Patos

Cuatro mil Islas del Mekong

MekongEl domingo dormimos en la orilla oeste del río Mekong y el lunes madrugamos para cruzar al otro lado y seguir la carretera principal hacia una zona que denominan las cuatro mil islas. El “ferri” que nos cruza el río no es otra cosa que dos barcas de bajo calado que están unidas por unas tablas, que forman una plataforma, sobre la que pueden viajar personas, bicicletas y motos. Sólo una de las barcas lleva motor y suele estar equipado con una sombrilla de playa para dar sombra a la tripulación (un solo hombre obviamente) y a algún afortunado pasajero que consiga cobijarse del sol en el escaso espacio sombreado.

La carretera al sur hacia las islas es bastante llanaKatanka y muy recta. Se hace un poco pesada aunque el día estaba nublado y los kilómetros iban cayendo con fluidez. Para llegar a la primera isla, la más grande, que se llama Don Kong pensaba que debía tomar otro ferri y sin embargo me encontré con un puente muy nuevo y muy grande en comparación con cualquier otro de la zona. Por el puente apenas si había tráfico, pude pararme a tomar unas fotos en medio de la carretera sin riesgo de que nadie viniera a molestar.

PatosLa isla de Don Kong es muy tranquila y hay algunos alojamientos bastante confortables y varios restaurantes. El paisaje es mucho más verde que lo que hay fuera del río. Hay muchos búfalos de agua, patos y otros animales de granja, hay campos de arroz y diversos huertos con todo tipo de cultivos. La percepción es que se trata de un lugar que hubiera podido autoabastecerse de alimentos en ciertos momentos, un pequeño oasis dentro del río. La gente es aún más tranquila aquí que en el resto del país, no pasa casi nada y, sin embargo, es está placidez y relajación algo absolutamente fascinante. Hay que tomárselo con calma para no acabar atacado de los nervios aunque esto, a estas alturas no cuesta demasiado.

En Don Kong conocí a una pareja de Argentinosargentinos (Juliana o Julie y Venceslao o Vence) que también estaban viajando en bicicleta. Ellos vienen de Vietnam y se van al sur para no encontrarse con las montañas del norte. Antes estuvieron en Nueva Zelanda trabajando un año en todo tipo de cosas y así ahorrar para poder viajar, y de allí salieron con sus bicicletas nuevas hacia indonesia y luego Vietnam. Son una pareja muy joven y con gran espíritu y seguro que un maravilloso futuro por delante. Creo que iban un poco obsesionados con las montañas, lo cual tampoco me parece timoratoArgentinos sino más bien respetable y consciente. Fue un verdadero placer charlar con ellos (en castellano) del viaje, de política, de la humanidad y de varias cosas más.  Decidimos seguir juntos una jornada al sur, ellos luego siguen hacia Camboya y nosotros regresamos a Pakse. Pasamos un par de días a gusto con compañeros de ruta, quizás sea porque fueron sólo dos días…
De Don Kong hasta Don Dep fuimos combinando tramos en ferri para cruzar de una isla a otra y trayectos a través de las islas. El recorrido estaba embarrado y se hacía un poco intenso aunque esto no fue ningún problema y desde luego no impidió que el paseo fuera de una belleza extraordinaria y todo un descubrimiento para los sentidos. Al final del trayecto nos esperaban las cascadas que el Mekong forma antes de entrar en Camboya. No es que sean muy espectaculares ni bonitas y, sin embargo, son únicas, son las cataratas del Mekong. ¡Anda que no llevo tiempo al lado de este río que parece un chocolate con leche claro moviéndose lentamente para verlo ahora saltando por entre las rocas y formando este escándalo tan impropio de él!

Me despedí por la noche de mis nuevos amigos argentinos y por la mañana un pequeño paseo por las islas y cruzar a la Cataratas del Mekongorilla este del río para tomar un autobús (camión de transporte local adaptado para pasajeros en esta ocasión) de regreso a Pakse. No teníamos ninguna necesidad ni intención de hacer ciento cincuenta kilómetros por la misma aburrida carretera. Hoy estamos en Pakse, pensábamos haber subido al Bolaven Plateau pero llevo unos días que no me encuentro muy bien por un pequeño resfriado y supongo que bastante desgaste físico así que hoy es día de desayuno tranquilo, escribir, leer, buenos alimentos, siesta y nada más.

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