar unas pocas imágenes. Es curioso ver todo lo que se mueve alrededor de estos equipos de grabación. Llevan un caballo, varios camellos, un burro con su carro, un grupo de cabras, varios chavales y otros figurantes vestidos como soldados romanos o como gentes de la época de Cristo. El escenario no puede estar mejor escogido pero creo que este ya ha salido en muchas películas y probablemente podremos verlo en varias si nos fijamos. La más famosa creo que es “El hombre que pudo ser rey” con Sean Connery y Mikel Cane. Una película bastante recomendable por cierto.
Estamos en AitArbi, cerca de Boulmane Dadés y dentro de la Garganta del Dadés. Hoy hemos llegado desde Tinerhir y el día es soleado y con un poco de viento molesto para andar en bicicleta pero con una temperatura perfecta.
barrancos con piedras enormes y cortes en el terreno a distintos niveles que muestran colores diferentes del terreno. Es curioso ver como las casas se camuflan en las laderas al estar hechas con la tierra que hay en sus colinas y así si la colina es rojiza las casas son rojizas y si es ocre pues casas ocres y si más blanca pues eso, casas más blancas.
entusiasmo. Creo que he distraído un poco la atención del problema causante de la queja pero supongo que pronto han vuelto a centrarse en lo que les ha llevado a esa situación.
Los grupos de turistas no me sorprenden menos que las gentes locales. Saliendo del hotel de Chefchauen me di de bruces con un grupo de al menos treinta chavales de EEUU que ocupaban completamente la estrecha calle y hacían fotos a diestro y siniestro para satisfacción de los chiquillos que luego se encargarán de sacarles unas monedas o un bolígrafo. Uno de los rubicundos jóvenes lleva en la mano una botella de Coca-Cola y colgada del cuello una cámara réflex. La imagen no tiene desperdicio. Lamentablemente los pobres chicos no encontraran un Macdonalds hasta que lleguen a Marrakesh para poder comerse una hamburguesa como Dios manda.
Al despertarme e ir al salón para el desayuno en Agoudal, me encuentro con que el salón ha sido tomado por doce alemanes grandes y fornidos que piden s desayuno adelantándose al españolito de la bicicleta que no ha madrugado demasiado si quiere hacer una ruta de verdad. Salgo a la calle y veo tres camiones grandes como torres, en uno de ellos llevan cuatro motos de monte y hay otras tres aparcadas en frente del albergue. La pobre Babieca se sintió muy ofendida por las miradas de menosprecio que la echaron los germanos de las grandes motos e inmensos camiones pero pronto estuvimos otra vez en la ruta y se la pasó el mal trago.
Al llegar a la Garganta del Todrá, pare en un café a tomar un té y pronto vino el hombre de la tienda de recuerdos que hay en frente del café. hablamos un rato y el hombre se levantó un par de veces a ver si alguno de los turistas que pasaban se interesaba en su tienda. No tuvo mucha suerte pero en un momento dado se formó un corro con turistas británicos alrededor de Babieca. Le comenté al hombre que podríamos hacer más negocio vendiendo mi bicicleta e inmediatamente me preguntó que cuánto valía. El que es comerciante aquí lo lleva en la sangre. Obviamente el precio que le di por Babieca no lo hubiera podido pagar ni él ni todos los turistas rubios del corro juntos.
El en albergue de Agoudal le cambié el candado de Babieca a Atman (el dueño del albergue) por un pañuelo largo y negro de esos que usan para hacer turbantes. Me viene bien para el frío y el polvo y no creo que vaya a necesitar el candado. Al menos hasta ahora no lo he utilizado así que pensaremos que no nos hará falta y el pañuelo puede serme útil aunque tampoco tengo mucha confianza en esto.
Hay más cosas curiosas y chocantes con las que me voy quedando pero esas son cosas que van formando parte de otras historias y que ya os iré contando… Inshala!
Escribo esto desde Anefgou aunque seguramente no podré subirlo al blog hasta mañana o pasado con suerte. Anefgou es un pueblo de 472 habitantes o al menos eso es lo que me ha dicho Mohamed que es el chico que tiene la tienda del pueblo y el hotel. En este caso hablar de hotel es quizás llevaros a engaño. En realidad se trata de una habitación de unos 30
metros cuadrados detrás de la tienda dónde guardan el cordero que mataron el otro día y algunas cosas de la tienda. El suelo está cubierto de una alfombra de plástico que parece ser un símbolo de gran confort en este pueblo ya que cada vez que entra alguien se quita los zapatos. Babieca duerme otra vez en la misma habitación que yo creo que ella se encuentra a gusto aquí y para mí no es un problema grave. El mobiliario consiste en una pequeña mesa de plástico de las de las terrazas, una alacena llena de cachivaches. una mesa baja de madera dónde está el cordero y un par de colchonetas. Hay muchas mantas con lo que podré taparme bien
para no pasar mucho frío.
Salimos el jueves de Azrou y nada más salir del pueblo la carretera se empina y ganamos pronto una altitud que rondará los 200 metros. Apareció pronto la nieve y pensé que era una buena idea hacer una foto por si no veía más nieve en mi camino. Pronto me daría cuenta de lo grueso de mi error. Las montañas eran cada vez más altas y más imponentes pero con paciencia y poco a poco llegamos hasta Boumia dónde me habían dicho que había hoteles. Antes de Boumia pregunté a un señor por el camino y me invitó a quedarme en su casa pero me pareció pronto para parar y además prefería quedarme en un hotel. En Boumia Mustafá me contó historias del Atlas y me explicó cómo llegar a Imilchil.
Moustafá habla bien el español y me invitó a un té además de recomendarme un “restaurante” para cenar. Cené sopa Harira y un tajine de pollo que me supieron a gloria y me costaron menos de tres euros con el té incluido y una botella de agua del grifo que no bebí por si las moscas.
río. La corriente es fuerte y llega por encima del eje de las ruedas de Babieca con lo que me mojé los pies completamente en dos ocasiones. Así las cosas seguimos hacia Imilchil (a 150 kilómetros de Boumia) pero la carretera se empina cada vez más y pasamos por un alto a 2.200 metros de altitud para bajar un montón y subir luego hasta otro paso a unos 2.600 metros. Las vistas impresionantes, las sensaciones increíbles pero estaba claro que no llegábamos a Imilchil ni de coña. Ante esto nos hemos quedado en Anefgou y he hecho un trato con Mohamed por la “cama”, cena y desayuno por 200 dirhams (menos de 20 euros).
Después de la ducha reparadora he estado viendo como construyen o reparan los tejados de las casas para prepararse para el invierno. Las casas son de tapial con grandes maderos en el techo para soportar el techo y la nieve. Me llama la atención que, en un sitio con tanta nieve, no hagan los tejados inclinados sino completamente planos. Es normal que cada año una o dos casas se hundan pero ellos sabrán por qué lo hacen así. Un poco más tarde me he sentado a ver atardecer y pronto ha llegado un
chaval con una baraja muy gastada que me ha propuesto jugar a un juego que, por su simpleza, he comprendido rápidamente a pesar de no entender una palabra de lo que decía el muchacho. Pronto nos han rodeado otros veinte o treinta chicos entre los cuales uno hablaba un poco de francés pero eso daba igual. Se han partido de risa con el español de la bicicleta y, claro está, yo he ganado la partida.
Ya me he tomado dos tés en el pueblo y ahora tengo tanto hambre que hasta he pensado en darle un tiento al cordero crudo que dormirá conmigo esta noche. Me contengo ya que Mohamed me ha prometido cuscús y eso es tentador. Si todo sale bien, mañana iremos a Imilchil y de ahí a Agouda en la entrada de la garganta del Dadés. Parece que ya sólo quedan un par de cuestas duras para atravesar el Atlas y además ya no hay vuelta atrás con lo que puedo aseguraros que está conseguido. Juro que era algo que me parecía imposible al salir de España y ahora estoy muy satisfecho de haberlo conseguido.
PS: Cuelgo este comentario desde Tinerhir al sur del Atlas y en muy cerca del valle del Dadés. He pasado por montañas increíbles y para terminar la Garganta del Todrá. Un paisaje impresionante que ha compensado las penurias por las montañas que ya os contaré otro día.

Nunca he estado en Suiza pero, por las fotos que de allí he visto, Azrou podría perfectamente ser un pueblo Suizo si no fuera por como conducen sus habitantes, la vida que hay en las calles y un par de detalles más.
Paisaje de Ito, una vista panorámica con un mirador que hay en mitad del camino y que realmente te hace sentir reconfortado por haber subido las rampas de la carretera hasta allí. Merece mucho la pena.
Me llama la atención ver las cosas en las que se entretiene la gente por aquí. Ya os cometé sobre el parchís en Chefchauen. Pues bien, en Azrou, los jóvenes se entretienen jugando al billar en un salón enorme que hay cerca de la mezquita. En Meknes, los hombres (las mujeres no) forman corros alrededor de charlatanes de medio pelo que les venden remedios milagrosos contra todo en colgantes de llamativos colores y de contenido sospechoso.
En frente de la puerta Mezourga en Meknes también vi un corro grande de hombres y mujeres esta vez que jugaban a meter un aro de plástico en el cuello de una botella de refresco con una caña. Supongo que es un juego conocido de algunas ferias pero es que aquí se juega cada día y el encargado de la atracción ya conoce a los que dominan y no les deja jugar. Por supuesto, también se ven niños jugando al balón por las calles o al pilla-pilla o jugando con un cartón, una botella de plástico o un palo. Debe ser la falta de consolas de video juegos lo que hace que se desarrolle más la imaginación pero no hay de qué preocuparse, ya se encargan las multinacionales de irles conduciendo por el camino de la civilización. Qué no cunda el pánico!
Hoy hay luna llena y la mezquita de Azrou estaba impresionante al atardecer mientras esos pájaros blancos parecidos a las gaviotas se albergaban en los árboles del centro del pueblo.