Kuala Lumpur: “pateando” la ciudad.

Batu Caves
Templo Hindú en las Batu Caves. Kuala Lumpur.

Desde Melaka me fui a Sepang a ver las carreras de motos. Supongo que habréis oído algo estos días acerca del tema. Que si Valentino le dio una patada a Márquez o que si Márquez intentó tirar a Valentino con la cabeza. Yo estaba muy lejos de donde ocurrió todo pero viendo las repeticiones una y otra vez en el circuito, se me estaba quedando cara de tonto. En Malasia todo el mundo que va a las carreras tiene una gorra, una camiseta o una bandera de Valentino Rossi y, por supuesto, todos estaban a favor de él. A mí no es que me importe mucho quién gane el mundial y menos si la

Kuala Lumpur
Aquí estaban las primeras cabañas de Kuala Lumpur.

elección está entre Valentino o Lorenzo y, aun así, me estaba pareciendo que si aquello se quedaba sin sanción se estaba abriendo una puerta muy peligrosa. Conseguí hablar con un italiano que había visto lo mismo que yo salvo que él no esperaba sanción ni la deseaba, claro.

Kuala Lumpur
Vista de Kuala Lumpur desde el jardín de las orquídeas.

El ambiente en las carreras es especial. Creo que en esta parte del mundo no saben mucho de motos aunque hay que reconocerles que animando a Rossi son únicos. Cada vez que el público gritaba o animaba era que Rossi había aparecido en una pantalla, o pasaba por delante de la gente o cualquier otra cosa que tuviera que ver son él. Del resto no se preocupan demasiado, a Pedrosa le ignoraron a pesar de ser el mejor los tres días, y a Lorenzo sólo le silbaron alguna vez aunque tampoco muy convencidos. Los stands que se montan compiten por mostrar sus productos a un público que se supone es motero. Las chicas, estupendas ellas,

Kuala Lumpur
Jardín Botánico en Kuala Lumpur.

se pasan todo el día cerca de las motos de exposición sonriendo y haciéndose fotos con todo el que pasa. Al final del día la cara  que ponen para la foto deja de ser muy sonriente y la pose es bastante más relajada que por la mañana. Se ven infinidad de parejas de británicos muy mayores con asiáticas no tan mayores y grupos de chavales locales que sólo quieren pasar un buen rato y, si es posible, llevarse una camiseta o gorra o bandera de Valentino a casa. Lo del autógrafo es para nota. Hay quien hace cola desde las ocho de la mañana hasta las once y media para poder llevarse uno aunque para ello se pierdan toda la acción de la mañana en la pista.

Kuala Lumpur
Plaza Merdeka en Kuala Lumpur.

En la salida del circuito me robaron el móvil, en un tumulto que se formó para montar en un autobús que te lleva a otro autobús que te lleva a Kuala Lumpur, alguien aprovecho para aligerar mi carga. No es una gran pérdida y el lugar es el indicado para comprar teléfonos móviles. En Kuala Lumpur son muy baratos y mi modelo era ya antiguo. Me fastidia porque la cámara era bastante buena para móvil y quizás no demasiado potente para las fotos que voy poniendo en el blog aunque cubría el expediente. Ya me diréis si con el nuevo las fotos están a la altura de antes o no. Sólo he perdido las fotos del circuito y de las chicas de los stands, lo lamento

Kuala Lumpur
KLCC fuente cerca de las torres Petronas.

por los fans de las motos y de las asiáticas guapas, delgadas y sonrientes subidas en motos potentes y de diseño. Tampoco habrá tantos, ¿no?

Desde el domingo por la noche estoy en Kuala Lumpur. Kuala Lumpur era una aldea con apenas veinte o treinta chozas, asentadas en la unión de dos ríos, hace sólo 158 años. Hoy viven más de seis millones de personas en esta ciudad y tiene las torres más altas del mundo. El crecimiento es patente en la ciudad, hay obras nuevas por todos los sitios y la transformación de la ciudad es evidente. Hay zonas de grandes torres plagadas de centros comerciales y restaurantes de grandes cadenas o de lujo, y otras zonas en las que todavía predominan las casas de madera con tejados de latón de una o

Kuala Lumpur
Chow Kit, cabañas en la ciudad.

dos alturas como máximo. La historia es muy parecida a la de Melaka, con su periodo colonial del que se conservan varios edificios, principalmente en la zona de la plaza Merdeka (libertad en malayo), donde los británicos tenían su campo de cricket y el club. Tiene su barrio chino y su barrio indio. Parece ser que los ingleses trajeron a los chinos para explotar las minas de estaño y a los indios como sirvientes. Antes de la independencia mantenían a unos separados de otros, en barrios diferentes, hoy se empiezan a mezclar aunque el factor étnico y, sobre todo, el religioso y cultural, siguen manteniendo unas comunidades separadas de las otras sin que la mezcla sea muy notable.

Mi plan era pasar sólo un par de días en Kuala

Kuala Lumpur
Torres Petronas por la noche con visibilidad.

Lumpur y he estado casi una semana completa. Esta ciudad da para pasar mucho tiempo y además se da el caso de que cuanto más conoces más disfrutas de lo que tiene que ofrecer. Aparte de las atracciones turísticas, hay actividades diferentes cada día. No en vano se trata de una gran capital y, a pesar de esto, es una ciudad relativamente pequeña y con buen servicio de transporte público que te permite llegar a casi cualquier lugar de la ciudad de forma rápida y sencilla. Es una ciudad muy recomendable y en continua evolución. La sensación que da es que si regresas en unos años encontrarás una ciudad completamente distinta de la actual.

Estos días ha comenzado el monzón en esta zona. Ya hacía falta. La atmósfera estaba cargada de humo que viene de la quema de los restos de cosechas de arroz, principalmente

Kuala Lumpur
Torres Petronas, de día, sin visibilidad.

en Indonesia. Este humo se mantiene en suspensión sin moverse demasiado hasta que llegan las lluvias y lo eliminan del ambiente. La prueba de la limpieza es que ahora ya se ven las torres Petronas desde todos los extremos de la ciudad mientras que antes no se alcanzaban a ver desde lugares incluso cercanos. Un problema bastante serio, el de la polución en esta parte del mundo.

Kuala Lumpur
Batu Caves, templo hinduista.

Melaka: ciudad colonizada por casi todos

La Formosa
Puerta de la Formosa, antigua fortaleza portuguesa.

El martes llegué a Melaka bastante tarde después de un viaje en barco hasta Mersing y en autobús desde allí. Melaka está en la costa oeste de Malasia en un punto intermedio del estrecho del mismo nombre. Es un punto estratégico para el transporte por mar que comunica el pacífico con el índico y el mar de china. Con esta situación y la ventaja de un río que posibilitaba el atraque de los barcos, Melaka fue un punto estratégico para cualquiera que quisiera controlar el comercio de especias, metales, opio, té y otros productos. Primero lo colonizaron

Melaka
Canalización del río en Melaka.

los portugueses, luego se lo arrebataron los holandeses y luego los ingleses se lo quedaron unos años y lo dejaron arrasado con lo que ya dejó de interesar y los focos se centraron en Kuala Lumpur y Singapur.

Más adelante llegaron los chinos y luego los indios.

Melaca
Templo chino, celebración de una festividad.

Esto es muy evidente en la población de Malasia en general. En Malasia se distinguen perfectamente tres etnias principales, los malayos, los chinos y los indios. Estamos hablando de una colonización que lleva ocurriendo desde hace menos de doscientos años y aun así, es curioso ver que la población de cada etnia reside en barrios bastante bien definidos sin mezclarse demasiado y sin tampoco tener conflictos entre ellos. Por supuesto esto también genera una mezcla de religiones, los templos católicos, protestantes, budistas, hinduistas, chinos, mezquitas, etc… se pueden encontrar en la misma ciudad. En los templos chinos puede realizarse el rito confucionista, taoísta, budista, hinduista e incluso musulmán. Para los chinos el templo es un lugar de reunión y

Melaka
Rueda de molino a orillas del río.

es el punto al que se dirigen cuando llegan a una nueva ciudad. Allí encontrarán gente que les puede ayudar a instalarse y buscarse la vida en una nueva ciudad. Mucho que ver con la forma de vida de los chinos y su éxito en la emigración.

Con todo esto, la ciudad está formada alrededor del río y se pueden ver edificios de la época colonial y los restos de la muralla y fortificaciones que defendían la ciudad. La ciudad antigua era un recinto amurallado muy reducido, con el tiempo y la canalización del río se ha ido ganando terreno al mar y ahora hay gran cantidad de edificios que se asientan en

Melaka
Replica de carabela portuguesa.

lo que antes era el margen del río. Paseando por el casco antiguo se puede ver claramente la separación entre la ciudad antigua y lo ganado al mar. Este crecimiento hacia el mar se sigue produciendo hoy día, no recomiendan pagar mucho por una propiedad que esté cerca del mar en esta zona, probablemente deje de estar tan cerca del mar en unos años.

Melaka
Taxi-bicis con luces llamativas y motivos infantiles.

Hay infinidad de museos y atracciones para los turistas en Malaka. En el centro abundan las bicicletas con asientos para turistas que están decoradas cada una de forma más llamativa y con más colores. Los motivos son siempre de dibujos animados o personajes conocidos por los niños. La motivación es puramente comercial. Estos avezados auto-empleados tienen la teoría de que hoy en día son los niños los

Melaka
Reunión de taxistas en bici cerca de casas holandesas.

que mandan en las familias y que los padres acabaran montando en el carro que haya elegido su querido vástago antes que enfrentarse a un berrinche en plenas vacaciones. Hay que reconocer que son ingeniosos a pesar de que todos sabemos que no es el caso de nuestras familias, ¿verdad?

Tioman Island: remanso de paz y coral

TiomanDesde Singapur me compré un billete de autobús hasta Mersing en la costa este de Malasia y a salto de ferri de la Isla Tioman. Pensaba que iba a ser complicado llegar a la frontera, pasar, buscar un transporte y llegar hasta Mersing y resultó muy sencillo, se compra el billete directamente en Singapur y el conductor del bus te indica los pasos para cruzar la frontera de Malasia que son muy rápidos y sin mucha gente, al menos cuando yo pasé. El autobús recorre por Malasia unos doscientos kilómetros que son una secuencia infinita de campos de palmeras dedicadas a la producción de aceite de palma. Hasta ahora no había visto demasiadas palmeras de estas y me resultó bastante chocante ver la concentración que hay en esta zona. Todos los campos que son cultivables están dedicados a la producción de aceite de palma. Estamos en el final de la época seca en esta zona y es en esta época cuando se queman todos los restos de cosechas pasadas con lo que se crea un ambiente como de neblina permanente debido al humo en suspensión en el aire. La visibilidad no es muy buena y siempre se respira cierto grado de contaminación. Hay zonas de mayor concentración y menor y días peores y mejores pero el ambiente está un poco enrarecido.

El sábado por la mañana cogí el ferri hasta la isla Tiomande Tioman. El trayecto dura dos horas y media. En el viaje me senté al lado de Bobby “El Fuego”, un tipo de veintiséis años de edad que lleva el negocio familiar de la producción de aceite de palma y vive en Kuala Lumpur donde tiene un negocio de fotografía que es lo que realmente le gusta hacer. Me contó un montón de cosas de su vida y su trabajo y sus expectativas y también se interesó bastante por mi viaje y mi vida. Pasamos unas horas entretenidas charlando. Me ofreció llevarme hasta Malacca en la costa oeste y relativamente cerca de Kuala Lumpur el martes y es muy probable que acepte la invitación. Es un personaje curioso y aparentemente muy amable y divertido, igual nos vamos juntos a las carreras de motos aunque esa es otra historia que ya veremos cómo acaba.

TiomanPulau Tioman es una isla bastante grande, unos veinticinco kilómetros de larga y once de ancha, con forma de tortuga según los locales. La principal actividad es el buceo y Snorkel. Es una isla muy turística, visitada por locales en los fines de semana y por extranjeros casi todo el año. Está época del año es la más tranquila en la isla ya que el monzón se aproxima y la isla queda casi desierta de noviembre a febrero. Las playas están casi vacías y no hay problemaTioman de alojamiento, hay pocos locales abiertos para comer y casi ninguna opción para conectarse a internet. Aun así, he encontrado un restaurante muy tranquilo y barato con buena conexión, una silla mirando al mar y algunos gatos en el lugar que he convertido en mi oficina para algunos trabajos que tenía pendientes y para ir actualizando el blog.

En la isla la principal actividad es el buceo y snorkel.
TiomanNo tengo licencia de buceo con lo que me fui a hacer snorkel. El grupo que me tocó en suerte estaba formado por cuatro chavales malayos, una turista francesa y mi menda. No tenía unas expectativas demasiado altas de lo que iba a conseguir ver y sin embargo es simplemente alucinante. Nos llevaron en una barca a motor hasta una isla a una media hora de la isla de Tioman de cuyo nombre no me acuerdo pero que el guía llamaba “Coral Island” y realmente lo es. Las aguas no son muy profundas con lo que con las gafas ves perfectamente hasta el fondo y se ven infinidad de corales, un gran jardín de coral debajo del agua, de todos los colores y formas. Hay peces blancos, amarillos, azules, morados, verdes, multicolor, blancos y negros, camuflados con el fondo, peces pequeños que nadan en grupos con forma de pez grande, bancos de peces que forman un gran cuerpo nadando, erizos, y mucho más. El espectáculo es grandioso y lo pasé de maravilla desde las diez de la mañana a las cinco de la tarde. Una gran actividad para quien tenga ocasión.

TiomanEn Mersing conocí a un par de chavales escoceses que viajan con una guitarra, amplificador y algún instrumento más. Se dedican a cantar y a componer sus canciones. Me pidieron que les grabara mientras cantaban una canción para enviar el vídeo a un amigo suyo que cumplía los cuarenta años y así, hablando, nos hicimos un poco coleguitas. Ellos se alojaban cerca de donde yo estaba y coincidimos el lunes por la noche en un local en el que iban a tocar algunas canciones. Con eso de la música en directo y el ambiente del lugar, nos dieron las tres de la mañana tomando cervezas y cantando (ellos claro). Una pareja muy singular y realmente hacen una música muy digna. Espero seguir en contacto y enterarme algún día de que se han hecho famosos, aunque creo que están muy fuera de los círculos comerciales. El tiempo lo dirá.

Singapur: varias ciudades antes de llegar a ….”esto”

LaosDesde Paksong, en el Bolaven Plateau en Laos, nos fuimos directamente a la frontera con Tailandia, son unos cien kilómetros y los primeros cincuenta son de bajada continua, con lo que el camino se hace bastante sencillo. Por el camino tuvimos que parar varias veces por lluvias intermitentes que suelen ser flojas aunque a veces se ponen intensas y no te dejan ver casi nada. No es que moleste mucho que te llueva con temperaturas de treinta grados, es la visibilidad lo que impide continuar tranquilamente con la ruta y más cuando vas por carreteras con cierto tráfico, como es el caso de la ruta hasta la frontera.

Pasamos la frontera sin ningún problema yDesayuno nos quedamos a dormir cerca para hacer al día siguiente los otros cien kilómetros que nos separaban de Ubon Ratchathani, más conocido como Ubon. En cuanto entras en Tailandia, la cosa cambia, las carreteras son muy rectas, casi llanas y el asfalto es muy bueno. Katanka avanza con facilidad por este terreno y sin embargo, yo me aburro y no me agrada tener coches todo el tiempo pasando a nuestro lado. Creo que ya lo comenté antes, circular en bicicleta por Tailandia no es muy divertido ni los paisajes son demasiado interesantes, salvo en rutas concretas y siempre buscando carreteras secundarias.

UbonDejé a Katanka en Ubon el día siete de octubre y me fui a pasar unos días con Ana en Yangon, aunque luego tuvimos que cambiar los planes y acabamos pasando unos días en Yangon y otros en Bangkok. Ha sido una semana en total y nos hemos dedicado a descansar y recuperar fuerzas y salud para luego separarnos de nuevo. En el aeropuerto de Bangkok, tú a Yangon y yo a Singapur, los vuelos salían a la misma hora y fue extraño ir a acompañarnos mutuamente al avión.

Ubon representa la típica ciudad de Tailandia, aparte de Bangkok, es de tamaño mediano tirando a grande, tiene algún centro comercial, mercados, río y una zona céntrica, alrededor de algún punto señalado, donde se organiza un mercado nocturno cada día. El mercado consiste en un montón de puestos de comida y bebida que los propietarios montan y desmontan cada día. Es sorprendente pasar por una plaza desierta a mediodía y volver al atardecer para ver cantidad de puestos de comida y mucha gente sentándose en improvisadas terrazas. Por lo demás este tipo de ciudades no tienen demasiada alma. Bangkok es mucho mayor y tiene zonas muy diferenciadas, desde la zona para turistas al Bangkokcentro financiero y de oficinas, pasando por barrios intermedios, el barrio chino y algunos parques. En general, es una locura de tráfico y ruido y se hace complicado moverse por la ciudad. Yangon está aún lejos del nivel de saturación de Bangkok aunque está cambiando a pasos acelerados hacia un modelo de ciudad muy similar.

VuelosDesde Bangkok me fui a Singapur. Llegar a Singapur es un choque para los sentidos. Nada más salir del metro me quedé impresionado con la cantidad de edificios altísimos que compiten por llevarse un trozo del horizonte visual. Es realmente impresionante ver esas moles de acero, hormigón y cristal. Son homenajes a la opulencia, cada banco o gran compañía compite con las demás por tener el edificio más impresionante, más alto, más moderno, más limpio, más sobrecogedor, más lejos de la escala humana y por supuesto, más caro. Las calles están impolutas y los jardines en perfecto estado gracias a una tropa de trabajadores venidos de Bangladesh e India. Las avenidas son anchas, sin mucho tráfico, todo muy civilizado y las aceras son anchas y están pensadasBangkok para que la gente camine o incluso se mueva en bicicleta. La gente va de un lugar a otro con un destino claro en sus mentes, es todo muy eficiente. En algún sitio he leído que Singapur es el segundo país más competitivo del mundo, el cuarto puerto por movimiento de mercancías y el lugar del mundo donde es más fácil hacer negocios. Se percibe en el ambiente que es algo diferente y sin embargo, también se ve a gentes con caras serias, con tics nerviosos que delatan su estrés. Esto tampoco lo había visto antes en Asia, en otros lugares sí.

Algunas fotos de Singapur y de sus obras de arte. Dalí parece gustar bastante por aquí.

SingapurSingapurSingapurSingapurSingapurSingapurSingapur

Bolaven Plateau: la huerta y cafetal de Laos

catarataHe estado unos días a medio gas por un resfriado. El jueves hicimos un día de descanso absoluto y recuperación y el viernes ya me encontraba mucho mejor. Con fuerzas renovadas nos fuimos desde Pakse (200 metros de altitud) hasta Paksong (1300 metros de altitud) en pleno Bolaven Plateau. La distancia no es mucha, sólo unos cincuenta kilómetros, sin embargo la carretera es siempre hacia arriba, no hay nada llano ni nada hacia abajo, es siempre hacia arriba. Así, la pendiente es liviana y se hace relativamente fácil… insisto, es siempre hacia arriba.

Unos quince kilómetros antes de llegar a Paksong el terreno es quebrado y los pequeños ríos y arroyos de la zona forman gran cantidad de cascadas. Visitamos algunas de ellas, cada cual más espectacular. En todos los casos se trata cataratade zonas privadas en las que cobran por entrar y suele haber un resort para dormir dentro del recinto. En todo caso, la entrada es muy barata y merece mucho la pena ver este espectáculo de agua y ruido, especialmente ahora que estamos al final de la época de lluvias y los caudales de los ríos son mayores que en otros momentos del año.

catarataPaksong es un pueblo difícil de definir, cuando llegué no estaba seguro de haber llegado. Es como una larga hilera de casas a ambos lados de la carretera que se extiende por casi dos kilómetros y apenas hay ninguna calle más. Luego descubrí que hay una manzana alrededor del mercado que es lo que se podría considerar como el centro aunque hay que ser generoso en la apreciación. Las gentes por aquí son muy simpáticas y no hay demasiados turistas. El ambiente en los pocos restaurantes del pueblo es muy agradable y la comida es muy rica y variada con mucha influencia de Vietnam.

El Bolaven Plateau es reconocido por la producción de café. Al principio y en una pasada por la carretera, sólo se ven pequeños huertos con cafetales, cuando te internas por algún camino o te detienes a indagar descubres que hay café plantado por todas partes, en ocasiones mezclado con los árboles de la zona que no se han querido o podido retirar. Hay grandes almacenes donde secafé procesa el café desde que se recoge hasta seleccionar los mejores granos, que pasaran a ser tostados en la fábrica de Café Dao que se encuentra en la ruta entre Pakse y Paksong. Algunos de estos almacenes son accesibles y en otros no te dejan entrar. En el que te dejan entrar, también te ofrecen beber un chupito de Lao-Lao y comer si te apetece. Parecen sacados de mundos diferentes, me gustaría saber a qué se debe, no llegué a indagar tanto.

tractorLa mecanización brilla por su ausencia y casi todas las granjas se autodenominan ecológicas y orgánicas. Creo que algunas lo son por vocación aunque la gran mayoría lo son por la imposibilidad de controlar la selva con productos químicos. No disponen de mucho material con el que trabajar en este sentido y he llegado a ver el abono vendido en bolsas de un kilogramo. Se ve algún pequeño tractor y algunos aperos básicos pero la mayor parte del trabajo se hace a mano. Los trabajadores para tareas intensivas puntuales, se recogen en los poblados, se les sube a un camión y se les devuelve al poblado al anochecer. Por supuesto no tienen derecho a ningún tipo de beneficio y me da que los salarios son bastante mezquinos. No son esclavos y sin embargo no parecen estar muy lejos de serlo.

A pesar de todo esto, el terreno es treinvernaderomendamente
fértil y la temperatura y humedad son perfectas para cualquier tipo de cultivo. Visitamos alguna plantación que producía sin apenas cuidados, sitios casi abandonados, con invernaderos casi destruidos por el sol y el viento y que aun así producen lechugas, repollo, tomates, pimientos, acelgas, calabazas, y otros muchos productos hortícolas que no conozco. En las plantaciones más cuidadas, la producción es brutal. Las cosechas se solapan unas con otras y es la auténtica invernaderodespensa de Laos y también se exporta producción a Vietnam. Una de las mejores plantaciones que vimos era de capital chino. ¿No era Dios el que estaba en todas partes? ¡Dios es chino!

También pudimos visitar una fábrica de ladrillos. El procedimiento es muy básico, se ladrillosmezcla la tierra, se llenan los moldes, se sacan los ladrillos, se secan en hileras, se meten en el horno, se cuecen y se sacan para venderlos. Una amable señora, seguramente la propietaria, me estuvo explicando el proceso con muy pocas palabras en inglés y muchos gestos. ¡Encantadora la señora! Me pareció un trabajo muy interesante y con una gran proyección. Creo que toda esta zona está ladrillosen pleno desarrollo y que muy pronto crecerá en todos los sentidos. La cantidad y calidad de terreno que queda por explotar es inmensa y seguro que los grandes capitales pondrán el Plateau en su punto de mira muy pronto, si es que no lo han hecho ya. Espero que sea para bien aunque, por supuesto, tengo muy serias dudas al respecto.

Cuatro mil Islas del Mekong

MekongEl domingo dormimos en la orilla oeste del río Mekong y el lunes madrugamos para cruzar al otro lado y seguir la carretera principal hacia una zona que denominan las cuatro mil islas. El “ferri” que nos cruza el río no es otra cosa que dos barcas de bajo calado que están unidas por unas tablas, que forman una plataforma, sobre la que pueden viajar personas, bicicletas y motos. Sólo una de las barcas lleva motor y suele estar equipado con una sombrilla de playa para dar sombra a la tripulación (un solo hombre obviamente) y a algún afortunado pasajero que consiga cobijarse del sol en el escaso espacio sombreado.

La carretera al sur hacia las islas es bastante llanaKatanka y muy recta. Se hace un poco pesada aunque el día estaba nublado y los kilómetros iban cayendo con fluidez. Para llegar a la primera isla, la más grande, que se llama Don Kong pensaba que debía tomar otro ferri y sin embargo me encontré con un puente muy nuevo y muy grande en comparación con cualquier otro de la zona. Por el puente apenas si había tráfico, pude pararme a tomar unas fotos en medio de la carretera sin riesgo de que nadie viniera a molestar.

PatosLa isla de Don Kong es muy tranquila y hay algunos alojamientos bastante confortables y varios restaurantes. El paisaje es mucho más verde que lo que hay fuera del río. Hay muchos búfalos de agua, patos y otros animales de granja, hay campos de arroz y diversos huertos con todo tipo de cultivos. La percepción es que se trata de un lugar que hubiera podido autoabastecerse de alimentos en ciertos momentos, un pequeño oasis dentro del río. La gente es aún más tranquila aquí que en el resto del país, no pasa casi nada y, sin embargo, es está placidez y relajación algo absolutamente fascinante. Hay que tomárselo con calma para no acabar atacado de los nervios aunque esto, a estas alturas no cuesta demasiado.

En Don Kong conocí a una pareja de Argentinosargentinos (Juliana o Julie y Venceslao o Vence) que también estaban viajando en bicicleta. Ellos vienen de Vietnam y se van al sur para no encontrarse con las montañas del norte. Antes estuvieron en Nueva Zelanda trabajando un año en todo tipo de cosas y así ahorrar para poder viajar, y de allí salieron con sus bicicletas nuevas hacia indonesia y luego Vietnam. Son una pareja muy joven y con gran espíritu y seguro que un maravilloso futuro por delante. Creo que iban un poco obsesionados con las montañas, lo cual tampoco me parece timoratoArgentinos sino más bien respetable y consciente. Fue un verdadero placer charlar con ellos (en castellano) del viaje, de política, de la humanidad y de varias cosas más.  Decidimos seguir juntos una jornada al sur, ellos luego siguen hacia Camboya y nosotros regresamos a Pakse. Pasamos un par de días a gusto con compañeros de ruta, quizás sea porque fueron sólo dos días…
De Don Kong hasta Don Dep fuimos combinando tramos en ferri para cruzar de una isla a otra y trayectos a través de las islas. El recorrido estaba embarrado y se hacía un poco intenso aunque esto no fue ningún problema y desde luego no impidió que el paseo fuera de una belleza extraordinaria y todo un descubrimiento para los sentidos. Al final del trayecto nos esperaban las cascadas que el Mekong forma antes de entrar en Camboya. No es que sean muy espectaculares ni bonitas y, sin embargo, son únicas, son las cataratas del Mekong. ¡Anda que no llevo tiempo al lado de este río que parece un chocolate con leche claro moviéndose lentamente para verlo ahora saltando por entre las rocas y formando este escándalo tan impropio de él!

Me despedí por la noche de mis nuevos amigos argentinos y por la mañana un pequeño paseo por las islas y cruzar a la Cataratas del Mekongorilla este del río para tomar un autobús (camión de transporte local adaptado para pasajeros en esta ocasión) de regreso a Pakse. No teníamos ninguna necesidad ni intención de hacer ciento cincuenta kilómetros por la misma aburrida carretera. Hoy estamos en Pakse, pensábamos haber subido al Bolaven Plateau pero llevo unos días que no me encuentro muy bien por un pequeño resfriado y supongo que bastante desgaste físico así que hoy es día de desayuno tranquilo, escribir, leer, buenos alimentos, siesta y nada más.