Bali

Bali: otra semana de turismo al uso

BaliEl viernes 12 de junio, después de casi una semana de espera sobre el horario previsto, llegó Ana al aeropuerto de Don Muang en Bangkok. Su vuelo llegaba a las once de la noche y salíamos a las seis de la mañana para Bali así que ni nos molestamos en salir del aeropuerto, cenamos algo en uno de los dos restaurantes que hay en el aeropuerto de Don Muang y nos tiramos en la primera esquina a dormir al lado de un enchufe donde nuestros móviles recuperaban batería un poco más deprisa de lo que lo hacíamos nosotros mismos.

Bali es una isla relativamente grande situada al este de Volcán BaturIndonesia, es un destino turístico de primera magnitud. En cuanto llegas a la isla te resulta muy sencillo imaginar los motivos que mueven a tanta gente a elegir este destino para sus vacaciones, bodas o lunas de miel. El clima es prácticamente constante todo el año, con una temperatura máxima de alrededor de treinta grados y mínimas que no bajan de los venticuatro grados. Las infraestructuras para el turismo son impecables, los hoteles no son caros y todos están muy bien. La gente es muy amable y siempre hay alguien dispuesto a ofrecerte un plan para visitar X o Y o para realizar todo tipo de deportes o rutas ya sea andando, en bici, en moto, en coche o en barco.

BaliHay un punto que resulta un poco agotador, sobre todo si ya llevas bastante tiempo en viaje, como es el caso; en los lugares más turísticos es imposible dar un paso sin que alguien te pare para que visites su tienda de suvenires, de telas, de ropa, de tallas de madera, de cerámica, de bisutería, de plata o de lo que sea. Tampoco faltan aquellos que te ofrecen taxi, moto, alquiler de lo que se te ocurra, espectáculo de danza, masaje, comida, bebida, y cosas mucho peores. Pasear por los lugares más turísticos resulta, en este sentido, agotador. Al principio te mantienes simpático, respondiendo a casi todas las ofertas de forma amable pero llega un momento en que ya no puedes seguir siendo amable y de ahí pasas a ser irónico, despectivo y hasta puede que maleducado. Son los efectos de setecientas invitaciones, llamadas o sugerencias por hora en el ser humano, está demostrado, hay quién tarda unos minutos en pasar de todo y otros aguantan horas, lo que está claro es que todo el mundo llega a su límite si le expones a este tratamiento. La verdad es que no creo que se deba culpar a unos ni a otros, simplemente ser conscientes de lo que hay, y actuar en consecuencia. Me llamó la atención descubrir una aplicación que te sugiere lugares poco transitados o menos visitados, alguien vio el negocio generado por estas situaciones antes que yo.

Hemos pasado una semana en Bali haciendo Surflo que, supongo, hace la mayoría de la gente en viaje por la isla y con el tiempo limitado. Nos hemos movido entre Kuta, Seminyak y Ubud como bases y hemos visitado las playas del sur, los acantilados de Uluwatu, los arrozales y campos frutales del norte, el volcán de Batur y algunas cosas más por el camino. Nos movimos toda la semana con una motocicleta que, es la forma más sencilla de transporte, y te permite parar dónde te apetece y no depender de terceros. Hemos hecho surf, subido en un paracaídas atado a una barca y a un elemento tipo colchoneta flotante que también volaba al ser arrastrado por una barca a toda velocidad y en contra del viento. BaliLo mejor de todo, el surf. No pensaba yo que iba a practicar este deporte, entretenimiento más bien para nosotros, a estas alturas y ya veis, fue todo un éxito. Conseguimos ponernos sobre la tabla el primer día y hasta coger alguna ola de forma semi-decente y sobre todo pasar un rato muy divertido. No comento las agujetas que provoca, los moratones, raspones y la cantidad de agua que tragas, eso son los peajes que hay que pagar.

La semana se ha pasado y ahora estoy en Ayutthaya de nuevo donde me he reencontrado con Katanka. Todo está en su sitio y volvemos otra vez a la ruta. Esta vez me voy al norte de Tailandia por unos días, vamos a intentar hacer alguna ruta por la zona de Chiang MaiBali y conocer un poco más de, la que dicen, es la mejor parte de Tailandia. Sólo estaré unos días más y el dos de julio regreso a España a descansar un poco del viaje y recargar las pilas. Estos meses son los de más lluvias por la zona y además no me vendrá mal recuperar fuerzas para regresar en septiembre con nuevas energías y seguir pedaleando y disfrutando del viaje.