Hoy es la luna llena de Kason. Resulta que el mes de mayo es muy importante para los budistas ya que es el mes en que nació, se iluminó y murió Buda. En el día de la luna llena de Kason se lleva agua al árbol de la iluminación y si no tienes uno cerca pues a la pagoda. Además se llevan unos dulces para el desayuno de los monjes y ofrendas en forma de árboles con hojas formadas por billetes (pequeños) y algunas otras ofrendas.
El caso es que desde que entré en Myanmar hasta que he salido hoy han pasado cuatro
semanas y, quitando la primera semana que estaban con los preparativos de “Water Festival”, el resto hemos pasado por la semana del festival, luego una semana de celebraciones de novicios (lo que viene a ser el equivalente al bautismo aunque aquí lo hacen más mayores) y ahora la semana de la luna llena de Kason. A pesar de que la luna llena ocurre en una fecha concreta (este año es precisamente hoy), los preparativos ocurren durante toda la semana anterior y se ven desde varios días antes procesiones a última hora de la tarde con mujeres arregladas llevando obsequios a los monjes y hombres no tan arreglados, un poco bebidos y llevando los árboles con dinero y haciendo todo el ruido de que son capaces con gongs, platillos, cañas de bambú y unos bombos muy largos que llevan con ruedas o portados entre varios.
Para llegar hoy a Mae Soi en el norte de Tailandia he tenido que volar desde el lago Inle hasta una localidad fronteriza en el lado de Myanmar y luego cruzar la frontera. Esta vez nadie me ha preguntado cuándo voy a salir de Tailandia y no he tenido que dar muchas explicaciones. Es cuando llegas desde Europa que te ponen más pegas para dejarte entrar en el país aunque siempre se puede arreglar con una reserva de vuelo falsa y un poco de imaginación. A Katanka la han subido al avión sin ningún problema. Hemos desmontado la rueda delantera y quitado presión de las ruedas y que en la altura y fuera de la cabina de pasajeros se pierde mucha presión y las ruedas podrían reventar. El avión ha llegado con más de una hora de retraso y después de aterrizar se ha producido un conato de incendio en el tren de aterrizaje (ya habíamos bajado todos del avión), por lo demás es un vuelo plácido y muy corto.
Al llegar a Mae Soi he entrado en un Tesco (en Tailandia hay muchos) con la única idea de comprobar el saldo de mi tarjeta de teléfono local y comprar agua. Al entrar me he dado cuenta de que el local tiene aire acondicionado, no recuerdo haber entrado en ningún sitio con aire acondicionado en Myanmar salvo algún hotel señalado. También he visto que tenían casi de todo, no me he podido resistir y me he comprado un batido de chocolate que estaba helado y …, bueno, ya sabéis, sabía a chocolate como los batidos que todos conocéis. Me ha parecido una delicia, un lujo y hasta un pequeño pecado.
Cuando salía de Myanmar tenía esa sensación de fin de vacaciones. De marchar de un sitio al que no sabes cuándo volverás y me ha causado cierta tristeza. En todo caso, creo que me he dejado mucho por ver y que he de volver no tardando y aun así no he podido evitar esa sensación. Ahora empiezo otra vez el viaje como si la hoja estuviera en blanco. Ya no me acuerdo de las pocas palabras que había aprendido en tailandés y tendré que volver a aprender lo básico. Tengo que volver a acostumbrarme a que Katanka vaya por la izquierda, hoy hemos creado un poco de confusión en el pueblo y tengo que volver a manejar la moneda local y realizar el cambio a euros para entender lo que pago por las cosas. En fin que volvemos a empezar. Algo ya tenemos caminado y aprendido, espero.
Os dejo unas fotos de la pagoda de Kakku. Fuimos ayer Katanka y yo hasta allí a través de las montañas y vuelta hasta Nyaung Shwe. En total más de cien kilómetros de montaña y gran paliza por el calor. La pagoda hay que reconocer que merecía una visita, tiene 2.478 estupas alrededor del templo central. Al
parecer el origen de estas construcciones es funerario y representan la tierra y el camino que Buda enseñó hacia el nirvana. Cuantos más círculos tiene la sombrilla, más sagrado es el sitio. En lo alto tienen colgadas hojas de metal y campanas que suenan con el viento. Pasear entre todas estas estupas sin nadie a tu alrededor causa sensaciones místicas y de cierto temor y pequeñez. Un cementerio muy especial.

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Parece que esta vez he dado con la puerta correcta. He llegado a las ocho o así a la frontera y después de que un amable policía me indicara que no tenía que hacer la cola como todo el mundo si no dirigirme a la ventanilla de no tailandeses ni birmanos (vamos la del resto del mundo que en este caso éramos claramente minoría) la cosa fue rodada. La policía de fronteras no tenía pinta de corrupta (tampoco sería la primera vez) y además han sido bastante amables sobre todo en el lado Birmano.
y aún con todo esto, el viaje ha sido como un bálsamo para mí. Hemos avanzado unos ciento cincuenta kilómetros que me permiten asegurar que el viernes llego a Yangon. De hecho, voy a visitar esta zona un poco más tranquilamente en la medida en que pueda. Esto me va a obligar a tirar de autobuses, barco y tren pero realmente no me importa mucho.
Hpa An está bañada por el río Thanlyin. Es un río muy ancho y del que sacan al menos pesca y arena para la construcción. Drenan el fondo del río con unos barcos no muy grandes y consiguen con mucho trabajo y esfuerzo sacar arena. El proceso es muy curioso, he pasado buena parte de la tarde observándolo.
ocho para rezar. Cualquiera que esté leyendo atentamente ahora es cuando preguntará por el octavo altar, ese para quién es. Resulta que es para los nacidos el miércoles por la noche algo que ellos llaman Yahoo o al menos así lo ha pronunciado el chico que me lo ha explicado. Es decir que si naces un miércoles por la noche ya te estas quitando las colas para los rezos, primera ventaja, y no sé qué más implicaciones tiene pero seguro que hay más. En el momento en que estaba visitando el templo no había mucha cola para rezar pero quién sabe si en las horas punta…
ya sólo lo hablaban los curas y dudo mucho que supieran bien lo que decían. Ahora el latín ha quedado para cuatro tipos raros como mi tío Chema y para que algunos se puedan lucir diciendo el nombre científico de algún árbol u algún elemento farmacéutico. Desconozco cuál será el final de este idioma budista. Atentos a las bicicletas con dos sitios para pasajeros, no tienen desperdicio.