Thakhek Loop II: fin del recorrido y rumbo al sur

LaksaoEl jueves amaneció el día entre despejado y cubierto, salimos pronto aunque tuvimos que parar por una pequeña tormenta que pasó en unos minutos y luego seguimos sesenta kilómetros al oeste hasta Na Him. En Na Him buscamos un alojamiento, nos dimos una ducha, tomamos un rico desayuno y, con todo el día aún por delante, alquilé una moto para llegar hasta las cuevas de Kong Lor que están a cuarenta y cinco kilómetros. Es un desvío de la ruta que luego hay que hacer de vuelta por el mismo camino y no me pareció oportuno hacer noventa kilómetros más en un día ni dejar de visitar las cuevas.

La cueva de Kong Lor está formada por unKong Lor cueva río que ha atravesado una de esas paredes verticales de roca formando un túnel de unos siete kilómetros de largo. La visita se hace en una barca sin mucho calado que pasa por algún rápido dentro del túnel y por zonas con muy poca profundidad, incluso es necesario bajarse de la barca en algún tramo para que pueda pasar. El interior de la cueva es muy espectacular y la sensación de navegar en la oscuridad con la única guía de una linterna que lleva el barquero es bastante especial. Hay una zona iluminada a mitad de camino en un tramo que se hace andando y que permite ver las formaciones de estalagmitas, estalactitas y columnas a cada cual más impresionante. Al otro lado del túnel hicimos una parada para tomar una cerveza y regresar, esta vez río abajo. Es, en resumen, una experiencia muy diferente de cualquier otra que se puede tener en viajes por esta parte del mundo y hasta la fecha no está demasiado explotada para el turismo.

MontañasPasé la noche en Na Him y al día siguiente hicimos los cuarenta y cinco kilómetros que nos separaban de la ruta principal atravesando un par de puertos muy empinados pero no muy largos. Las vistas en este tramo son espectaculares, hay un punto donde se pueden ver infinidad de rocas puntiagudas y cubiertas de vegetación desde lo alto de una pequeña montaña. El recorrido circular acababa así regresando de nuevo a la ruta.

Como no me apetecía volver al punto de partida, esperamos a un bus que nos llevara unos kilómetros más al sur. A las dos nos subimos Katanka y yo al bus que nos llevaría hasta Pakse a unos Paksecuatrocientos kilómetros más al sur y que, después de múltiples paradas y un cambio de autobús en Savannaket, nos dejó en Pakse a las tres de la mañana. Había sido un día muy duro y también muy gratificante. Costó un poco encontrar alojamiento a esas horas de la madrugada en Pakse, al final lo conseguimos y descansamos esa noche y el día siguiente con una visita a la sauna y masaje.

KatankaPakse es una ciudad pequeña con un mercado muy grande, situada entre el río Mekong y el Xe Don. Es un lugar perfecto para no hacer nada y estar entretenido y disfrutar de la vida tranquila de las ciudades de Laos y es eso exactamente lo que hicimos. El masaje estuvo bien aunque el aire acondicionado estaba demasiado fuerte y creo que me he resfriado un poco. Hoy es domingo y ya estoy en Champassak unos kilómetros más al sur hasta donde hemos venido para visitar el lugar histórico de What Pou donde se encuentran las ruinas de un templo hinduista del siglo V que luego se pasó al rito budista en el siglo XI. Nada que ver con los templos que vamos viendo por la ruta y seguramente un buenWhat Pou aperitivo para cuando vayamos a Angkor que será algún día de estos… ¡Digo yo! Llevamos tiempo teniendo Angkor como destino y, por unas cosas u otras, no llegamos nunca. Habrá que aplicar aquello de que quién la sigue la consigue. Os dejo algunas fotos del templo que creo que merecen la pena. No hay que perderse la señal de “no corten el árbol”, quizás los ecologistas tomen nota y se dediquen a ponerlas en todos los árboles del mundo a pesar de que la propia señal está hecha en madera. Llegaría un momento en el que para poder poner señales nuevas habría que cortar un árbol que ya tuviera la señal y por tanto incWhat Pouumplir What PouWhat Poula norma.

What PouWhat PouWhat Pou

Thakhek Loop I: tres tipos de paisaje en un día

CarreteraEl martes salimos de Vientiane rumbo al sur con el visado de Myanmar en el pasaporte (el día siete de octubre me voy para allá unos días y luego a Malasia). Salimos un poco tarde ya que estaba lloviendo y teníamos la esperanza de que aclarara pronto, cosa que no sólo no hizo, sino que cada vez llovía más. Ante este panorama, nos paramos al lado de un bus que hace la ruta al sur y le preguntamos si nos llevaría a Katanka y a mí hasta Thakhek, y como no hubo ningún inconveniente, continuamos el viaje al sur cómodamente sentado yo y Katanka incómodamente acoplada en la escalera de la parte de atrás del autobús. Thakhek está unos trescientos kilómetros al sur de Vientiane y es el punto de partida del “Thachek loop” que no es otra cosa que una ruta circular en carretera de unos cuatrocientos kilómetros que se adentra en las montañas del sur de Laos hacia el este hasta cerca de la frontera con Vietnam. Por supuesto, decidimos hacer este circuito del que todo el mundo nos hablaba maravillas.
El miércoles salió un día Laosestupendo y comenzamos
la ruta pronto, muy pronto por la mañana. El recorrido es espectacular, al principio vas por una carretera llana que se dirige directamente hacia una pared de rocas cársticas que permanecen en pie tras la erosión que se ha llevado todo lo que antes era suelo a su alrededor. Son paredes verticales de roca cubierta de vegetación, formando jardines verticales naturales.

No se suben las rocas, la carretera discurre entre ellas formando un recorrido realmente sobrecogedor. Luego la carretera asciende lentamente entre arrozales, con rocas siempre a la vista y siguiendo un valle hasta un pantano no muy Pantanogrande y desde allí se sube un puerto corto pero bastante empinado hasta una planicie que está completamente plagada de pantanos que se unen unos con otros formando formas extrañas y conformando paisajes completamente surrealistas. El origen de este paisaje parece estar en un dique que han construido y que hace que el agua permanezca embalsada muy por encima del nivel de los ríos. Se ven muchos árboles que se han muerto a raíz de la inundación del terreno y esto ha creado cierta polémica como suele ocurrir en estos casos. Hay que reconocer que el paisaje es espectacular y un poco místico.
KatankaDespués de los pantanos viene una pequeña bajada y a subir de nuevo un puerto no muy largo. En este punto llevábamos ya más de cien kilómetros y ahí el asfalto desaparece y tuvimos que continuar unos treinta kilómetros por una pista que estaba muy embarrada por algunas zonas
debido a la lluvia del día anterior. Por suerte no llovió mientras cruzábamos esta zona ya que dudo mucho que hubiéramos podido pasarlo con lluvia. Nos pusimos de barro hasta arriba pero salvamos el tramo sin Arrozmayor problema para llegar a un valle lleno de cultivos y con irrigación desde donde fuimos hasta Laksao que fue la primera parada. Habíamos recorrido más de ciento cincuenta kilómetros y era ya hora de ducha, cena y descanso.

Vientiane: cambio obligado de ruta

MekongDesde Chiang Rai a la frontera con Laos en Huay Xay hay 110kms bastante llanos. El trayecto lo cumplimos sin mayores incidencias, una lluvia suave nos acompañó una parte del camino y luego un día nublado que mantuvo las temperaturas suaves. El trámite de la frontera, al ser ya conocido, lo cumplimos de forma sencilla y de ahí nos fuimos a la misma casa de huéspedes que ya había seleccionado hace unos meses. Es una curiosa sensación la de alojarte de nuevo en el mismo sitio en el que has estado antes. No sé si decir que es agradable o simplemente más sencillo, y con esto se pierde un poco de chispa y sensación de descubrimiento. Con esto en mente decidí cambiar la ruta y llegar a Luang Prabang en el barco que baja por el Mekong.

El barco tarda dos días con una escala a mitad Slow boatde camino en un pequeño pueblo que no es muy grande y que se ha convertido en un centro de casas de huéspedes y restaurantes enfocados a recibir cada día a los barcos que van en una y otra dirección en el río, y que hacen siempre su parada aquí. Los paisajes desde el barco son hermosos, aunque no tienen nada que envidiar los que se pueden ver desde cualquier carretera de la zona que invariablemente circulan por montañas arriba y abajo. En el barco coincidí con un montón de jóvenes rubios que el primer día nos dieron el viaje con un altavoz conectado a cualquier dispositivo que emitía lo que ellos llaman música y yo no definiría exactamente así. Por supuesto, tenían que competir por conocer y pinchar la música más rara y “cool” del momento. Ese primer día se bebieron prácticamente todas las existencias de cerveza del barco, más unas cuantas botellas de ron tailandés y varias más de la bebida espirituosa típica de Laos. El segundo día ni respiraron e incluso alguno estuvo leyendo y hasta escribiendo una especie de cuaderno de bitácora. Pensé en pedirles notas para este blog aunque pronto cambié de idea. El segundo día pudimos escuchar el río mientras navegábamos a una velocidad exasperantemente lenta. Niños en el RíoInteresante ver los pequeños poblados en los que parábamos para dejar a algún habitante de esa localidad o recoger a otros. Los niños se acercaban al barco, al principio con timidez y luego más divertidos. Hubo algún turista que les arrojó unos caramelos desde el barco que los niños recogen, pelan, y tiran el envoltorio al suelo rápidamente. Si hubiera podido le hubiera dado un coscorrón al “solidario” viajero.

En Luang Prabang nada reseñable. Me quedé sóloMonjes una noche y madrugué mucho para ver la procesión de los monjes pidiendo comida por la ciudad y salir con Katanka hacia la montaña. El plan era llegar a Phonesavan a 262kms en dos días y para eso hay que aprovechar el tiempo. El primer día pasamos de 400 metros sobre el nivel del mar a 1.400 y tuvimos que ascender varios puertos. El día fue muy cansado y muy espectacular. Un recorrido impresionante por una carretera que discurre en medio de un mar de montañas, da igual hacia dónde mires o lo lejos que se pueda ver en cada momento, siempre hay montañas verdes con laderas imposibles a tu alrededor. Llegamos a las cinco de la tarde pasadas a Phou Khoun que es el punto intermedio entre Luang Prabang y Phonesavan. A las seis o así empezó a llover y ya no hizo otra cosa hasta que nos fuimos de allí a las siete de Carreterala mañana. Con este panorama, el estado de las carreteras y los consejos que nos dieron algunos locales, decimos bajar de las montañas hacia Vangvieng que está a 300 metros sobre el nivel del mar y seguro el clima iba a ser mucho más favorable. Empezamos el trayecto por una carretera en muy mal estado (esta es la principal no la que tenía pensado tomar) y pronto habíamos descendido suficiente para que la lluvia se fuera disipando e incluso pasamos a tener un día soleado en el valle.

Sin parar en Vangvieng nos montamos en unaCarretera furgoneta de transporte de pasajeros y nos fuimos a Vientiane el mismo día. Llegamos tarde a Vientiane, ya de noche y al llegar vi que se había perdido la tuerca que fija el eje de la rueda delantera de Katanka. Tuve que recorrer medio Vientiane en un moto taxi hasta que encontramos lo que nos hacía falta en una tienda que seguía abierta a las ocho de la noche en el barrio chino. Reparar, montar, volver a cargar el equipaje y
llegarnos al mismo hotel en que ya habíamos estado hace meses. En esta ocasión el conocer estos detalles fue de gran ayuda y también el hecho de estar en una ciudad grande, dudo que en otro sitio de los que vamos recorriendo hubiera podido reparar el problema de Niños en el Ríouna forma tan rápida. Eran las nueve de la noche cuando llegué al hotel sin cenar y después de quince horas en ruta, 100 kms en bici y cuatro horas más en la furgoneta, pero todo había salido perfecto y ahora nos podemos dirigir hacia la zona de Laos que no recorrimos en la anterior visita.

MontañasHoy, aparte de escribir estas líneas, no voy a hacer nada. Toda mi ropa salvo lo que llevo puesto está en la lavandería, no me quedaba nada limpio ni seco después de los últimos cuatro días de yincana, y cuando digo nada incluyo lo que llevo puesto, eso lo lavaré en otra ocasión. Supongo que es algo muy personal pero he de decir que, después de estos días
intensos y con poco tiempo para nada, una de las cosas que me hace Katankasentir mejor es volver a tener ropa limpia, si además pudiera cambiar un poco de vestuario… Saldremos hacia el sur el martes, aún no sé dónde vamos ni qué es lo que vamos a ver, intentaré planificar algo esta tarde.

Chiang Rai: ultima parada en Tailandia… de momento!

campos de arrozDesde Mae Salong hasta Chiang Rai solo hay unos setenta kilómetros. Saliendo de Mae Salong hay alguna cuesta que otra que, por suerte, son casi todas hacia abajo. Bajando me doy más cuenta aún de lo inclinadas que son las rampas. Tengo que apretar fuerte los dos frenos de Katanka para conseguir que no se desboque y nos estrellemos contra algún árbol o arbusto.

Después de la zona de montaña seguimos porcarretera una carretera casi llana hasta Chiang Rai donde fuimos directamente a la tienda de bicicletas que nos habían recomendado desde el club ciclista de Chiang Mai. El dueño es un tal Bert que habla bastante bien inglés y que ya estaba sobre aviso de que íbamos a llegar. Al final optamos por cambiar el pedalier para solucionar el ruido que avisaba de una probable rotura de rodamiento y, ya puestos, los platos y la cadena. La cadena por desgaste mecánico y los platos por desgaste físico. Hemos optado por unos platos algo más pequeños que los que traía Katanka originalmente para facilitar algo los ascensos por estas montañas. De todo se aprende y creo que las rampas de Mae Salong han sido una universidad muy instructiva.

Chiang RaiChiang Rai es una ciudad de unos doscientos mil habitantes que está a orillas del río Kok pero que se encuentra muy cerca de las montañas y de la frontera con Laos al este y Myanmar al norte. Es un lugar de bastante actividad turística, con muchas casas de huéspedes, bares, mercados, templos, casas de masajes, agencias de viajes de todo tipo y algo de ambiente nocturno. Llegué tan cansado que no tenía ganas de mucho ajetreo y pasé la tarde del sábado y el domingo entero sin hacer gran cosa. Corte de pelo, afeitado, masaje, buena comida, siesta, pasear por el mercado nocturno de los sábados y poco más. Se trataba de reponer fuerzas para seguir el camino y creo que lo hice bastante bien.

El lunes salimos pronto de Chiang Rai para recorrer los 110 kms que nos separaban de Huay Xay en Laos y pasar la frontera otra vez. Recuerdo que cuando pasé la primera vez a Laos estaba lleno Chiang Raide incertidumbre por lo que me iba a encontrar y ahora la cosa ha sido bastante más plácida sin llegar a la indiferencia pero muy distante de aquel sentimiento de hace unos meses. Hay muchos menos turistas que en mayo, y eso que entonces no había demasiados, así que el lugar está muy tranquilo. Me he alojado en el mismo sitio y en la misma habitación y la sensación es extraña, no puedo decir que me agrade mucho aunque por otra parte sé dónde está todo y no pierdo el tiempo buscando. En fin que tiene su lado positivo y también se pierde un poco de gracia.

Chiang RaiMañana nos vamos en un barco “lento” hacia Luang Prabang. El viaje dura dos días y dicen que los paisajes son espectaculares. Veremos qué hay de cierto en lo segundo, lo primero me temo que es indudable. Seguiremos hacía el sur atravesando todo Laos. Nos esperan seguro jornadas duras de montaña y alguna historia más que contar. Hoy estoy muy feliz.

Mae Salong: un pueblo chino en Tailandia

KatankaComo no llegamos a tiempo de coger la barca para Chiang Rai desde Thaton y no queríamos esperar a la siguiente nos fuimos de madrugada hacia Mae Salong. En lugar de un viaje tranquilo en barca de tres horas sin mover músculo alguno habíamos optado, sin saberlo muy bien, por una carretera de cuestas imposibles en las que las subidas terminan donde comienza el descenso siguiente y viceversa. Las rampas entre Thaton (500metros sobre el nivel del mar) y Mae Salong (1200 metros sobre el nivel del mar) son inhumanas, se repite el tipo de carretera que ya encontré en mi camino hacia el fallido intento de llegar a Myanmar por el paso de las Tres Pagodas. Las rampas son tan empinadas queMontañas a duras penas conseguimos seguir avanzando. Por suerte, a partir de cierta altura y con los días nublosos que nos acompañan, las temperaturas son mucho más agradables que hace unos meses y el camino no era demasiado largo, sólo 45 kilómetros separan Thaton y Mae Salong.

Este cambio de orografía me hizo pensar en los pequeños infinitos. Cantor ya dijo cuando definió los conjuntos infinitos que había algunos que eran más grandes que otros. Él llegó a hablar del infinito absoluto como si se tratara de Dios, yo no iré tan lejos aunque, puestos a crear una religión me parece un buen comienzo, equiparable al paseo por el mundo de un príncipe indio, la expulsión de un par de creaciones de tu jardín o crear una tierra para que un dios etéreo pueda Paisanoponer los pies. En fin, el caso es que los grandes infinitos pueden pasar inadvertidos y que no saquemos partido de ellos y los pequeños infinitos pueden limitarse a un instante y ser tan intensos que los podamos apreciar en cada fracción de tiempo, espacio, etc… y ser por eso tan infinitos como los más grandes. Esa es la sensación que tuve en esos 45 kms y más concretamente en los veinte últimos, aquello no se acababa nunca con sus partes duras y sus gratificantes vistas. No sabía a dónde mirar, ni de dónde sacar una foto para compartir o recordar y, desde luego, no sabía cuándo se acabarían las cuestas.

Mae Salong tiene una curiosa historia. La ciudadTé o pueblo se formó a raíz del asentamiento de un grupo de soldados chinos que huyeron de su país en 1949 tras la revolución china. El ejército revolucionario chino, cuando ya habían consolidado la revolución, se empeñó en erradicar a todos los disidentes que pudieran quedar. En la región de Yuann quedaron algunos batallones que fueron aniquilados, huyeron a Taiwan o Hong Khong, o se quedaron en la zona retrocediendo al sur. Un grupo de unos doce mil soldados se retiró a Myanmar y allí fueron combatidos unos años más tarde por el ejército local apoyado por China con lo que se quedaron en estas montañas y establecieron su cuartel en Mae Salong. De 1973 a 1975 este ejército colaboró en la expulsión o aniquilación (dependiendo de la prisa que se dieron en huir en cada caso) de los comunistas del norte de Tailandia Museo Mae Salongcolaborando con el rey de Tailandia y obteniendo así la nacionalidad tailandesa. La financiación de este ejército venía del cultivo del opio y tras ser aceptados en Tailandia debieron comprometerse a no cultivar esta planta nunca más y pasaron a cultivar té.

Ahora se trata de un pequeño pueblo tailandés en el que se cultiva té y se aprecian algunas mezclas de rasgos. El pueblo sigue estando en la montaña, en lugar de calles está formado por una carretera que conecta la cima de una colina con la siguiente y a lo largo de la cual se van localizando alguna escuela, mercados, tiendas, restaurantes, y cada vez másTé en Mae Salong hoteles y casas de huéspedes, sin olvidarnos del seven-eleven de turno que no falta tampoco aquí. Hay un museo en recuerdo de los caídos en la guerra contra los comunistas en Tailandia en el que se ensalza la valentía de los soldados chinos que se establecieron aquí. Doy por seguro que la historia será muy diferente en el lado chino de las cosas.

Thaton: los olores del viaje

CarreteraMis compañeros de club se han dado la vuelta a sus casas en Chiang Mai. Ahora seguiremos Katanka y yo solos unos días en la ruta hacía Laos. En realidad ya tenía ganas de volver a la carretera a mi ritmo y seguir avanzando sin estar pendiente de nada más que la ruta, las piernas y un ruido que le ha dado por hacer a Katanka ahora y que espero poder solucionar pronto. Eric me ha puesto en contacto con una tienda de bicis de confianza en Chiang Mai por la que nos pasaremos en cuanto sea posible. Es un ruido que molesta aunque podría ser sólo una cuestión de ajuste o quizás haya que poner una pieza nueva, en cualquiera de los dos casos, lo mejor es ir a una tienda con ciertas garantías.

Hoy hemos llegado a Thaton después de recorrerCerda 110 kms desde Chiang Dao. Estaba valorando la posibilidad de tomar una barca e ir directamente a Chiang Rai y el sino ha decidido por mí. Hemos llegado a las 12:38 y la barca salía a las 12:30 y resulta que ha salido puntual, tengo mis dudas de que salga en su hora habitualmente pero el amigo Murphy ha vuelto a hacer de las suyas. En realidad, no me importa quedarme en Thaton esta noche y ya que estamos nos vamos a Mae Salong en lugar de tomar el barco a Chiang Rai. Esto quiere decir que vamos a tardar dos días en lugar de tres horas en llegar allí y seguramente que veremos paisajes espectaculares por estas montañas del norte de Tailandia. Estoy seguro de que hemos llegado tarde porque algo bueno nos espera estos días.

Cuevas Chiang DaoEn Chiang Dao fui a visitar una cueva de origen cárstico que es bastante grande y al parecer una de las mejores que se pueden visitar por la zona. La cueva, como tantas otras, no está preservada como debería. Como quiera que es un lugar señalado, se convierte en sede de una serie de altares con budas y otras figuras sagradas que seguro tienen alguna leyenda de haber obrado milagros o algo parecido en la cueva. Además de esto nadie se ha preocupado de proteger estas cuevas con lo que de alguna manera han desaparecido muchas estalactitas y estalagmitas, básicamente todas las que se podían romper sin necesitar una escalera ni un martillo neumático las han roto y seguramente llevado a algún jardín o repisa de chimenea donde estarán siendo de gran adorno y aportaran belleza. Algo así como lo que pasa con los colmillos de los elefantes, por poner un ejemplo.

CaminoComo veis, voy poniendo algunas fotos que me gustan más o que ayudan a entender mejor lo que cuento en cada entrada. Sin embargo, los olores que percibo cada día en la carretera, en los mercados, en los pueblos es algo que no se puede transmitir ni es fácil de explicar. A cada paso o pedalada que voy dando los olores van cambiando desde una humedad caliente al olor de tierra mojada, asfalto mojado, o los golpes de aire fresco seguidos de otros calientes como si atravesara vetas de aire de diferente densidad y composición diferente. Las comidas varían desde los efluvios de los desayunos locales por la mañana, entre agrios y dulces, las ricas salsas a mediodía, y las brasas con carnes en parrillas por la tarde y noche. En la carretera huele a asfalto, a ferodo de frenos y embragues, a malas Florescombustiones de motocicletas, a humo de camiones demasiado viejos y demasiado cargados, a mi propio sudor pedaleando y, de vez en cuando, a flores de las cunetas, a resinas de árboles, a campos de arroz. Es como ir olfateando piezas de un puzle que en ocasiones se forma completo uniendo todos estos olores en una sola inspiración y configurando lo que yo definiría como el olor del este de Asia. Supongo que no me entenderéis o pensareis que me he metido al budismo y la meditación transcendentales, al menos sé que he intentado transmitiros esas sensaciones que tengo un día sí y otro también.

Thaton está a orillas del río Kok que naceRio Kok en Myanmar y sigue su curso al sureste hacía Chiang Rai y luego Chiang Mai. El caso es que este río se está utilizando para transportar grandes troncos desde Myanmar a Tailandia. Es lo mismo que está ocurriendo con Laos hacía Vietnam. Los países más desarrollados ya han agotado los grandes árboles centenarios o conservan algunos en parques nacionales que están protegidos y no se pueden talar. Como sigue habiendo demanda de madera de estos grandes Troncoárboles, lo que hacen es pagar por ellos en el país pobre vecino que toque en cada caso. En el caso de Tailandia es Myanmar. Esta tarde he visto como sacaban uno de esos troncos del río entre diez hombres. La permeabilidad de las fronteras en estos países para ciertas cosas es legendaria.

Club ciclista en Chiang Mai

Club CiclistaEl domingo me levanté bastante temprano. El plan era tomar un buen desayuno en “World of Breakfast” (lo recomiendo si vais alguna vez a Chiang Mai), enviar un paquete a Myanmar con algunas cosas que no uso y que suponen un peso innecesario que Katanka tiene que cargar, preparar a Katanka para los próximos días de viaje y quizás subir al templo de Doi Suthep para entrenar un poco las piernas y comprobar la climatología. Después de cambiar los neumáticos de Katanka y darme una ducha pusimos rumbo a un desayuno tranquilo y completo. Al pasar por las puertas principales de la vieja ciudad nos encontramos con un grupo de no menos de setenta ciclistas que estaban preparándose para salir a dar una vuelta. Paramos, pregunté hacia dónde iban y si nos podíamos unir, contestaron que cerca y que no había problema en que nos uniéramos y así lo hicimos.

El grupo de ciclistas, compuesto por muchos Club Ciclistalocales y algunos extranjeros retirados en Chiang Mai sale todos los domingos a hacer una ruta tranquila y socializar, sobre todo a socializar. El club se llama “Sunday Morning Cycling Club” y te reciben como parte del club de forma inmediata. Sólo tuve que poner mis datos en una libreta y decir unas palabras en una presentación que hicieron a todo el grupo con un altavoz y ya soy miembro del club. Mi presentación fue individual, ya que llegué tarde a la oficial en que habían presentado a otros tres nuevos miembros del club, y además la hicieron en la primera parada que era un mercado de comida orgánica donde tuve que avituallarme entre saludos, presentación megafónica y demás.

Pronto conocí a Eric, un neozelandés que se vive varios meses al año en Chiang Club CiclistaMai, Peter, un suizo retirado, James, un americano de 45 años que vendió su empresa y decidió no trabajar más, Jim, Garrick, y algunos más que no recuerdo. El paseo fue muy interesante, visitamos algún templo, la casa de un socio del club que vive en la montaña, unas cataratas y un parque botánico bastante impresionante. El ritmo de pedaleo fue muy tranquilo, empezamos a las ocho y media y terminamos a las cinco y media de la tarde para hacer poco más de cincuenta kilómetros. Como ya he dicho, en este club ciclista se trata de socializar más que de hacer ejercicio.

Eric me comentó que al día siguiente iba a salirliimpieza con otros amigos a dar una vuelta pronto por la mañana y me apunté a esta también. La ruta que tocaba en esta ocasión nos llevó por la orilla de un río al sur hasta Lamphun y allí me llevaron a una tienda de bicicletas enorme donde desmontaron y limpiaron a conciencia casi todas las partes móviles de Katanka y la dejaron como nueva. Ahora tiene nuevos neumáticos y una limpieza como los chorros del oro con lo que está en perfecta forma. Si le añades que hemos bajado cuatro kilos de equipaje y que las temperaturas son bastante más aceptables que hace un par de meses el panorama se presenta prometedor. Veremos si consigo poner mis piernas a tono pronto.

Eric y BobViajar con grupos supone un montón de paradas que no haría si estuviera sólo y también es una ayuda para avanzar más y conseguir cierta distracción de la ruta de vez en cuando, lo que hace que los kilómetros pasen más deprisa. En general, he de decir que sigo prefiriendo viajar sólo aunque entiendo que un grupo no muy amplio es probablemente la mejor opción. Cuando digo reducido me refiero a máximo cuatro y óptimo dos, no los setenta del domingo que hicieron el paseo entretenido en exceso. Está previsto que todo el club suba al templo de Doi Suthep el día seis de diciembre y yo, por supuesto, estoy invitado. Seré uno más de los setecientos ciclistas que suben al templo el primer domingo de diciembre cada año si estoy por la zona en esas fechas.

Hoy martes hemos salido por fin de Chiang Mai. Chiang DaoCuando digo hemos me refiero a mí mismo, a Katanka, a Eric, Bob, James y Tak. Cuando les conté mi plan de viaje decidieron venir conmigo hasta Chiang Dao, al norte de Chiang Mai, y quedarse a dormir allí para regresar mañana. No es que haya tenido que convencerles, como dice Bob, no tienen nada que hacer en todo el día y todo el día para hacerlo. Quitando a Tak que es el hijastro de Eric, el resto son retirados en Chiang Mai que gustan de salir a andar en bicicleta por la zona. No es una mala vida y, sin embargo, no siento mucha envidia de ellos. Quizás estoy poniendo el listón muy alto pero quiero pensar que se puede vivir de muchas maneras, todas buenas, y cada uno debe buscar lo que más le conviene. No será una tarea fácil y requiere pararse a pensar en ello… recomiendo hacerlo si se tiene la oportunidad.

Chiang Mai: una semana de viaje en coche

niño tailandesLlegué a Chiang Mai hace una semana y aún estoy por retomar de nuevo el viaje en bicicleta. Las cosas, para variar, no han salido exactamente como las tenía planeadas, si es que tenía algo planeado, que no es del todo cierto y, por tanto, no puedo decir que haya cambiado demasiado mis planes. El caso es que cuando estaba en viaje desde España hacía Tailandia, Ana me envío unos mensajes diciendo que una compañera suya estaba de “vacaciones de compensación” en Bangkok y no sabía bien qué hacer. Al parecer a Sandra, que así se llama la compañera de Ana  y es canadiense para más señas, le habían “ofrecido” (es prácticamente obligatorio) salir una semana de Myanmar en compensación por el trabajo realizado en varias semanas estresantes debido al ciclón que ha creado graves inconvenientes e incluso algunas muertes en la zona oeste de Myanmar. Como quiera que Sandra estaba un poco perdida, le propuse venirse a Chiang Mai y así lo hizo.

Alquilamos un coche de miércoles a sábado ySandra hemos estado viajando por Pai (que yo ya conocía) y, algo más lejos hasta Mae Hong Som, y vuelta a Chiang Mai por Doi Inthanon. En total hemos hecho unos setecientos kilómetros por las montañas del noroeste de Tailandia. A pesar de conocer gran parte del recorrido, ha sido interesante ver el cambio que se ha producido en la zona en los últimos dos meses. Cuando me fui era el final de la estación seca y ahora estamos en medio, o bien avanzada la estación de lluvias. El cambio en el paisaje es espectacular. Todo era muy verde antes, mas ahora los campos son de un verde fluorescente de esos que no se ven en Europa. La sensación es que todo está creciendo a gran velocidad en estos momentos debido a la humedad unido a unas temperaturas todavía bastante altas. Por suerte ya no llegamos a los 38º de hace dos meses con lo que creo que el viaje va a ser mucho más llevadero. Aparentemente de septiembre a marzo es la mejor época para viajar por la zona. Ya os lo iré contando.

cacahuetesRecuerdo que en mayo estaban sembrando cacahuetes en la zona y ahora se pueden ver ya las plantas completamente crecidas y con gran cantidad de pequeñas vainas que se convertirán en cacahuetes en las próximas semanas. Los arrozales estaban secos en junio y era la época en que se habían quemado los campos con los restos de la cosecha para preparar de nuevo el terreno. Ahora el arroz está creciendo y ya alcanza una altura considerable. La vegetación se está apoderando de algunas carreteras en las que no dan abasto para cortar lo que crece y mantener las cunetas decentemente limpias. Hay insectos por todas partes. Es curioso ver como las hormigas se trasladan de la zona baja, cerca de los cauces, a otras zonas más altas en previsión de mayores lluvias y de una previsible inundación de la zona en que han permanecido en la época más seca. En los mercados hay todo tipo de frutas, algunas conocidas, otras que parecen ser más o menos habituales y otras que no he visto en mi vida. En fin, todo ha cambiado en el paisaje de forma bastante radical.

Con Sandra hemos visitado cataratas,elefantes el cañón de Pai, un campo de elefantes, aguas termales naturales, los campos, las montañas, varias poblaciones y demás. En general ha sido un viaje de esos de carretera y paradas cuando algo nos llamaba la atención. Fuimos hasta un pueblo de la etnia Karen (las mujeres del cuello largo) cerca de Mae Hong Som. Se pueden ver mujeres de esta etnia, venida de Myanmar, en varias poblaciones, casi siempre exhibidas como producto turístico, nosotros preferimos ir al pueblo en el que viven como refugiados. Al no tener papeles para trabajar en Tailandia, estas mujeres optan por convertirse en una especie de mono de feria que todos los turistas quieMujer Karen ren fotografiar. Se ganan la vida con la venta de algunos suvenires y en algunos casos con entradas que se cobran a los turistas. Preferimos no tomar fotos de la única mujer de cuello largo que encontramos en
el poblado, sin embargo, os pongo una foto de otra foto que encontré en un restaurante, como referencia. Todo el mundo puede entrar en el buscador favorito que cada uno tenga y buscar imágenes que serán tan buenas o mejores que las fotos que nosotros hubiéramos podido tomar. En realidad estas mujeres son un reflejo de otra realidad que ocurre muy cerca de esos poblados y que es la de los refugiados que han huido de Myanmar y son mantenidos en campos muy lejos de las poblaciones principales para que no molesten demasiado. Esto ocurre también en Tailandia, Europa no tiene la exclusiva.

Como parte del viaje, visitamos tambiénDoi Inthanon la montaña más alta de Tailandia, Doi Inthanon, con una altitud de 2.565 metros sobre el nivel del mar. La temperatura a esa altura era de 19º y muchos locales, Sandra incluida, parecían estar pasando más frío que en Burgos en enero. En el monte hay, como no, un templo bastante curioso y muy bien cuidado y con muy buenas instalaciones. Hay también un museo con unas breves pero muy interesantes explicaciones acerca de la flora y fauna de la zona. En conjunto es un buen lugar para visitar con una oferta amplia para el turista. Estaba todo lleno de furgonetas cargadas de turistas que van desde Chiang Mai a hacer una vista de un día. No se trata sólo de turismo extranjero en este caso sino

Hormigas
Hormigas de mudanza

de turismo local. Luego me he enterado de que existe una lista de cosas que un turista tailandés tiene que hacer y visitar cuando viene a Chiang Mai y que todos siguen a rajatabla. Lo que viene siendo la Lonely Planet tailandesa.

Sandra se marchó el sábado por la tarde y mi plan era preparar a Katanka el domingo y continuar el viaje el lunes. Hoy es lunes por la tarde aquí y sigo en Chiang Mai. Obviamente algo hizo que mis planes variaran de nuevo, aunque sólo de forma relativa, esa es otra historia que os contaré más tarde o quizás mañana.

Regreso a Chiang Mai

AmigosHan pasado dos meses desde la última entrada del blog. Dos meses en los que he estado en España, principalmente en Burgos. Dicen que el tiempo vuela cuando estás en buena compañía, creo que podemos aplicar el dicho a este tiempo que he pasado en España. El plan era descansar y no hacer demasiadas cosas y, para no variar, no he cumplido con el plan previsto. Desde los primeros días ya se intuía que la cosa no iba a ser muy relajada, como pasa siempre cuando regresas a tu tierra, después de un tiempo de viaje lejos de familia y amigos, aprovechas la visita para ver a todos aquellos que significan algo para ti o, al menos lo intentas.

He de decir que estoy bastante satisfecho con la Villagonzalocantidad y calidad de gente que he podido ver y con los que he podido compartir algunos momentos más o menos largos y más o menos exclusivos y entrañables en esta ocasión. Creo que se alinearon varios planetas para favorecer el encuentro con grupos de los diversos lugares y ambientes con los que estoy ligado por unos u otros motivos. Sin embargo, me he dejado a varios amigos y mucha familia sin visitar, espero poder compensar en otra ocasión. No concreto para no olvidarme de nadie. A todos aquellos a los que no he podido ver a pesar de los intentos les pido disculpas.

TormentaEn lo que respecta al país en sí, lo he encontrado más o menos cómo lo dejé. Creo que las televisiones, radios y prensa en general deberían estar obligadas a colar una noticia atrasada (al menos un año) en cada telediario, noticiero o periódico y la gente debería votar para determinar si se identifica correctamente la actualidad y se diferencia del pasado. Con seguridad nos encontraríamos con situaciones en las que algo que se ofrece como primicia es percibido como noticia del pasado por la audiencia en general y viceversa. Con este tema tengo la sensación de estar caminando por un pasillo infinito en el que las puertas se repiten una y otra vez, lo terrible es que ninguna de esas puertas llama mi atención lo más mínimo, con lo que sólo queda la opción de seguir avanzando por el pasillo tratando de encontrar algún matiz que me haga pensar que me muevo y no perder la esperanza de girar o entrar en alguna habitación en algún momento.

Ahora estoy en Abu Dhabi, escala de mi viaje entre Madrid y Bangkok. En esta ocasión no voy a entrar en Bangkok, y es mi intención evitar en lo posible pasar demasiado tiempo en esta ciudad en lo que me queda de viaje. Hago otra escala en Bangkok para seguir viaje hasta Chiang Mai donde me espera Katanka. Llevo unas cubiertas nuevas para Katanka con las que espero no teAedan y Ulisesner más problemas de pinchazos en el futuro próximo. El resto de mi equipaje consiste en dos mudas, tres camisetas, un bañador, y el ordenador con el que escribo. Supongo que en estas fechas me puede hacer falta algo más de ropa bien sea de abrigo o para la lluvia pero he decidido que compraré lo que me haga falta cuando sea necesario y no antes. En general es algo que llevo tiempo intentando aplicar y no me ha provocado ningún trauma, no pasa nada por enfocar la vida de esta manera.

Como ya viene siendo habitual no tengoMontaña un plan de ruta determinado para seguir los próximos días. Mirando el mapa, diría que voy a volver a entrar en Laos y quizás me dirija al sur hasta Camboya atravesando este país. Como siempre, depende de muchos factores que haga esto y es un plan bastante genérico como para admitir variaciones sobre esta base, habrá que seguir echando monedas al aire. En estos días he oído una frase que va como anillo al dedo a este tipo de viaje: “El turista es aquel que regresa de su viaje sin saber dónde ha estado, y el viajero es el que se va de viaje sin saber a dónde va.” Ahora creo que sé un poco más de dónde voy aunque no puedo estar seguro de que sea así.

En el momento de publicar esto estoy ya en Abu DhabiChiang Mai después de un viaje largo y un poco pesado. En estos casos ayuda mucho relativizar el viaje con respecto al viaje en bicicleta para apreciar las bondades que tiene el avión que te permite pasar de una punta a otra del planeta en muy poco tiempo. Por supuesto que cada cosa tiene sus ventajas. Lo que sí hay que reconocer que los viajes y los viajeros han cambiado de forma radical en los últimos treinta años, probablemente mucho más que en miles de años anteriores. Aquí se abre la discusión de si estamos evolucionando o destruyendo nuestro planeta, no quiero entrar en ese jardín y si alguien quiere tirar la primera piedra que se sienta libre a hacerlo… aunque no esté libre de pecado.

Rectifico, estoy publicando desde Pai. Cómo he llegado aquí es otra historia que os contaré cuando tenga un rato.