Parece que esta vez he dado con la puerta correcta. He llegado a las ocho o así a la frontera y después de que un amable policía me indicara que no tenía que hacer la cola como todo el mundo si no dirigirme a la ventanilla de no tailandeses ni birmanos (vamos la del resto del mundo que en este caso éramos claramente minoría) la cosa fue rodada. La policía de fronteras no tenía pinta de corrupta (tampoco sería la primera vez) y además han sido bastante amables sobre todo en el lado Birmano.
Haciendo los trámites de pasaporte me he encontrado con una pareja de ingleses que llevaban mi mismo camino. He pensado que compartir un coche para adentrarme en zona menos inexplorada, pasar las montañas y descansar un día no era una mala idea, así que me he montado con ellos en el primer coche que salía hacia Hpa An. El conductor un loco, la carretera hecha un cromo, el coche se paraba cada poco por suciedad en el filtro del depósito, el conductor se ha pasado por su casa a saludar, se han montado dos espontáneos que nos han hecho ir un poco apretados
y aún con todo esto, el viaje ha sido como un bálsamo para mí. Hemos avanzado unos ciento cincuenta kilómetros que me permiten asegurar que el viernes llego a Yangon. De hecho, voy a visitar esta zona un poco más tranquilamente en la medida en que pueda. Esto me va a obligar a tirar de autobuses, barco y tren pero realmente no me importa mucho.
Hpa An es una ciudad mediana con un mercado atestado de puestos en los que se vende todo tipo de productos, algunos los puedo identificar y otros no. El mercado da una sensación de pobreza, de no tener mucho más de lo imprescindible y sin embargo te encuentras con que venden también flores y algunos artículos meramente ornamentales.
Hpa An está bañada por el río Thanlyin. Es un río muy ancho y del que sacan al menos pesca y arena para la construcción. Drenan el fondo del río con unos barcos no muy grandes y consiguen con mucho trabajo y esfuerzo sacar arena. El proceso es muy curioso, he pasado buena parte de la tarde observándolo.
Hoy he aprendido algo nuevo del Budismo. Resulta que en todos los templos hay una especie de cúpulas con forma de sombrero y en las cuatro esquinas de la plataforma que forma la base de estás cúpulas y en los cuatro puntos medios de cada lado de la base hay ocho altares con Buda allí para que lo vayan a rezar. Pues bien, dependiendo del día de la semana en que hayas nacido tienes un lugar diferente de esos
ocho para rezar. Cualquiera que esté leyendo atentamente ahora es cuando preguntará por el octavo altar, ese para quién es. Resulta que es para los nacidos el miércoles por la noche algo que ellos llaman Yahoo o al menos así lo ha pronunciado el chico que me lo ha explicado. Es decir que si naces un miércoles por la noche ya te estas quitando las colas para los rezos, primera ventaja, y no sé qué más implicaciones tiene pero seguro que hay más. En el momento en que estaba visitando el templo no había mucha cola para rezar pero quién sabe si en las horas punta…
También he aprendido que los monjes budistas escriben y leen un idioma que no es el Birmano ni el Tailandés ni nada de eso y, sin embargo, es un idioma común a todos los budistas. Sólo los que han estado como monjes conocen este idioma y se lo van transmitiendo a los jóvenes estudiantes para monjes. Viene a ser algo así como el latín hace algunos años que
ya sólo lo hablaban los curas y dudo mucho que supieran bien lo que decían. Ahora el latín ha quedado para cuatro tipos raros como mi tío Chema y para que algunos se puedan lucir diciendo el nombre científico de algún árbol u algún elemento farmacéutico. Desconozco cuál será el final de este idioma budista. Atentos a las bicicletas con dos sitios para pasajeros, no tienen desperdicio.
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