Category Archives: Viaje por Asia

Tioman Island: remanso de paz y coral

TiomanDesde Singapur me compré un billete de autobús hasta Mersing en la costa este de Malasia y a salto de ferri de la Isla Tioman. Pensaba que iba a ser complicado llegar a la frontera, pasar, buscar un transporte y llegar hasta Mersing y resultó muy sencillo, se compra el billete directamente en Singapur y el conductor del bus te indica los pasos para cruzar la frontera de Malasia que son muy rápidos y sin mucha gente, al menos cuando yo pasé. El autobús recorre por Malasia unos doscientos kilómetros que son una secuencia infinita de campos de palmeras dedicadas a la producción de aceite de palma. Hasta ahora no había visto demasiadas palmeras de estas y me resultó bastante chocante ver la concentración que hay en esta zona. Todos los campos que son cultivables están dedicados a la producción de aceite de palma. Estamos en el final de la época seca en esta zona y es en esta época cuando se queman todos los restos de cosechas pasadas con lo que se crea un ambiente como de neblina permanente debido al humo en suspensión en el aire. La visibilidad no es muy buena y siempre se respira cierto grado de contaminación. Hay zonas de mayor concentración y menor y días peores y mejores pero el ambiente está un poco enrarecido.

El sábado por la mañana cogí el ferri hasta la isla Tiomande Tioman. El trayecto dura dos horas y media. En el viaje me senté al lado de Bobby “El Fuego”, un tipo de veintiséis años de edad que lleva el negocio familiar de la producción de aceite de palma y vive en Kuala Lumpur donde tiene un negocio de fotografía que es lo que realmente le gusta hacer. Me contó un montón de cosas de su vida y su trabajo y sus expectativas y también se interesó bastante por mi viaje y mi vida. Pasamos unas horas entretenidas charlando. Me ofreció llevarme hasta Malacca en la costa oeste y relativamente cerca de Kuala Lumpur el martes y es muy probable que acepte la invitación. Es un personaje curioso y aparentemente muy amable y divertido, igual nos vamos juntos a las carreras de motos aunque esa es otra historia que ya veremos cómo acaba.

TiomanPulau Tioman es una isla bastante grande, unos veinticinco kilómetros de larga y once de ancha, con forma de tortuga según los locales. La principal actividad es el buceo y Snorkel. Es una isla muy turística, visitada por locales en los fines de semana y por extranjeros casi todo el año. Está época del año es la más tranquila en la isla ya que el monzón se aproxima y la isla queda casi desierta de noviembre a febrero. Las playas están casi vacías y no hay problemaTioman de alojamiento, hay pocos locales abiertos para comer y casi ninguna opción para conectarse a internet. Aun así, he encontrado un restaurante muy tranquilo y barato con buena conexión, una silla mirando al mar y algunos gatos en el lugar que he convertido en mi oficina para algunos trabajos que tenía pendientes y para ir actualizando el blog.

En la isla la principal actividad es el buceo y snorkel.
TiomanNo tengo licencia de buceo con lo que me fui a hacer snorkel. El grupo que me tocó en suerte estaba formado por cuatro chavales malayos, una turista francesa y mi menda. No tenía unas expectativas demasiado altas de lo que iba a conseguir ver y sin embargo es simplemente alucinante. Nos llevaron en una barca a motor hasta una isla a una media hora de la isla de Tioman de cuyo nombre no me acuerdo pero que el guía llamaba “Coral Island” y realmente lo es. Las aguas no son muy profundas con lo que con las gafas ves perfectamente hasta el fondo y se ven infinidad de corales, un gran jardín de coral debajo del agua, de todos los colores y formas. Hay peces blancos, amarillos, azules, morados, verdes, multicolor, blancos y negros, camuflados con el fondo, peces pequeños que nadan en grupos con forma de pez grande, bancos de peces que forman un gran cuerpo nadando, erizos, y mucho más. El espectáculo es grandioso y lo pasé de maravilla desde las diez de la mañana a las cinco de la tarde. Una gran actividad para quien tenga ocasión.

TiomanEn Mersing conocí a un par de chavales escoceses que viajan con una guitarra, amplificador y algún instrumento más. Se dedican a cantar y a componer sus canciones. Me pidieron que les grabara mientras cantaban una canción para enviar el vídeo a un amigo suyo que cumplía los cuarenta años y así, hablando, nos hicimos un poco coleguitas. Ellos se alojaban cerca de donde yo estaba y coincidimos el lunes por la noche en un local en el que iban a tocar algunas canciones. Con eso de la música en directo y el ambiente del lugar, nos dieron las tres de la mañana tomando cervezas y cantando (ellos claro). Una pareja muy singular y realmente hacen una música muy digna. Espero seguir en contacto y enterarme algún día de que se han hecho famosos, aunque creo que están muy fuera de los círculos comerciales. El tiempo lo dirá.

Singapur: varias ciudades antes de llegar a ….”esto”

LaosDesde Paksong, en el Bolaven Plateau en Laos, nos fuimos directamente a la frontera con Tailandia, son unos cien kilómetros y los primeros cincuenta son de bajada continua, con lo que el camino se hace bastante sencillo. Por el camino tuvimos que parar varias veces por lluvias intermitentes que suelen ser flojas aunque a veces se ponen intensas y no te dejan ver casi nada. No es que moleste mucho que te llueva con temperaturas de treinta grados, es la visibilidad lo que impide continuar tranquilamente con la ruta y más cuando vas por carreteras con cierto tráfico, como es el caso de la ruta hasta la frontera.

Pasamos la frontera sin ningún problema yDesayuno nos quedamos a dormir cerca para hacer al día siguiente los otros cien kilómetros que nos separaban de Ubon Ratchathani, más conocido como Ubon. En cuanto entras en Tailandia, la cosa cambia, las carreteras son muy rectas, casi llanas y el asfalto es muy bueno. Katanka avanza con facilidad por este terreno y sin embargo, yo me aburro y no me agrada tener coches todo el tiempo pasando a nuestro lado. Creo que ya lo comenté antes, circular en bicicleta por Tailandia no es muy divertido ni los paisajes son demasiado interesantes, salvo en rutas concretas y siempre buscando carreteras secundarias.

UbonDejé a Katanka en Ubon el día siete de octubre y me fui a pasar unos días con Ana en Yangon, aunque luego tuvimos que cambiar los planes y acabamos pasando unos días en Yangon y otros en Bangkok. Ha sido una semana en total y nos hemos dedicado a descansar y recuperar fuerzas y salud para luego separarnos de nuevo. En el aeropuerto de Bangkok, tú a Yangon y yo a Singapur, los vuelos salían a la misma hora y fue extraño ir a acompañarnos mutuamente al avión.

Ubon representa la típica ciudad de Tailandia, aparte de Bangkok, es de tamaño mediano tirando a grande, tiene algún centro comercial, mercados, río y una zona céntrica, alrededor de algún punto señalado, donde se organiza un mercado nocturno cada día. El mercado consiste en un montón de puestos de comida y bebida que los propietarios montan y desmontan cada día. Es sorprendente pasar por una plaza desierta a mediodía y volver al atardecer para ver cantidad de puestos de comida y mucha gente sentándose en improvisadas terrazas. Por lo demás este tipo de ciudades no tienen demasiada alma. Bangkok es mucho mayor y tiene zonas muy diferenciadas, desde la zona para turistas al Bangkokcentro financiero y de oficinas, pasando por barrios intermedios, el barrio chino y algunos parques. En general, es una locura de tráfico y ruido y se hace complicado moverse por la ciudad. Yangon está aún lejos del nivel de saturación de Bangkok aunque está cambiando a pasos acelerados hacia un modelo de ciudad muy similar.

VuelosDesde Bangkok me fui a Singapur. Llegar a Singapur es un choque para los sentidos. Nada más salir del metro me quedé impresionado con la cantidad de edificios altísimos que compiten por llevarse un trozo del horizonte visual. Es realmente impresionante ver esas moles de acero, hormigón y cristal. Son homenajes a la opulencia, cada banco o gran compañía compite con las demás por tener el edificio más impresionante, más alto, más moderno, más limpio, más sobrecogedor, más lejos de la escala humana y por supuesto, más caro. Las calles están impolutas y los jardines en perfecto estado gracias a una tropa de trabajadores venidos de Bangladesh e India. Las avenidas son anchas, sin mucho tráfico, todo muy civilizado y las aceras son anchas y están pensadasBangkok para que la gente camine o incluso se mueva en bicicleta. La gente va de un lugar a otro con un destino claro en sus mentes, es todo muy eficiente. En algún sitio he leído que Singapur es el segundo país más competitivo del mundo, el cuarto puerto por movimiento de mercancías y el lugar del mundo donde es más fácil hacer negocios. Se percibe en el ambiente que es algo diferente y sin embargo, también se ve a gentes con caras serias, con tics nerviosos que delatan su estrés. Esto tampoco lo había visto antes en Asia, en otros lugares sí.

Algunas fotos de Singapur y de sus obras de arte. Dalí parece gustar bastante por aquí.

SingapurSingapurSingapurSingapurSingapurSingapurSingapur

Bolaven Plateau: la huerta y cafetal de Laos

catarataHe estado unos días a medio gas por un resfriado. El jueves hicimos un día de descanso absoluto y recuperación y el viernes ya me encontraba mucho mejor. Con fuerzas renovadas nos fuimos desde Pakse (200 metros de altitud) hasta Paksong (1300 metros de altitud) en pleno Bolaven Plateau. La distancia no es mucha, sólo unos cincuenta kilómetros, sin embargo la carretera es siempre hacia arriba, no hay nada llano ni nada hacia abajo, es siempre hacia arriba. Así, la pendiente es liviana y se hace relativamente fácil… insisto, es siempre hacia arriba.

Unos quince kilómetros antes de llegar a Paksong el terreno es quebrado y los pequeños ríos y arroyos de la zona forman gran cantidad de cascadas. Visitamos algunas de ellas, cada cual más espectacular. En todos los casos se trata cataratade zonas privadas en las que cobran por entrar y suele haber un resort para dormir dentro del recinto. En todo caso, la entrada es muy barata y merece mucho la pena ver este espectáculo de agua y ruido, especialmente ahora que estamos al final de la época de lluvias y los caudales de los ríos son mayores que en otros momentos del año.

catarataPaksong es un pueblo difícil de definir, cuando llegué no estaba seguro de haber llegado. Es como una larga hilera de casas a ambos lados de la carretera que se extiende por casi dos kilómetros y apenas hay ninguna calle más. Luego descubrí que hay una manzana alrededor del mercado que es lo que se podría considerar como el centro aunque hay que ser generoso en la apreciación. Las gentes por aquí son muy simpáticas y no hay demasiados turistas. El ambiente en los pocos restaurantes del pueblo es muy agradable y la comida es muy rica y variada con mucha influencia de Vietnam.

El Bolaven Plateau es reconocido por la producción de café. Al principio y en una pasada por la carretera, sólo se ven pequeños huertos con cafetales, cuando te internas por algún camino o te detienes a indagar descubres que hay café plantado por todas partes, en ocasiones mezclado con los árboles de la zona que no se han querido o podido retirar. Hay grandes almacenes donde secafé procesa el café desde que se recoge hasta seleccionar los mejores granos, que pasaran a ser tostados en la fábrica de Café Dao que se encuentra en la ruta entre Pakse y Paksong. Algunos de estos almacenes son accesibles y en otros no te dejan entrar. En el que te dejan entrar, también te ofrecen beber un chupito de Lao-Lao y comer si te apetece. Parecen sacados de mundos diferentes, me gustaría saber a qué se debe, no llegué a indagar tanto.

tractorLa mecanización brilla por su ausencia y casi todas las granjas se autodenominan ecológicas y orgánicas. Creo que algunas lo son por vocación aunque la gran mayoría lo son por la imposibilidad de controlar la selva con productos químicos. No disponen de mucho material con el que trabajar en este sentido y he llegado a ver el abono vendido en bolsas de un kilogramo. Se ve algún pequeño tractor y algunos aperos básicos pero la mayor parte del trabajo se hace a mano. Los trabajadores para tareas intensivas puntuales, se recogen en los poblados, se les sube a un camión y se les devuelve al poblado al anochecer. Por supuesto no tienen derecho a ningún tipo de beneficio y me da que los salarios son bastante mezquinos. No son esclavos y sin embargo no parecen estar muy lejos de serlo.

A pesar de todo esto, el terreno es treinvernaderomendamente
fértil y la temperatura y humedad son perfectas para cualquier tipo de cultivo. Visitamos alguna plantación que producía sin apenas cuidados, sitios casi abandonados, con invernaderos casi destruidos por el sol y el viento y que aun así producen lechugas, repollo, tomates, pimientos, acelgas, calabazas, y otros muchos productos hortícolas que no conozco. En las plantaciones más cuidadas, la producción es brutal. Las cosechas se solapan unas con otras y es la auténtica invernaderodespensa de Laos y también se exporta producción a Vietnam. Una de las mejores plantaciones que vimos era de capital chino. ¿No era Dios el que estaba en todas partes? ¡Dios es chino!

También pudimos visitar una fábrica de ladrillos. El procedimiento es muy básico, se ladrillosmezcla la tierra, se llenan los moldes, se sacan los ladrillos, se secan en hileras, se meten en el horno, se cuecen y se sacan para venderlos. Una amable señora, seguramente la propietaria, me estuvo explicando el proceso con muy pocas palabras en inglés y muchos gestos. ¡Encantadora la señora! Me pareció un trabajo muy interesante y con una gran proyección. Creo que toda esta zona está ladrillosen pleno desarrollo y que muy pronto crecerá en todos los sentidos. La cantidad y calidad de terreno que queda por explotar es inmensa y seguro que los grandes capitales pondrán el Plateau en su punto de mira muy pronto, si es que no lo han hecho ya. Espero que sea para bien aunque, por supuesto, tengo muy serias dudas al respecto.

Cuatro mil Islas del Mekong

MekongEl domingo dormimos en la orilla oeste del río Mekong y el lunes madrugamos para cruzar al otro lado y seguir la carretera principal hacia una zona que denominan las cuatro mil islas. El “ferri” que nos cruza el río no es otra cosa que dos barcas de bajo calado que están unidas por unas tablas, que forman una plataforma, sobre la que pueden viajar personas, bicicletas y motos. Sólo una de las barcas lleva motor y suele estar equipado con una sombrilla de playa para dar sombra a la tripulación (un solo hombre obviamente) y a algún afortunado pasajero que consiga cobijarse del sol en el escaso espacio sombreado.

La carretera al sur hacia las islas es bastante llanaKatanka y muy recta. Se hace un poco pesada aunque el día estaba nublado y los kilómetros iban cayendo con fluidez. Para llegar a la primera isla, la más grande, que se llama Don Kong pensaba que debía tomar otro ferri y sin embargo me encontré con un puente muy nuevo y muy grande en comparación con cualquier otro de la zona. Por el puente apenas si había tráfico, pude pararme a tomar unas fotos en medio de la carretera sin riesgo de que nadie viniera a molestar.

PatosLa isla de Don Kong es muy tranquila y hay algunos alojamientos bastante confortables y varios restaurantes. El paisaje es mucho más verde que lo que hay fuera del río. Hay muchos búfalos de agua, patos y otros animales de granja, hay campos de arroz y diversos huertos con todo tipo de cultivos. La percepción es que se trata de un lugar que hubiera podido autoabastecerse de alimentos en ciertos momentos, un pequeño oasis dentro del río. La gente es aún más tranquila aquí que en el resto del país, no pasa casi nada y, sin embargo, es está placidez y relajación algo absolutamente fascinante. Hay que tomárselo con calma para no acabar atacado de los nervios aunque esto, a estas alturas no cuesta demasiado.

En Don Kong conocí a una pareja de Argentinosargentinos (Juliana o Julie y Venceslao o Vence) que también estaban viajando en bicicleta. Ellos vienen de Vietnam y se van al sur para no encontrarse con las montañas del norte. Antes estuvieron en Nueva Zelanda trabajando un año en todo tipo de cosas y así ahorrar para poder viajar, y de allí salieron con sus bicicletas nuevas hacia indonesia y luego Vietnam. Son una pareja muy joven y con gran espíritu y seguro que un maravilloso futuro por delante. Creo que iban un poco obsesionados con las montañas, lo cual tampoco me parece timoratoArgentinos sino más bien respetable y consciente. Fue un verdadero placer charlar con ellos (en castellano) del viaje, de política, de la humanidad y de varias cosas más.  Decidimos seguir juntos una jornada al sur, ellos luego siguen hacia Camboya y nosotros regresamos a Pakse. Pasamos un par de días a gusto con compañeros de ruta, quizás sea porque fueron sólo dos días…
De Don Kong hasta Don Dep fuimos combinando tramos en ferri para cruzar de una isla a otra y trayectos a través de las islas. El recorrido estaba embarrado y se hacía un poco intenso aunque esto no fue ningún problema y desde luego no impidió que el paseo fuera de una belleza extraordinaria y todo un descubrimiento para los sentidos. Al final del trayecto nos esperaban las cascadas que el Mekong forma antes de entrar en Camboya. No es que sean muy espectaculares ni bonitas y, sin embargo, son únicas, son las cataratas del Mekong. ¡Anda que no llevo tiempo al lado de este río que parece un chocolate con leche claro moviéndose lentamente para verlo ahora saltando por entre las rocas y formando este escándalo tan impropio de él!

Me despedí por la noche de mis nuevos amigos argentinos y por la mañana un pequeño paseo por las islas y cruzar a la Cataratas del Mekongorilla este del río para tomar un autobús (camión de transporte local adaptado para pasajeros en esta ocasión) de regreso a Pakse. No teníamos ninguna necesidad ni intención de hacer ciento cincuenta kilómetros por la misma aburrida carretera. Hoy estamos en Pakse, pensábamos haber subido al Bolaven Plateau pero llevo unos días que no me encuentro muy bien por un pequeño resfriado y supongo que bastante desgaste físico así que hoy es día de desayuno tranquilo, escribir, leer, buenos alimentos, siesta y nada más.

Thakhek Loop II: fin del recorrido y rumbo al sur

LaksaoEl jueves amaneció el día entre despejado y cubierto, salimos pronto aunque tuvimos que parar por una pequeña tormenta que pasó en unos minutos y luego seguimos sesenta kilómetros al oeste hasta Na Him. En Na Him buscamos un alojamiento, nos dimos una ducha, tomamos un rico desayuno y, con todo el día aún por delante, alquilé una moto para llegar hasta las cuevas de Kong Lor que están a cuarenta y cinco kilómetros. Es un desvío de la ruta que luego hay que hacer de vuelta por el mismo camino y no me pareció oportuno hacer noventa kilómetros más en un día ni dejar de visitar las cuevas.

La cueva de Kong Lor está formada por unKong Lor cueva río que ha atravesado una de esas paredes verticales de roca formando un túnel de unos siete kilómetros de largo. La visita se hace en una barca sin mucho calado que pasa por algún rápido dentro del túnel y por zonas con muy poca profundidad, incluso es necesario bajarse de la barca en algún tramo para que pueda pasar. El interior de la cueva es muy espectacular y la sensación de navegar en la oscuridad con la única guía de una linterna que lleva el barquero es bastante especial. Hay una zona iluminada a mitad de camino en un tramo que se hace andando y que permite ver las formaciones de estalagmitas, estalactitas y columnas a cada cual más impresionante. Al otro lado del túnel hicimos una parada para tomar una cerveza y regresar, esta vez río abajo. Es, en resumen, una experiencia muy diferente de cualquier otra que se puede tener en viajes por esta parte del mundo y hasta la fecha no está demasiado explotada para el turismo.

MontañasPasé la noche en Na Him y al día siguiente hicimos los cuarenta y cinco kilómetros que nos separaban de la ruta principal atravesando un par de puertos muy empinados pero no muy largos. Las vistas en este tramo son espectaculares, hay un punto donde se pueden ver infinidad de rocas puntiagudas y cubiertas de vegetación desde lo alto de una pequeña montaña. El recorrido circular acababa así regresando de nuevo a la ruta.

Como no me apetecía volver al punto de partida, esperamos a un bus que nos llevara unos kilómetros más al sur. A las dos nos subimos Katanka y yo al bus que nos llevaría hasta Pakse a unos Paksecuatrocientos kilómetros más al sur y que, después de múltiples paradas y un cambio de autobús en Savannaket, nos dejó en Pakse a las tres de la mañana. Había sido un día muy duro y también muy gratificante. Costó un poco encontrar alojamiento a esas horas de la madrugada en Pakse, al final lo conseguimos y descansamos esa noche y el día siguiente con una visita a la sauna y masaje.

KatankaPakse es una ciudad pequeña con un mercado muy grande, situada entre el río Mekong y el Xe Don. Es un lugar perfecto para no hacer nada y estar entretenido y disfrutar de la vida tranquila de las ciudades de Laos y es eso exactamente lo que hicimos. El masaje estuvo bien aunque el aire acondicionado estaba demasiado fuerte y creo que me he resfriado un poco. Hoy es domingo y ya estoy en Champassak unos kilómetros más al sur hasta donde hemos venido para visitar el lugar histórico de What Pou donde se encuentran las ruinas de un templo hinduista del siglo V que luego se pasó al rito budista en el siglo XI. Nada que ver con los templos que vamos viendo por la ruta y seguramente un buenWhat Pou aperitivo para cuando vayamos a Angkor que será algún día de estos… ¡Digo yo! Llevamos tiempo teniendo Angkor como destino y, por unas cosas u otras, no llegamos nunca. Habrá que aplicar aquello de que quién la sigue la consigue. Os dejo algunas fotos del templo que creo que merecen la pena. No hay que perderse la señal de “no corten el árbol”, quizás los ecologistas tomen nota y se dediquen a ponerlas en todos los árboles del mundo a pesar de que la propia señal está hecha en madera. Llegaría un momento en el que para poder poner señales nuevas habría que cortar un árbol que ya tuviera la señal y por tanto incWhat Pouumplir What PouWhat Poula norma.

What PouWhat PouWhat Pou

Thakhek Loop I: tres tipos de paisaje en un día

CarreteraEl martes salimos de Vientiane rumbo al sur con el visado de Myanmar en el pasaporte (el día siete de octubre me voy para allá unos días y luego a Malasia). Salimos un poco tarde ya que estaba lloviendo y teníamos la esperanza de que aclarara pronto, cosa que no sólo no hizo, sino que cada vez llovía más. Ante este panorama, nos paramos al lado de un bus que hace la ruta al sur y le preguntamos si nos llevaría a Katanka y a mí hasta Thakhek, y como no hubo ningún inconveniente, continuamos el viaje al sur cómodamente sentado yo y Katanka incómodamente acoplada en la escalera de la parte de atrás del autobús. Thakhek está unos trescientos kilómetros al sur de Vientiane y es el punto de partida del “Thachek loop” que no es otra cosa que una ruta circular en carretera de unos cuatrocientos kilómetros que se adentra en las montañas del sur de Laos hacia el este hasta cerca de la frontera con Vietnam. Por supuesto, decidimos hacer este circuito del que todo el mundo nos hablaba maravillas.
El miércoles salió un día Laosestupendo y comenzamos
la ruta pronto, muy pronto por la mañana. El recorrido es espectacular, al principio vas por una carretera llana que se dirige directamente hacia una pared de rocas cársticas que permanecen en pie tras la erosión que se ha llevado todo lo que antes era suelo a su alrededor. Son paredes verticales de roca cubierta de vegetación, formando jardines verticales naturales.

No se suben las rocas, la carretera discurre entre ellas formando un recorrido realmente sobrecogedor. Luego la carretera asciende lentamente entre arrozales, con rocas siempre a la vista y siguiendo un valle hasta un pantano no muy Pantanogrande y desde allí se sube un puerto corto pero bastante empinado hasta una planicie que está completamente plagada de pantanos que se unen unos con otros formando formas extrañas y conformando paisajes completamente surrealistas. El origen de este paisaje parece estar en un dique que han construido y que hace que el agua permanezca embalsada muy por encima del nivel de los ríos. Se ven muchos árboles que se han muerto a raíz de la inundación del terreno y esto ha creado cierta polémica como suele ocurrir en estos casos. Hay que reconocer que el paisaje es espectacular y un poco místico.
KatankaDespués de los pantanos viene una pequeña bajada y a subir de nuevo un puerto no muy largo. En este punto llevábamos ya más de cien kilómetros y ahí el asfalto desaparece y tuvimos que continuar unos treinta kilómetros por una pista que estaba muy embarrada por algunas zonas
debido a la lluvia del día anterior. Por suerte no llovió mientras cruzábamos esta zona ya que dudo mucho que hubiéramos podido pasarlo con lluvia. Nos pusimos de barro hasta arriba pero salvamos el tramo sin Arrozmayor problema para llegar a un valle lleno de cultivos y con irrigación desde donde fuimos hasta Laksao que fue la primera parada. Habíamos recorrido más de ciento cincuenta kilómetros y era ya hora de ducha, cena y descanso.

Vientiane: cambio obligado de ruta

MekongDesde Chiang Rai a la frontera con Laos en Huay Xay hay 110kms bastante llanos. El trayecto lo cumplimos sin mayores incidencias, una lluvia suave nos acompañó una parte del camino y luego un día nublado que mantuvo las temperaturas suaves. El trámite de la frontera, al ser ya conocido, lo cumplimos de forma sencilla y de ahí nos fuimos a la misma casa de huéspedes que ya había seleccionado hace unos meses. Es una curiosa sensación la de alojarte de nuevo en el mismo sitio en el que has estado antes. No sé si decir que es agradable o simplemente más sencillo, y con esto se pierde un poco de chispa y sensación de descubrimiento. Con esto en mente decidí cambiar la ruta y llegar a Luang Prabang en el barco que baja por el Mekong.

El barco tarda dos días con una escala a mitad Slow boatde camino en un pequeño pueblo que no es muy grande y que se ha convertido en un centro de casas de huéspedes y restaurantes enfocados a recibir cada día a los barcos que van en una y otra dirección en el río, y que hacen siempre su parada aquí. Los paisajes desde el barco son hermosos, aunque no tienen nada que envidiar los que se pueden ver desde cualquier carretera de la zona que invariablemente circulan por montañas arriba y abajo. En el barco coincidí con un montón de jóvenes rubios que el primer día nos dieron el viaje con un altavoz conectado a cualquier dispositivo que emitía lo que ellos llaman música y yo no definiría exactamente así. Por supuesto, tenían que competir por conocer y pinchar la música más rara y “cool” del momento. Ese primer día se bebieron prácticamente todas las existencias de cerveza del barco, más unas cuantas botellas de ron tailandés y varias más de la bebida espirituosa típica de Laos. El segundo día ni respiraron e incluso alguno estuvo leyendo y hasta escribiendo una especie de cuaderno de bitácora. Pensé en pedirles notas para este blog aunque pronto cambié de idea. El segundo día pudimos escuchar el río mientras navegábamos a una velocidad exasperantemente lenta. Niños en el RíoInteresante ver los pequeños poblados en los que parábamos para dejar a algún habitante de esa localidad o recoger a otros. Los niños se acercaban al barco, al principio con timidez y luego más divertidos. Hubo algún turista que les arrojó unos caramelos desde el barco que los niños recogen, pelan, y tiran el envoltorio al suelo rápidamente. Si hubiera podido le hubiera dado un coscorrón al “solidario” viajero.

En Luang Prabang nada reseñable. Me quedé sóloMonjes una noche y madrugué mucho para ver la procesión de los monjes pidiendo comida por la ciudad y salir con Katanka hacia la montaña. El plan era llegar a Phonesavan a 262kms en dos días y para eso hay que aprovechar el tiempo. El primer día pasamos de 400 metros sobre el nivel del mar a 1.400 y tuvimos que ascender varios puertos. El día fue muy cansado y muy espectacular. Un recorrido impresionante por una carretera que discurre en medio de un mar de montañas, da igual hacia dónde mires o lo lejos que se pueda ver en cada momento, siempre hay montañas verdes con laderas imposibles a tu alrededor. Llegamos a las cinco de la tarde pasadas a Phou Khoun que es el punto intermedio entre Luang Prabang y Phonesavan. A las seis o así empezó a llover y ya no hizo otra cosa hasta que nos fuimos de allí a las siete de Carreterala mañana. Con este panorama, el estado de las carreteras y los consejos que nos dieron algunos locales, decimos bajar de las montañas hacia Vangvieng que está a 300 metros sobre el nivel del mar y seguro el clima iba a ser mucho más favorable. Empezamos el trayecto por una carretera en muy mal estado (esta es la principal no la que tenía pensado tomar) y pronto habíamos descendido suficiente para que la lluvia se fuera disipando e incluso pasamos a tener un día soleado en el valle.

Sin parar en Vangvieng nos montamos en unaCarretera furgoneta de transporte de pasajeros y nos fuimos a Vientiane el mismo día. Llegamos tarde a Vientiane, ya de noche y al llegar vi que se había perdido la tuerca que fija el eje de la rueda delantera de Katanka. Tuve que recorrer medio Vientiane en un moto taxi hasta que encontramos lo que nos hacía falta en una tienda que seguía abierta a las ocho de la noche en el barrio chino. Reparar, montar, volver a cargar el equipaje y
llegarnos al mismo hotel en que ya habíamos estado hace meses. En esta ocasión el conocer estos detalles fue de gran ayuda y también el hecho de estar en una ciudad grande, dudo que en otro sitio de los que vamos recorriendo hubiera podido reparar el problema de Niños en el Ríouna forma tan rápida. Eran las nueve de la noche cuando llegué al hotel sin cenar y después de quince horas en ruta, 100 kms en bici y cuatro horas más en la furgoneta, pero todo había salido perfecto y ahora nos podemos dirigir hacia la zona de Laos que no recorrimos en la anterior visita.

MontañasHoy, aparte de escribir estas líneas, no voy a hacer nada. Toda mi ropa salvo lo que llevo puesto está en la lavandería, no me quedaba nada limpio ni seco después de los últimos cuatro días de yincana, y cuando digo nada incluyo lo que llevo puesto, eso lo lavaré en otra ocasión. Supongo que es algo muy personal pero he de decir que, después de estos días
intensos y con poco tiempo para nada, una de las cosas que me hace Katankasentir mejor es volver a tener ropa limpia, si además pudiera cambiar un poco de vestuario… Saldremos hacia el sur el martes, aún no sé dónde vamos ni qué es lo que vamos a ver, intentaré planificar algo esta tarde.

Chiang Rai: ultima parada en Tailandia… de momento!

campos de arrozDesde Mae Salong hasta Chiang Rai solo hay unos setenta kilómetros. Saliendo de Mae Salong hay alguna cuesta que otra que, por suerte, son casi todas hacia abajo. Bajando me doy más cuenta aún de lo inclinadas que son las rampas. Tengo que apretar fuerte los dos frenos de Katanka para conseguir que no se desboque y nos estrellemos contra algún árbol o arbusto.

Después de la zona de montaña seguimos porcarretera una carretera casi llana hasta Chiang Rai donde fuimos directamente a la tienda de bicicletas que nos habían recomendado desde el club ciclista de Chiang Mai. El dueño es un tal Bert que habla bastante bien inglés y que ya estaba sobre aviso de que íbamos a llegar. Al final optamos por cambiar el pedalier para solucionar el ruido que avisaba de una probable rotura de rodamiento y, ya puestos, los platos y la cadena. La cadena por desgaste mecánico y los platos por desgaste físico. Hemos optado por unos platos algo más pequeños que los que traía Katanka originalmente para facilitar algo los ascensos por estas montañas. De todo se aprende y creo que las rampas de Mae Salong han sido una universidad muy instructiva.

Chiang RaiChiang Rai es una ciudad de unos doscientos mil habitantes que está a orillas del río Kok pero que se encuentra muy cerca de las montañas y de la frontera con Laos al este y Myanmar al norte. Es un lugar de bastante actividad turística, con muchas casas de huéspedes, bares, mercados, templos, casas de masajes, agencias de viajes de todo tipo y algo de ambiente nocturno. Llegué tan cansado que no tenía ganas de mucho ajetreo y pasé la tarde del sábado y el domingo entero sin hacer gran cosa. Corte de pelo, afeitado, masaje, buena comida, siesta, pasear por el mercado nocturno de los sábados y poco más. Se trataba de reponer fuerzas para seguir el camino y creo que lo hice bastante bien.

El lunes salimos pronto de Chiang Rai para recorrer los 110 kms que nos separaban de Huay Xay en Laos y pasar la frontera otra vez. Recuerdo que cuando pasé la primera vez a Laos estaba lleno Chiang Raide incertidumbre por lo que me iba a encontrar y ahora la cosa ha sido bastante más plácida sin llegar a la indiferencia pero muy distante de aquel sentimiento de hace unos meses. Hay muchos menos turistas que en mayo, y eso que entonces no había demasiados, así que el lugar está muy tranquilo. Me he alojado en el mismo sitio y en la misma habitación y la sensación es extraña, no puedo decir que me agrade mucho aunque por otra parte sé dónde está todo y no pierdo el tiempo buscando. En fin que tiene su lado positivo y también se pierde un poco de gracia.

Chiang RaiMañana nos vamos en un barco “lento” hacia Luang Prabang. El viaje dura dos días y dicen que los paisajes son espectaculares. Veremos qué hay de cierto en lo segundo, lo primero me temo que es indudable. Seguiremos hacía el sur atravesando todo Laos. Nos esperan seguro jornadas duras de montaña y alguna historia más que contar. Hoy estoy muy feliz.

Mae Salong: un pueblo chino en Tailandia

KatankaComo no llegamos a tiempo de coger la barca para Chiang Rai desde Thaton y no queríamos esperar a la siguiente nos fuimos de madrugada hacia Mae Salong. En lugar de un viaje tranquilo en barca de tres horas sin mover músculo alguno habíamos optado, sin saberlo muy bien, por una carretera de cuestas imposibles en las que las subidas terminan donde comienza el descenso siguiente y viceversa. Las rampas entre Thaton (500metros sobre el nivel del mar) y Mae Salong (1200 metros sobre el nivel del mar) son inhumanas, se repite el tipo de carretera que ya encontré en mi camino hacia el fallido intento de llegar a Myanmar por el paso de las Tres Pagodas. Las rampas son tan empinadas queMontañas a duras penas conseguimos seguir avanzando. Por suerte, a partir de cierta altura y con los días nublosos que nos acompañan, las temperaturas son mucho más agradables que hace unos meses y el camino no era demasiado largo, sólo 45 kilómetros separan Thaton y Mae Salong.

Este cambio de orografía me hizo pensar en los pequeños infinitos. Cantor ya dijo cuando definió los conjuntos infinitos que había algunos que eran más grandes que otros. Él llegó a hablar del infinito absoluto como si se tratara de Dios, yo no iré tan lejos aunque, puestos a crear una religión me parece un buen comienzo, equiparable al paseo por el mundo de un príncipe indio, la expulsión de un par de creaciones de tu jardín o crear una tierra para que un dios etéreo pueda Paisanoponer los pies. En fin, el caso es que los grandes infinitos pueden pasar inadvertidos y que no saquemos partido de ellos y los pequeños infinitos pueden limitarse a un instante y ser tan intensos que los podamos apreciar en cada fracción de tiempo, espacio, etc… y ser por eso tan infinitos como los más grandes. Esa es la sensación que tuve en esos 45 kms y más concretamente en los veinte últimos, aquello no se acababa nunca con sus partes duras y sus gratificantes vistas. No sabía a dónde mirar, ni de dónde sacar una foto para compartir o recordar y, desde luego, no sabía cuándo se acabarían las cuestas.

Mae Salong tiene una curiosa historia. La ciudadTé o pueblo se formó a raíz del asentamiento de un grupo de soldados chinos que huyeron de su país en 1949 tras la revolución china. El ejército revolucionario chino, cuando ya habían consolidado la revolución, se empeñó en erradicar a todos los disidentes que pudieran quedar. En la región de Yuann quedaron algunos batallones que fueron aniquilados, huyeron a Taiwan o Hong Khong, o se quedaron en la zona retrocediendo al sur. Un grupo de unos doce mil soldados se retiró a Myanmar y allí fueron combatidos unos años más tarde por el ejército local apoyado por China con lo que se quedaron en estas montañas y establecieron su cuartel en Mae Salong. De 1973 a 1975 este ejército colaboró en la expulsión o aniquilación (dependiendo de la prisa que se dieron en huir en cada caso) de los comunistas del norte de Tailandia Museo Mae Salongcolaborando con el rey de Tailandia y obteniendo así la nacionalidad tailandesa. La financiación de este ejército venía del cultivo del opio y tras ser aceptados en Tailandia debieron comprometerse a no cultivar esta planta nunca más y pasaron a cultivar té.

Ahora se trata de un pequeño pueblo tailandés en el que se cultiva té y se aprecian algunas mezclas de rasgos. El pueblo sigue estando en la montaña, en lugar de calles está formado por una carretera que conecta la cima de una colina con la siguiente y a lo largo de la cual se van localizando alguna escuela, mercados, tiendas, restaurantes, y cada vez másTé en Mae Salong hoteles y casas de huéspedes, sin olvidarnos del seven-eleven de turno que no falta tampoco aquí. Hay un museo en recuerdo de los caídos en la guerra contra los comunistas en Tailandia en el que se ensalza la valentía de los soldados chinos que se establecieron aquí. Doy por seguro que la historia será muy diferente en el lado chino de las cosas.

Thaton: los olores del viaje

CarreteraMis compañeros de club se han dado la vuelta a sus casas en Chiang Mai. Ahora seguiremos Katanka y yo solos unos días en la ruta hacía Laos. En realidad ya tenía ganas de volver a la carretera a mi ritmo y seguir avanzando sin estar pendiente de nada más que la ruta, las piernas y un ruido que le ha dado por hacer a Katanka ahora y que espero poder solucionar pronto. Eric me ha puesto en contacto con una tienda de bicis de confianza en Chiang Mai por la que nos pasaremos en cuanto sea posible. Es un ruido que molesta aunque podría ser sólo una cuestión de ajuste o quizás haya que poner una pieza nueva, en cualquiera de los dos casos, lo mejor es ir a una tienda con ciertas garantías.

Hoy hemos llegado a Thaton después de recorrerCerda 110 kms desde Chiang Dao. Estaba valorando la posibilidad de tomar una barca e ir directamente a Chiang Rai y el sino ha decidido por mí. Hemos llegado a las 12:38 y la barca salía a las 12:30 y resulta que ha salido puntual, tengo mis dudas de que salga en su hora habitualmente pero el amigo Murphy ha vuelto a hacer de las suyas. En realidad, no me importa quedarme en Thaton esta noche y ya que estamos nos vamos a Mae Salong en lugar de tomar el barco a Chiang Rai. Esto quiere decir que vamos a tardar dos días en lugar de tres horas en llegar allí y seguramente que veremos paisajes espectaculares por estas montañas del norte de Tailandia. Estoy seguro de que hemos llegado tarde porque algo bueno nos espera estos días.

Cuevas Chiang DaoEn Chiang Dao fui a visitar una cueva de origen cárstico que es bastante grande y al parecer una de las mejores que se pueden visitar por la zona. La cueva, como tantas otras, no está preservada como debería. Como quiera que es un lugar señalado, se convierte en sede de una serie de altares con budas y otras figuras sagradas que seguro tienen alguna leyenda de haber obrado milagros o algo parecido en la cueva. Además de esto nadie se ha preocupado de proteger estas cuevas con lo que de alguna manera han desaparecido muchas estalactitas y estalagmitas, básicamente todas las que se podían romper sin necesitar una escalera ni un martillo neumático las han roto y seguramente llevado a algún jardín o repisa de chimenea donde estarán siendo de gran adorno y aportaran belleza. Algo así como lo que pasa con los colmillos de los elefantes, por poner un ejemplo.

CaminoComo veis, voy poniendo algunas fotos que me gustan más o que ayudan a entender mejor lo que cuento en cada entrada. Sin embargo, los olores que percibo cada día en la carretera, en los mercados, en los pueblos es algo que no se puede transmitir ni es fácil de explicar. A cada paso o pedalada que voy dando los olores van cambiando desde una humedad caliente al olor de tierra mojada, asfalto mojado, o los golpes de aire fresco seguidos de otros calientes como si atravesara vetas de aire de diferente densidad y composición diferente. Las comidas varían desde los efluvios de los desayunos locales por la mañana, entre agrios y dulces, las ricas salsas a mediodía, y las brasas con carnes en parrillas por la tarde y noche. En la carretera huele a asfalto, a ferodo de frenos y embragues, a malas Florescombustiones de motocicletas, a humo de camiones demasiado viejos y demasiado cargados, a mi propio sudor pedaleando y, de vez en cuando, a flores de las cunetas, a resinas de árboles, a campos de arroz. Es como ir olfateando piezas de un puzle que en ocasiones se forma completo uniendo todos estos olores en una sola inspiración y configurando lo que yo definiría como el olor del este de Asia. Supongo que no me entenderéis o pensareis que me he metido al budismo y la meditación transcendentales, al menos sé que he intentado transmitiros esas sensaciones que tengo un día sí y otro también.

Thaton está a orillas del río Kok que naceRio Kok en Myanmar y sigue su curso al sureste hacía Chiang Rai y luego Chiang Mai. El caso es que este río se está utilizando para transportar grandes troncos desde Myanmar a Tailandia. Es lo mismo que está ocurriendo con Laos hacía Vietnam. Los países más desarrollados ya han agotado los grandes árboles centenarios o conservan algunos en parques nacionales que están protegidos y no se pueden talar. Como sigue habiendo demanda de madera de estos grandes Troncoárboles, lo que hacen es pagar por ellos en el país pobre vecino que toque en cada caso. En el caso de Tailandia es Myanmar. Esta tarde he visto como sacaban uno de esos troncos del río entre diez hombres. La permeabilidad de las fronteras en estos países para ciertas cosas es legendaria.