Muang Sing

Muang Sing: al lado de China

PobladoDespués de la ruta de dos días por la jungla estuve un día en cuidados intensivos. Sauna, masaje, buena comida y mucha cama fueron mis actividades y el efecto fue bastante positivo. Tenía el muslo de la pierna izquierda como una tabla y una amable señorita estuvo una hora dándome masaje en la zona dolorida. Cando terminó volví a notar cierto movimiento en mi masa muscular (debería poner esto en mayúsculas) pero he estado dos días más dolorido a consecuencia del masaje. Supongo que es lo normal y lo cierto es que ahora estoy mucho mejor.

CarreteraHe pasado tres días con Katanka en Muang Sing. Está a sólo sesenta kilómetros por una carretera que circula al lado de un río y luego sube y baja una montaña. Es un paraje espectacular y un paseo formidable para hacer en bicicleta. Por el camino hay varios poblados de diversas etnias, plantaciones de árbol del caucho, arrozales, la jungla y un montón de curvas. Tanto al ir como al volver me he levantado muy temprano y así consigo llegar a mi destino sin que el calor sea agobiante. Ahora llueve casi todos los días y no sé si será por la altitud o por la lluvia pero lo cierto es que las temperaturas ya no son tan agobiantes como hace un mes.

En Muang Sing la influencia de China se percibe por todas partes. La ciudad es en sí un gran mercado chino. Desde la maquinaria a las motos pasando por la comida, los productos del mercado, las tiendas, los cultivos,… todo está orientado hacia el vecino grande y poderoso. En el mercado se encuentran productos importados de China, mucho plástico, algo de latón y todo con ese aspecto de dibujos animados que hace que, en apariencia,  sea un producto bueno y de calidad. Copias de todas las marcas que se os puedan venir a la cabeza las encuentras a la venta en Muang Sing.

BananasLos cultivos que realizan los campesinos de la zona siguen estrictamente la demanda China. Si se paga bien el látex se plantan los árboles del caucho, si hacen falta plátanos, se arrancan los árboles del caucho y se plantan plátanos, y así sucesivamente. Lo único invariable es el arroz, dónde se puede sembrar arroz no hay dudas, es el elemento primordial de la dieta local. En Muang Sing se ve algo de mecanización en el campo. Algunas máquinas parecen juguetes sacados de un ToysR´Us para mayores y casi con toda seguridad están más tiempo en el taller que en los campos aunque no dejan de ser máquinas que aumentan de modo exponencial la capacidad de producción de los campesinos.

cosechadoraMuang Sing es una población en desarrollo visible. Se pueden ver construcciones nuevas por todas partes. El hotel en el que me quedé llevaba un mes abierto. He visto una construcción en la que estaban trabajando con dos hormigoneras a la vez. Los camiones con grava y arena hacen cola a la entrada de los pueblos para llegar a sus destinos. Los hombres se acercan a la báscula municipal por la mañana donde esperan a que llegue un camión que necesite algunos trabajadores para cargar y descargar. No se trata de grandes construcciones, son casas sencillas hechas de ladrillo y hormigón que, por comparación con las chozas de madera y hojas secas, son un gran avance. Sólo puedo explicar este maremágnum constructivo por la cercanía con el mercado chino y los beneficios que esto Mercadoacarrea a la población de la zona. Desconozco el grado de sostenibilidad que puede tener este crecimiento y si habrá una burbuja inmobiliaria en Muang Sing, el caso es que la situación es muy diferente de la que he percibido en el resto de lugares que he visitado hasta ahora.

En los poblados alejados de la ciudad donde viven las minorías étnicas de las muchas que hay por aquí la situación es muy diferente. Cultivan lo que se demanda desde China sin olvidar que ellos también tienen que cubrir sus necesidades. Siguen viviendo en casas de madera, paja y zinc y el tiempo parece ir mucho más despacio en estos lugares. Llegar a estos poblados por tus propios medios es una gran experiencia. Ya no son lugares donde no hayan visto turistas, en todos los pueblos hay una televisión al menos y grandes antenas parabólicas y aun con todo la sensación de estar en otra época, en otro mundo, con seres de otra dimensión se sigue manteniendo. A veces consigo interactuar Pobladocon algunos de los pobladores de estas aldeas y otras veces nos quedamos en el saludo, me paseo por allí, ellos comentan lo que sea que comenten, a veces se ríen, supongo que de mí y me voy a seguir mi camino tan ricamente y otras veces me invitan a sentarme, a comer algo, prueban a subirse en Katanka y conseguimos intercambiar información básica como si viajo sólo, de dónde soy y cosas así. No hemos hablado de las elecciones del día 24 en ningún momento por si alguien tenía la duda.

feriaEl día 15 había una especie de feria en Muang Sing. Desconozco si celebraban San Isidro o de qué se trataba. Había castillos inflables, una noria, coches de choque, tómbolas y demás. Pude ver a una mujer con un niño de pecho y otro de menos de dos años en auto de choque, se me pusieron los pelos de punta y el coche de al lado con tres niños de no más de cinco años conduciendo solos y sin ningún elemento de seguridad me pareció una forma segura de participar en la fiesta. Además, al ser viernes, era el día de la lotería de Laos, las mujeres salen a la calle, ponen unas mesitas con unos papeles enormes llenos de números y venden boletos que no he conseguido entender cómo se sabe si están premiados. En paralelo pude asistir a una gran timba entre hombres en la que se jugaban grandes cantidades de dinero, paquetes de billetes nuevos y fajos enormes alrededor de unas fichas parecidas a las de dominó. Tampoco entendí cómo se ganaba o perdía, solo sé Mujerque jugaban todos contra un tipo con mucho fajos de dinero que cubría todas las apuestas (no me dejaron sacar fotos de esto). En Laos se juega siempre con dinero. Si hay un grupo de chavales de no más de catorce años jugando al billar, están jugando por dinero, poco en este caso pero el caso es que los billetes arrugados pasan siempre de unas manos a otras. Incluso los pequeños de menos de diez años juegan con gomas elásticas y el que gana se queda con las gomas de los demás. No he tenido ocasión de jugar a petanca y espero que no me vaya a costar una “fortuna” en apuestas.