Desde Nong Khiaw mi intención era subirme en una barca con Katanka y hacer los cien kilómetros por el río que separan esta localidad de Luang Prabang. Como es la época seca el río no lleva mucho caudal y además no hay muchos turistas por la zona con lo que mi plan se vio desbaratado (otra vez) y en lugar de un día de cumpleaños placentero en una barca tuve un día de carretera y muchos kilómetros. Hicimos 150 kms el día de mi cumpleaños desde Nong Khiaw hasta Luang Prabang (por carretera es bastante más largo que por el río. Madrugamos mucho y el trayecto no fue nada duro así que llegamos a Luang Prabang cansados y satisfechos de haber conseguido realizar ese recorrido.
Por el camino nos encontramos con un par de parejas de franceses que están viajando en bicicleta por la zona. Las dos parejas iban en sentido
contrario al nuestro. La segunda que encontramos viajaba en una bicicleta tipo tándem y convertible de esas en las que uno de los viajeros va tumbado dando pedales. Una máquina muy bonita e interesante, llevaban hasta cargador para el teléfono en la bici. Como todo tiene su cara oculta, tenían un problema con el cable del cambio que estaba roto y, al ser una bici tan especial, no podían encontrar repuesto tan largo como necesitaban. Esas cosas que nunca contamos y que se pueden convertir en grandes inconvenientes como llevar una china en un zapato o algo parecido.
Luang Prabang es una ciudad muy importante en Laos, fue capital del reino por muchos años y ha sido declarada patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Además se encuentra en un cruce de caminos entre Vientiane (la capital de Laos) por el sur, China al norte, Vietnam al este y Tailandia al oeste. Con todos estos datos agitamos un poco y ya lo tenemos, está plagada de turistas. El centro está formado por una pequeña península entre el río Mekong y el río Khan formada por apenas cuatro calles paralelas al Mekong y sus callejuelas perpendiculares. Esto hace que la concentración de turistas en el centro sea sobrecogedora, no me lo esperaba, buscaba civilización y me encontrado a todos los rubios y no rubios de la zona en el mismo lugar y momento. Me he descubierto a mí mismo sacando fotos de los grupos de turistas porque me parecen extraños, como si yo no fuera uno más que lo soy.
La parte buena es que aquí hay de todo. Hay
pan, hay helados, pasteles, pizza, hamburguesas, hay comida local, tailandesa, vietnamita, coreana, no he encontrado tortilla de patata aunque creo que si dedico un poco de tiempo a buscar la encontraré también. El jamón serrano lo descarto, eso sí. Me han llegado algunas fotos de jamón que se agradecen por el cariño aunque sólo consiguen agravar la añoranza. Hay todo tipo de alojamientos, desde casas que acogen huéspedes como si fuera un pueblecito perdido en la selva hasta hoteles lujosos. Hay agencias de viajes que te solucionan cualquier problema que puedas tener y te venden el billete que necesitas para llegar a ese sitio que quieres visitar. No está mal aprovecharse de estos temas de vez en cuando. Yo me he ido en barca a una localidad cercana a ver unas cuevas con budas y esas cosas. En realidad no
me importaba el destino sólo quería ir por el Mekong en barca por una vez ya que lo he estado intentando y parecía que no iba a ser posible. Así me quito ese tema de encima, seguramente tendré muchas más ocasiones de hacerlo y sin embargo era algo que me tenía ya un poco intranquilo. Volveré a dormir a pierna suelta.
Mañana nos vamos a Viangvieng, esta vez en autobús, tengo aún mucho que recorrer y mi tiempo para llegar a Pattaya se agota. A veces creo que he entrado en una espiral de viaje demasiado lento y sin embargo no debería preocuparme demasiado ya que tampoco es que vaya a ninguna parte en concreto. En fin, igual no es tan malo combinar algunos días de viaje muy tranquilo y avanzar poco con otros en
los que tengo fecha y lugar a los que llegar y me muevo un poco más. La intención es seguir hasta Vientiane en ruta con Katanka y luego ya veremos cómo podemos afrontar el resto.
El día veinte recibí un montón de felicitaciones. Igual no os he contestado a todos como debería así que aprovecho para enviaros un abrazo muy fuerte a todos y agradeceros la felicitación. A los que se les haya pasado, también se lo agradezco, yo soy experto en olvidar fechas señaladas aunque eso no quiera decir que no desee lo mejor para los seres queridos. Ya lo sabéis… ¿No? Creo que hasta
hubo una fiesta de mi cumpleaños en la que yo estaba invitado aunque nadie esperaba que llegara a tiempo. He visto las fotos y parece que no estuvo mal. Supongo que la excusa no era mala y el detalle de que el cumpleañero no estuviera tampoco hay que tomárselo muy en serio.
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