Bagan. De bellos templos y hermosas gentes.

Arroz
Cosecha de arroz a mano.

Salimos de Mandalay el sábado a las siete de la mañana después de desayunar en el hotel. La idea era llegar en dos días a Bagan que está a unos 180 kms de Mandalay. El terreno es casi completamente llano, la carretera no es demasiado mala y las gentes de los pueblos que vamos encontrando por el camino son realmente amables, todo el mundo saluda y aprecian mucho que digas alguna palabra en su idioma. Aproximadamente a media jornada de camino del sábado me encontré con un tipo rubio y muy pálido, parado en la cuneta con una bicicleta bastante destartalada, una bolsa de esas impermeables atada en el trasportín trasero y algunas cosas más en una

Niños
Etiene y yo con unos niños en brazos posando para la gente local.

cesta delantera de metal. Me paré a hablar con él y resulto ser un canadiense de 24 años llamado Etiene. Con unas cosas y otras, decidimos seguir viaje juntos hasta Bagan.

Etiene ha estado un mes viajando por India y luego se vino a Myanmar por otro mes y decidió viajar en bicicleta por el país en la medida de lo posible. Desde Yangon fue a Mandalay en autobús y allí compró una bicicleta de segunda mano y dejó parte de su equipaje en un hotel para recogerlo a la vuelta. Su plan de ruta consiste en ir al este desde Bagan

Buda
Templo en Bagan.

a Inle Lake y luego al norte hasta Mandalay por la ruta que nosotros hicimos hace unos días. Para él era su segundo día en bici y obviamente iba algo más lento que yo pero no me importó aflojar la marcha para que pudiéramos ir a la misma velocidad. Etiene estaba encantado con cada cosa que veíamos o hacíamos, lo mismo si parábamos a tomar un té y aprendía alguna palaba en Myanmar, como si parábamos a ver a los campesinos trabajando, o con los saludos de los niños, o con las reacciones de la gente a nuestra llegada a algún pueblo.

Hicimos una parada para dormir en Myingyan que está a 70 kms de Bagan, vimos un partido de chesslong, nos tomamos unos tés y compartimos una agradable cena. Al día siguiente fuimos hasta Bagan y pasamos un tercer día juntos visitando los templos en bicicleta. No me ha ido mal tener compañía unos días y con alguien que se ilusiona con todo, siempre tiene hambre y le gusta todo lo que probamos, da gusto viajar. Tuvimos un pinchazo y lo llevamos a reparar a un taller de carretera que se dedica a arreglar motos, cuando fuimos a pagar nos dijo el mecánico que era un regalo. Etiene se compró un espejo para su bici, cuando fuimos a pagar nos dijo la joven tendera que era un regalo y que

Bagan
Nuestros compañeros de partida de chie en Bagan.

agradecía mucho que viniéramos a visitar su país. Cuando te dicen esto te dan ganas de abrazarles, es realmente emotivo que gente que no te conoce de nada y con la que apenas puedes comunicarte de forma verbal, te trate de esta manera. Con esto creo que queda claro porque digo que lo mejor de este país son sus gentes.

Bagan
Templo de Ananda en Bagan.

El día que llegamos a Bagan, fuimos a dar una vuelta por los templos después de alojarnos, darnos una ducha y comer algo. Sólo queríamos dar una vuelta y ver qué aspecto tenía todo aquello. En el segundo templo en el que paramos nos encontramos con un par de jóvenes lugareños que cuidan del templo e intentan vender alguna pintura o recuerdo a los turistas. Nos pusimos a hablar con ellos y nos ofrecieron jugar al “chie”, o algo parecido, que es un juego similar al parchís, que se juega con unas conchas en lugar de con dados. Estuvimos jugando hasta que se hizo de noche y pasamos un gran rato. Nuestros anfitriones estaban encantados de que nos gustara su juego y nosotros también con el propio juego y demás. Al día siguiente volvimos a jugar y nos

Bagan
Otro templo en Bagan de nombre olvidado.

estaban esperando y eso que no dijimos nada de que íbamos a volver al día siguiente y el tercer día volví yo sólo ya que Etiene se fue un día antes en dirección a las montañas de Inle Lake mientras yo voy al sur hacia Yangon. Los templos me gustaron mucho pero los ratos que pasamos jugando al “chie” no estuvieron nada mal tampoco.

Templo
Uno de los 3000 templos de Bagan. Este está repetido.

En Bagan hay, según dicen, 3.000 templos. Es evidente que verlos todos es imposible, así que la visita consiste más en pasear entre templos descubriendo algunos más grandes o más llamativos que merecen una visita más dedicada, que de ir a ver los templos en sí mismos. Los templos son de los siglos once, doce y trece principalmente y están en bastante buen estado. Prácticamente todos están construidos en ladrillo. Hay algunos realmente espectaculares y el hecho de haber tantos templos en un terreno tan extenso hace que la experiencia sea realmente especial. He de decir, sin embargo, que los templos de Angkor son mucho más espectaculares en sí mismos y tienen mucho más que ver.

Escribo esto el miércoles 9 de diciembre aunque no sé si lo podré publicar hoy o cuándo tendré una conexión para hacerlo. Por esta zona las conexiones funcionan de aquella manera. Hoy hemos venido Katanka y

Popa
Katanka bajando del Monte Popa.

yo desde Bagan a Kyaukpadaung. Por el camino hemos pasado a visitar el monte Popa. Se trata de un saliente rocoso elevado hacía el cielo en cuya cima han colocado un templo y al que van muchos locales en peregrinaje. El sitio es realmente espectacular y las vistas desde el templo en la cima son impresionantes. Seguiremos camino al sur aunque aún no tengo claro por qué ruta, si seguir el curso del río Ayeyarwady o ir más directos en paralelo a la carretera principal entre Mandalay y Yangon. Quizás ya toca que sea Katanka la que decida la ruta…

Mandalay: una visita diferente a la ciudad

Mandalay
El grupo que se formó para ir de Kalaw a Mandalay

El miércoles a las siete de la mañana me vinieron a buscar al hotel en Kalaw, Nyaung So y cuatro amigos suyos. Hay otro que va en bici también y el resto van en dos motos de apoyo. Salimos los tres ciclistas y los tres motoristas en dirección a Mandalay por una carretera secundaria. Nyaung So va muy fuerte en bici pero su amigo va más lento que yo así que los tres formamos un equipo más o menos compacto.

Pelotón
Pelotón agrupado por las montañas Shan

El primer día viajamos por lo alto de las montañas del estado Shan hasta Ywangan. El recorrido es realmente bello. La carretera no es tan divertida, hay muchos baches y el terreno es de subidas y bajadas. La ruta la hicimos sin grandes inconvenientes con varias paradas para té, comida y (los de las motos) bebidas. El equipo de apoyo se tomó una botella de whiskey entre los tres mientras los otros tres pedaleábamos por las montañas. Nos tomaron algunas fotos en plan pelotón ciclista y fue divertido llevar compañía por el camino a pesar de no entendernos muy bien con los idiomas.

Café
Café secándose en Ywangan

Al llegar a Ywangan nos alojamos en un pequeño hotel en una explotación cafetera. Hay algo de café también por esta zona. Allí pudimos ver todo el proceso, desde el cultivo a la limpieza y secado del grano en un solo lugar. También fabricaban cigarros de Myanmar. El amigo ciclista de Nyaung So y los de las motos se fueron todos para Mandalay. Dos en una moto y otros dos, con una bici, en la otra. De este modo nos quedamos Nyaung So y yo solos para recorrer los 130 kms que nos separaban de Mandalay al día siguiente.

Valle
Valle al pie de las montañas Shan

El recorrido del jueves fue aún más espectacular que el del día anterior. Comenzamos el día ascendiendo un puerto entre la bruma de la mañana, luego descendimos para perder 1000 metros de altitud por una carretera llena de baches y curvas con las montañas alrededor, con grandes desniveles y vistas espectaculares. Luego recorrimos el valle de un río por unos 20 kms y luego fuimos por el llano hasta Mandalay con una lluvia fina que no paro el resto del día. Con esta lluvia, y la carretera con bastante tráfico y

Nyaung So
Aspecto de mi compañero de ruta en una parada técnica

muy llana, nos pusimos de barro y alquitrán hasta las orejas. Todo estaba húmedo y muy sucio. Las yemas de mis dedos estuvieron arrugadas por el resto del día, como si tuviera las manos metidas en agua continuamente. En conjunto el recorrido fue como hacer tres días de camino en uno solo con paisajes muy diferentes y tramos de carretera completamente distintos uno de otros.

Nyaung So me enseñó los lugares más señalados de Mandalay, el viernes. Fuimos al templo a pegar hojas de oro en la imagen del buda de Mahamuni. Al parecer este templo es uno de los cuatro lugares más sagrados de entre los tres principales de Myanmar. Creo que hay cierta polémica entre cuales son los tres lugares más sagrados para los budistas en Myanmar. El monte Kyathiyo y el templo de Shwedagon en Yangon son siempre dos de los tres, luego está la disputa entre los cinco budas de Inle Lake y la imagen de buda de Mahamuni aquí en Mandalay. Eso al menos que yo sepa aunque no me extrañaría que hubiera más competencia dado el número de templos que hay en este país. Luego fuimos al palacio del último rey de Myanmar y a un templo en la montaña,

Mandalay
Templo en la montaña de Mandalay

tomamos varios tés, conocí a varios de los amigos de Nyaung So, visitamos la casa que se está haciendo en medio de la ciudad, llevamos a Katanka a revisión con el mecánico de confianza de Nyaung So, visité su casa y a su familia y, en definitiva, pasé un día haciendo una visita ligeramente especial de la ciudad. Creo que no me enteré mucho acerca de los lugares más turísticos pero sí me dio para experimentar cómo vive este grupo de amantes de la bici en Mandalay.

Mahamuni
Monjes llegando al templo en transporte público.

La gente en Myanmar es mucho más extrovertida y simpática que en el resto de países de la zona. Además como el país aún no se ha saturado de turistas ni mucho menos, el enfoque de la gente no es el de buscar sacar algo de dinero de lo que sea que puedan contarte, venderte o aportarte sino que su aspiración es más de conocer cómo vive otra gente y qué opinan de su país. Son tremendamente agradecidos ante cualquier gesto de reconocimiento o acercamiento que tengas con ellos o su país. Unas pocas palabras en su idioma o alabanzas de su comida, tradiciones, los paisajes o los templos es muy bienvenida. Creo que no exagero si digo que, a pesar de la belleza de este país, lo mejor que se puede encontrar en Myanmar son sus gentes.

 

 

 

Kalaw: Paseo por las montañas.

Katanka
Campos de tabaco al norte de Tailandia.

El domingo salimos temprano de Chiang Rai en Tailandia  hacia el norte para entrar a Myanmar por Mae Sai. La carretera es llana y con muy buen asfalto con lo que cruzamos la frontera sobre las once de la mañana y sin mayor inconveniente. El objetivo era volar a He Hoe en Myanmar desde el aeropuerto de Tacheleik, que está a sólo quince kilómetros de la frontera. Llegamos al aeropuerto y allí sólo había un par de guardias de seguridad y un tipo que vendía lotería y hablaba algo de inglés. Conseguí

Arroz
Campos de arroz en las montañas de Kalaw.

entender que hasta las doce no iba nadie de las compañías aéreas para efectuar los check in de sus respectivos vuelos. Por suerte hay varias compañías que vuelan a He Hoe ya que en las dos primeras que pregunté no tenían hueco. La tercera sí tenía hueco y, tras poner algunas pegas para que viajara Katanka conmigo, accedieron a venderme el pasaje.

El vuelo salió a las cuatro de la tarde, más o menos según lo previsto, y llegamos a He Hoe poco antes de las cinco. El paisaje durante el vuelo es realmente espectacular, los campos de varios colores ahora, las montañas, los ríos, los lagos, es todo de postal. En He Hoe no estaba seguro de poder encontrar alojamiento pero al final encontré un lugar que ofrecía una cama cutre, un baño más cutre aún, agua fría para ducharse y un pequeño restaurante donde poder cenar algo. Estuve todo el día en la incertidumbre de dónde iba a llegar y dónde iba a dormir, como siempre fue peor pensarlo que hacerlo y allí estaba, en las montañas del estado Shan de Myanmar con todo resuelto y la carretera allí mismo para continuar viaje.

Carro
Carro tirado por vacas y los campos al fondo.

Circular en bici por esta zona es especial. La gente te saluda siempre, todos, los pequeños, los mayores, los camioneros, los motoristas, los que van en carro, los viandantes, los tenderos… Por la mañana hacía fresquito y salimos un poco más tarde que de costumbre, por esta zona no hay prisa, no aprieta el calor ni siquiera a mediodía y moverse en bici es un placer. Circulamos por colinas de varios colores, con pinos y otros árboles, con flores a la orilla de la carretera, con rocío en toda la vegetación y con una brisa agradable en todo momento. Así las cosas llegamos a Kalaw. Kalaw es un pueblo grande situado en un valle a más de mil trescientos metros sobre el nivel del

Camino
Ruta por las montañas de Kalaw.

mar. El ambiente es local, sin demasiados turistas y con gentes simpáticas que te saludan y quieren interactuar contigo a toda costa. Me siento feliz de estar de nuevo en Myanmar.

El martes dedique la mañana a desayunar tranquilamente y no hacer demasiado. Salimos Katanka y yo sobre las diez para dar un paseo por la zona. Visitamos una cueva, de esas que tan dados son por aquí a convertir en templos, repleta de imágenes de Buda cada cual en su propio estilo y todo muy recargado. Desde allí nos fuimos a la Bamboo Pagoda, un templo que está en lo

Kalaw
Pueblo en las montañas de Kalaw.

alto de una colina. Allí me encontré con un tipo que había visto antes en el camino hacia Kalaw. Resulta que él es de allí y había estudiado con un monje de ese templo. Me enseñó el templo y alguna peculiaridad del mismo y me indicó un buen camino para subir a las montañas con Katanka y para allá nos fuimos. Al principio el camino ascendía suavemente pero luego la cosa se ponía divertida con rampas arriba y abajo. En un momento llegamos a ver una montaña en forma de cono con un templo en lo alto y, como no podía ser de otra forma, allí que nos fuimos. El paisaje es realmente increíble, mares de montañas verdes, campos de té, caminos empinados de tierra y piedras, pueblos colgados en las laderas de las montañas y todo con un aire puro y una temperatura muy agradable.

Templo
Templo en lo alto de una montaña.

Al volver me paré en un garito que hay en un cruce de caminos a tomar un café y comer unas galletas que encontré entre las varias cosas que se vendían allí. Justo cuando acabo aparece de nuevo el paisano que me había encontrado en el templo. Los parroquianos se debieron quedar alucinados de que conociera a alguien en la zona y creo que más aún de que el hombre aquel pudiera comunicarse conmigo en un inglés básico y sin embargo suficiente para lo que había que contar. Bajando hacia Kalaw me

Flores
Camino, motocarro y flores.

encontré con Nyaung So que subía en bicicleta en dirección contraria. Hablamos un poco y me cuenta que está de ruta desde Mandalay y que al día siguiente sale de Kalaw de vuelta a Mandalay por una ruta que yo no había contemplado. Le digo que si puedo ir con él y accede así que ahora haremos un par de días de ruta en compañía hacia Mandalay. Nyaung So no habla mucho inglés y yo muy poco Myanmar así que será divertido ver cómo nos apañamos.

Loy Krathong: Una sorpresa en el camino

Kho Kong
Barco arenero en Koh Kong

Llevo más de una semana sin escribir. No tengo mucha disculpa, simplemente he estado metido en algunas cosas que requerían mi tiempo aparte, por supuesto, de pedalear y de hacer algún traslado en autobús. Dejaba el relato del viaje en el sur de Camboya y ahora estoy al norte de Tailandia, dispuesto a cruzar mañana la frontera con Myanmar para seguir viaje con Katanka por allí. Han sido unos días de mucho viaje pero ha merecido la pena, a veces el destino te está esperando con alguna sorpresa y no sabiendo bien cómo ni por qué acabas yendo a su encuentro.

Desde Sihanoukville nos

Katanka
Una pareja haciéndose una foto con Katanka para su álbum de bodas.

pusimos en ruta hacia Tailandia. El plan era llegar a Trat pedaleando. La ruta por esta zona del sur se mueve entre pequeñas colinas que están cerca de la costa. La carretera sube y baja constantemente y, como no estamos a mucha altitud (las colinas no pasan de trescientos metros sobre el nivel del mar), las temperaturas son altas y el sol pega con fuerza. Se hace duro transitar por estas carreteras. Además, el firme no es muy regular que digamos, hay baches

Katanka
Detalle de la suspensión delantera. Esto es en carretera!

continuamente y en muchas ocasiones es mejor moverse por el arcén que no está asfaltado para evitar el tráfico de la parte asfaltada. Es curioso ver el trabajo que hace la suspensión delantera de Katanka para movernos por carretera. Por suerte no hay demasiado tráfico y esto alivia un poco la situación. El paisaje es de palmeras dedicadas a la producción de aceite, arrozales, ríos y bosques.

Srae Amber
Barcos abandonados y semihundidos en Srae Amber

Hicimos la primera escala en Srae Amber. Antes había un puerto bastante importante aquí hasta que se movió casi todo el transporte a Sihanoukville. Ahora es un pueblo a orillas del río con algunos barcos que transportan mercancías y se llevan arena de la zona y otros barcos abandonados o semi-hundidos. Más que un puerto parece un cementerio de barcos donde algunos aún flotan. En el pueblo hay un mercado que parece demasiado grande para los habitantes del lugar. Sólo hay dos casas de huéspedes y no me encontré ningún turista. Por la noche un grupo de perros decidieron que ladrar, pelear y gimotear debajo de mi ventana, era una gran idea y casi no pegué ojo. Creo que ha sido la primera noche que no he dormido como un bebé en todo el viaje.

Trat
Cabalgata en Trat. Algo iba a pasar.

Llegamos hasta Koh Kong al día siguiente después de recorrer 140 kms por colinas y con el mismo calor de días anteriores. Hace unos años no había carretera hasta allí y ahora se ha convertido en un modesto centro de turismo. De Koh Kong, otra etapa en bici hasta Trat, ya en Tailandia, después de un día de descanso reparador. En la zona de frontera de Camboya proliferan los casinos. Al parecer, el juego es legal en Camboya y no en Tailandia y muchos tailandeses llegan el fin de semana o en vacaciones cortas para jugarse los baths. Trat es, de nuevo, una típica ciudad

Chiang Mai
Preparando un globo de papel en un colegio de Chiang Mai

tailandesa, con su mercado de noche, sus comercios, una zona de casas de huéspedes para turistas y poco más. Lo más relevante de esta ciudad es que hay muchas golondrinas. Las crían para aprovechar los nidos para la apreciada sopa de nido de golondrina de los chinos. Hay una gran comunidad china también, claro.

Loi Krathong
Turista lanzando una linterna al aire en Chiang Mai. Loy Krathong.

Desde Trat un autobús diurno a Bangkok y otro nocturno de Bangkok a Chiang Mai. Cuando llegué a Chiang Mai no había forma de encontrar alojamiento. Pensé que lo de la temporada alta iba realmente en serio pero no era sólo eso. Resulta que el día 25 de noviembre (este año cae así) es la fiesta de Loy Krathong. Se celebra en la duodécima luna llena del año y se supone que indica el final de la época de lluvia. Por supuesto, tiene connotaciones religiosas budistas e hinduistas. La celebración consiste en arrojar al río unas balsas hechas con tronco de banana y hojas, adornadas, con queroseno en el centro y una mecha encendida y unos palos de incienso. También se sueltan linternas hechas de papel con fuego en el centro que suben

Loy Krathong
Cabalgata de Loy Krathong en Chiang Mai

por el aire hasta desaparecer. Supongo que sabéis a lo que me refiero. El espectáculo es grandioso, por desgracia las fotos no hacen justicia. Al día siguiente se hace una cabalgata con todo tipo de motivos y mucha participación, las calles se llenan de carrozas muy decoradas y cada cual más original.

Templo Blanco
Templo Blanco en las afueras de Chiang Rai.

Con esto me he pasado unos días en Chiang Mai y ayer me vine, de nuevo en bus, hasta Chiang Rai a sólo 65 kms de la frontera con Myanmar. Hace casi tres meses que pasé por aquí en mi ruta hacia Laos. Lo veo ahora y parece que no ha pasado el tiempo y sin embargo ha sido un viaje largo y muchas vueltas de “rueda”. Eso que me llevo en las alforjas, sitio hay ya que he perdido algunas cosas, entre ellas algunos kilos. Ahora viajo más ligero de equipaje y veo las cosas con otros ojos.

 

 

Sur de Camboya: seguimos viaje

Caos
Tráfico de madrugada en las calles de Phnom Penh

Desde Phnom Penh nos fuimos al sur, rumbo al mar. Las carreteras en Camboya dejan mucho que desear, yo diría que son aún peores que en Myanmar y seguro que peores que en Laos. La parte buena, o mala según se mire, es que por aquí no hay montañas, apenas algunas colinas al sur ya cerca del mar. Así las cosas los kilómetros se hacen bastante sencillos aunque un poco aburridos, sólo es cuestión de seguir pedaleando y estar atento a los baches y al resto de la circulación. Mi objetivo era llegar a Sihanoukville para visitar alguna de las islas del sur de Camboya. La distancia, algo más de 250 kilómetros y el plan de ruta tres días.

El primer día llegamos a Dounkeo,

Templo Khmer
Templo Khmer en la colina.

la capital de la región de Takeo. Por el camino asistimos a un trasiego de patos. Una familia que, supongo, vive del rebaño de patos, se dedicaba justo cuando pasamos por allí a pasar un grupo muy numeroso de patos de un estanque a otro y luego pasaron un grupo más pequeño de patos, también más pequeños, al primer estanque. Desconozco el motivo de este cambio de estanque, supongo que será algo parecido a lo que se hace con el ganado en los pastos aunque sigo sin entender muy bien el asunto. El

Patos
Cambio de estanque de los patos.

espectáculo es igualmente interesante lo hagan por uno u otro motivo. También paramos a visitar un templo Khmer en una pequeña colina, de las pocas que hay por la zona. Las vistas desde el templo eran espectaculares, es una pena que la cámara no sea un poco mejor para que se pueda apreciar. Me aventuré a llegar al templo por un sendero a orillas de un canal y campos de arroz, el paseo fue muy divertido hasta que tuve que mojarme los pies en un par de ocasiones para cruzar los arroyos que íbamos encontrando. En realidad, en estos casos sólo molesta mojarse

Carretera
Una de las carreteras principales.

la primera vez. Luego te das cuenta de que no pasa nada y a partir de ahí ya te da igual ocho que ochenta. Podríamos hallar un paralelismo con tantas cosas en la vida que realmente sólo molestan la primera vez y que son peores de pensar que de pasar…

Mercado
Mercado de la tarde en Dounkeo.

El segundo día llegamos a Kampot, más al sur y ya prácticamente al lado del mar. Me gustó mucho esta pequeña ciudad, es un lugar tranquilo, con turistas pero no demasiados y que además se concentran en cuatro o cinco lugares con lo que es fácil encontrarlos o evitarlos según más te apetezca. Supongo que son los lugares que recomienda la Lonely Planet de los… Ni me he molestado en comprobarlo. Me quedé un par de días en Kampot y aproveché para ir hasta la playa y el mar en Kep que está a 25 kms y es un lugar donde lo típico es comer cangrejos de mar. Me puse las botas en un chiringuito de la playa. La única

Katanka
Niños observando la mecánica de Katanka.

pega es que a mi lado se sentaron una pareja de jóvenes estadounidenses que pidieron dos raciones de cangrejos y no comieron prácticamente nada.  Allí estaba yo chupando hasta el codo y disfrutando de unos cangrejos riquísimos que preparan con pimienta verde y la pareja intentando sacar carne con un tenedor y poniendo cara de asco-pena. Cuando se fueron estuve a punto de pasarme a su mesa para arreglar el desaguisado, no lo hice por vergüenza y porque no podía comer más.

Pueblo en el río
Pueblo en el río camino a Sihanoukville.

De Kampot nos fuimos directamente a Sihanoukville donde hemos pasado tres días. Uno lo hemos dedicado a hacer un viaje en barco que te lleva a dos islas y puedes hacer snorkel en una de ellas. No se ve nada y no hay demasiado que ver debajo del agua. El viaje es relajante de vista y cansino de oído con una música caribeña mezclada con rock de hace unos años y algo de pop, todo a un volumen brutal. Desconozco la finalidad de este ruido en un paraje tan relajante. Las playas en las islas son de arena blanca y aguas azul verdoso. Una maravilla para pasar un rato sin hacer nada, simplemente dándote un baño o tumbado a la sombra o al sol sin más. Un gran lugar para perderse.

Sihanoukville tiene también varias

Playa de Kep
Playa de Kep

playas alrededor de la ciudad. En este caso, las playas están mucho más concurridas que las de las islas y los chiringuitos se apropian de toda la zona de arena posible para colocar tumbonas, sillas, sillones, mesas y sombrillas. La mayoría de estas invasivas terrazas estaban vacías con lo que sólo sirven para ocupar un terreno que sería bastante agradable que estuviera un poco despejado. Obviamente esto tiene una motivación única que es captar a algún turista que se siente en su local para tomarse un coco, comer o

Sihanoukville
Playa en Sihanoukville.

beber. Por supuesto, nadie se preocupa de limpiar nada alrededor de las terrazas y la playa está bastante sucia. El mar es muy tranquilo por aquí y aún no han descubierto una forma de invadirlo con sus terrazas con lo que se convierte en el único lugar despejado por la zona.

Desde Sihanoukville hemos

Katanka
Katanka agradeciendo a Buda su ayuda.

emprendido viaje hacía Tailandia. La idea es llegara Trat y atravesar Tailandia de sur a norte de la forma más cómoda y rápida posible para entrar en Myanmar de nuevo. Seguimos avanzando por estas carreteras y disfrutando del viaje. No quería mentar a la bicha pero no me resisto. Desde que cambiamos los neumáticos de Katanka, llevamos más de dos mil kilómetros sin un solo pinchazo. Toco madera para que siga la racha.

Phnom Penh: un poco de historia de Camboya

Mekong
El río Mekong en Phnom Penh.

Llegamos a Phnom Penh el martes por la tarde, en un autobús que se supone que salía a las ocho y salió a las ocho y media y que se supone que tardaba seis horas en llegar y tardó siete. Es decir, llegamos exactamente en el tiempo estimado. No quise recorrer los trescientos y pico kilómetros entre Siem Reap y Phnom Penh con Katanka ya que es un terreno muy llano, muy recto y no hay demasiado que ver por aquí. Ya nos pasearemos rumbo al sur, hacía las playas e islas del sur de Camboya. La idea es luego ir a Myanmar con tiempo de hacer alguna ruta más antes de regresar a España el día 17 de diciembre. Ya tengo billete y creo que ahí terminará mi periplo por el sudeste asiático, al menos de momento.

Phnom Penh es una ciudad relativamente

Palacio real
Palacio Real en Phnom Penh.

grande y relativamente poblada. Es menor que Bangkok pero mayor que Vientiane y parecido que Yangon por comparar con otras capitales asiáticas que he recorrido en el viaje. El tráfico es una locura. Las calles están organizadas en cuadrículas con un orden sorprendente. Muchas de las calles, o casi todas, están numeradas con lo que es relativamente fácil orientarse.  Con esta configuración, casi todas las calles son de un solo sentido, lo cual debería aliviar el tráfico. Pues bien, una calle de un sentido se convierte siempre en calle de doble sentido porque nadie hace caso de las señales. Es más, no es raro encontrarse con calles que se convierten en triple

Phnom Penh
Tráfico en Phnom Penh.

sentido con un carril central en el sentido correcto y dos exteriores en sentido contrario. Y ya para nota es cuando se añade un cuarto carril en la parte exterior izquierda, en el sentido correcto, para aquellos que quieren girar a la izquierda próximamente o simplemente que han caído en ese carril en algún momento mientras esquivaban a otros vehículos. Es realmente demencial, no sabes de dónde te puede venir qué, y sin embargo, no he visto ni un problema por choque o accidente y muy pocos por cabreos de los avezados conductores.

Palacio real
Pagoda blanca en el palacio real.

Phnom Penh no tiene mucho que ver, si excluimos la propia vida de la ciudad. Visité el palacio real que es parecido al de Bangkok pero con menos turistas y mucho más espacio, con sus budas y salones del trono y esas cosas. También visité algún mercado y un par de templos. La visita más impactante, desde luego, fue la del museo del genocidio de Camboya. Este país ha vivido una historia reciente llena de atrocidades. Desde que los adalides de la paz mundial y la libertad arrojaron bombas racimo sobre el país como para matar diez veces a cada habitante (con no demasiada puntería por suerte) el país quedo en ruinas y ahí se hicieron fuertes los Jemeres Rojos con su líder Pol Pot a la cabeza.  A estos no se les ocurrió otra idea que reubicar a gente de las ciudades hacia el campo a zonas donde la población había quedado muy reducida y, en muchos casos, limitada para trabajar. Para ello forzaron a la población y eliminaron a todos aquellos que podían ser sospechosos de estar en desacuerdo con el líder. En total mataron al veinte por

Monumento de la victoria
Monumento de la victoria en Phnom Penh.

ciento de la población del país, casi dos millones de personas, y esto ocurrió hace 36 años. Nadie hizo nada hasta que los vietnamitas invadieron el país y expulsaron a los Jemeres Rojos hacia Tailandia. Para que no volvieran añadieron algunas minas en la zona de la frontera. Más tarde, tuvieron que expulsar a los vietnamitas para caer en manos de un rey que les gobierna desde hace muchos años y un partido que lo capitaliza todo. Uno de cada

Genocidio
Camastro y grilletes en el museo del genocidio

trescientos camboyanos ha tenido un accidente con una bomba en su vida y uno de cada cinco fue asesinado entre el año 1975 y 1979. Se dice fácil pero luego hay que ver el lugar donde recluían y eliminaban a los “rebeldes” o ver a gente joven con una pierna amputada a cada paso que das. Algún día alguien debería devolver a esta gente algo de lo que se les ha robado.

Royal Palace
Templo de las Ampsaras en el palacio real

En el palacio real, casi al final de la visita, hay un par de salas con cosas muy curiosas. Una que me llamó la atención fue que tenían fotografías de la ceremonia de arar la tierra. En el patio del palacio ponen una cuadrícula de arena blanca, uncen dos bueyes bien alimentados (los deben traer de otro país, no he visto ninguno así por aquí) y con un arado de madera dan una vuelta al cuadrado simulando que aran o arando “realmente”. A veces el propio rey dirige a los bueyes (imagen muy ilustrativa). El caso es que cuando terminan la vuelta, ofrecen a los bueyes recipientes con arroz, maíz, caña de azúcar, agua y whiskey. Dependiendo de la opción que prefieran los bueyes, así será el año para las cosechas.

Otra cosa curiosa que encontré en esas

Royal Palace
Estupa del rey nosecuantos en el palacio real

salas fue una especie de diploma como los que tienen los dentistas en sus consultas en el que se reconocen que han asistido con gran aprovechamiento a un curso de estomatología o implantología, o lo que sea que hacen ellos. Este del rey, en lugar de ser tamaño folio es mucho mayor, lo firman tres eminencias del budismo mundial y viene a decir que el rey está reconocido como tal por todos los budistas del mundo y que en estos momentos de incertidumbre y locura que vivimos, el rey pondrá orden y dirigirá al pueblo siguiendo los preceptos que ya señaló buda hace algunos años. El marco es, por supuesto, muy ostentoso y aparatoso como corresponde a un rey.

Angkor: templos de los de verdad.

Bayon
Templo de Bayon en Angkor Thom.
Angkor Wat
Templo de Angkor. El famoso.

Llegamos a Siem Reap, puerta de entrada a los templos de Angkor, el jueves 5 de noviembre y Ana llegó desde Myanmar el viernes. Por el camino intenté entrar a ver algún templo pero resulta que sólo puedes sacar entrada en Siem Reap y a partir de ahí puedes ir recorriendo los templos. Es un tanto frustrante plantarte a la puerta de un templo, que quieres visitar después de más de noventa kilómetros en bici, y que te digan que te tienes que ir a sacar la entrada a un puesto equipado para ello que está a otros cuarenta kilómetros y, luego si eso, ya vuelves para ver el templo.

Apsaras
Relieve de Apsaras en Angkor Wat.

Hemos pasado cinco días en Siem Reap y visitando los templos. Al principio te quedas un poco frío ya que todo el mundo habla de Angkor y te esperas abrir la boca y no cerrarla en un largo tiempo. No es exactamente así, lo que te va llenando son pequeñas cosas. Por supuesto, están los grandes templos, los más famosos que destacan sobre los demás pero realmente te vas sorprendiendo con todo lo que hay alrededor. Templos más pequeños, templos mezclados con la vegetación, infinidad de piedras, ladrillos, grabados, inscripciones,… Por todas partes vas descubriendo (descubrir es un decir, esto está muy trillado) lugares y detalles que te sorprenden y creo que podría estar encntrando pequeñas cosas por mucho tiempo, detalles de ventanas, de esculturas, de árboles creciendo sobre los muros como si los estuvieran abrazando, piedras talladas, restos de lo que pudo haber sido y de lo que aún es. En realidad,

Prah Khan
Templo de Prah Khan en Angkor

no se puede describir en poco espacio ni tiempo y es mejor verlo por uno mismo. Ni siquiera las fotos hacen justicia a lo que realmente hay detrás.

No encontramos demasiados turistas, aunque sí había. Creo que se concentran para ver el amanecer en el templo de Angkor Wat y el atardecer en Bayon como manda la santa madre Lonely Planet. El resto se hace sin demasiados agobios. Hay momentos de saturación cuando encuentras al grupo de chinos que nunca baja de los cuarenta y que se hacen las mismas fotos en pareja en el mismo sitio exacto, eso sí, variando los gestos de serio a sonriente y de pulgares arriba a símbolo de la victoria. En esos momentos lo mejor es disfrutar del espectáculo desde alguna sombra cercana y dejar que se vayan, son rápidos cambiando de pareja en el punto señalado para la foto e incluso algunos se cuelan en las fotos de otros para que se den prisa. La paciencia del guía y el fotógrafo que

Chinos
Chinos en el templo!

les acompaña es proverbial. Supongo que en algún momento se preguntarán por qué no aprendieron japonés  en lugar de chino.

Hicimos un par de días de visita en bici y otro en un tuctuc para llegar a los templos más alejados. Para llevarse una idea de lo que es esto es suficiente con dos días aunque como digo podrías estar visitándolo un mes y descubrir nuevas cosas cada día. Ana estuvo montando a Katanka y parece que no se sintió extraña por el cambio de jinete (Katanka digo). Yo sí noté la diferencia de montura con una bici china muy pesada y sin cambios que no estaba a la altura.

Niños bañándose
Niños bañándose en el templo.

En un momento, en que nos habíamos parado a comer algo, se puso a llover. Aquí cuando llueve, comienza despacio, como quien no quiere la cosa, y luego se abre el cielo para jarrear a conciencia. No suele durar mucho la lluvia y cae con ganas, luego para de llover y vuelve a hacer el mismo calor que hacía sólo que ahora caminas entre charcos y la humedad sube del suelo casi tan deprisa como había caído. El caso es que se puso a llover y los turistas salieron despavoridos del templo que teníamos enfrente. En su camino se cruzaron, sin verlos, con un grupo de niños que se acercaron a las paredes del templo a un lugar

Puerta
Puerta de entrada a Angkor Thom

por donde el agua expulsada del recinto sagrado formaba una especie de mini cascada y allí se dieron una ducha en toda regla jugando con el agua y calándose hasta los huesos. Unos iban con poca ropa y otros con ninguna. Nos dieron cierta envidia, hay que reconocerlo.

Estuvimos en dos hoteles, ambos muy acogedores aunque el primero de gran lujo. De esos hoteles donde te abren la puerta cada vez que llegas y te saludan con mucho respeto y todo está impoluto. Como mi armario es muy limitado creo que fui dando la nota por el lugar. Algunos clientes me miraban como pensando que me había equivocado de lugar o que me estaba colando aprovechando que era rubio. Me ayudó este aspecto a la hora de hacer el check in. En un primer momento me dijeron que tenía que esperar una hora para tener la habitación y que si quería ir a dar una vuelta y regresar después. Les dije que me quedaba allí en aquel esplendido recibidor del hotel y al cabo de quince minutos me dijeron que mi habitación estaba lista.

Ana
Ana dejándose llevar por Katanka.

El martes Ana se fue para Myanmar y Katanka y yo salimos el miércoles para Phnom Penh, en un bus que tardó más de seis horas y que nos dejó en la capital de Camboya en perfecto estado.

 

Angkor Thom
Puerta de salida de Angkor Thom
Chino
Chino que no se apartó a tiempo.
Banteay Srei
Relieve en Batnteay Srei.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Angkor
Antiguo spa en Angkor
Banteay Srei
Puerta de entrada a Banteay Srei
Angkor
Vista desde lo alto de un templo.

 

 

Balaustrada
Guerreros tirando de la Naga.

Camboya: surrealismo en la carretera.

Flor de loto
Flor de loto

Ya estamos en Camboya, más concretamente en Siem Reap. Volé el lunes de Bangkok a Ubon donde me reencontré con Katanka que estaba tranquilamente esperando en el hall de un hotel. El martes salimos hacia Si Sa Ket, de allí a la frontera de Camboya y hoy hemos llegado a Siem Reap. Son más de trescientos kilómetros en tres días, había mono de pedalear y Katanka está en perfecta forma. Los campos de arroz están ya en sazón y ha comenzado la cosecha. Se pueden ver esas pequeñas máquinas como de juguete y colas interminables de camiones, camionetas y Pick-Ups cerca de los almacenes donde limpian y seleccionan el arroz.

Avanzando desde Ubon a Si Sa Ket

Cosechadora
Cosechadora de arroz trabajando.

se produjo una situación realmente extraña. La carretera es muy llana, con rectas infinitas y hay que entretenerse en algo. Estaba yo intentándome acordar de la canción aquella de la película “Oh Brother” de los hermanos Coen cuando pasamos al lado de un todoterreno Pick Up negro aparcado en el arcén, uno más. Al cabo de un kilómetro o así nos adelanta despacio y un chaval de unos veintitantos años me saluda sonriente, uno más. Al cabo de otro poco lo volvemos a adelantar y de nuevo la misma jugada, esto ya empieza a parecer raro. La tercera o cuarta vez que pasa esto, nos adelanta tan despacio que decido parar a ver qué quiere el muchacho. A continuación lo que él me dice (LQED), lo que yo entiendo (LQYE), lo que yo digo (LQYD) y lo que él debió entender (LQEDE):

LQED: Guud Morninn!

LQYE: ¡Buenos días!

LQYD: Jou Ar iou?

LQEDE: ¿Cómo estás?

LQED: Hay guantes fred!

LQYE: ¡Quiero ser tu amigo.

LQYD: Naise, tankiu!

LQEDE: ¡Qué alegría! ¡Gracias!

LQED: Hay ambises ual!

LQYE: Soy bisexual.

LQYD: Guud for iu!

LQEDE: ¡Qué alegría!

Carretera
Carretera en Camboya.

LQED: Hay guant….. guait! (se pone a buscar algo en el móvil)

LQYE: Yo quiero…. ¡Espera! (Me da tiempo a pensar un poco en lo que está pasando y me doy cuenta de que este chaval lo que quiere es sexo conmigo. No me extraña tal y como me estoy poniendo con la bici pero no sé dónde meterme!)

Cuando acaba de buscar en su móvil, le da la vuelta para que yo pueda ver la pantalla. Ahí está. Se confirma la noticia. Me está enseñando una página porno Gay.

LQED: ¡Hay guant dis!

LQYE: Yo quiero esto. (Ya está claro que el tipo quiere sexo conmigo, lo que hace la comunicación).

LQYD: Sorri hay amnot interestid. (Mi cara debía ser un poema).

LQEDE: Ostias, ¿pero qué dices tío? No me interesa, no entiendo esto.

LQYD: Gudbai.

LQEDE: Me las piro.

Seguí mi camino y el muchacho con su gran todoterreno desaparecieron como por arte de magia. Creo que ha sido una de las situaciones más surrealistas del viaje, y hay otras a concurso pero esta se lleva la palma.

Arroz
Camiones de arroz esperando su turno.

Al llegar a la frontera entre Tailandia y Camboya tuve la sensación casi borrada en mi cerebro de aquellas fronteras en África por donde no pasa casi nadie y desde luego, por aquí apenas pasan turistas. En Tailandia, todo más o menos normal. Al llegar al control de aduanas de Camboya, un oficial me pide el pasaporte y, una a una, ojea todas las páginas del mismo con ritmo cadencioso. Cuando termina me dice que no tengo visa (si me lo hubiera preguntado habríamos llegado ahí cinco minutos antes) y que me la tengo que hacer allí detrás. Miro detrás del habitáculo de bambú y chapas donde se haya el oficial y sólo veo algunos árboles y una mesa a la sombra. No me parece que el hombre aquel no sepa lo que se hace así que voy y me siento allí a la sombra. Al

Niña
Niña camboyana comiendo unas chuches.

cabo de diez minutos llega otro señor, este de paisano, con un maletín y me pregunta que si soy extranjero. Juro que era el único rubio en varios kilómetros a la redonda. Una vez aclarado que yo era un turista, saca unos formularios, una pegatina tipo visado, un set de sellos con escudos y fechas, me pide una foto y me arregla la visa en cinco minutos, previo pago de treinta dólares claro. Camino cuatro metros hasta el primer oficial, le muestro el pasaporte abierto por la página del visado y, tras darle otro repaso completo, me pone un sello de entrada. Estamos oficialmente en Camboya.

La primera noche me quedé en Anlong Veng. Allí conseguí una tarjeta de teléfono (ya no sé las que tengo), alojamiento, y saqué dinero. Lo del dinero también es raro. Vas al cajero y allí sólo puedes sacar dólares. Tienes que sacar dólares en el cajero y luego ir a la caja del banco a cambiar a moneda local. Los dólares se aceptan en casi todos sitios con lo

Camboya
Hombre mutilado de por una mina en Camboya.

que sólo cambié una pequeña parte en moneda local, ya iré ajustando las proporciones con más tiempo. En el banco a mi lado, un hombre con una pierna ortopédica firma unos documentos usando sus huellas dactilares. No puedo evitar pensar que puede haber perdido su pierna en una de esas minas antipersona que trajeron de occidente y ahora acude al banco donde el cajero sólo expide dólares americanos. En fin…

 

Kuala Lumpur: “pateando” la ciudad.

Batu Caves
Templo Hindú en las Batu Caves. Kuala Lumpur.

Desde Melaka me fui a Sepang a ver las carreras de motos. Supongo que habréis oído algo estos días acerca del tema. Que si Valentino le dio una patada a Márquez o que si Márquez intentó tirar a Valentino con la cabeza. Yo estaba muy lejos de donde ocurrió todo pero viendo las repeticiones una y otra vez en el circuito, se me estaba quedando cara de tonto. En Malasia todo el mundo que va a las carreras tiene una gorra, una camiseta o una bandera de Valentino Rossi y, por supuesto, todos estaban a favor de él. A mí no es que me importe mucho quién gane el mundial y menos si la

Kuala Lumpur
Aquí estaban las primeras cabañas de Kuala Lumpur.

elección está entre Valentino o Lorenzo y, aun así, me estaba pareciendo que si aquello se quedaba sin sanción se estaba abriendo una puerta muy peligrosa. Conseguí hablar con un italiano que había visto lo mismo que yo salvo que él no esperaba sanción ni la deseaba, claro.

Kuala Lumpur
Vista de Kuala Lumpur desde el jardín de las orquídeas.

El ambiente en las carreras es especial. Creo que en esta parte del mundo no saben mucho de motos aunque hay que reconocerles que animando a Rossi son únicos. Cada vez que el público gritaba o animaba era que Rossi había aparecido en una pantalla, o pasaba por delante de la gente o cualquier otra cosa que tuviera que ver son él. Del resto no se preocupan demasiado, a Pedrosa le ignoraron a pesar de ser el mejor los tres días, y a Lorenzo sólo le silbaron alguna vez aunque tampoco muy convencidos. Los stands que se montan compiten por mostrar sus productos a un público que se supone es motero. Las chicas, estupendas ellas,

Kuala Lumpur
Jardín Botánico en Kuala Lumpur.

se pasan todo el día cerca de las motos de exposición sonriendo y haciéndose fotos con todo el que pasa. Al final del día la cara  que ponen para la foto deja de ser muy sonriente y la pose es bastante más relajada que por la mañana. Se ven infinidad de parejas de británicos muy mayores con asiáticas no tan mayores y grupos de chavales locales que sólo quieren pasar un buen rato y, si es posible, llevarse una camiseta o gorra o bandera de Valentino a casa. Lo del autógrafo es para nota. Hay quien hace cola desde las ocho de la mañana hasta las once y media para poder llevarse uno aunque para ello se pierdan toda la acción de la mañana en la pista.

Kuala Lumpur
Plaza Merdeka en Kuala Lumpur.

En la salida del circuito me robaron el móvil, en un tumulto que se formó para montar en un autobús que te lleva a otro autobús que te lleva a Kuala Lumpur, alguien aprovecho para aligerar mi carga. No es una gran pérdida y el lugar es el indicado para comprar teléfonos móviles. En Kuala Lumpur son muy baratos y mi modelo era ya antiguo. Me fastidia porque la cámara era bastante buena para móvil y quizás no demasiado potente para las fotos que voy poniendo en el blog aunque cubría el expediente. Ya me diréis si con el nuevo las fotos están a la altura de antes o no. Sólo he perdido las fotos del circuito y de las chicas de los stands, lo lamento

Kuala Lumpur
KLCC fuente cerca de las torres Petronas.

por los fans de las motos y de las asiáticas guapas, delgadas y sonrientes subidas en motos potentes y de diseño. Tampoco habrá tantos, ¿no?

Desde el domingo por la noche estoy en Kuala Lumpur. Kuala Lumpur era una aldea con apenas veinte o treinta chozas, asentadas en la unión de dos ríos, hace sólo 158 años. Hoy viven más de seis millones de personas en esta ciudad y tiene las torres más altas del mundo. El crecimiento es patente en la ciudad, hay obras nuevas por todos los sitios y la transformación de la ciudad es evidente. Hay zonas de grandes torres plagadas de centros comerciales y restaurantes de grandes cadenas o de lujo, y otras zonas en las que todavía predominan las casas de madera con tejados de latón de una o

Kuala Lumpur
Chow Kit, cabañas en la ciudad.

dos alturas como máximo. La historia es muy parecida a la de Melaka, con su periodo colonial del que se conservan varios edificios, principalmente en la zona de la plaza Merdeka (libertad en malayo), donde los británicos tenían su campo de cricket y el club. Tiene su barrio chino y su barrio indio. Parece ser que los ingleses trajeron a los chinos para explotar las minas de estaño y a los indios como sirvientes. Antes de la independencia mantenían a unos separados de otros, en barrios diferentes, hoy se empiezan a mezclar aunque el factor étnico y, sobre todo, el religioso y cultural, siguen manteniendo unas comunidades separadas de las otras sin que la mezcla sea muy notable.

Mi plan era pasar sólo un par de días en Kuala

Kuala Lumpur
Torres Petronas por la noche con visibilidad.

Lumpur y he estado casi una semana completa. Esta ciudad da para pasar mucho tiempo y además se da el caso de que cuanto más conoces más disfrutas de lo que tiene que ofrecer. Aparte de las atracciones turísticas, hay actividades diferentes cada día. No en vano se trata de una gran capital y, a pesar de esto, es una ciudad relativamente pequeña y con buen servicio de transporte público que te permite llegar a casi cualquier lugar de la ciudad de forma rápida y sencilla. Es una ciudad muy recomendable y en continua evolución. La sensación que da es que si regresas en unos años encontrarás una ciudad completamente distinta de la actual.

Estos días ha comenzado el monzón en esta zona. Ya hacía falta. La atmósfera estaba cargada de humo que viene de la quema de los restos de cosechas de arroz, principalmente

Kuala Lumpur
Torres Petronas, de día, sin visibilidad.

en Indonesia. Este humo se mantiene en suspensión sin moverse demasiado hasta que llegan las lluvias y lo eliminan del ambiente. La prueba de la limpieza es que ahora ya se ven las torres Petronas desde todos los extremos de la ciudad mientras que antes no se alcanzaban a ver desde lugares incluso cercanos. Un problema bastante serio, el de la polución en esta parte del mundo.

Kuala Lumpur
Batu Caves, templo hinduista.

Melaka: ciudad colonizada por casi todos

La Formosa
Puerta de la Formosa, antigua fortaleza portuguesa.

El martes llegué a Melaka bastante tarde después de un viaje en barco hasta Mersing y en autobús desde allí. Melaka está en la costa oeste de Malasia en un punto intermedio del estrecho del mismo nombre. Es un punto estratégico para el transporte por mar que comunica el pacífico con el índico y el mar de china. Con esta situación y la ventaja de un río que posibilitaba el atraque de los barcos, Melaka fue un punto estratégico para cualquiera que quisiera controlar el comercio de especias, metales, opio, té y otros productos. Primero lo colonizaron

Melaka
Canalización del río en Melaka.

los portugueses, luego se lo arrebataron los holandeses y luego los ingleses se lo quedaron unos años y lo dejaron arrasado con lo que ya dejó de interesar y los focos se centraron en Kuala Lumpur y Singapur.

Más adelante llegaron los chinos y luego los indios.

Melaca
Templo chino, celebración de una festividad.

Esto es muy evidente en la población de Malasia en general. En Malasia se distinguen perfectamente tres etnias principales, los malayos, los chinos y los indios. Estamos hablando de una colonización que lleva ocurriendo desde hace menos de doscientos años y aun así, es curioso ver que la población de cada etnia reside en barrios bastante bien definidos sin mezclarse demasiado y sin tampoco tener conflictos entre ellos. Por supuesto esto también genera una mezcla de religiones, los templos católicos, protestantes, budistas, hinduistas, chinos, mezquitas, etc… se pueden encontrar en la misma ciudad. En los templos chinos puede realizarse el rito confucionista, taoísta, budista, hinduista e incluso musulmán. Para los chinos el templo es un lugar de reunión y

Melaka
Rueda de molino a orillas del río.

es el punto al que se dirigen cuando llegan a una nueva ciudad. Allí encontrarán gente que les puede ayudar a instalarse y buscarse la vida en una nueva ciudad. Mucho que ver con la forma de vida de los chinos y su éxito en la emigración.

Con todo esto, la ciudad está formada alrededor del río y se pueden ver edificios de la época colonial y los restos de la muralla y fortificaciones que defendían la ciudad. La ciudad antigua era un recinto amurallado muy reducido, con el tiempo y la canalización del río se ha ido ganando terreno al mar y ahora hay gran cantidad de edificios que se asientan en

Melaka
Replica de carabela portuguesa.

lo que antes era el margen del río. Paseando por el casco antiguo se puede ver claramente la separación entre la ciudad antigua y lo ganado al mar. Este crecimiento hacia el mar se sigue produciendo hoy día, no recomiendan pagar mucho por una propiedad que esté cerca del mar en esta zona, probablemente deje de estar tan cerca del mar en unos años.

Melaka
Taxi-bicis con luces llamativas y motivos infantiles.

Hay infinidad de museos y atracciones para los turistas en Malaka. En el centro abundan las bicicletas con asientos para turistas que están decoradas cada una de forma más llamativa y con más colores. Los motivos son siempre de dibujos animados o personajes conocidos por los niños. La motivación es puramente comercial. Estos avezados auto-empleados tienen la teoría de que hoy en día son los niños los

Melaka
Reunión de taxistas en bici cerca de casas holandesas.

que mandan en las familias y que los padres acabaran montando en el carro que haya elegido su querido vástago antes que enfrentarse a un berrinche en plenas vacaciones. Hay que reconocer que son ingeniosos a pesar de que todos sabemos que no es el caso de nuestras familias, ¿verdad?