Vientiane: ¿última parada en Laos?

VientianEl lunes volvimos a hacer Katanka y yo una de esas etapas maratón. Recorrimos la distancia que separa Vangvieng de Vientiane, algo más de 150 kms. El terreno no era muy complicado y madrugamos mucho para no pasar demasiado calor. Dependiendo de las zonas, prefiero llegar a un lugar con cierto interés cansado y luego tomarme un par de días para visitarlo como en este caso que no partir la ruta en dos jornadas tranquilas con parada en algún lugar conveniente en el camino y sin demasiado que ver. Tampoco me va mal hacer un día mucho y otro nada a nivel físico, ahora estoy cada vez menos cansado físicamente aunque también es verdad que ya no hay tantas cosas que me sorprendan y sin embargo Vientián lo ha hecho.

Vientiane es la capital de Laos. Durante muchos años lo fue Luang Prabang que visitamos hace unos días y Vientiane lo es ahora. La historia de Laos y, en general, de toda esta zona del mundo está plagada de guerras, invasiones y cambios tanto en las capitales de los países como en las fronteras entre los propios países. VientianPrecisamente acabo de visitar el Museo Nacional de Laos, un edificio de dos plantas de la época colonial francesa en el que se explica con bastante detalle la última etapa de la historia del país, sobre todo lo relacionado con el Pathet Lao (grupo marxista parecido y apoyado por el Viet Cong de Vietnam) y su lucha contra el colonialismo francés y el imperialismo de USA. Obviamente cuentan la historia desde su lado, como pasa siempre con los vencedores. Para cualquier occidental no deja de ser este hecho una oportunidad de oír por una vez la historia contada desde otra óptica y así dejar de basarnos en las películas norteamericanas para conocer y opinar acerca de hechos que han ocurrido hace realmente poco tiempo.

NagaEn la exposición del museo se pueden ver algunos de los “juguetes” que usaron los estadounidenses para combatir contra los revolucionarios del Pathet Lao. Las imágenes son siempre fotos de soldados estadounidenses huyendo, algún avión abatido, prisioneros capturados por el ejército del pueblo y movimientos de tropas con cabeceras tipo “avance del ejército de liberación en campo abierto” mientras en la foto se ve a unos veinte soldados cruzando un puente de bambú. Hay fotos de los héroes de guerra y algunas fotos de las obras de construcción de carreteras. Si no fuera porque ya me he dado una vuelta por el país podría llegar a pensar que hay una red viaria moderna y densa. Quiero decir con todo esto que no es bueno quedarse con una sola versión en ningún caso y leer, viajar e informarnos nos hace más capaces de valorar el pasado y enfrentar el futuro. En el museo tuve también la oportunidad de asistir a la captura de una serpiente de algo más de un metro de largo que se había escondido detrás de un cajón que contiene una maqueta de una zona en guerra. Cultura y naturaleza salvaje aunados en un solo lugar, fantástico.

Vientiane es una ciudad de tamaño mediano. VientianEl centro está bastante comprimido entre el río Mekong y tres calles paralelas a este. La ciudad es completamente diferente por la mañana, a mediodía y por la noche. Es como si fueran tres ciudades en una sola, es fascinante ver como una plaza que parece un solar por la mañana, se convierte en un centro de terrazas y ocio por la noche. El tráfico que es denso por la mañana se ralentiza a mediodía, los comercios cierran unas horas y todo se queda en calma salvo algunos restaurantes locales donde se acercan a comer su sopa de noodles los trabajadores de los diferentes negocios en el centro. Los restaurantes son de lo más variopinto, creo que he visto comida de todo el mundo, sólo me falta ver un restaurante de comida española para confirmar.

VientianLa zona del río Mekong es como una especie de paseo marítimo. Por la mañana pronto, se ve a gente haciendo algo de deporte, el resto del día se queda desolada, y por la noche se llena de gente haciendo deporte, paseando, se monta un mercadillo en un parque cercano, todo el paseo se llena de terrazas de restaurantes para tomar algo o cenar, hay música en directo, chavales haciendo Break-Dance, parejas que se llevan su propia cena y montan un picnic allí mismo, turistas, ciclistas, patinadores, niños y mayores. Es como si todos quisieran estar en el mismo sitio a esa hora independientemente de que unos prefieran hacer compras y otros hacer fotos del atardecer. Lo mejor de esto es que es uno de esos sitios Vientianque te gustan más cuando has ido más veces.

Mañana nos vamos a la frontera y de nuevo volvemos a Tailandia. La frontera está a unos veinte kilómetros y nos quedaremos en la primera localidad de Tailandia que está muy cerca de la frontera así que es jornada tranquila de enseñar pasaporte y esas cosas. Luego rumbo al sur hasta Ayuttaya y de ahí un poco de descanso de pedalear y algo más de playa, islas, y esas cosas.

Vangvieng: paisaje y paisanaje

VangviengLlegamos ayer a Vangvieng en autobús. La distancia desde Luang Prabang era mucha, nos hubiera llevado tres días en la carretera y ahora no nos sobra el tiempo, si queremos estar el día dos de junio cerca de Bangkok debemos empezar a movernos un poco más deprisa. Esto no quita para que nos hayamos quedado un día en Vangvieng para visitar un poco los alrededores de la ciudad. Vangvieng está en una zona de poca elevación (unos cuatrocientos metros sobre el nivel del mar) surcada por pequeños ríos por todas partes y salpicada de montañas de origen Kárstico. El paisaje es sobrecogedor, son esas montañas imposibles que alguna vez hemos visto en documentales o películas y están ahí, casi al alcance de la mano con esa orografía que parece irreal, imposible de ciencia ficción y sin embargo es real y es tangible.

La ciudad se convierte en foco de turistas con Vangviengmochila, rubios y occidentales, de turistas venidos de Corea y otros países asiáticos y de turistas locales, especialmente los fines de semana. En varios sitios nos dijeron que el hotel o casa de huéspedes de turno estaba completo algo que no nos ha pasado hasta ahora en ningún sitio. El centro de la ciudad es un maremágnum de restaurantes, casas de huéspedes, hoteles, agencias de viajes, masajes y todo eso que nos gusta tanto a los turistas y viajeros. El enclave de la ciudad, a orillas de un río y entre las montañas hace que sólo haga falta moverse unos kilómetros o centenares de metros para estar en medio de ese paisaje tan espectacular que abunda por esta zona.

KatankaHoy hemos madrugado poco, anoche llovió bastante y esta mañana seguía nublado, y nos hemos ido a dar una vuelta por los alrededores de la ciudad. El día ha estado nublado lo cual no creo que le reste mucho esplendor a las montañas, valles y ríos. En muchas montañas hay cuevas producidas por la erosión de la roca por efecto del tiempo y el agua, en todas las cuevas hay algún buda o templo o similar y en algunas han montado pequeñas atracciones para justificar el pago de un peaje por parte de los turistas. En el recorrido hemos estado acompañados en algunos tramos por una tropa de karts conducidos por felices coreanos acompañados de sus parejas que se dirigían a un campo para practicar tirolinas y nadar en la poza artificial al lado de una cueva con su buda reclinado. El paquete completo, que no falte nada.

El paseo ha sido simplemente alucinante por Vangvienglos paisajes sin olvidar los paisanajes. Al pasar por un pueblo me han llamado desde un grupo de gente que andaba celebrando el domingo. Me han invitado a comer y beber y beber otra vez y no he querido ser desagradecido ni parecerlo por un solo momento. El grupo que me ha invitado estaba formado por hombres y mujeres en proporción similar, subidos en una plataforma no muy grande hecha de bambú, con comida en el centro y algunos bailando al fondo, todos agrupados y pasándoselo bastante bien por lo que he podido entender. El lugar remoto y el escenario precario y sin embargo no faltaba el equipo de audio con música de Laos y un micrófono para que cada uno cantara las estrofas que se sabe de la canción que sonaba en cada momento. En un momento dado me he visto cantando el “lalala” estilo Masiel con el micrófono en la mano. Por suerte sólo sabéis esto porque os lo cuento, de lo contrario me daría mucha vergüenza.

VangviengCon más cerveza y laolao (bebida local bastante parecida al orujo) de lo debido para conducir cualquier vehículo he conseguido abandonar la reunión familiar después de agradecer a todo el mundo la hospitalidad. Por suerte ya no me quedaba mucho para llegar a Vangvieng. Antes de entrar en el pueblo me he parado en el río a darle un fregado a Katanka que se había puesto de barro hasta las trancas. En el río he coincido con una pareja de franceses que viven en Vientiane y estaban de fin de semana. Había un par de niños jugando y bañándose que, al cabo de un tiempo prudencial, se nos han acercado a salpicarnos con agua y con los que he estado jugando a hacer ranas con las piedras del río durante más de una hora. En este país las cosas funcionan así, en general son muy buena gente pero se toman su tiempo. Si quieres tener alguna interactuación con los locales debes permanecer en el mismo sitio un tiempo prudencial, sin agobios y sin prestar mucha atención a lo qué puede estar pasando a tu alrededor. Cuando ya consideran que eres un elemento más del paisaje o que ha pasado el tiempo necesario (no sé para qué, pero necesario), se te acercan y te ofrecen comida, bebida, conversación o simplemente juegan contigo como en el caso de estos niños. No suelo sacar fotos de esto momentos, seguro que me arrepentiré en el futuro, ahora me parece lo correcto, no quiero estropear el momento sacando el móvil para hacer una foto.

Con todo esto he acabado bastante cansado, Vangvienghe comido algo y me he retirado a mis aposentos a escribir estas líneas y echarme una pequeña siesta. Mañana se plantea otro día duro, queremos llegar a Vientiane que está a algo más de 150 kms de Vangvieng y, para esto, habrá que madrugar y pedalear mucho. Así vamos alternando días de nada, poco y mucho pedalear según conveniencia. Mucha gente me preguntó si no iba a entrenar para el viaje, hoy puedo decir que el entrenamiento ha concluido y no ha habido que tirar de bicicleta estática ni de gimnasio. Entrenamiento sobre la marcha lo llamo.

Luang Prabang: feliz día

Luang PrabangDesde Nong Khiaw mi intención era subirme en una barca con Katanka y hacer los cien kilómetros por el río que separan esta localidad de Luang Prabang. Como es la época seca el río no lleva mucho caudal y además no hay muchos turistas por la zona con lo que mi plan se vio desbaratado (otra vez) y en lugar de un día de cumpleaños placentero en una barca tuve un día de carretera y muchos kilómetros. Hicimos 150 kms el día de mi cumpleaños desde Nong Khiaw hasta Luang Prabang (por carretera es bastante más largo que por el río. Madrugamos mucho y el trayecto no fue nada duro así que llegamos a Luang Prabang cansados y satisfechos de haber conseguido realizar ese recorrido.

Por el camino nos encontramos con un par de parejas de franceses que están viajando en bicicleta por la zona. Las dos parejas iban en sentidoLuang Prabang contrario al nuestro. La segunda que encontramos viajaba en una bicicleta tipo tándem y convertible de esas en las que uno de los viajeros va tumbado dando pedales. Una máquina muy bonita e interesante, llevaban hasta cargador para el teléfono en la bici. Como todo tiene su cara oculta, tenían un problema con el cable del cambio que estaba roto y, al ser una bici tan especial, no podían encontrar repuesto tan largo como necesitaban. Esas cosas que nunca contamos y que se pueden convertir en grandes inconvenientes como llevar una china en un zapato o algo parecido.

Luang PrabangLuang Prabang es una ciudad muy importante  en Laos, fue capital del reino por muchos años y ha sido declarada patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Además se encuentra en un cruce de caminos entre  Vientiane (la capital de Laos) por el sur, China al norte, Vietnam al este y Tailandia al oeste. Con todos estos datos agitamos un poco y ya lo tenemos, está plagada de turistas. El centro está formado por una pequeña península entre el río Mekong y el  río Khan formada por apenas cuatro calles paralelas al Mekong y sus callejuelas perpendiculares. Esto hace que la concentración de turistas en el centro sea sobrecogedora, no me lo esperaba, buscaba civilización y me encontrado a todos los rubios y no rubios de la zona en el mismo lugar y momento. Me he descubierto a mí mismo sacando fotos de los grupos de turistas porque me parecen extraños, como si yo no fuera uno más que lo soy.

La parte buena es que aquí hay de todo. Hay Luang Prabangpan, hay helados, pasteles, pizza, hamburguesas, hay comida local, tailandesa, vietnamita, coreana, no he encontrado tortilla de patata aunque creo que si dedico un poco de tiempo a buscar la encontraré también. El jamón serrano lo descarto, eso sí. Me han llegado algunas fotos de jamón que se agradecen por el cariño aunque sólo consiguen agravar la añoranza. Hay todo tipo de alojamientos, desde casas que acogen huéspedes como si fuera un pueblecito perdido en la selva hasta hoteles lujosos. Hay agencias de viajes que te solucionan cualquier problema que puedas tener y te venden el billete que necesitas para llegar a ese sitio que quieres visitar. No está mal aprovecharse de estos temas de vez en cuando. Yo me he ido en barca a una localidad cercana a ver unas cuevas con budas y esas cosas. En realidad no Pak Oume importaba el destino sólo quería ir por el Mekong en barca por una vez ya que lo he estado intentando y parecía que no iba a ser posible. Así me quito ese tema de encima, seguramente tendré muchas más ocasiones de hacerlo y sin embargo era algo que me tenía ya un poco intranquilo. Volveré a dormir a pierna suelta.

Mañana nos vamos a Viangvieng, esta vez en autobús, tengo aún mucho que recorrer y mi tiempo para llegar a Pattaya se agota. A veces creo que he entrado en una espiral de viaje demasiado lento y sin embargo no debería preocuparme demasiado ya que tampoco es que vaya a ninguna parte en concreto. En fin, igual no es tan malo combinar algunos días de viaje muy tranquilo y avanzar poco con otros enMekong los que tengo fecha y lugar a los que llegar y me muevo un poco más. La intención es seguir hasta Vientiane en ruta con Katanka y luego ya veremos cómo podemos afrontar el resto.

El día veinte recibí un montón de felicitaciones. Igual no os he contestado a todos como debería así que aprovecho para enviaros un abrazo muy fuerte a todos y agradeceros la felicitación. A los que se les haya pasado, también se lo agradezco, yo soy experto en olvidar fechas señaladas aunque eso no quiera decir que no desee lo mejor para los seres queridos. Ya lo sabéis… ¿No? Creo que hasta Atardecerhubo una fiesta de mi cumpleaños en la que yo estaba invitado aunque nadie esperaba que llegara a tiempo. He visto las fotos y parece que no estuvo mal. Supongo que la excusa no era mala y el detalle de que el cumpleañero no estuviera tampoco hay que tomárselo muy en serio.

Nong Khiaw: magia en la carretera

Nuang KhiawAyer decidí avanzar un poco más ya que los días pasan y me muevo poco. Me entretengo en visitas cortas y excursiones y así se me pasan los días y no estoy avanzando demasiado. Mi objetivo es ahora llegar a Pattaya el día dos de junio. La parte de recorrido que tengo que hacer por Tailandia no me importa hacerlo más deprisa, me gustaría poder hacer la visita de Laos de forma más tranquila y visitar las cosas pausadamente y por eso me estoy centrando sólo en la parte norte de Laos y aun así me tengo que empezar a mover un poco más. El caso es que cogí un autobús que me acercaba a unos treinta kilómetros de Nong Khiaw desde donde tenía la intención de coger una barca por el río para llegar a Luang Prabang.

El autobús salió a las nueve de la mañana de la estación de Luang Namtha a unos doce kilómetros del centro de la ciudad. Teníamos que recorrer 180 kilómetros y luego me quedaban otros treinta con Katanka para llegar a nuestro destino. Al principio el trayecto iba de forma normal, no avanzábamos muy deprisa por las paradas constantes para recoger a viajeros en los poblados o en cualquier lugar en el que un viajero lo solicite pero íbamos recorriendo los kilómetrosCarretera convenientemente. A las diez y media o así el conductor hizo una parada para ir al baño en medio de una recta de la carretera donde no había nada más que campo alrededor. A las once y media paramos a comer en Oudomxai, la localidad más grande en nuestro recorrido.

A partir de ese punto la cosa se complicó. La carretera estaba en obras y transitaba por un terreno con constantes subidas y bajadas. Había que parar en muchos lugares para dejar pasar tráfico alterno o simplemente porque las máquinas estaban trabajando en todo el ancho de la calzada y había que esperar a que una retro-excavadora cargara un camión de tierra o que unos operarios pusieran brea en un tramo para asfaltar. Con todas las paradas y el avanzar lento de nuestro autobús el tiempo fue corriendo y no llegábamos a la localidad en la que yo me bajaba. Hubo un momento que pensé que ni siquiera llegaríamos de día a este punto. A las cuatro y veinte de la tarde el conductor paró el autobús y me anunció que era mi parada.

Aquí anochece a las seis y media aproximadamente y aún tenía que hacer los treinta kilómetros a mi destino Carreteraen Nong Khiaw. Sin entretenerme demasiado me puse en marcha. El cielo estaba nublado y amenazaba tormenta por todos los lados. Empezaron pronto a caer unas pocas gotas que por esta zona suelen ser el presagió del diluvio universal. Sin embargo no acababa de llover ni aclaraba y mientras nosotros íbamos avanzando a buen ritmo. Con la lluvia dispersa que caía y las nubes la temperatura era muy agradable para anda en bici. El único inconveniente es que me estaba poniendo poco o poco como una sopa pero de eso ya me ocuparía cuando tuviera que parar ya que no estaba claro si el cielo se abriría o caería la del pulpo.

Así avanzamos por un terreno con pequeñas subidas y bajadas que enfilaba directamente hacia un grupo de montañas casi verticales en el fondo del horizonte. Al llegar a las montañas la carretera giró a la derecha y luego aCarretera la izquierda y allí estábamos circulando entre dos montañas impresionantes con el río a nuestra derecha en un cañón muy estrecho y a sólo unos kilómetros de Nong Khiaw. El sol estaba cayendo y entonces apareció a nuestra espalda por debajo de las nubes, seguían cayendo gotas, avanzábamos hacia nuestra propia sombra, las montañas nos observaban desde ambos lados, el viento estaba en calma, la sensación de plenitud, un escalofrío por la espalda, sentimiento de poder, de felicidad, momento mágico. Estos son los pequeños momentos que hacen que un viaje se recuerde, lo que separa una experiencia de un enriquecimiento. No es fácil de explicar, me hubiera gustado que lo hubierais sentido.

KatankaEn este momento tan mágico me acordé de una persona muy especial que lo está pasando muy mal. Intenté enviar la energía que sentí en ese momento de forma telepática para que le infunda ánimos y se recupere del bache de ahora y le de fuerzas para encarar lo que venga que sabemos que no será sencillo, ni fácil, pero que superará como ya ha hecho otras veces. Bea, sabes que te llevo en el corazón. Un beso.

Muang Sing: al lado de China

PobladoDespués de la ruta de dos días por la jungla estuve un día en cuidados intensivos. Sauna, masaje, buena comida y mucha cama fueron mis actividades y el efecto fue bastante positivo. Tenía el muslo de la pierna izquierda como una tabla y una amable señorita estuvo una hora dándome masaje en la zona dolorida. Cando terminó volví a notar cierto movimiento en mi masa muscular (debería poner esto en mayúsculas) pero he estado dos días más dolorido a consecuencia del masaje. Supongo que es lo normal y lo cierto es que ahora estoy mucho mejor.

CarreteraHe pasado tres días con Katanka en Muang Sing. Está a sólo sesenta kilómetros por una carretera que circula al lado de un río y luego sube y baja una montaña. Es un paraje espectacular y un paseo formidable para hacer en bicicleta. Por el camino hay varios poblados de diversas etnias, plantaciones de árbol del caucho, arrozales, la jungla y un montón de curvas. Tanto al ir como al volver me he levantado muy temprano y así consigo llegar a mi destino sin que el calor sea agobiante. Ahora llueve casi todos los días y no sé si será por la altitud o por la lluvia pero lo cierto es que las temperaturas ya no son tan agobiantes como hace un mes.

En Muang Sing la influencia de China se percibe por todas partes. La ciudad es en sí un gran mercado chino. Desde la maquinaria a las motos pasando por la comida, los productos del mercado, las tiendas, los cultivos,… todo está orientado hacia el vecino grande y poderoso. En el mercado se encuentran productos importados de China, mucho plástico, algo de latón y todo con ese aspecto de dibujos animados que hace que, en apariencia,  sea un producto bueno y de calidad. Copias de todas las marcas que se os puedan venir a la cabeza las encuentras a la venta en Muang Sing.

BananasLos cultivos que realizan los campesinos de la zona siguen estrictamente la demanda China. Si se paga bien el látex se plantan los árboles del caucho, si hacen falta plátanos, se arrancan los árboles del caucho y se plantan plátanos, y así sucesivamente. Lo único invariable es el arroz, dónde se puede sembrar arroz no hay dudas, es el elemento primordial de la dieta local. En Muang Sing se ve algo de mecanización en el campo. Algunas máquinas parecen juguetes sacados de un ToysR´Us para mayores y casi con toda seguridad están más tiempo en el taller que en los campos aunque no dejan de ser máquinas que aumentan de modo exponencial la capacidad de producción de los campesinos.

cosechadoraMuang Sing es una población en desarrollo visible. Se pueden ver construcciones nuevas por todas partes. El hotel en el que me quedé llevaba un mes abierto. He visto una construcción en la que estaban trabajando con dos hormigoneras a la vez. Los camiones con grava y arena hacen cola a la entrada de los pueblos para llegar a sus destinos. Los hombres se acercan a la báscula municipal por la mañana donde esperan a que llegue un camión que necesite algunos trabajadores para cargar y descargar. No se trata de grandes construcciones, son casas sencillas hechas de ladrillo y hormigón que, por comparación con las chozas de madera y hojas secas, son un gran avance. Sólo puedo explicar este maremágnum constructivo por la cercanía con el mercado chino y los beneficios que esto Mercadoacarrea a la población de la zona. Desconozco el grado de sostenibilidad que puede tener este crecimiento y si habrá una burbuja inmobiliaria en Muang Sing, el caso es que la situación es muy diferente de la que he percibido en el resto de lugares que he visitado hasta ahora.

En los poblados alejados de la ciudad donde viven las minorías étnicas de las muchas que hay por aquí la situación es muy diferente. Cultivan lo que se demanda desde China sin olvidar que ellos también tienen que cubrir sus necesidades. Siguen viviendo en casas de madera, paja y zinc y el tiempo parece ir mucho más despacio en estos lugares. Llegar a estos poblados por tus propios medios es una gran experiencia. Ya no son lugares donde no hayan visto turistas, en todos los pueblos hay una televisión al menos y grandes antenas parabólicas y aun con todo la sensación de estar en otra época, en otro mundo, con seres de otra dimensión se sigue manteniendo. A veces consigo interactuar Pobladocon algunos de los pobladores de estas aldeas y otras veces nos quedamos en el saludo, me paseo por allí, ellos comentan lo que sea que comenten, a veces se ríen, supongo que de mí y me voy a seguir mi camino tan ricamente y otras veces me invitan a sentarme, a comer algo, prueban a subirse en Katanka y conseguimos intercambiar información básica como si viajo sólo, de dónde soy y cosas así. No hemos hablado de las elecciones del día 24 en ningún momento por si alguien tenía la duda.

feriaEl día 15 había una especie de feria en Muang Sing. Desconozco si celebraban San Isidro o de qué se trataba. Había castillos inflables, una noria, coches de choque, tómbolas y demás. Pude ver a una mujer con un niño de pecho y otro de menos de dos años en auto de choque, se me pusieron los pelos de punta y el coche de al lado con tres niños de no más de cinco años conduciendo solos y sin ningún elemento de seguridad me pareció una forma segura de participar en la fiesta. Además, al ser viernes, era el día de la lotería de Laos, las mujeres salen a la calle, ponen unas mesitas con unos papeles enormes llenos de números y venden boletos que no he conseguido entender cómo se sabe si están premiados. En paralelo pude asistir a una gran timba entre hombres en la que se jugaban grandes cantidades de dinero, paquetes de billetes nuevos y fajos enormes alrededor de unas fichas parecidas a las de dominó. Tampoco entendí cómo se ganaba o perdía, solo sé Mujerque jugaban todos contra un tipo con mucho fajos de dinero que cubría todas las apuestas (no me dejaron sacar fotos de esto). En Laos se juega siempre con dinero. Si hay un grupo de chavales de no más de catorce años jugando al billar, están jugando por dinero, poco en este caso pero el caso es que los billetes arrugados pasan siempre de unas manos a otras. Incluso los pequeños de menos de diez años juegan con gomas elásticas y el que gana se queda con las gomas de los demás. No he tenido ocasión de jugar a petanca y espero que no me vaya a costar una “fortuna” en apuestas.

Jungla en Namha

NamhaAl final me decidí por una ruta de dos días con guía por la jungla. Como ya comenté parece la única forma razonable de conocer el interior de la jungla, y cuando lo haces te das cuenta de que sin un guía podrías haber tenido múltiples problemas y son riesgos que no merece la pena asumir.

En Luang Namtha hay un gran número de agencias que ofrecen rutas a pie por la jungla, alquiler de bicicletas, rutas en bici, cayac, y los ubicuos billetes de autobús o avión o lo que se tercie. Descubrí que hay una agencia que se fundó para ayudar a las comunidades locales y que tiene como política usar siempre un guía local como apoyo y ceder el 25% de los ingresos al poblado de la selva que se visite en cada caso y que es dónde el guía local se une al grupo. Me pareció algo muy razonable y además alguien me había comentado que eran los más “profesionales” así que sólo fui a esta agencia, JunglaForest Retreat se llama, y entre las diferentes opciones elegí una que me pareció interesante (dos días atravesando el parque nacional de oeste a este por zonas protegidas donde no se talan los árboles ni se caza). Me apunté sólo aunque me interesaba ir con al menos dos o tres personas más ya que el precio para una sola persona es más que el doble del que paga cada uno si el grupo es de cuatro. Durante el día se apuntó a la misma ruta una pareja de holandeses con lo cual ya fuimos tres (suficientes para hacer el coste más razonable y algo de compañía occidental).

La ruta por la jungla se hace tremendamente dura. La ruta sube y baja continuamente por sendas que, o bien usan sólo algunos pobladores del interior de la jungla, o es usada sólo para las rutas de turistas. El primer día amaneció lloviendo y el terreno estaba realmente resbaladizo. Mis amigos holandeses llevaban unas zapatillas de esas muy finas que puedes mojar sin problemas y se secan rápido pero que apenas tienen dibujo en la suela con lo que les resultaba difícil mantener el equilibrio y yo llevaba las zapatillas de la bici con las calas que tampoco es lo más adecuado aunque resultaron funcionar bastante bien. La lluvia además animó a algunos habitantes de la jungla a salir a ver qué ocurría por allí, entre ellos, sapos, infinidad de insectos, alguna serpiente y las sanguijuelas. Las sanguijuelas son un bicho Niña Lantenasqueroso y, a mi modo de ver, innecesario. Están ahí en el suelo con el cuerpo erguido esperando a que pises cerca para subirse a tu calzado y, si pueden, a tu pierna y luego morderte para chuparte la sangre. Acabas acostumbrándote aunque son muy desagradables. El guía local nos preparó unos palitos de bambú con un saquito de sal en el extremo que, una vez humedecido, se aplica sobre la sanguijuela y esta pierde automáticamente su interés en tu sangre y se suelta. Soltarlas de otra manera es muy desagradable.

Hemos dormido en una cabaña en el medio de la jungla al lado de un río en el que nos pudimos bañar y refrescar. Las comidas las cocinaban los guías con algo de arroz y vegetales que llevamos del mercado y con ingredientes recolectados en la jungla. Las camas, por llamarlo de alguna manera, consistían en unos sacos de rafia atados a unos listones de bambú y tensados para que hicieran el efecto de un colchón. El resultado no es malo pero son camas de unos cincuenta centímetros Bambúde ancho y no más de metro sesenta de largo. Cuando las vi pensé que yo allí no iba a ser capaz de dormir y sin embargo resultó que dormí bastante bien y hubo un punto en el que me sentía muy confortable encajado entre los marcos de bambú de mi precaria cama.

La ruta es realmente espectacular. Caminamos entre bosques de bambú, entre grandes árboles centenarios con raíces tremendas y copas que no éramos capaces de ver entre tanta vegetación, subimos y bajamos por laderas imposibles en las que te tienes que ir sujetando a las ramas de los árboles para no caer, recorrimos valles surcados por pequeños arroyos con cantidad de vegetación y material orgánico en descomposición por todas partes. Avistamos las montañas desde el centro de la jungla con todo verde alrededor. Las sensaciones son realmente fascinantes y merece la pena el esfuerzo.

SamEl segundo día estábamos realmente agotados, todos menos el guía que parecía estar dando un sencillo paseo por el espolón de Burgos. El guía era Sam (significa elefante en lao), un tipo que paseaba recogiendo hongos y algunas plantas con un machete en la mano y se fumaba un cigarrillo cada vez que los intrépidos aventureros occidentales pedían cinco minutos de clemente descanso. El camino se nos hizo muy penoso, sudábamos todo el rato y las montañas parecían no terminar nunca. Cuando llegamos al final del recorrido, a la orilla de un río, me invadió esa sensación de no creerme realmente que lo había conseguido. Es una prueba física y, sobre todo, mental muy exigente. Aplicaremos a esta ruta el sabio dicho japonés acerca de subir el monte Fuji. El hombre sabio lo sube una vez, el estúpido lo sube dos veces.

Después de una ducha estaba tan cansado que tenía unas décimas de fiebre. Después de la cena las décimas junglahabían desaparecido y he dormido como un lirón así que me siento mucho mejor hoy.  Voy a dedicar el día a lavar la ropa sucia, masaje y sauna otra vez. Hay cosas que hay que hacerlas cuando se puede y cuando te las has ganado y en esta ocasión siento que me lo merezco con creces.

Productos asiáticos

ArrozalesTodo el mundo sabe que en el sudeste asiático se produce mucho arroz. Eso se hace evidente en cuanto sales a zonas rurales. Aparte del arroz hay infinidad de productos diferentes que se dan en esta zona del mundo. Unos son conocidos y bastante comunes y de otros no conozco ni el nombre y en algunos casos no sabría cómo utilizarlos. Todas estas cosas se juntan en los mercados en cualquier población de mediano tamaño. Un paseo por el mercado es una de las actividades que creo se debe realizar siempre que haya una oportunidad. Tampoco es que vayas a ir por el mundo buscando los mercados de cada sitio como si se tratara de la mayor atracción turística aunque sí es un muy buen indicador de qué mantiene a la población local y de qué recursos dependen.

En los mercados te encuentras de todo. DesMercadode arroz, sandías, vegetales de todo tipo a carne de pollo, cerdo, búfalo, vaca y otros animales a pescados secos o vivos, ranas, saltamontes, larvas de algún insecto, especias de todo tipo y color, etc… También suele haber en los mercados pequeños puestos en los que venden algún producto ya cocinado para comerlo como tentempié o como una comida o cena propiamente dicha. Ocurre que en los mercados por estos lugares las condiciones sanitarias son bastante precarias y siempre están llenos de moscas, los perros merodean por los puestos de los que les parece que es más probable que caiga algo que se puedan comer, con el calor algunos de los productos perecederos van y perecen, y no es raro encontrarse regueros de sangre o Mercadorestos de pescado por el suelo en los pasillos de acceso a las diferentes zonas del mercado. Los mercados son sin duda un lugar de contrastes donde lo mismo e sientes sobrecogido por la variedad de productos a la venta y los colores como asqueado por un olor o al ver puestos que no abren precisamente el apetito.

Árbol del cauchoEn los campos es muy fácil ver y distinguir los arrozales. Los otros productos del campo son más complicados de encontrar y sobre todo de distinguir. Recuerdo los tomates del lago Inle, un inmenso jardín de tomates que se producen en el propio lago con un sustrato generado a base de colocar algas unas sobre otras para crear ese suelo ficticio y muy fértil. En la zona de Luang Namtha hay un mar de árboles que sirven para la producción de látex y caucho. Están en las zonas más accesibles de la jungla, se trata de zonas ganadas a esta a base de deforestar y cultivar las laderas con terrazas en las que se plantan estos árboles. Se trata de una variedad llamada Hevea Brasiliensis o Árbol del Caucho y como su nombre científico nos indica no se trata de una especie autóctona. Lo trajeron los británicos a esta Árbol del cauchozona desde Brasil para evitar su dependencia del caucho sudamericano y su cultivo se extendió rápidamente. Al parecer los precios que se pagan por el látex que genera este árbol han caído mucho y no se trata precisamente de un cultivo de fácil rotación con lo que los campesinos de la zona están pasando algunos apuros. El bosque que generan estos árboles es muy bonito y ver cómo se obtiene el látex haciendo pequeños cortes en la corteza del árbol es interesante pero cuando subes una de estas colinas y estás ahí arriba viendo el paisaje a tu alrededor no se puede evitar tener una sensación de haber sido estafado. Entiendo que nada que ver con la sensación de los campesinos con respecto a la “Bridgestone”.

PiñaEn los bosques no es extraño encontrar alguna piña de vez en cuando. Por muchas que me encuentre no deja de ser un elemento sorprendente en cualquier momento. Me gusta mucho ver los campos de té, parecen jardines de setos de estilo francés diseñados para alegrar la vista y entretener con un diseño tipo laberinto y sin embargo se trata de producir té. Los bosques de bambú son realmente espectaculares, los árboles de bambú llegan a tener alturas de más de veinte metros y sin embargo la apariencia de un matojo de hierbas que pudieras arrancar con una mano. El ruido que hace el bambú cuando le da el viento y pasamos al lado Katanka y yo es como de estarse rompiendo en ese momento y sin embargo es resistente a cualquier tifón. Ver cómo cortan el bambú es lamentable aunque creo que debemos entender que es un elemento esencial en la vida de las gentes del lugar y que ellos son los primeros interesados en preservarlo. Según ellos el bambú crece muy deprisa por aquí y no es un grave problema el talarlo de forma controlada. Supongo que habrá que creerlo.

BambúVer fuego en el monte no es agradable nunca, y sin embargo, con el clima de esta parte del mundo y la humedad, entiendo que es necesario limpiar el bosque de maleza de vez en cuando para que se regenere y permita mantener una economía de subsistencia a los pobladores. Es muy fácil defender la idea de que no se debe quemar ni talar y vivir en casas de hormigón que sólo hemos tenido que pagar (bueno y la hipoteca y lo que se le haya ocurrido a Montoro). Ocurrirá en esto como en tantas otras cosas que enviaremos a expertos ecologistas de Vallecas a las zonas rurales del sudeste asiático para que les digan lo que tienen que hacer y seguro que esos expertos estarán más formados e informados que yo o incluso que Katanka pero, ¿lo están más que los lugareños? Y lo que es más importante, ¿tenemos autoridad moral para ir por ahí decidiendo lo que está bien y mal?

BúfalosPara olvidarme de todo esto me voy a ir a una sauna y masaje estilo Laos. No sé muy bien en qué se diferencia de una normal ni lo que esperar del masaje pero creo que me voy a sentir como un búfalo en una charca. Para que entendáis lo que digo os dejo la foto ilustrativa…

Luang Namtha: etnias

BocataComo ya os comenté, en Laos hay pan del de verdad. Además en toda esta región se montan pequeñas barbacoas  en las calles por las tardes en las que asan carne de pollo, cerdo, salchichas y otras cosas variadas. Se da también la circunstancia de que en Laos tienen una cerveza que está muy rica. Con estos ingredientes y el tiempo que llevo por la zona no he podido resistir la tentación y procedí a comprar una barra de pan, un par de brochetas de carne de cerdo y una cerveza. El resultado lo estáis viendo en la foto, pena que no se pueda enviar un poco de todo el gustazo que me dio el refrigerio. Sencillo pero emocionante.

Katanka en el ríoEstoy en Luang Namtha, al norte de Laos y muy cerca del parque nacional de Namtha. Nam es agua o río en Lao así que se trata del parque nacional del río Tha. Pasé un par de días en Huay Xai y llevo otros tres días aquí. Es probable que haga una excursión de un par de días por el parque nacional. Son excursiones con guía y en las que todo está organizado de antemano. No es mi forma favorita de visitar los sitios a los que llego pero me temo que en está ocasión no me va a quedar otro remedio que resignarme a seguir el camino establecido. El parque nacional tiene más de 220.000 hectáreas y se trata de un lugar de pura jungla, montañas y ríos. No es un sitio en el que te puedas internar alegremente por tu cuenta. Aun así he hecho un par de excursiones por las zonas más accesibles y es realmente fantástico.

CabañaLaos es una República Popular Socialista, una de las cinco que quedan en el mundo junto a China, Vietnam, Corea del Note y Cuba. El gobierno lo ostenta un comité que nombra presidente por cinco años. Antes fueron colonia francesa y lograron la independencia en 1945 aunque los franceses mantuvieron su control unos años más apoyándose en tropas vietnamitas. Laos se vio metida en la guerra de Vietnam (la de las películas con los estadounidenses) ya que los vietnamitas se abastecían de productos para subsistir y/o para la guerra y llegaron a invadir zonas del este del país. Los vietnamitas eran además el apoyo de los comunistas de Laos en su revolución y esto a Jon Wayne no le pareció correcto. EEUU repartió media tonelada de explosivos en forma de bombas racimo por cada habitante de Laos con una muestra de gran generosidad. Quizás el método de arrojarlas desde aviones B52 no fuera el que se hubiera esperado del soporte de la democracia occidental para con un país con el que no llegó a estar oficialmente en guerra pero no se puede hacer todo bien. En Luang Namtha no queda ningún edificio anterior a esa guerra en pie.

Katanca y cerdos vietnamitasEn Laos hay aproximadamente veinte etnias diferentes y además muchas de ellas permanecen separadas en pueblos vecinos y no se mezclan entre si. Estos pueblos están en zonas rurales alejadas de cualquier centro urbano de cierta entidad. En las ciudades pienso que sí se estará produciendo la mezcla de razas aunque no estoy muy seguro de esto. Las dos mayores etnias son la “Lao” y la “Hmong”. Los Hmong participaron en la guerra de parte de los EEUU y ahora se ven perseguidos y han tenido que ser acogidos en Tailandia en campos de refugiados durante bastante tiempo. Ahora se han reubicado y hay algunos pueblos de esta etnia en Laos. Alguien tenía que pagar los platos rotos de la visita de Jon Wayne y los Hmong no regresaron a su casa a cantar el himno, besar a su rubia novia, cultivar maíz y esas cosas que hace Jon.

AkhaHe recorrido algunos pueblos de los alrededores de Luang Namtha y de Huay Xai. Las gentes en Laos son, en general, muy tranquilas, yo diría que demasiado parados. Te tratan con amabilidad si te diriges a ellos pero casi nunca se dirigen ellos a ti. Además no suelen hablar inglés con lo cual se hace difícil interactuar con ellos. Lo mejor es llegar a los pueblos y sentarte a esperar que algo pase y a veces pasa y otras no. Lo más normal es que varios niños se te acerquen se rían un poco de ti y quizás algún paisano te dirija alguna palabra en lao que no entiendes aunque en ocasiones llegas a intercambiar algo de información. Ayer pasó que me senté cerca de un grupo muy numeroso de gente en un poblado de etnia Akha (baste decir que no llevaban funeralpuestos los trajes típicos porque no iba en ninguna visita organizada) y uno de los hombres del grupo me saludó y me invitó a sentarme con ellos. Pasé como media hora allí bebiendo “lao lao”, que es un aguardiente de sabor inmundo y muy fuerte que hacen ellos con arroz, y comiendo un poco de arroz y alguna tajada de cosas que no sé todavía lo que eran. Poco a poco me fui enterando de que eran todos una familia con una sola madre (la abuela o bisabuela de los niños que gateaban por allí supongo) y que estaban celebrando algo. Cuando ya me iba me invitaron a entrar en la casa y a subir al piso de arriba. Allí un grupo de cinco hombres bebía, fumaba y comía al lado del ataúd del que supongo era el abuelo. Había una mujer el difuntosola llorando a la que no hacían ni caso y todo les parecía la mar de divertido. Con otro chupito de “lao lao” a mí me pareció también que aquello tenía su gracia y pasamos un buen rato comiendo y bebiendo a la salud del difunto. Dejé un billete para el ataúd ya que era la costumbre según pude observar.

Alan Bate; adiós Tailandia, hola Laos

TeCon tanto cambio de planes debéis estar un poco perdidos. En la página de mapas del blog podéis seguir las rutas que voy siguiendo y aunque no lo parezca todo tiene su explicación. No os voy a aburrir con las explicaciones en sí mismas y tampoco se trata de que esté actuando como un coco que va donde le llevan las mareas. Voy adaptando el viaje a las circunstancias, eso es todo.

He salido de Tailandia por la localidad de Chiang Khong. Se trata de otro pueblo a las orillas del río Mekong. El río parece que lleva mucho menos agua que hace algunos años. Los locales dicen que se debe a una o varias presas que han hecho los chinos curso arriba para quedarse con el agua del río. Lo cierto es que el río era navegable por esta zona antes con grandes embarcaciones y ahora sólo lo pueden surcar barcas de muy poco calado.

En Chiang Khong he conocido a Alan Bate. Alan BateSupongo que nadie sabe quién es este tipo, yo no lo sabía hasta que me lo he cruzado en una casa de huéspedes cuando, buscando alojamiento, he encontrado un sitio con una especie de museo de bicicletas. Resulta que Alan ostenta el record Guiness de circunnavegación a la Tierra en bicicleta y lo hizo en algo menos de 107 días. Ha recorrido la distancia entre Chiang Rai y Banngkok en 29 horas y es capaz de hacer más de cien kilómetros en dos horas. Ahora no está muy en forma, ha echado un poco de barriga pero es sin duda un personaje curioso. Cuando le pregunté por las razones para hacer esas cosas, me dijo que era porque le habían dicho que no se podía. Os dejo el enlace de la Wikipedia por si alguien tiene dudas. http://en.wikipedia.org/wiki/Around_the_world_cycling_record

Alan BateMe he tomado los dos últimos días en plan relajado y dándome algunos caprichos que no había tenido ocasión en Myanmar de permitirme. Se trata de aprovechar al máximo las cosas buenas de Tailandia para prepararme para lo que venga en Laos. Tengo entendido que Laos es mucho más pobre y menos turístico que Tailandia lo que no sé es cómo compara con Myanmar. He entrado por la ciudad de Huay Xai. Aquí no creo que se pueda sentir aún lo que va a ser este país aunque ya he tenido dos muy buenas noticias. Volvemos a conducir por el lado correcto (por la derecha) y además el volante lo llevan en la izquierda y hay pan, sí, pan, pan como el que nosotros conocemos y estamos tan habituados a comer, parece ser que es una herencia de su pasado como colonia francesa. Mira por donde que me voy a alegrar de que los franceses colonizaran también algo por estos lares.

Al cruzar la frontera te dan una visa de llegada por Mekongcuatro semanas que cuesta 35$ si eres español y 30$ si eres francés. Lo pongo en dólares porque tienen que ser dólares de EEUU y no otra moneda diferente, ni siquiera aceptan su propia moneda en esta gestión. Hay cosas que son muy difíciles de comprender y esta es probablemente una de las más enrevesadas que he ido encontrando. Lo dejaré en qué es así y tendremos que quedarnos sin explicación de los motivos al menos de momento. Es lo que hay.

Algo de lo que sí me he dado cuenta, es que el inglés, como idioma de uso común para el turismo por la zona, no es un idioma que se use mucho por Laos. Quizás de esto tengan la culpa los franceses (no podían hacerlo todo bien). Además los laosianos parecen gente muy tranquila, que se altera poco y que no trabaja bien bajo presión. Mejor moverse despacio para no causar alteraciones en su estado de relajo natural que llevan practicando tanto tiempo. Ah, y otra cosa francesa, juegan a la petanca, tendré que demostrar lo que aprendí en el liceo en la plaza de París de Madrid con Jeff.

KatankaHoy me quedo en Huay Xai y creo que mañana iré a ver un pueblo cercano y una catarata, un paseo tranquilo. Luego me iré más al norte y ganaré altitud a ver si se nota un poco en las temperaturas. El mediodía sigue siendo abrasador y es mejor estar en una sombra con ventilador en aire acondicionado unas horas mientras pasa lo peor. Yo aprovecho estos ratos para escribir e ir recopilando información de lo que puedo ir recorriendo y visitando los siguientes días. Ahora mismo llevo moneda de Tailandia, de Myanmar de Laos y algunos dólares. Que me traje para casos de emergencia. Tengo un lío de pelotas con los tipos de cambio. En Laos es genial, un euro equivale a unos diez mil Kopes, es decir un Kip no vale prácticamente nada. He sacado un millón en el cajero, hoy podemos decir que soy millonario.

Opio: de comercio a tráfico

Chiang Saen

Hoy he visitado un interesante museo que se centra en el opio por ser la droga más común en la zona y base de otras muchas y que ya puestos en materia da una reveladora visión de las demás drogas que circulan por el mundo. Es muy curioso ver que desde Tailandia se trata este tema con una normalidad y serenidad que nos dejarían perplejos a muchos occidentales. Además el punto de vista de los países que han sido o son productores de drogas difiere bastante del que se aplica desde el resto del mundo.

En el museo se hace un recorrido de la historia de la producción de opio desde que se tiene conocimiento. El opio es base de la heroína y la morfina ya alguna droga más de cuyo nombre no me acuerdo y también es la base de medicamentos como la codeína y otros que sirven para aliviar el dolor o los resfriados. De nuevo nos encontramos con que no es la herramienta la que es nociva en sí misma sino el uso que se da de ella. ¡Igual que las religiones, vaya!

Es curioso ver como los países occidentales con Gran Bretaña Mekongcomo líder indiscutible fueron capaces de llegar a una guerra contra China por haber prohibido esta el “comercio” de opio a través de sus fronteras y sin embargo hoy se persigue el “tráfico” de drogas de una forma inexorable.

Para el Imperio Británico en el siglo XVIII el comercio del opio que producía en lo que era la India colonial con destino a China era fundamental para equilibrar su balanza de comercio exterior con este país. Do no poder llevar a cabo ese comercio, hubieran tenido que compensar ese déficit con plata que escaseaba en Europa por las continuas guerras entre unos y otros. En China 13 millones de personas eran adictas en 1842 con una población de sólo 400 millones. Si esto no es un problema de salud pública, habrá que redefinir la expresión. Es lógico que China no quisiera permitir ese tráfico de drogas con esta situación pero los británicos eran tan superiores en armamento que no tardaron mucho en derrotar a los chinos en las dos ocasiones en que estos intentaron cerrar sus fronteras al opio.

Golden TriangleSin embargo, cuando vencieron los comunistas en China se impuso el cierre de fronteras a las drogas y ahí termino el flujo de drogas hacía China. Por entonces ya había otros consumidores dispuestos a absorber ese excedente como los EEUU, Europa o Australia. El negocio estaba servido y la zona de producción era un campo abonado para los señores de la guerra que traficaban con este producto. Además por entonces a los EEUU les interesaba que estos señores de la guerra fueran fuertes para tratar de luchar contra los comunistas chinos y si no derrocarlos, sí, al menos, frenar su avance. Se hizo la vista gorda con unas producciones de opio que ya no se exportaban así en bruto sino convertido en heroína para hacerlo más rentable. Los señores de la guerra se hicieron multimillonarios y muy poderosos. El mejor ejemplo el de Lo Hsing Han que en 1973 fue detenido en Tailandia, extraditado a Myanmar, condenado por traición a la patria por apoyarse en milicias Shan contrarias al régimen militar a cadena perpetua y amnistiado en 1980 convirtiéndose en un prestigioso empresario cuya empresa lleva los principales contratos de construcción en Myanmar.  Murió en su casa en 2011 y su familia lleva negocios por toda la zona del sureste asiático.

Mención especial merece el banco HSBC Buda parando el tráfico(Hong Kong, Shanghai, Banking, Corporation) que se creó en el siglo XIX para gestionar los capitales que generaba este tráfico de drogas. Luego nos suena poco ético cuando vemos a esta entidad involucrada en asuntos de blanqueo de dinero y otras menudencias similares. Alguien debería revisar la historia, no sólo la de los bancos, la de los países y el mundo en general, antes de permitir que determinadas entidades o privadas o públicas sigan paseando sus logos y sus “valores” por el mundo como si de ellos dependiera el futuro de toda la humanidad y en sus sabias cabezas y delicadas y limpias manos debiéramos confiar nuestras vidas. Lo peor de todo es que esta historia nunca formará parte delos libros de historia o al menos no de momento, hasta que hayamos diseñado una historia que nos deje bien y no altere los pensamientos de nuestros hijos o bien hasta que haya pasado tanto tiempo que podamos decir aquello de “agua pasada no mueve molino”. Que no cunda el pánico, seguiremos enseñando en las escuelas lo de los romanos, la historia medieval y todo eso y les diremos que es importante conocer el pasado para no repetir los mismos errores en el futuro. Y digo yo… ¡Hay que joderse!

Por cierto, creo que me voy a Laos a ver qué pinta tiene. Mañana coy a una localidad en la frontera.